Rambao

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Rambao

Rambao pasa de la pobreza a la fortuna después de encontrarse con figuras divinas y con la Muerte; cada don obtenido abre una nueva prueba moral.

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Rambao: la entrada del relato

El relato

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Rambao llegó a los treinta años sin haberle salido bien una sola cosa. Trabajaba en lo que apareciera y todo se le deshacía. Se casó, y lo que llegó fueron hijos, dos y tres por año. Una mañana guisó una gallina, la envolvió y se fue a andar sin avisar a dónde.

Al mediodía se le sentó una señora que dijo llamarse María y le pidió un pedazo. Rambao le contestó que llevaba años pidiéndole ayuda sin recibir nada y que ahora aparecía porque olía la gallina. Más adelante un señor dijo ser Jesús y recibió la misma respuesta.

La tercera voz llegó con un trueno: una mujer le dijo que era la Muerte. Rambao le abrió el paquete: la Muerte no atiende a unos más que a otros. Ella agarró la gallina y le dejó el muslo que él sujetaba. Antes de irse le avisó que su señora estaba de parto, y él la nombró comadre.

Poco después se le pegó un viejo al camino. Rambao le dijo que andaba solo; el viejo, que lo seguía igual. Con hambre, aceptó la condición que le pusieron: cuatro naranjas y ni una más. Se trepó al palo, lo meneó y bajó con los bolsillos llenos. Con la comadre del viejo hizo lo mismo.

Llegaron a una ciudad sin gente joven: el más nuevo tenía setenta años. El viejo lo mandó a fiar pan donde una mujer que barría. Le dieron cuatro panes y empezó la pelea: Rambao decía que los había fiado él; el viejo, que se los habían fiado a él. Se comió el suyo y no volvió a mentar el hambre.

Sembraron maíz en el monte y el viejo lo mandó a pregonar por la ciudad que de hombre viejo se atrevía a hacer nuevo. Rambao lo gritó con voz de entierro y un policía lo llevó a la Alcaldía. El Alcalde le entregó un viejito y dos agentes para la prueba. Donde habían dejado una ramada había ahora un palacio.

El viejo dio la orden y Rambao empujó al viejito a la hornilla prendida. Cuando quedó ceniza le gritó que si no lo devolvía entero lo mataba. El viejo mandó echar la ceniza en la mesa, cogió un puñado y armó una figura. Los agentes pidieron catorce años. El muchacho salió a la calle y detrás se vino el pueblo entero.

Rambao quemaba y el viejo levantaba, y hubo que traer dos hombres más para dar abasto. Cuando la ciudad quedó joven tenían tres depósitos de plata y oro. El viejo mandó partir en tres. Rambao alegó que eran dos, y luego que la tercera le tocaba porque los panes los había fiado él. El viejo acabó dándole todo.

Volvió a su tierra y no dio con la choza. La posadera le contó que allí mandaba la casa de la viuda de Rambao, adonde llegaba una carga de plata cada día. Empujó centinelas hasta que salió su hijo mayor, le miró la cara y gritó que era su papá. Hubo matrimonio otra vez.

Del viejo se había traído una merced: morir cuando le diera la gana, a cambio de una caja de plata diaria para los pobres. Cumplió el pago y siguió con la maldad. Cuando el Señor mandó por él, Rambao subió a la Muerte al zarzo a bajar manzanos y la dejó dos años tragando humo. No murió nadie. La soltó, el Señor volvió a llamarla, y esta vez se rapó la cabeza y se puso a gatear como un pelao. Ella se lo llevó envuelto en el ropón.

En la puerta de la Gloria, Pedro le dijo que no era de allí. En el Infierno, el diablo le dijo lo mismo al revés. Volvió a subir, pidió decir dos palabras, y por la rendija se metió. Detrás entró un antioqueño que llevaba días esperando y juró que era el equipajero de Rambao.

Rambao: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Quien no comparte con nadie acaba negociando con lo único que no hace excepciones.”

Territorio

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Mestizo
Referencia
9° · -75°

Ficha del relato

Contexto histórico

«Rambao» abre la sección «Género: cuento y leyenda» de Tradición oral y conducta en Córdoba y ocupa siete páginas seguidas, de la 239 a la 245 en la tercera edición. Es con diferencia la pieza más larga de las cuarenta y cuatro que trae ese bloque: las demás caben casi todas en media página o en un párrafo. Manuel Zapata Olivella la puso justo detrás de su propio preámbulo al género, donde nombra a Rambao para explicar de qué está hecho el repertorio que va a imprimir.

El libro salió en 1972 por el Instituto Nacional de la Reforma Agraria, se reeditó en 1989 y llegó a su tercera edición en 2021 en la Universidad del Valle, que la publica en acceso abierto. El material se grabó en el Medio y Bajo Sinú, con centros de trabajo en Montería y Lorica, entre enero de 1969 y diciembre de 1970. Buena parte de las sesiones ocurrió en velorios, que era donde la gente se sentaba de noche a contar. La búsqueda de géneros la dirigió el sociólogo Winston Caballero Salguedo con un grupo de estudiantes, y los encuestadores eran todos nativos de la región.

Zapata imprime el habla tal como salió de la cinta y no la corrige: «Asín», «quesque», «arrempujó», «asina», «atermina», «allegó». De ahí que el cuento avance a saltos, que los diálogos ocupen más renglones que la narración y que una escena se cierre en media línea mientras otra se estira durante una página. Zapata no glosa ni una sola de esas formas: el volumen se editó como estudio de conducta y el habla del narrador es parte del dato que quería guardar.

Resonancias con otros mitos

El primer paralelo lo pone el propio Zapata en el preámbulo del género, en la página 237: coloca a Rambao en la misma fila que Juan Bobo y Pedro Ardimala —Urdimales—, y los describe como personajes «llanos, burdos» a los que, «al igual que Sancho Panza», los aviva un espíritu burlón y satírico, ocupados en burlarse de princesas y reyes. La comparación es de quien hizo el registro, no de un comentarista posterior.

El segundo está dentro del mismo bloque, ocho páginas más adelante. «La mina de oro en el Infierno», página 247, termina también en las puertas del más allá y también mete a un antioqueño en el reparto: allí es Jaime Restrepo, de Marinilla, quien engaña a un grupo en el cielo con la noticia de una mina. Los dos cuentos cierran igual, con porteros que no dejan pasar y con alguien que entra donde no le toca.

El tercer aire de familia es de mecanismo. El trato con un desconocido que devuelve la juventud quemando viejos en una hornilla, y el hombre que encarama a la Muerte a un árbol y la tiene presa hasta que nadie muere en el mundo, son dos motivos del cuento europeo que este repertorio trae puestos. Reyes, palacios, san Pedro y el diablo son el decorado que Zapata describe en esa misma página 237 como la herencia hispana del género, encarnada, dice, en la figura del señor feudal.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El relato impreso no organiza la fortuna de Rambao como una serie de pruebas superadas. María y Jesús salen en la primera página para que él los despache y no vuelven a aparecer; quien lo enriquece es el viejo del camino, y el trato con él consiste en quemar ancianos por encargo. Rambao incumple además todas las condiciones que le ponen —las cuatro naranjas, la comida de la comadre, el reparto del pan, las tres partes del dinero— y se queda con todo. Lo que circuló después fue una antología del Convenio Andrés Bello que reprodujo piezas de este volumen; el texto de 1972 es el de primera mano y el que trae las siete páginas completas.

  2. Hay dos ambigüedades que el libro no resuelve y que aquí tampoco se resuelven. La primera es quién es el compañero de camino: quien narra lo llama «el viejo» de principio a fin, y es Rambao, en dos exabruptos de rabia, quien lo trata de Dios; el viejo sólo contesta que «el que anda con Dios con Dios atermina». La segunda es cómo se llama la Muerte: en el último tramo el relato dice «María» donde antes decía «la Muerte», y se lo aplica a la misma figura que en la primera página se sentó a pedirle un pedazo de gallina. El cambio de nombre no se explica y no se ha unificado al escribir.

  3. De este cuento el libro imprime una sola versión. En la misma sección hay piezas marcadas «Segunda versión» y «Tercera versión» —la roza de Tío Conejo, la muerte de Tía Zorra, Tío Conejo y Tío Gallo—, prueba de que Zapata tenía más de un registro de algunas y decidió imprimir la variante. De Rambao no hay segunda.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mestizo · Córdoba · Caribe
Referencias
12
Última revisión
21 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Tradición oral y conducta en Córdoba

    zapataolivella.univalle.edu.co

    Imprime «Rambao» entre las páginas 239 y 245 de la tercera edición, abriendo la sección «Género: cuento y leyenda»: es la pieza más extensa de las cuarenta y cuatro que trae ese bloque, y la única que ocupa siete páginas seguidas cuando las demás caben en un párrafo. De aquí salen todos los nudos del relato —la gallina guisada, el desprecio a María y a Jesús, la comida con la Muerte, la ciudad donde el más nuevo tiene setenta años, el negocio de la hornilla, los tres depósitos de dinero, la merced de morir cuando le dé la gana, los dos años con la Muerte presa en el zarzo y la entrada de rondón por la puerta entreabierta de la Gloria— y también las dos ambigüedades que la ficha no resuelve: que el narrador llame siempre «el viejo» al compañero de camino y que en el último tramo diga «María» donde antes decía «la Muerte». El libro fija además la procedencia: grabación en el Medio y Bajo Sinú, con centros en Montería y Lorica, entre enero de 1969 y diciembre de 1970. Y en el preámbulo del género, página 237, es el propio Zapata quien coloca a Rambao junto a Juan Bobo y Pedro Ardimala en la línea del pícaro peninsular, «al igual que Sancho Panza».

  2. Godfather Death: Folktales of Aarne-Thompson-Uther Type 332

    sites.pitt.edu

    Documenta la familia de cuentos en que un hombre pobre rechaza a Dios como padrino y acepta en su lugar a la Muerte, que se vuelve su compadre y le hace un favor de por vida: exactamente el trato del segundo episodio de Rambao, donde los dos primeros que se le presentan en el camino —María y Jesús— son despachados con desprecio y la tercera, la Muerte, come su gallina y queda de comadre porque le trae la noticia del parto. La página incluye una versión española, «Juan Holgado and Death», y otras de Alemania, Dinamarca, Noruega, Irlanda, Francia, Austria, Moravia, Hungría, Italia y Grecia, lo que prueba que el motivo del compadrazgo con la Muerte llegó al Sinú por la vía peninsular y no es invención del narrador cordobés. Compilada por D. L. Ashliman para la Universidad de Pittsburgh y revisada el 1 de mayo de 2022.

  3. The Little Old Man Made Young by Fire (Kinder- und Hausmärchen, n.º 147)

    sites.pitt.edu

    Es el motivo europeo del que Rambao hace su negocio. En el texto de los Grimm, el Señor y san Pedro se hospedan en casa de un herrero, piden la fragua prestada, meten en las brasas a un mendigo viejo y achacoso hasta que resplandece, lo templan en la tina del agua y lo sacan sano, derecho y de veinte años. El herrero, que lo ha visto todo, intenta repetirlo con su suegra y la quema. En el cuento cordobés la escena es la misma con el reparto cambiado: Rambao es quien pregona por la ciudad «de hombre viejo me atrevo a hacer nuevo», quema en la hornilla al viejito que le entrega el Alcalde, y es el compañero de camino —al que el narrador nunca nombra, y a quien Rambao trata de Dios en dos exabruptos— el que lo rehace de las cenizas con la edad que piden los policías. El paralelo también explica que la escena funcione con un socio divino sin que el texto tenga que decirlo.

Contraste y contexto · 9 referencias
  1. Aging and Death in Folklore

    sites.pitt.edu

    Reúne bajo epígrafes explícitos —«No one wants to die», «Attempts to trick Death», «Death trivialized»— el repertorio de relatos en que alguien retiene, engaña o aplaza a la Muerte, que es la segunda mitad entera de Rambao: la merced de morir cuando le dé la gana, los dos años en que la tiene encaramada en el zarzo aguantando humo y en que no muere nadie en el mundo, y el disfraz de niño de pecho con que intenta escapar la segunda vez. El ensayo pone además los otros epígrafes que este cuento toca de refilón —la desconfianza hacia los viejos, el cuidado de los ancianos, la inevitabilidad de la vejez— y permite ver que la ciudad donde el más nuevo tiene setenta años es la fantasía inversa de un repertorio construido sobre la resignación ante el envejecimiento.

  2. Death and the Old Man: Folktales of Aarne-Thompson-Uther Type 845

    sites.pitt.edu

    Trae doce versiones —cinco esópicas, dos de La Fontaine, una de Tolstói, tres afroamericanas de Virginia y Florida y una de Joel Chandler Harris— del encuentro entre un viejo cansado y la Muerte que acude a su llamada. Sirve para medir por contraste lo que Rambao hace con esa escena: aquí la Muerte no llega convocada por un desesperado sino que se sienta a pedir un pedazo de gallina, y el hombre no se arrepiente de haberla llamado sino que le impone las condiciones, primero como comadre y después como carcelero. Las versiones afroamericanas de la página son además el recordatorio de que este material circuló también por el Caribe y el sur de Estados Unidos, que es la ruta por la que se explica el repertorio de velorio del Sinú.

  3. El compadrazgo desde la perspectiva antropológica

    scielo.org.mx

    Explica qué está haciendo Rambao cuando le dice a la Muerte «usted será mi comadre» después de compartirle la gallina. El artículo describe el compadrazgo como una de las instituciones más extendidas de la sociedad rural mestiza iberoamericana: un parentesco ritual que se contrae en el bautizo pero se prolonga en decenas de variantes no sacramentales, y que obliga a las partes a visitarse, socorrerse en la enfermedad y garantizar el entierro. Leído contra el cuento, aclara que la Muerte no aparece ahí como una alegoría sino como una vecina con la que se firma una alianza vitalicia a cambio de comida, y que el aviso del parto —el motivo por el que Rambao la nombra comadre— es justamente la ocasión canónica que crea el vínculo.

  4. Prólogo y epílogo a Tradición oral y conducta en Córdoba (3.ª ed.)

    drive.google.com

    El escritor monteriano que presenta la tercera edición da el contexto que el cuento no cuenta y que la ficha necesita para explicar por qué una pieza de siete páginas sobre un pobre que se hace rico se grabó en esos años concretos: en el Córdoba de 1969 y 1970 el analfabetismo era del 55,36 %, había agitación estudiantil y el movimiento campesino estaba invadiendo tierras. Garcés confirma también las dos etapas de la campaña —recolección entre enero de 1969 y diciembre de 1970, evaluación en enero y febrero de 1971— y resume las conclusiones de la encuesta de Zapata sobre los patrones moralizante, individualista, sexual y de apreciación del trabajo, que es el marco con el que el propio recopilador leía a un personaje como Rambao, un hombre que abandona la casa llena de hijos y vuelve millonario.

  5. Manuel Zapata Olivella (Enciclopedia)

    enciclopedia.banrepcultural.org

    Sitúa a quien recogió «Rambao» y explica por qué un cuento como éste acabó en un informe del Incora: el perfil recorre la biografía de un loriquero nacido en 1920, médico, viajero a pie por Centroamérica y Estados Unidos, novelista y a la vez investigador de campo de la cultura popular del Caribe, que alternó la ficción con la etnografía por encargo institucional. Es el dato que permite leer con cuidado el preámbulo de la página 237, donde Zapata clasifica a Rambao entre los pícaros peninsulares: quien escribe esa comparación no es un comentarista posterior sino el autor de la recolección, formado en el mismo departamento donde grabó.

  6. Cuentos de hadas campesinos de Colombia: topologías literarias de Cupido y Psique

    revistas.udea.edu.co

    Da el argumento metodológico que la ficha necesita para afirmar que los dos motivos europeos de «Rambao» —el viejo rehecho en el fuego y la Muerte encerrada— llegaron al Sinú y se quedaron sin dejar de ser cordobeses. El artículo estudia cómo un relato grecolatino, el de Cupido y Psique, se reescribe en la tradición oral campesina colombiana hasta volverse otra cosa, y propone llamar «topologías literarias» a esa dependencia entre la versión local y el territorio donde se cuenta. Aplicado a este caso, explica por qué el palacio, san Pedro y el diablo conviven sin fricción con una gallina guisada, un zarzo lleno de humo y un antioqueño que se cuela en el cielo diciéndose equipajero.

  7. Algunos comentarios socioeconómicos sobre los habitantes de los humedales de los ríos San Jorge y Sinú

    publicaciones.banrepcultural.org

    Describe el mundo material del que sale la primera página del cuento: la economía campesina de las planicies inundables del Sinú y el San Jorge, con la concentración de la propiedad rural, la ganadería extensiva y el desempleo que explican por qué un hombre de treinta años con una caterva de hijos y sin suerte se echa a andar con una gallina guisada al hombro. El trabajo, hecho dentro del proyecto de la II Expedición Botánica sobre el sistema prehispánico zenú de manejo de las inundaciones, documenta además la reforma agraria y la presión sobre la tierra en la misma región y en los mismos años en que el Incora encargó el estudio de tradición oral donde este relato se imprimió.

  8. Conjurar el olvido: campesinos y política en las llanuras del Caribe colombiano en los años 70

    redalyc.org

    Fecha la escena política en que este cuento se grabó. El ensayo trabaja con el archivo de dibujos de Ulianov Chalarka conservado por la Fundación del Sinú en Montería y con la memoria de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos y de los Baluartes de Autogestión Campesina en Córdoba y Sucre entre finales de los sesenta y los setenta. Es el telón de fondo exacto —el mismo departamento, los mismos años, las mismas veredas— del relato de un hombre que se va de su casa pobre y regresa dueño de la ciudad, y de una fortuna que el cuento hace repartir en una caja de plata diaria para los pobres.

  9. Animal Tales from the Caribbean — índice del volumen

    toc.library.ethz.ch

    Es lo que permite afirmar, y no sólo suponer, que de «Rambao» existe un único registro. El índice completo del otro gran fondo de narrativa oral del Caribe colombiano —los veintiún cuentos que George List grabó en el departamento de Bolívar entre noviembre de 1964 y marzo de 1965, cada uno con su narrador impreso y su paginación en inglés y en español— se leyó título por título y Rambao no figura en él, ni como personaje ni como argumento. Los veintiún relatos de List son de animales; la pieza más larga del bloque cordobés, la del hombre que come con la Muerte, no tiene segunda voz.

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«Rambao» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Rambao» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Rambao» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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