Serranías de La Guajira

Caribe · Wayúu

Serranías de La Guajira

Un grupo de viajeros se convierte en cerros mientras Mareiwa retira el mar, dispersa alimentos y organiza los territorios de los primeros clanes.

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Salieron de Uchi Juroteka, en la Sierra Nevada de Santa Marta, varios hombres que querían correr tierras, conocer gentes y probar suerte. Caminaron hacia la península por arenales que no se acababan.

Al llegar a Maiceo, Wojoro iba muy cansado. Se le habían pelado los pies y no podía seguir.

—Ya que tú te cansaste, nosotros seguiremos adelante —le dijeron los compañeros—. Tú te quedarás aquí.

Así fue como Wojoro se quedó cerca de Maiceo.

Otro de ellos, Epits, se quitó las sandalias para descansar. Cuando quiso levantarse, las fuerzas le faltaron y la sed no lo dejó. Se quedó en medio del camino.

Itojoro, el más ágil y el más fuerte de todos, iba adelante dando voces de aliento:

—Vamos, compañeros, que pronto saldremos de estos arenales y encontraremos mejores tierras.

Los que se quedaban le contestaban:

—No podemos más. Nuestras fuerzas no nos sirven. Ojalá tú también te canses y te quedes con nosotros.

Wososopo tenía tanta sed que no pudo dar un paso más. «Tengo el bofe seco», gritaba; pero los otros seguían, y él los miró alejarse. Murió de sed, y por eso le pusieron el nombre de Wososopo.

Le tocó el turno a Juyouirá, sobre el que siempre truena y llueve. La sed y el hambre no lo dejaron seguir. Pedía que no lo abandonaran, y Tsitsi, en vez de ayudarle, le dijo:

—Tú ya no puedes seguir. Te quedarás.

El hambre y la sed le picaban el estómago a Juyouirá, y por eso le pusieron ese nombre. Tsitsi tampoco pudo continuar.

Itojoro seguía adelantándose, animando a los amigos. Por último, también a él se le pelaron los pies, y murió de sed y de hambre en el camino, apenas llegado hasta Akuwa. Le pusieron su nombre por una mata de ita, un totumo, que encontraron arriba, en la cima.

Los últimos en avanzar fueron los Monkis, que llegaron hasta la orilla y hoy son morros junto al mar. Y Guarapú, que era muy dormilón, se acostó, le cogió el sueño y se quedó allí para siempre.

Mareiwa los había mandado a correr tierras, y ninguno llegó a su destino. Entonces les dijo:

—Todos ustedes se convertirán en cerros.

Desde entonces los montes llevan los nombres que les pusieron los primeros hombres.

Todo alrededor estaba cubierto por el mar. Mareiwa subió a la cima del Tsitsi y desde allí disparó su honda. La piedra cayó en Kasuto, la piedra blanca, y el mar se apartó: quedó solamente la tierra. Por eso en la Guajira todavía hay pozos salados; antes del disparo, toda la península estaba bajo el agua.

Serranías de La Guajira: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Un cuerpo que se detiene a mitad de camino puede volverse la señal que orienta a otros.”

Territorio

Caribe · Wayúu

Caribe · Wayúu

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Wayúu
Referencia
12.1333° · -71.5333°

Ficha del relato

Contexto histórico

Milcíades Chaves publicó este texto en 1946 en el Boletín de Arqueología, como segunda pieza de «Mitos, leyendas y cuentos de la Guajira», un conjunto de quince narraciones reunidas para el Instituto Etnológico Nacional. En la introducción explica qué buscaba: conocer «el mecanismo de la religión de los grupos primitivos» para facilitar la incorporación de una sociedad «a un credo, a una filosofía, o a una nacionalidad». Es la antropología nacional de su época, con vocación integradora, y sus categorías —«primitivos», «indios», «castas», «hierro» por marca de ganado— no son la voz de quien contó la historia, y el Relato no las usa en su voz narrativa. Chaves tampoco conservó el wayuunaiki: los nombres llegan con glosas entre paréntesis (Epits, «Cerro de la Teta»; Kasuto, «piedra blanca»; Akuwa, «nombre antiguo de Nazareth») y con la ortografía de un oyente en castellano. En su «explicación previa» resume la pieza como el modo en que «los guajiros explican la formación de los principales cerros» y presenta a Mareigua como divinidad que convierte personas en cerros, aparta el mar y puebla la tierra. Las antologías de Eugenia Villa Posse (1991 y 1993) reeditan ese mismo texto y no son testimonios independientes.

Lo que Chaves llama «casta» es lo que hoy se nombra clan matrilineal: él mismo lo define como el conjunto de quienes llevan el mismo apellido en línea materna. El Plan Especial de Salvaguardia del sistema normativo wayuu (2009), formulado por la Junta Mayor Autónoma de Palabreros, describe desde la propia organización esos clanes, su territorio y los fundamentos míticos del derecho propio; el Régimen Especial de Manejo del Parque Macuira (2019), acordado con autoridades tradicionales, documenta territorios claniles y descendencia materna en la Alta Guajira. El reparto de tierras, animales y marcas con que Chaves cierra su texto —contado en “Creación Wayuu”— se lee sobre ese fondo, sin tomar la lista de dieciocho castas de 1946 como inventario definitivo de hoy.

El territorio es verificable. Parques Nacionales describe la serranía de la Macuira como bosque nublado y manantiales en medio del desierto, traslapada con el resguardo y reconocida como lugar de origen y escenario de la mitología wayuu. Roberto Pineda Giraldo, en la expedición de 1947, recogió otro testimonio de Mareiwa y de aves que dispersan frutos de cardón, tunas y cerezas, y anotó que esa divinidad es ante todo protectora de la lluvia y propiciadora de cosechas. El lector notará que el texto de Chaves escribe Mareiwa y Mareigua para la figura que otras fichas nombran Maleiwa: son grafías de un mismo nombre, no dos dioses.

Dos cautelas más. La muerte de los caminantes no es castigo en el texto de 1946: es el origen de los nombres, y Mareiwa los vuelve cerros porque no llegaron, no porque fallaran. Y el disparo de la honda, la siembra por las aves y la creación en la cueva son tres movimientos que Chaves enlaza en una sola pieza, de los que esta página cuenta sólo el primero; lecturas territoriales recientes —Guerra Curvelo citado por Arroyo de la Ossa y Arenas Granados (2021), Ochoa Sierra (2025)— muestran que la memoria contemporánea organiza esos cerros como hermanos tutelares, con nombres algo distintos. Esa diferencia se detalla en Versiones.

Resonancias con otros mitos

Dentro del corpus wayuu, “La sed de los civilizados” es el paralelo más cercano: allí también la falta de agua detiene a caminantes y sus cuerpos quedan fijados en piedra. La escala es distinta: aquella es una advertencia localizada; aquí la marcha entera se vuelve cordillera y costa, y de ella arranca la tierra habitable. “La India Worunka” convierte a una mujer en piedra y enlaza su cuerpo con aves y semillas; comparte con esta página la continuidad entre cuerpo y paisaje y el papel de los pájaros como sembradores, pero su trama es otra. “Creación Wayuu” y “Maleiwa” cuentan de otro modo la aparición de la gente y el reparto de clanes; conviene leerlas juntas sin fundirlas.

Fuera del ámbito wayuu, las Metamorfosis de Ovidio reúnen decenas de casos en que una persona queda fijada como roca, árbol, río o constelación, y en varios de ellos la transformación conserva un nombre en el mundo visible, como aquí conservan el suyo Wososopo o Juyouirá. La resonancia está en ese uso del cuerpo transformado como memoria del paisaje. La diferencia es de fondo: en Ovidio las metamorfosis castigan, premian o resuelven pasiones y pleitos entre dioses y mortales del Mediterráneo; en la Guajira nadie es castigado. Los hombres se detienen por sed y cansancio, Mareiwa los vuelve cerros porque no llegaron, y de esa geografía nace el mar retirado.

El Popol Vuh también relaciona la creación de la gente con los animales, los alimentos y el orden del mundo, en tentativas sucesivas, y en él los animales reciben su morada y los seres humanos su sustento como parte de un mismo ordenamiento. La resonancia con el cierre de esta página —el mar que se aparta para que haya tierra— y con su continuación en “Creación Wayuu” —aves que siembran, gente que sale de la cueva, clanes y marcas— es funcional: ambos textos preguntan cómo un territorio se vuelve habitable. Nada permite afirmar contacto ni influencia entre el libro k’iche’ y el texto wayuu; las respuestas están arraigadas en paisajes, lenguas e historias propias.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Para esta secuencia de la marcha existe una sola cadena documental: Chaves 1946, reeditado por Villa Posse. Pero el motivo de los cerros que bajan de la Sierra Nevada circula hoy con otra nómina. Parques Nacionales (2015) transcribe una versión de la Macuira: tres hermanos descienden de la Sierra Nevada, uno queda como cerro Epitz, otro como Itujol y el tercero como Cerro de los Monjes, y la familia que los sigue amanece convertida en todos los cerros de la Macuira; el mismo documento lista el cerro del Itojoro entre sus sitios. Arroyo de la Ossa y Arenas Granados (2021), citando a Weildler Guerra Curvelo, describen la tríada Epitsü, Itojolu y Kamaichi, con Epitsü como dueño de los seres terrestres, y enumeran los sitios sagrados de la Alta Guajira: Jepira, Kamaichi, Epitsü, Itojolu, Wolunka. Ochoa Sierra (2025) habla de cuatro cerros tutelares —Epitsü o Cerro de la Teta, Iitolujo en la Macuira, Kamaichi o Pilón de Azúcar y Los Monjes— como el triángulo que construye la geografía mítica wayuu. Relatos con GPS, que sigue la línea de Perrin y de Wilbert y Simoneau, recorre ese triángulo y dedica una entrada a Wososopo, amigo de los tres hermanos, del que un narrador Iguarán Pushaina cuenta que tenía tanta sed que no pudo dar un paso más: la misma frase que Chaves puso en boca del caminante de 1946.

  2. Lo que cambia entre cadenas: Chaves nombra ocho caminantes o grupos (Wojoro, Epits, Itojoro, Wososopo, Juyouirá, Tsitsi, los Monkis y Guarapú) y ninguno es hermano de otro; las versiones territoriales reducen la marcha a tres o cuatro hermanos y suman a Kamaichi, ausente en 1946. Chaves hace de Itojoro el más fuerte y lo detiene en Akuwa; en la memoria de la Macuira, Itojolu es el cerro donde se suele situar el origen wayuu. Sólo Chaves trae el disparo de honda desde Tsitsi, los pozos salados, la siembra por las aves y la creación de las castas en la cueva.

  3. El Relato sigue a Chaves porque es el único texto con la secuencia completa, con nombres, diálogos y causa de cada detención; no le injerta a Kamaichi ni el parentesco fraterno, que pertenecen a otra cadena. Respecto de la ficha anterior, devuelve dos cosas al primario: la creación de la gente ocurre dentro de una cueva y en Arachí sólo se pintan las marcas; y la marcha no fue encargada hacia un punto preciso, sino «a correr tierras».

  4. Esta ficha no debe confundirse con “Creación Wayuu” ni con “Maleiwa”, que tratan el origen de la gente y del creador desde otras versiones; aquí el eje es la geografía nombrada. Tampoco con “Ulépala” ni “Los dominios de Juyá”, donde animales y plantas nacen de otro modo: por transformación de personas en el mundo de Juyá.

  5. El texto de Chaves continúa, sin corte, con la siembra por las aves, la cueva donde Mareiwa hace a la gente, las castas y los hierros de Arachí. Ese segundo movimiento se cuenta en “Creación Wayuu”; esta página termina donde la marcha de los viajeros se vuelve paisaje y el mar se aparta.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Wayúu · Guajira · Caribe
Referencias
13
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Mitos, leyendas y cuentos de la Guajira

    publicaciones.icanh.gov.co

    Publica quince relatos del corpus con nombres de informantes, intérpretes, lugares y observaciones sobre su circulación en 1946.

  2. Mitos y leyendas de Colombia, tomo I

    repositorio.flacsoandes.edu.ec

    Reedita el corpus de Chaves, conserva su procedencia bibliográfica y lo sitúa dentro de una selección nacional de literatura oral.

  3. Aspectos de la magia en la Guajira

    publicaciones.icanh.gov.co

    Documenta prácticas de piaches, sueños, enfermedad, Mareiwa, Wanurü, Jirairay, Guanurú y relatos de transformación recogidos en la expedición de 1947.

Contraste y contexto · 10 referencias
  1. Parque Nacional Natural Macuira

    parquesnacionales.gov.co

    Documenta la serranía de la Macuira, sus fuentes de agua, bosque nublado, traslape con el resguardo y valor cultural para el pueblo Wayúu.

  2. Régimen Especial de Manejo del PNN Macuira y Resguardo Wayuu

    parquesnacionales.gov.co

    Describe territorios claniles, descendencia materna, gobernanza, lugares de valor cultural y manejo concertado de la Macuira.

  3. Plan Especial de Salvaguardia del Sistema Normativo Wayuu aplicado por el Pütchipü'üi

    patrimonio.mincultura.gov.co

    Documento formulado por la Junta Mayor Autónoma de Palabreros que explica, desde la propia organización wayuu, el territorio, los clanes matrilineales, la palabra, la reparación y los fundamentos mítico-históricos del sistema normativo.

  4. Ovid, Metamorphoses

    ovid.lib.virginia.edu

    Ofrece relatos antiguos de transformación corporal, pérdida, castigo y paso entre estados humanos y no humanos.

  5. Popol Vuh: Sacred Book of the Quiché Maya People

    mesoweb.com

    Conserva relatos de creación, pruebas, gemelos transformadores, muerte y recomposición del mundo k’iche’.

  6. Mitos y leyendas de Colombia: Mitología indígena (Selección de textos)

    books.google.com

    Reedita el corpus de Chaves de 1946 (incluido el mito de las serranías) dentro de una selección nacional de mitos indígenas.

  7. La construcción del territorio costero wayuu: un análisis integrado de procesos en La Guajira colombiana

    revistas.uca.es

    Enumera los sitios sagrados de la Alta Guajira (Jepira, Kamaichi, Epitsü, Itojolu, Wolunka) y, citando a Guerra Curvelo, describe la tríada de hermanos-cerros Epitsü, Itojolu y Kamaichi, con Epitsü como dueño de los seres terrestres.

  8. Parque Nacional Natural Macuira: reserva de vida y tradición cultural wayuu (descripción del área protegida)

    old.parquesnacionales.gov.co

    Transcribe el mito wayuu sobre la formación de la Macuira: tres hermanos bajan de la Sierra Nevada, uno queda como cerro Epitz, otro como Itujol y el tercero como Cerro de los Monjes, y la familia que los sigue amanece convertida en todos los cerros de la Macuira; lista además el cerro del Itojoro como sitio de interés.

  9. Relatos con GPS: una geografía mítica e histórica de La Guajira

    geografiasmiticasguajira.com

    Recorre el triángulo de los cerros tutelares Epitsü, Kama'ichi e Iitujolu que bajaron de la Sierra Nevada en busca de nuevos caminos y dedica una entrada al cerro Wososopo, amigo de los tres, del que un narrador Iguarán Pushaina cuenta que tenía tanta sed que no pudo dar un paso más: coincide con el Wososopo de Chaves.

  10. Soberanía móvil: la nación wayuu entre los sueños, el comercio y la política

    revistas.icanh.gov.co

    Describe los cuatro cerros tutelares, Epitsü (Cerro de la Teta), Iitolujo (Macuira, donde se suele situar el origen wayuu), Kamaichi (Pilón de Azúcar) y Los Monjes, como triángulo que construye la geografía mítica y humana de la historia territorial wayuu.

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«Serranías de La Guajira» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Serranías de La Guajira» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Serranías de La Guajira» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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