Los mellizos y el árbol del agua

Amazonas · Yaguas

Los mellizos y el árbol del agua

Dos mellizos nacen después de una matanza, reúnen a los clanes y derriban el árbol que guardaba el agua del mundo.

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Los mellizos y el árbol del agua: la entrada del relato

El relato

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La abuela se había ido temprano a la chacra a sembrar palos de yuca. Desde allí oyó los tambores de la casa, donde los suyos tomaban masato esperando a los que habían salido al monte. De pronto el tambor paró y no se oyó nada más. Cuando volvió por la tarde, la casa estaba humeando: habían llegado los enemigos y habían matado a todos.

Buscó a su hija, que estaba por dar a luz. Junto al pozo oyó llorar. Allí estaba su hija muerta; le abrió el vientre y sacó un niño, lo lavó, le cortó el ombligo y se lo llevó al tambo. Cuando se alejaba oyó otro llanto y volvió: la placenta se había vuelto otro niño. A los dos días ya se sentaban; a los tres, caminaban; a la semana hablaban; a los cinco días eran casi del tamaño de un hombre. Preguntaron de qué habían muerto su padre y su madre, y la abuela les contó.

Empezó a tronar y a llover fuerte. Entre el trueno bajaban a seguir la fiesta los muertos, y el padre soplaba un pífano cuyo sonido tumbaba al que lo oyera. Los mellizos se escondieron en la chapana y aguantaron el estremecimiento. Al tercer día se acercaron despacio y forcejearon, el mayor con su padre y el menor con su madre. Los pífanos se pusieron calientes. Sólo el mayor aguantó y se quedó con uno. Probaron el sonido con la abuela hasta que ella misma se acostumbró a no caerse.

Le pidieron que hiciera masato, cinco tinajas. La abuela preguntó para quién, si estaban solos. Ellos dijeron que lo hiciera nomás. El menor salió a invitar y volvió diciendo que no había nadie. Entonces fue el mayor, pisó un palo y lo llamó por su nombre, y así fue llamando a la gente apellido por apellido: los del palo grueso, los del ayahuasca, los de la lupuna, los del cedro, los de la soga, los del coto, los del guacamayo, los del tucán. Vinieron todos. Cantaron el canto del padre finado y la casa se agrandó. La fiesta duró cinco días y a cada rato soplaban el pífano, hasta que la gente aguantó de pie. Después salieron y vengaron a sus muertos.

Quedaba el agua. El abuelo la repartía en tinajas, un poco cada día, y decía que sólo juntaba la de lluvia. Los mellizos se cansaron de cargar. El mayor mandó al menor que se volviera picaflor y lo siguiera. El abuelo abrió una llave en un árbol enorme, se paró debajo del chorro y se bañó; el picaflor se bañó también y el viejo lo espantó con un palo.

Fueron a avisarle que iban a tumbar ese árbol y él dijo que lo tumbaran, que no estaba prohibido. Invitaron a los pájaros carpinteros, a las ardillas, a los añujes y a todos los que roen. Cortaron hasta el corazón del tronco y se hizo tarde. Al otro día el árbol amanecía entero: el abuelo había vuelto a poner las astillas en su sitio. Mandaron otra vez al menor, y volvió diciendo que el viejo sostenía con el pie un bejuco amarrado a la copa y que el árbol sólo caería si un alacrán lo picaba en el dedo pequeño. Se volvió alacrán y lo picó; el árbol sonó y quedó inclinado. Se volvió alacrán colorado y lo picó otra vez; el viejo soltó el pie y el árbol cayó.

El tronco se hizo el río grande y las ramas, sus quebradas. Las astillas y las hojas se volvieron peces, y los gusanos del árbol se fueron remando en canoas hechas de su corteza, convertidos en gente de todas clases. Los mellizos soplaron al abuelo y lo levantaron. Él les reclamó, y ellos le contestaron que lo habían tumbado para que tuviera qué beber la gente que venía detrás.

La enseñanza

“El agua deja de ser un favor diario cuando alguien derriba lo que la tenía guardada.”

Territorio

Amazonas · Yaguas

Amazonas · Yaguas

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Yaguas
Referencia
-2.76417° · -70.05102°

Ficha del relato

Contexto histórico

Los dos registros que sostienen este relato son peruanos y llevan nombre de narrador.

J. y J.-P. Chaumeil grabaron los dos mitos directamente en lengua yagua y los hicieron traducir por un intérprete yagua bilingüe. Las versiones que publicaron en 1978 en Amazonía Peruana, bajo el título «Los mellizos y la Lupuna», son las de A. Sarko, del río Loreto Yacu, con un dibujo suyo fechado en 1976; el gráfico del mundo con forma de lupuna derribada lo elaboró en octubre de 1975 Alberto Prohaño, yagua de la quebrada Yurura, que aportó además el relato de cómo se hizo la gente paña. Los Chaumeil advierten que tenían al menos tres versiones de cada mito, que los dos pueden contarse por separado, completos o en parte, o encadenarse uno detrás del otro, y que pertenecen a un ciclo mucho más amplio sobre los mellizos míticos.

Paul Powlison empezó a grabar en 1955 y tardó tres años en que alguien le contara una leyenda verdadera. La versión que traduce entera de este ciclo es la quinta de diecisiete que transcribió, tiene siete episodios y se la narró Laureano Mozombite en Yarinacocha en febrero de 1960; Mozombite, nacido en el Pumayacu, fue el fundador de la comunidad de Catalán y trabajó con él hasta su muerte en 1982. Powlison grabó también a Luzmina Silva, a Jacinto Acipali, a doña Agripina de Núñez y a Rufino Macahuachi, y en 1967 recorrió unos mil quinientos kilómetros por el Amazonas hasta la frontera con Brasil grabando unas noventa narraciones con veintidós personas. Su libro salió en castellano en Lima, en la serie Comunidades y Culturas Peruanas del Instituto Lingüístico de Verano.

En Colombia los yagua viven en Leticia y Puerto Nariño. El perfil del Ministerio de Cultura, apoyado en el plan de vida de ATICOYA de 2008, nombra el mito de los mellizos entre los que el pueblo conserva.

Resonancias con otros mitos

Powlison comparó las versiones sudamericanas recogidas por Ehrenreich, Koch-Grünberg, Métraux, Lehmann-Nitsche y Lévi-Strauss, entre otros, y sintetizó una historia de mellizos divinos en cuarenta incidentes. Después revisó cuáles aparecen en cada leyenda yagua: en este ciclo cuenta los incidentes 16 a 26, 28, 32, 33 y 36 a 39, es decir la madre devorada, la supervivencia milagrosa del hijo no nacido, la anciana que lo cría, el crecimiento sobrenatural, el animal que revela quiénes fueron los asesinos, la decisión de vengarse, la planeación, la muerte de todos menos uno, el mellizo torpe como contraste y la contribución cultural del héroe. Señala como detalle cercano el escape por el agua en la leyenda de Sol y Luna de los amuesha, un pueblo vecino del Perú.

El segundo paralelo documentado es interno al corpus yagua. Powlison advierte que el episodio del agua acaparada se enlaza a menudo con el octavo episodio del ciclo de Tortuga y Jaguar, donde es Tortuga, creador disfrazado, quien confisca el agua para castigar a la gente Perico; en ese caso el abuelo aparece sólo como el que la cuida y la reparte en vasijas.

Lo que identifica a esta versión y no se puede intercambiar es la abuela que se salva porque estaba sembrando yuca, el pífano arrebatado al padre muerto, los clanes llamados uno por uno pisando árboles y animales, y el árbol del agua cuyo tronco se vuelve el río grande y cuyas astillas se vuelven los peces.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Los nombres cambian entre los dos registros. En Chaumeil los mellizos son ndano, el mayor, y mena, «placenta», el menor, y el abuelo que guarda el agua se llama krora. En Powlison son Hermano Mayor y Placenta, y el abuelo es Caronu, identificado con el creador; en la versión que traduce se le llama además Risu, del castellano Dios.

  2. Quién actúa es el desacuerdo principal, y los dos recopiladores lo declaran uno contra el otro. Powlison dice que la mayoría de sus narradores hacen de Placenta, el menor, el que se transforma a voluntad y el que crea los clanes, mientras el mayor es enviado y fracasa. Chaumeil sostiene lo contrario: en todas las versiones que él recogió es ndano, el mayor, quien detenta el poder de crear y transformar, y mena sólo se transforma cuando su hermano le sopla. Chaumeil añade que los yagua hablan a menudo indiferentemente de uno o de otro, y que a veces los consideran una sola persona.

  3. También cambia lo que sale del árbol caído. En Powlison, los gusanos se convierten en blancos, en negros y en los demás pueblos de Sudamérica menos los yagua, y las hojas y astillas en peces y tortugas de agua; el mayor queda como creador de los otros pueblos y Placenta como creador de los yagua. En Chaumeil, de un caracolito negro sobre una hoja salen los negros, y los demás pueblos los hace ndano con barro, golpeando un cernidor o dibujando una paña en el suelo.

  4. Y cambia el abuelo. Los narradores de Powlison identifican a Caronu con el creador. Chaumeil anota que sus informantes rara vez asimilaron a krora al creador y lo describieron más bien como el guardián avaro del agua y las semillas.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Yaguas · Putumayo · Amazonas
Referencias
6
Última revisión
19 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Los mellizos y la Lupuna. Mitología yagua

    amazoniaperuana.caaap.org.pe

    Publica los dos mitos que esta ficha encadena, grabados en lengua yagua y traducidos con intérprete: la matanza, la abuela que recoge al niño y a la placenta, el pífano arrebatado al padre muerto, la creación de los clanes pisando árboles y animales, la fiesta de cinco días y la venganza; y después el abuelo krora que raciona el agua, el picaflor que descubre la llave del árbol, los alacranes que le hacen soltar el bejuco y la caída de la lupuna convertida en el Amazonas, sus quebradas y sus peces.

  2. La mitología yagua: tendencias épicas en una mitología del Nuevo Mundo

    peru.sil.org

    Traduce entera la quinta de diecisiete versiones transcritas del ciclo de los Mellizos, narrada por Laureano Mozombite en Yarinacocha en febrero de 1960, con los siete episodios que van del origen de los mellizos a las canciones de la Gran Fiesta, incluido el episodio del agua acaparada por el abuelo Caronu. Aporta además la comparación entre narradores sobre quién transforma y la síntesis de cuarenta incidentes del mito sudamericano de mellizos que sostiene Similitudes.

  3. Ñihamwo (Yagua): la gente roja e hijos de Nawanchi

    mng.mincultura.gov.co

    Es el único registro colombiano localizado que nombra este relato: dice que el mito de los mellizos, el de la luna y el sol y el del jaguar y la tortuga siguen un mismo esquema de masacre, venganza y victoria. Recoge además la otra cuenta de origen, la de Nawanchi y el primer Ñihamwo llamado Há, agua, y sitúa a los yagua en los resguardos de Leticia y Puerto Nariño.

Contraste y contexto · 3 referencias

  1. Yagua

    bdpi.cultura.gob.pe

    Fija la vecindad que el relato declara: los yagua se autodenominan nihamwo, hablan la única lengua viva de la familia peba-yagua y tienen presencia tradicional en los ríos Putumayo, Ampiyacu y Amazonas, en la frontera con Colombia, que es exactamente el área donde se grabaron las dos versiones usadas.

  2. ¿Cultura para consumir? Los yagua y el turismo cultural en el Trapecio Amazónico

    revistas.icanh.gov.co

    Documenta la comunidad yagua de La Libertad, en el Trapecio Amazónico colombiano, y su inserción en los circuitos turísticos: sirve para sostener que hay yagua en Colombia hoy y para explicar por qué el material narrativo disponible viene del lado peruano y no de allí.

  3. El estado actual de la vitalidad de la lengua yagua en el sur del Trapecio Amazónico colombiano

    repositorio.unal.edu.co

    Registra el desequilibrio ecolingüístico de la comunidad yagua de La Libertad y la escasez de datos lingüísticos y etnográficos colombianos, que es la razón material de que el relato se apoye en registros peruanos de 1960 y 1976.

Voces de la comunidad

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¿Así te la contaron?

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«Los mellizos y el árbol del agua» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Los mellizos y el árbol del agua» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Los mellizos y el árbol del agua» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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