Origen de las plantas

Pacífico · Nasa - Paeces

Origen de las plantas

María Santísima entrega semillas desde su vientre para que las personas puedan mantenerse y las plantas queden como herencia.

Leer el relato
Origen de las plantas: la entrada del relato

El relato

Escuchar el relato · 2 min

Los viejos decían que todas las semillas que hay las dio María Santísima.

Se las sacaba del vientre. Eran de toda clase, menudas y secas, unas negras, unas pintadas, unas apenas del porte de un grano de arena, cada una con una planta guardada adentro, y las iba poniendo en las manos de los cristianos para que se mantuviesen. Los cristianos las recibían sin saber todavía qué era cada una, porque una semilla nunca se parece a lo que va a ser. Había que creerle. No las cobró ni las contó: dejó toda clase de semillas.

Una semilla sola no alimenta a nadie. Hay que subirla a la ladera en la jigra y sembrarla: hundir el bastón en la tierra removida, echar seis o siete granos en el hueco, cerrar con el pie, dar paso y medio y volver a hundir el bastón, y así toda la roza, entre varios, desde que aclara. A los tres meses se desyerba. A los seis se descalza. Entre una cosa y otra pasan las lluvias, baja la neblina sobre el filo a media tarde y la mata se levanta sola.

Después viene la cosecha. Y de lo cosechado se aparta otra vez semilla: la que fructifica se guarda; la que no, se deja. Lo que se guarda en la casa no es riqueza, es el año que viene.

De aquello salieron los papales de los filos y el maíz de las laderas, y salen todavía. Por eso las plantas son herencia. No se acaban en la cosecha que dan: vuelven en lo que se apartó y pasan a quien sigue.

María dejó toda clase de semillas cuando estuvo el hermano. Él la vio hacerlo. Quiso hacer lo mismo, dar semillas y dar animales, y no pudo. Abrió las manos y no le salió nada. Volvió a intentarlo y tampoco. De ahí le quedó la rabia.

De las culebras no hay certeza. Tal vez las hizo Santo Tomás.

Origen de las plantas: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Quien no puede dar lo que otro reparte sin esfuerzo aprende primero la rabia.”

Territorio

Pacífico · Nasa - Paeces

Pacífico · Nasa - Paeces

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Nasa - Paeces
Referencia
2.63901° · -76.019°

Ficha del relato

Contexto histórico

El texto es la última entrada del artículo que Segundo Bernal Villa publicó en 1953 en la Revista Colombiana de Antropología, «Mitología y cuentos de la parcialidad de Calderas, Tierradentro», escrito desde el Instituto Etnológico Nacional. Va inmediatamente antes de la bibliografía y se atribuye en bloque a «los viejos»: no lleva pie de informante ni de intérprete, a diferencia de la mayoría de las entradas, que Bernal acredita con nombre, edad y la anotación de si el narrador sabía o no castellano. La mediación general sí está documentada: casi todo el corpus pasó al castellano por boca de Marco Antonio Penkue, intérprete mestizo de San Andrés, de unos treinta y cinco años, que dominaba el páez, y nada de lo publicado conserva el nasa yuwe en que se dijo.

La entrada pone en el centro a María Santísima y a un hermano suyo, y esa es la capa que más cautela exige. Elías Sevilla Casas señaló en 2007 que María Santísima y Santo Tomás figuran en la colección de Calderas como personajes de origen cristiano o mestizo, es decir, que este texto no es una cosmogonía nasa cerrada. En otro artículo del mismo año resumió la tesis del propio Bernal: cuatro siglos de cristianización produjeron un sincretismo dinámico en la esfera pública mientras la medicina tradicional quedaba en el ámbito doméstico. En la parcialidad trabajaban misioneros lazaristas desde 1905, y el propio Bernal advierte que las instituciones que describe ya habían cambiado. Esta página no separa lo católico de lo nasa, porque el texto tampoco lo hace y depurarlo sería escribir otro.

Al lado de eso está la vida material, que sí se puede documentar. En «Medicina y magia entre los paeces», de 1954, Bernal recoge en Calderas a la Virgen como dadora de bienes para los indios y describe el rito de primicias, en el que el médico ofrece un fruto de cada especie al Duende, dueño de la tierra, y cuelga un atado para que la semilla de labranza fructifique. En «Economía de los Páez», del mismo año, distingue las plantas que los páez consideran propias de las traídas por los blancos, describe la siembra del maíz a bastón y en minga, y explica la selección de la semilla apartando la que no fructifica de la que sí, con una analogía explícita con la fecundidad femenina. El vientre del que salen las semillas en el cuento no está lejos de esa manera de hablar del maíz en la misma parcialidad y en los mismos años.

La compilación de Eugenia Villa Posse de 1993 reproduce el corpus y acredita su procedencia, pero no aporta testimonio independiente.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más firme está en “La candela”, y en una de sus modalidades en concreto: la que narró Agustín Muse, donde María Santísima le entrega el fuego a una niña que no tenía nada y le advierte que sin él no se puede vivir. Las dos entradas ponen a la misma figura en el origen de un bien indispensable, y las dos lo presentan como algo recibido y no fabricado. La diferencia es el tono: la candela se mezquina, se persigue y se roba en las demás modalidades de ese cuento, mientras que aquí las semillas se entregan sin que nadie corra.

El segundo paralelo es “La madre de la sal”, donde los antiguos veían una viejita cuyos moños eran pelotas de sal. También ahí un alimento necesario tiene cuerpo y dueña. Pero la madre de la sal se ve y no da nada: se la reconoce en el camino, no se recibe de ella.

Un tercer contraste, dentro del mismo ciclo de hermanos, está en “Pedro y Tomás Dimales”: tener la semilla no basta, porque allí toda se echa en un solo hueco y el maíz se corta al desyerbar. Leídas juntas, una entrada cuenta de dónde viene lo que se siembra y la otra qué queda cuando se siembra sin cuidado.

La página anterior comparaba este texto con el Popol Vuh por el lugar del maíz en la formación de los seres humanos. La comparación se retira: el expediente no aporta ninguna fuente que la sostenga, y aquí las semillas no forman cuerpos humanos, los mantienen. La red interna del corpus de Calderas alcanza para situar la entrada sin salir de Tierradentro.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. No hay variantes de esta entrada. Bernal no la desdobla en modalidades, como sí hace con «El Trueno», «Llíban, el hijo del Trueno», «Santo Tomás» y «La candela», y tampoco le pone informante: la atribuye a «los viejos». Ese límite se conserva, y la reedición de Eugenia Villa Posse de 1993 no lo levanta, porque depende del mismo artículo.

  2. Lo que cambia son las entradas vecinas, que tratan la misma pregunta por los bienes que sostienen la vida. En “La candela”, la modalidad narrada por Agustín Muse hace que María Santísima le saque el fuego del sobaco a una niña que no tenía nada y le advierta que lo conserve, porque sin él no se puede vivir; ahí María vuelve a ser la que da. Pero las otras modalidades del mismo cuento no la mencionan: en la de Victoriano Piñakué el fuego se le arrebata a una viejita que lo mezquina, en la de Vicenta Tumbo la vieja lo apaga a propósito para dejar a la gente sin él y se cree que era pijao, y en la de Juan Petins llegan los misioneros a decir que esa candela es bruja y hay que bendecirla. Las semillas, en cambio, se dan sin persecución y sin disputa.

  3. El hermano rabioso de esta entrada sólo recibe nombre en la última línea, y con duda. La página “Santo Tomás” lo desarrolla aparte: allí es hermano de María Santísima, pícaro y feo, convierte en piedra a quien murmura y termina encerrado, con una modalidad de Corpus Guagás que lo hace atrapar en Lame y enterrar bajo un tachuelo. Esta entrada no lo muestra petrificando a nadie: lo muestra queriendo dar y no pudiendo.

  4. El Relato conserva el «tal vez» de las culebras y no lo convierte en un acto de creación consumado. Tampoco reparte el mundo entre plantas buenas de María y animales malos del hermano: el texto dice que el hermano quería dar semillas y animales, no que llegara a darlos.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Nasa - Paeces · Cauca · Pacífico
Referencias
11
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Mitología y cuentos de la parcialidad de Calderas, Tierradentro

    revistas.icanh.gov.co

    Publica veintiséis relatos recogidos en Calderas con nombres de informantes, intérpretes y variantes diferenciadas.

  2. Mitos y leyendas de Colombia, tomo I

    flacso.edu.ec

    Reproduce el corpus de Bernal, acredita su procedencia y advierte que contiene varias versiones y modalidades de una misma narración.

  3. Lenguas nasa yuwe y namtrik

    mng.mincultura.gov.co

    Describe lengua, territorio, organización, héroes, trabajo de la tierra y cosmogonía desde bibliografía y procesos educativos contemporáneos.

Contraste y contexto · 8 referencias
  1. Somos el pueblo nasa de la Çxhab Wala Kiwe

    nasaacin.org

    Perfil del pueblo nasa escrito por su propia organización: ley de origen, territorio, lengua nasa yuwe, cabildos y los tejidos de educación, salud, justicia y comunicación, con los hitos del proceso organizativo.

  2. Plan de Vida de la Asociación de Autoridades Ancestrales Indígenas Nasa Çxhãçxha

    tierradentro.co

    Voz organizativa de los diecisiete resguardos nasa del municipio de Páez, en Tierradentro, que define su plan de vida como un proceso colectivo de reflexión y acción fundado en el pensamiento propio.

  3. Territorio ancestral del pueblo Nasa entre el riesgo y la resistencia

    cric-colombia.org

    Sitúa Tierradentro como territorio ancestral Nasa y vincula memoria, autonomía, Juan Tama y defensa comunitaria.

  4. Nidos de lengua y revitalización del nasa yuwe

    scielo.org.co

    Explica la relación entre lengua, territorio, señales, sueños, naturaleza y los tres espacios del mundo Nasa en procesos educativos actuales.

  5. «Los animales mágicos de Tierradentro», ¿magia de quién?

    repository.icesi.edu.co

    Señala que en la colección de Calderas aparecen figuras de origen cristiano o mestizo como María Santísima y Santo Tomás su hermano, es decir, identifica el par del cuento como capa sincrética y no como mitología nasa cerrada.

  6. Medicina y magia entre los paeces

    revistas.icanh.gov.co

    Recoge en Calderas a la Virgen como dadora de bienes para los indios y describe el rito de primicias en que el médico ofrece un fruto de cada especie al Duende como dueño de la tierra y cuelga un atado para que la semilla de labranza fructifique: el mismo mundo de sustento donado y cuidado que el cuento atribuye a María.

  7. Economía de los Páez

    revistas.icanh.gov.co

    Lista las plantas que los páez consideran propias frente a las traídas por los blancos y describe la selección de la semilla de maíz distinguiendo la que no fructifica de la que sí, con una analogía explícita con la fecundidad femenina que dialoga con el vientre del que salen las semillas en el cuento.

  8. Intelectuales públicos e intelligentsia local: una mirada a la antropología de Tierradentro, Cauca

    revistas.icanh.gov.co

    Resume la tesis del propio Bernal sobre religión nasa: cuatro siglos de cristianización produjeron un sincretismo dinámico en la esfera pública mientras la medicina tradicional quedaba en lo doméstico, marco para leer a María y a su hermano en un cuento de Calderas.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

0 publicadas0 en revisión

«Origen de las plantas» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Origen de las plantas» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Origen de las plantas» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

Deja tu versión

Desde 10 caracteres. Sin enlaces: los descartamos.

No se publica. Sólo lo usamos si necesitamos preguntarte algo.

Cada versión la lee una persona antes de publicarse. Verás la tuya aquí mismo mientras esperas.