Unámarai, padre de Yajé

Amazonas · Huitoto / Murui-Muina

Unámarai, padre de Yajé

La versión literaria de Hugo Niño relaciona a Unámarai con el origen del yajé y con una reorganización del mundo humano.

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El relato

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Al principio los hombres andaban sin saber. Entre los antiguos había un sabio, y su nombre era Unámarai, y en ese nombre estaba ya el bejuco que se llama unao. Él era el hombre y era también la planta, y era además el cordón por donde el universo alimenta a lo que ha nacido: el mismo cordón que une a la criatura con su madre en el vientre y que, al cortarse, deja al recién nacido sin ese alimento por un tiempo.

Unámarai entregó a los primeros hombres el dedo índice de su mano, y se los entregó en forma de liana, para hacer de ellos hombres sabios. Ellos bebieron ese bejuco índice y encontraron la sabiduría y el conocimiento con que gestar la cultura, y volvieron a alimentarse de aquello que habían perdido al nacer. Al beberlo viajaron por un hilo invisible que los llevó por todos los espacios del cosmos: el submundo, el interior de la tierra, lo que está bajo el agua, los mundos aéreos, lo celeste. Todos los espacios estaban unidos por ese cordón, y recorriéndolo supieron cómo era el mundo entero.

Por eso sembraron una parte del bejuco índice, y en homenaje a quien se los había dado lo nombraron unao. De él salieron dos variedades, una masculina, yaduma, y otra femenina, medora.

Y a Unámarai le corresponde también lo que vino después de ese saber: él organizó los clanes y fijó los estatutos por los cuales se llega a conducirlos, de manera que lo que se bebe no quedara suelto sino repartido en casas con dueño y con orden.

Unámarai, padre de Yajé: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Un saber que abre todos los caminos se entrega primero como un pedazo del cuerpo de quien lo guarda.”

Territorio

Amazonas · Huitoto / Murui-Muina

Amazonas · Huitoto / Murui-Muina

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Huitoto / Murui-Muina
Referencia
-1.24° · -72.82°

Ficha del relato

Contexto histórico

La página se construyó desde el índice de un libro que no se pudo leer, y conviene decir con precisión de qué libro se trata. «Unámarai, padre de Yajé» es el sexto capítulo de Primitivos relatos contados otra vez: héroes y mitos amazónicos, de Hugo Niño, ochenta y nueve páginas y ocho capítulos que reúnen materiales tikuna, quichua, yagua y uitoto. El registro de biblioteca que la ficha cita corresponde a la tercera edición, publicada por Carlos Valencia Editores en Bogotá en 1979; el propio Niño declara que el libro salió en 1976 con el Premio Casa de las Américas, en La Habana.

En 2009, en la revista Enunciación de la Universidad Distrital, Niño contó de dónde salió ese capítulo. Llegó a Leticia como maestro a finales de 1965, con dieciocho años, y conoció, según la versión de Monochoa, cerca de Araracuara, el relato de Unámarai, el padre del yagé. Escribe allí que Unámarai, según los narradores de Monochoa, organizó los clanes y los estatutos para acceder a su conducción, y que dos años después de aquel encuentro empezó a trabajar en su primer libro, donde desarrolló parcialmente estas historias «como reescritura». La palabra es suya.

El contenido que aquí se cuenta no viene de Niño sino de dos registros independientes. William Torres publicó en el Boletín Museo del Oro número 46, en el año 2000, lo que le enseñó el abuelo Óscar Román, de la gente enókayi de la comunidad uitoto de Araracuara: que el yagé se nombra unao y es a la vez un hombre, un sabio ancestral, Unamarai, en cuyo nombre está el yagé; que su dedo índice fue entregado en forma de liana a los primeros hombres para hacer de ellos hombres sabios; que bebiéndolo viajaron por el hilo invisible níkaɨ ígaɨ a todos los espacios del cosmos; y que de la parte sembrada salieron el yaduma masculino y la medora femenina. Y Fernando Urbina, en el introito al capítulo de la coca de Las palabras del origen, escribe que el nombre únao designa a los bejucos alucinógenos, que sus dos especies son yaduma y medora, y que Unamaraï, que tomaría de él su nombre, es una de las advocaciones del Padre primordial.

Lo que falta es el episodio. Ninguna de esas fuentes narra el enfrentamiento con un adversario que la página resumía, ninguna trae transcripción en lengua y ninguna fecha el registro. Por eso el texto que aquí se publica es corto: cuenta lo que las fuentes efectivamente enuncian y no completa el resto.

Resonancias con otros mitos

Los pueblos que hoy son especialistas del bejuco cuentan su llegada de otra manera, y la diferencia se ve mejor puesta al lado. Los Yachac Runa ingas del valle de Sibundoy, hablantes de quichua, narran que en el tiempo primigenio la tierra estaba a oscuras y el hombre erraba a tientas buscando alimento; tropezaron con el bejuco, lo partieron por la mitad y se lo dieron a probar a las mujeres, y al probarlo ellos vieron que el pedazo sobrante trepaba hacia el cielo y penetraba en una flor inmensa que, al ser fecundada, configuró el Sol. De allí bajaron los hombres-Sol-yagé tocando flautas y tambores, y cada melodía se transformó en un color que depositaron en cada ser; así brotaron el entendimiento y el lenguaje. Allí el bejuco enciende el mundo entero de una vez y para todos.

Los siona del alto Putumayo y los tucano del Vaupés explicaron al etnobotánico Richard Evans Schultes que el río es un hombre cuyos pies están en la bocana, cuyos brazos extendidos son los afluentes y cuya cabeza es la fuente, y que al agitar su cabellera flotante se desprenden de ella las hojas del bejuco, que al caer al agua se convierten en peces. La liana es allí el pelo de un ser: algo que se desprende y vuelve a crecer.

Frente a esas dos, el relato murui hace otra cosa. El bejuco no es cabello ni hallazgo: es un dedo, la parte del cuerpo con que se señala, entregada a unos pocos para volverlos sabios, y la planta conserva el nombre de quien la dio, de modo que quien la bebe está bebiendo a alguien con nombre. Por eso lo que se transmite con ella no es la luz del mundo sino el orden de los clanes.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El nombre se escribe de tres maneras y en cada una se juega algo. Hugo Niño imprime Unámarai; William Torres, Unamarai, sin tilde; y Fernando Urbina, Unamaraï, con la sexta vocal del uitoto al final, que es justamente la que se pierde en cualquier reproducción descuidada. La planta corre la misma suerte: Torres y Urbina escriben unao y únao, y el diccionario uitoto que Konrad Theodor Preuss levantó en 1914 registra la entrada seca «una — yagé». Esa coincidencia a través de un siglo es lo más firme que hay sobre este nombre. En la misma recopilación de Preuss el yagé aparece una sola vez más, en un rezo para curar enfermedades que pide al padre Kumu el poder del trance que produce el yajé creado por él en su morada.

  2. Del relato propiamente dicho hay un solo testimonio etnográfico, el del abuelo Óscar Román, y llega de segunda mano. Torres escribe en clave ensayística y comparada, no cita transcripción ni fecha de registro, y en el mismo texto mezcla las prescripciones de Óscar Román con las de «don Juan Matus» de Carlos Castaneda, lo que obliga a leerlo con reserva; su párrafo sobre el hombre-río ancestral que es también la gran anaconda, cuyos cabellos se enroscan en los árboles hechos bejuco, termina con la frase «así lo conceptúan los uitotos» sin que quede claro qué parte de lo anterior cubre esa atribución. Por eso ese pasaje no entró en el relato.

  3. Hay además una variante de sentido que no es menor. Torres dice que la planta lleva el nombre del sabio en homenaje a él; Urbina lo invierte y sugiere que fue el personaje el que tomó su nombre de la planta, y advierte que ubicar en los orígenes absolutos una realidad recién recibida de otra cultura es un mecanismo corriente del mito. El mismo Urbina anota que entre uitotos y muinanes el uso del yajé es hoy infrecuente y se reserva a casos extremos, mientras que ingano, kamëntsá, kofán y tucano son las naciones especialistas en su manejo. Juan Álvaro Echeverri y Edmundo Pereira llegan en 2024 a lo mismo por otro camino: en el interfluvio Caquetá-Putumayo la planta que organiza la palabra es la coca con el tabaco, y son los pueblos del occidente los que usan el yoco y la ayahuasca.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Huitoto / Murui-Muina · Caquetá y Putumayo · Amazonas
Referencias
10
Última revisión
17 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Primitivos relatos contados otra vez: héroes y mitos amazónicos

    openlibrary.org

    Su índice documenta los capítulos «Jutíñamúi modela el universo», «Unámarai, padre de Yajé» y «En el principio fueron los Yoria a la sombra de la ortiga». El propio Niño explicó después dónde oyó cada uno y llamó reescritura a su trabajo.

  2. Las palabras del origen: breve compendio de la mitología de los uitotos

    babel.banrepcultural.org

    Publica dieciséis relatos con introitos, créditos de narración o traducción y notas comparativas. Es la fuente directa de Nofïdeño, Uuikï, los ciclos de Jitoma, Dïïjoma, Nofïzazima, Buinaima, Yiida Buinama, Yarokamena, Juma, Kanifaido, Kugï y Nokuerai, Guyataiba y Konago.

  3. Religión y mitología de los uitotos, primera parte

    repositorio.unal.edu.co

    Aporta contexto histórico sobre religión, fiestas, palabra, territorio y organización narrativa uitoto.

Contraste y contexto · 7 referencias
  1. Religión y mitología de los uitotos, segunda parte

    repositorio.unal.edu.co

    Ofrece textos en lengua uitoto con traducción y un repertorio léxico para comparar nombres sin tratar grafías distintas como personajes nuevos.

  2. Muina Murui

    onic.org.co

    Sitúa las variedades mika, minika, búe y nipode, la dispersión causada por la Casa Arana y la recuperación territorial y cultural.

  3. Mito y ética: una lectura del pensamiento mítico de los Uitoto y Muinane

    dialnet.unirioja.es

    Explica cómo relatos amazónicos relacionan perspectiva, dueños de animales, cuidado y consecuencias sin reducirlos a moralejas universales.

  4. Liana del ver, cordón del universo: el yagé

    publicaciones.banrepcultural.org

    Es el hallazgo que saca a esta ficha del limbo bibliográfico: aporta un registro etnográfico —no literario— del mismo motivo, con nombre de sabedor. Según el abuelo Óscar Román, de la gente enókayi de la comunidad uitoto de Araracuara, el yagé se nombra unao y es a la vez un hombre, un sabio ancestral, UNAMARAI, 'en cuyo nombre está el yagé (unao)'; el dedo índice de su mano es entregado en forma de liana a los primeros hombres para hacer de ellos hombres-sabios, y bebiendo ese bejuco-índice encontraron la sabiduría y el conocimiento para gestar la cultura. Por eso sembraron una parte del bejuco y en homenaje a él lo nombraron unao, de donde salieron dos variedades, yaduma (masculina) y medora (femenina). El artículo añade la concepción del yagé como cordón umbilical del universo y el hilo invisible (níkaɨ ígaɨ) por el que se viaja a todos los espacios del cosmos. Todo esto confirma, desde fuera de Hugo Niño, el arco que la ficha declara con prudencia: Unámarai vinculado al origen del yajé y el conocimiento como lo que permite reconocer lo oculto y reorganizar relaciones.

  5. La epopeya secreta de Gitoma: narración, territorio y conflicto en la Amazonia, del siglo XIX a la actualidad

    revistas.udistrital.edu.co

    Es Hugo Niño explicando, treinta años después y en una revista arbitrada, de dónde salió el libro que la ficha cita. Cuenta que llegó a Leticia como maestro en 1965, que conoció a Gitma Safiama, y que 'dos años después de aquel encuentro inicial de 1965, comencé a trabajar en mi primer libro, Primitivos relatos contados otra vez, donde desarrollé parcialmente estas historias como reescritura'. Esa palabra —reescritura, dicha por el autor— es exactamente lo que la ficha necesitaba para sostener su decisión de tratar el capítulo como reelaboración literaria y no como registro, y le da por fin una procedencia: un encuentro fechado y un lugar, no un libro sin origen.

  6. 'Mambear Coca no Es Pintarse de Verde la Boca'. Notas sobre el uso ritual de la coca amazónica

    periodicos.ufpe.br

    Traza la frontera que esta ficha debería hacer visible. Establece que el complejo ritual de los pueblos del interfluvio Caquetá-Putumayo —el mambeo de coca con tabaco en el mambeadero— es la institución central y pública de su vida social, y que son los pueblos VECINOS los que usan otras sustancias en esa función: los del occidente (siekopai, siona, cofán, kichwa) el yoco y la ayahuasca, los del sur (magütá, yagua, cocama) el masato. Es decir: entre los murui-muina la planta que organiza la palabra y el conocimiento es la coca con el tabaco, no el yajé. Eso obliga a leer 'Unámarai, padre de Yajé' con cautela y explica por qué el yajé casi no aparece en los corpus murui, algo que la ficha hoy no advierte.

  7. Un siglo de estudios sobre la literatura y los cantos rituales uitotos

    latinoamerica.unam.mx

    Da el mapa completo de quién ha registrado y estudiado la literatura uitota en un siglo —Preuss, Urbina, Echeverri, Eudocio Becerra Bigidima, Selnich Vivas Hurtado— y con él permite situar el lugar de 'Primitivos relatos contados otra vez': el libro de Niño no figura en ese balance, lo que respalda la decisión de la ficha de no tratarlo como fuente etnográfica. También trae el reparo, citado de Vivas Hurtado, de que Urbina 'entrega algunas versiones libres y a veces bastante creativas' y trabaja más sobre traducciones que sobre transcripciones de grabaciones: una advertencia que vale para todo el expediente de esta comunidad.

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«Unámarai, padre de Yajé» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Unámarai, padre de Yajé» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Unámarai, padre de Yajé» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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