Arámai

Caribe · Wayúu

Arámai

Arámai pide una enfermedad para reducir la población y descubre que ninguna cuenta puede contener el daño de una mortandad.

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El relato

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Aramai era ya un viejo cuando la Guajira se le llenó de gente. Donde antes había una ranchería ahora había tres; los chinchorros colgaban apretados bajo las enramadas y los caminos entre los cardones se cruzaban de huellas. Las cabras raspaban la arena buscando un pasto que no volvía a crecer. Los jagüeyes se secaban antes de que terminara el verano, y el viento del nordeste levantaba polvo sobre las siembras.

Aramai miraba las ollas. Cada año se repartía menos entre más bocas. Los niños dormían con hambre y los mayores fingían no tenerla. Contó a los suyos, contó a los vecinos, recorrió con la vista las rancherías que se veían desde la suya, y no encontró un sitio libre para un solo indio más.

Una mañana caminó lejos de las casas y habló con Mareiwa.

—La tierra está llena —le dijo—. No cabe uno más. No hay comida para tantos. Manda enfermedades, que mueran algunos, y así los que queden tendrán un poco más de espacio.

Mareiwa escuchó la súplica del viejo. Y la atendió.

Mandó el sarampión. Mandó también las demás pestes. Y mandó a Wanurú, que es la enfermedad, a recorrer la Guajira.

Wanurú fue de ranchería en ranchería. Por donde pasaba, sembraba males. Entraba en las casas al caer la tarde, y por la mañana alguien no se levantaba del chinchorro. La fiebre corría más rápido que las noticias. Las cabras quedaban sin quien las llevara al monte; los jagüeyes, sin quien fuera por el agua. Los velorios se seguían unos a otros, y todavía Wanurú caminaba.

La tierra, al fin, tuvo espacio.

Pero nadie lo agradeció. Cuando los indios supieron de dónde había salido la peste, todos culparon a Aramai. Por él había ahora tanta enfermedad; por él Mareiwa había soltado a Wanurú a andar por la Guajira sembrando males por donde pasaba. Aquella culpa se le quedó pegada al nombre, y no se la quitaron los años.

Aramai no la negó. Lo que había pedido, lo había pedido. Sólo dijo lo que sabía: que no había alimentos para tantos indios, y que el hambre cundía por toda la Guajira.

Arámai: lo que quedó del relato

La enseñanza

“El hambre vuelve razonable pedir que otros sobren, y ese cálculo nunca devuelve lo que la peste se lleva.”

Territorio

Caribe · Wayúu

Caribe · Wayúu

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Wayúu
Referencia
11.775° · -72.225°

Ficha del relato

Contexto histórico

Milcíades Chaves publicó Aramai en 1946, en el Boletín de Arqueología, dentro de un conjunto de quince narraciones guajiras que presentó como aporte al folclore colombiano. Su introducción deja claro el interés de la antropología nacional de esa época: conocer el mecanismo de la religión de los grupos que llama primitivos para facilitar su incorporación a un credo o a una nacionalidad. El texto es brevísimo, está en español, no conserva el wayuunaiki y, en la transcripción disponible, no trae nombre de informante ni de intérprete. Eugenia Villa Posse lo reeditó en 1993, pero esa reedición depende por completo del texto de 1946.

Roberto Pineda Giraldo, a partir de la expedición de 1947 que dio lugar a Aspectos de la magia en la Guajira, describió a los wanurú como espíritus de personas muertas que causan enfermedades a hombres, animales y plantas, sea de manera aislada o en forma de pestes, y a Mareiwa como el espíritu propiciador de las lluvias, de las cosechas y de la abundancia. Pineda documentó además que misioneros católicos y protestantes, viajeros y etnólogos habían hecho de Mareiwa el nombre de Dios y de yorujá o wanurú el del demonio, y advirtió que esa equivalencia nacía de la presión evangelizadora. Su propia lectura, desde las teorías de la magia de mediados del siglo XX, pide también cautela.

Las fuentes recientes afinan la identidad del ser que camina en este cuento. Michel Perrin analizó en 1986 la categoría wanüliü como nombre, a la vez, de las enfermedades epidémicas y de los seres que las causan; en 1988 propuso que la mitología guajira incorpora y piensa las novedades del contacto, entre ellas las epidemias. En ese marco, la mención del sarampión sugiere que Aramai piensa una realidad posterior a la llegada de los alijuna, aunque el texto de 1946 no permite fechar ningún brote. Rafael Balza-García sostiene que Wanülüü se opone a Maleiwa desde el origen y viene acompañado por el hambre, la sequía y las pestes; Silvia Serrano López y Lucía Rincón Soto distinguen las enfermedades comunes, ayuulee, de las causadas por seres del otro mundo, que pueden aprisionar el aa'in y que la outsü diagnostica y trata por sueños y cantos. Rincón Soto anota incluso remedios wayuu para la fiebre y el sarampión. Barbara Kazianka muestra cómo la evangelización, hasta hoy, convierte a Maleiwa en Dios y a los seres del otro mundo en demonios; el Diccionario de mitología wayuu de la Corporación Jayeechi define a Wanülüü como el mal siempre al acecho de los vivos. Ninguna de esas obras conoce a Aramai: dan el marco, no otra historia.

El escenario material también pesa. Pineda vinculó el ascenso de Mareiwa a la dependencia de la lluvia en una península seca y a la introducción de la ganadería, que hizo indispensables los pastos. La caracterización del Ministerio de Cultura y el Plan Especial de Salvaguardia de los palabreros describen un territorio binacional organizado en clanes matrilineales donde la palabra y la reparación ordenan los conflictos: en esa sociedad un daño causado a tantos no se olvida sin cobro, y el cuento termina precisamente con una culpa que nadie levanta.

Lectura editorial: no presentamos la mortandad como un mecanismo legítimo de equilibrio ni a Aramai como un sabio que salvó a su pueblo. El cuento de 1946 no lo absuelve ni lo redime; lo deja con su razón y con su culpa, y esa incomodidad es lo que vale la pena conservar.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más cercano está en el mismo libro de 1946. En “Serranías de La Guajira”, Mareiwa, después de apartar el mar, se pregunta qué dará a sus hijos y nietos para que puedan vivir sobre la tierra, y manda bandadas de pavas y turpiales que siembran cardón e iguaraya: así, dice el texto, todos los indios tuvieron alimento. Aramai invierte esa escena. Ante la misma pregunta —cómo alimentar a tantos— la respuesta ya no es sembrar sino restar, y quien la propone no es Mareiwa sino un viejo que le pide a Mareiwa que la ejecute.

“Umaralá” muestra el otro extremo de la relación con la enfermedad: una tía que entrega su vida y sus instrumentos para que otra persona pueda curar durante una epidemia. Frente a esa entrega, Aramai pide la peste. “Guanurú” y “Jirairay”, construidas sobre lo que Pineda escuchó en 1947, presentan al ser de la enfermedad y a los cantos que lo enfrentan; ayudan a entender qué clase de ser es el Wanurú que aquí camina sembrando males, pero en ellas no hay nadie que lo haya llamado.

“La india Worunka” comparte con Aramai la idea de que Mareiwa puede traer el verano, el hambre y los males a la Guajira; allí lo hace por su cuenta, como castigo a una transgresión, y aquí a petición de un hombre. En “Las Wanulus y el valle de la muerte” el peligro se vuelve paisaje, sin la decisión humana que da a este cuento su peso.

No hay comparativa externa documentada para esta ficha, y no la forzamos: el motivo del deseo concedido que cuesta más de lo esperado es amplio en muchas literaturas, pero ningún texto del expediente permite afirmar parentesco, influencia ni difusión, y no lo afirmamos.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Sólo existe una cadena documental para este cuento: el texto que Chaves publicó en 1946. La reedición de Villa Posse (1993) lo reproduce y no es un testimonio independiente; ninguna de las etnografías posteriores —Pineda, Perrin, Balza-García, Serrano López, Rincón Soto, Kazianka— recoge a Aramai ni una petición semejante. Lo que esas obras aportan es el marco del ser de la enfermedad, no otra versión del episodio.

  2. Dentro de esa única cadena hay una variación de nombres que conviene no fundir. Chaves escribe Aramai, Mareiwa y Wanurú, y glosa este último como «enfermedad»; Pineda escribe wanurú y yorujá, y discute si son el mismo ser; Perrin, wanüliü; Balza-García y el Diccionario de Jayeechi, Wanülüü; Serrano López y Rincón Soto, wanülü o wanulü. El Relato conserva la grafía de 1946 porque es la del único texto narrativo; las demás capas usan la forma de cada autor.

  3. La ficha anterior de esta página añadía escenas que el texto de 1946 no contiene: Mareiwa que duda antes de responder, Aramai arrepentido que vuelve a pedir que la peste termine, su ayuda a los enfermos y una enseñanza final en boca de los sobrevivientes. El Relato regresa al primario: la súplica se atiende de inmediato, el sarampión y las pestes llegan, Wanurú recorre la Guajira, los indios culpan a Aramai y él sostiene su razón, el hambre. La crítica de esa razón se hace en Historia, no cambiando lo que pasa.

  4. Esta página no debe confundirse con “Las Wanulus y el valle de la muerte”, que reúne un paisaje de amenaza sin un protagonista humano que decida, ni con “Guanurú” y “Jirairay”, cuya materia proviene de lo que Pineda escuchó en 1947 y gira en torno a cantos y piaches. Aquí hay una decisión, una petición concedida y una culpa que no se levanta.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Wayúu · Guajira · Caribe
Referencias
13
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Mitos, leyendas y cuentos de la Guajira

    publicaciones.icanh.gov.co

    Publica el relato Aramai: un viejo indio pide a Mareiwa una enfermedad para reducir la población, con sarampión y pestes.

  2. Mitos y leyendas de Colombia, tomo I

    repositorio.flacsoandes.edu.ec

    Reedita el corpus de Chaves, conserva su procedencia bibliográfica y lo sitúa dentro de una selección nacional de literatura oral.

  3. Aspectos de la magia en la Guajira

    publicaciones.icanh.gov.co

    Documenta prácticas de piaches, sueños, enfermedad, Mareiwa, Wanurü, Jirairay, Guanurú y relatos de transformación recogidos en la expedición de 1947.

Contraste y contexto · 10 referencias
  1. El camino de los indios muertos: mitos y símbolos guajiros

    si.edu

    Registra relatos en wayuunaiki con traducción asistida por hablantes bilingües y estudia Jepira, Juyá, Pülowi, yoluja y el viaje de los muertos.

  2. Caracterización del pueblo Wayúu

    mng.mincultura.gov.co

    Resume territorio binacional, organización social, lengua, historia reciente y problemáticas contemporáneas del pueblo Wayúu.

  3. Plan Especial de Salvaguardia del Sistema Normativo Wayuu aplicado por el Pütchipü'üi

    patrimonio.mincultura.gov.co

    Documento formulado por la Junta Mayor Autónoma de Palabreros que explica, desde la propia organización wayuu, el territorio, los clanes matrilineales, la palabra, la reparación y los fundamentos mítico-históricos del sistema normativo.

  4. Une interprétation morphogénétique de l'initiation chamanique

    persee.fr

    Analiza la categoría wanüliü, que designa a la vez las enfermedades epidémicas y los seres malignos que las causan.

  5. Du Mythe au quotidien, penser la nouveauté

    persee.fr

    Estudia cómo la mitología guajira incorpora y piensa realidades nuevas como epidemias y bienes de contacto.

  6. El mal, jerarquía y función socio-simbólica en la cultura Wayüu. Un enfoque simbólico

    redalyc.org

    Describe a Wanülüü como el ser destructor opuesto a Maleiwa desde el origen, acompañado por el hambre, la sequía, las pestes y las enfermedades, y lo asocia a la muerte y la peste que atacan el aa'in: el marco para leer la mortandad que pide Arámai sin traducir Wanurü como diablo.

  7. Transformaciones en la relación entre los wayuu y Yolujaa a causa de las creencias cristianas evangélicas

    redalyc.org

    Distingue las enfermedades ayuulee de las wanülüü, causadas por espíritus de muertos antiguos o entidades míticas, y explica cómo la evangelización convirtió a Maleiwa en Dios y a los seres del otro mundo en demonios: la traducción cristiana que la ficha de Arámai advierte.

  8. Outsü, enfermedades y práctica curativa ritual en los Wayuu de la Media Guajira, Colombia

    revistas.unimagdalena.edu.co

    Documenta que las enfermedades wanülü, causadas por seres del mundo-otro, son las más graves porque pueden provocar la salida definitiva del aa'in, y que se diagnostican y tratan por sueños y cantos de la outsü: qué clase de mal envía Mareiwa en el relato.

  9. Enfermarse y curarse en La Guajira: la salud entre tradición y modernidad

    revistas.una.ac.cr

    Afirma que los wanulü son espíritus invisibles que enferman al aprisionar el alma en el mundo de los sueños, separa las enfermedades de origen wanulü de las ayuule, y registra remedios wayuu para fiebre y sarampión, el nombre de la peste que Chaves puso en boca de Arámai.

  10. Diccionario de mitología Wayuu

    cdnc.heyzine.com

    Define Wanülüü como el mal, espíritu maligno asociado a enfermedades mortales y a la muerte, siempre al acecho de los seres vivos: vocabulario para nombrar al poder mortal del relato sin reducirlo a demonio.

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«Arámai» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Arámai» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Arámai» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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