El Bermejo aspira a gobernar

Andina · Muiscas

El Bermejo aspira a gobernar

El Bermejo cuestiona una sucesión que lo excluye, pero intenta comprar apoyos y convierte una aspiración discutible en violencia sin regreso.

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El relato

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Cuando murió el zaque de Hunsa, el Bermejo recordó lo que había costado quedarse.

Había aprendido la lengua, formado una familia y cumplido pruebas que todavía le dolían en los hombros. En las reuniones, su palabra era escuchada. Por eso, cuando oyó que el nuevo zaque sería elegido entre hombres de Tobaza y Firavitoba, sintió que una puerta volvía a cerrarse frente a él.

—También pertenezco a esta tierra —dijo a sus compañeros.

—Pertenecer no significa que toda función te corresponda —respondió Hisca.

El Bermejo no quiso oírlo.

Visitó al cacique de Pesca y prometió tierras, mantas y alianzas si apoyaba su nombre. Después envió mensajeros a los demás electores. Algunos recibieron los regalos sin comprometerse. Otros los devolvieron.

El cacique de Gámeza pidió hablar con él frente a testigos.

—No votaré por ti —dijo—. La regla no cambia porque un candidato se considere excepcional.

—Las reglas también pueden ser injustas.

—Entonces convoca a discutirlas sin comprar a quienes deciden.

El Bermejo sintió que las personas alrededor ya habían escogido un lado. Confundió la vergüenza con una amenaza.

Ordenó detener a Gámeza.

Hisca se interpuso.

—Si lo matas, nadie discutirá tu derecho. Solo recordará tu miedo.

El Bermejo apartó a su compañero. Antes del amanecer, Gámeza había muerto.

La noticia viajó más rápido que cualquier mensajero. Pueblos que discutían entre sí encontraron una razón para unirse: no aceptarían como gobernante a quien eliminaba una voz porque no podía convencerla.

El Bermejo reunió guerreros. Dijo que defendería su derecho, pero cada orden lo dejaba más solo. Quienes lo habían apoyado por los regalos comenzaron a retirarse. Quienes dudaban vieron en la muerte de Gámeza una advertencia.

La confrontación llegó a una llanura cerca de Sogamoso.

Antes de avanzar, Hisca volvió a buscarlo.

—Todavía puedes responder por lo que hiciste.

—Si retrocedo, dirán que nunca debí aspirar.

—Ya no luchas por aspirar. Luchas para no admitir en qué te convertiste.

El Bermejo entró en la batalla.

No hubo una muerte gloriosa. Un proyectil lo alcanzó cuando sus líneas ya se deshacían. Sus compañeros lo llevaron hasta un bosque, pero murió antes de poder regresar a la casa que había construido.

No lo enterraron como a un gobernante.

Hisca tomó una piedra del camino de Toca y la puso sobre la tierra. La elección continuó.

Pasaron las lluvias. La piedra siguió en su lugar, y el camino de Toca pasaba por ella todos los días, sin desviarse.

El Bermejo aspira a gobernar: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Ninguna mano merece el mando si otras no la sostienen al alzarla.”

Territorio

Andina · Muiscas

Andina · Muiscas

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Muiscas
Referencia
5.5446° · -73.3576°

Ficha del relato

Contexto histórico

La secuencia procede de *Érase una vez entre los chibchas*, obra juvenil de Alfredo García Giraldo (1984), y continúa el arco del Bermejo iniciado en *La historia del Bermejo*. Allí la elección del zaque de Hunsa se disputa entre candidatos de Tobaza y Firavitoba, la deciden caciques electores, se intenta comprar apoyos, muere el cacique de Gámeza y el fracaso termina en guerra. No se ha localizado una crónica colonial ni un registro independiente que documente esa secuencia ni al aspirante pelirrojo; la página se lee como ficción política moderna, no como acta de una sucesión muisca.

La elección entre dos poblaciones con caciques electores recuerda la única sucesión electiva documentada en el corpus, la del cacicazgo de Sogamoso o de Iraca: alternaba entre Firavitoba y Tobasía, con electores de Gámeza, Busbanzá, Pesca y Toca y el voto del Tundama en discordia (Piedrahíta). García Giraldo traslada esa maquinaria literaria al zaque, cargo que en las crónicas se heredaba; no la documenta como norma general.

La historiografía contemporánea corrige el vocabulario. "Rey", "reino" y "trono" son traducciones coloniales o literarias que asemejan los cacicazgos del altiplano a monarquías europeas: las autoridades se relacionaban por parentesco, tributación, negociación y conflicto, y sus reglas variaban por comunidad. Tampoco puede verificarse que cuatro electores escogieran siempre entre dos poblaciones con el mecanismo exacto del cuento.

La reescritura conserva la aspiración, la compra de apoyos, el rechazo de Gámeza, el asesinato y el colapso militar, y elimina descripciones deshumanizantes de pueblos vecinos sin convertir la muerte en sacrificio heroico. Hisca distingue dos problemas: una regla puede ser injusta, pero esa injusticia no autoriza a matar a quien se opone. Los diálogos, la discusión posterior de las reglas y la piedra sobre la tumba son invenciones editoriales para evitar una moraleja simple: el fracaso del personaje no demuestra que toda tradición sea justa, sino que ninguna reforma se vuelve legítima mediante soborno y terror.

Resonancias con otros mitos

En el corpus muisca, la sucesión ya era tema. El primero de los reyes narra cómo un hijo del sol reclama el gobierno y es recibido en Ramiriquí antes de mandar en Hunza: la aspiración nace de un origen celestial que otros reconocen. El Bermejo también cree que su mérito le da derecho a mandar, pero su reclamo se funda en lo que ha hecho por sí mismo, no en lo que los demás reconocen en él: la misma lógica de legitimidad se invierte y la comunidad la rechaza. La elección de Sogamoso, única sucesión electiva documentada, alternaba entre Firavitoba y Tobasía con electores de Gámeza, Busbanzá, Pesca y Toca y el voto del Tundama en discordia; es la maquinaria que el cuento toma prestada. La diferencia es de lugar: allí la regla limita por igual a todos los candidatos y sostiene un cacicazgo sacerdotal; aquí un aspirante excluido ataca la regla en lugar de aceptarla.

En los Andes, Atahualpa y Huáscar, hijos de Huayna Cápac, se disputaron el imperio inca en una guerra que terminó con la muerte de ambos y la llegada de los españoles. La resonancia es la misma: una sucesión discutida se vuelve conflicto armado que destruye la comunidad que cada uno quería gobernar. La diferencia: ellos eran hermanos con herencia de por medio y conflicto dinástico; el Bermejo es un extranjero integrado que reclama por mérito y no comparte sangre con los electores. En Mesoamérica, las disputas entre pretendientes al mando también precedieron a la conquista, con el mismo costo; el paralelo es estructural, sin contacto entre mundos.

En el mundo, Eteocles y Polinices convierten la disputa por el gobierno de Tebas en una guerra entre hermanos que se matan, imagen conservada en vasijas antiguas. El Bermejo comparte la escalada: quien no consigue el cargo por la vía reconocida termina buscándolo por las armas. La diferencia es decisiva: en Tebas compiten hermanos bajo una maldición y una regla de alternancia; aquí no hay familia ni maldición, solo un hombre que confunde pertenencia, mérito y derecho absoluto. No existe vínculo histórico con Tebas ni con el Cusco; los paralelos sirven para pensar cómo una sucesión sin procedimiento aceptado corroe a la comunidad que cada pretendiente dice querer gobernar.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. García Giraldo enlaza esta entrega con la integración y el matrimonio del Bermejo. El antiguo extranjero, ya con casa y familia, considera que sus méritos le permiten aspirar al gobierno de Hunsa, aunque el sistema narrado reserva la elección a otros linajes o poblaciones. Busca votos, encuentra la negativa de Gámeza, ordena su muerte y provoca una reacción armada que termina con su derrota y su muerte.

  2. Adaptaciones posteriores convirtieron ese argumento en un mito oral sobre la justicia ancestral y describieron la elección como norma histórica exacta; otras exaltaron el último combate como muerte heroica. Ninguna de esas afirmaciones cuenta con una segunda fuente independiente.

  3. Cabe distinguir dos transposiciones del autor. La elección entre Tobaza y Firavitoba con electores de Gámeza, Pesca y Toca reelabora la sucesión documentada del cacicazgo de Sogamoso o de Iraca, única electiva entre los muiscas según Piedrahíta; García Giraldo la aplica al zaque, que en las crónicas se heredaba. Además, el linaje del zaque de Hunsa que narran las fuentes (Hunzahua, Tomagata, Tutazúa) no menciona a un aspirante pelirrojo ni una elección disputada.

  4. La edición actual mantiene dos verdades en tensión: excluir a alguien por su origen puede ser injusto, y responder a esa exclusión eliminando opositores es más grave. No resuelve si el Bermejo tenía un derecho político válido, porque el cuento no ofrece institucionalidad verificable. La primera historia y esta continuación se leen mejor como una transformación moral: quien aceptó pruebas para pertenecer termina creyendo que todo límite es una ofensa personal.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Muiscas · Andina
Referencias
9
Última revisión
19 de agosto de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Érase una vez entre los chibchas

    books.google.com.co

    Es la fuente literaria directa de varios relatos modernos protagonizados o enmarcados por Sesquilé y Chypuy.

  2. Registro bibliográfico de Érase una vez entre los chibchas

    consultas.bibliovalle.gov.co

    Identifica autoría, edición, serie de literatura juvenil y contenido de la obra de García Giraldo.

  3. La llamada Lengua Báculo de los muisca: una revisión crítica

    zaquenzipa.org

    Rastrea pasajes presentados como tradición muisca hasta su antecedente literal en la obra de García Giraldo.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. Los señores muiscas

    banrepcultural.org

    Explica la organización política muisca y cuestiona la imagen de un imperio uniforme gobernado por reyes absolutos.

  2. Los muiscas en los siglos XVI y XVII: miradas desde la arqueología y la historia

    ediciones.uniandes.edu.co

    Reúne investigación arqueológica e histórica que corrige modelos simplificadores sobre sociedad, poder y territorio muiscas.

  3. The Muisca: Chiefdoms in Transition

    doi.org

    Sitúa la sociedad muisca dentro de procesos históricos y transformaciones coloniales, evitando verla como una cultura inmóvil.

  4. Historia general de las conquistas del Nuevo Reino de Granada

    cervantesvirtual.com

    Ofrece una versión colonial amplia de gobernantes, guerras, genealogías y leyendas del altiplano.

  5. Eteocles and Polyneikes in combat

    britishmuseum.org

    Documenta una representación antigua de dos hermanos del ciclo tebano enfrentados por una sucesión disputada.

  6. Kings and Queens of Egypt

    metmuseum.org

    Explica instituciones, símbolos y transmisión de autoridad en la monarquía egipcia antigua.

Voces de la comunidad

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«El Bermejo aspira a gobernar» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El Bermejo aspira a gobernar» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El Bermejo aspira a gobernar» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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