Nofïzazima y la reconstrucción del cuerpo

Amazonas · Huitoto / Murui-Muina

Nofïzazima y la reconstrucción del cuerpo

Faido encuentra a Nofïzazima suspendido en el cielo y usa frutos cultivados para devolver agua, ojos, pecho y fuerza a su cuerpo.

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El relato

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En la chagra de Nofïzazima quedó prendida la brujería de Monayagone. Brotaron allí mismo ratones, tintines, grillos y gusanos que se comían las matas; no bajaban del monte, nacían en el sembrado. Nofïzazima dejó a su madre con los muchachos en la maloca y se fue con su mujer, bien caída la tarde, a prender fogones en medio de la chagra. Encendieron hogueras por todos lados, pero apenas se apagaban, los animales volvían a salir.

Cansado, le pidió a su mujer que amarrara la hamaca. Se metieron los dos y se mecían, porque hacía calor. La brujería, en figura de muchacha, cantaba nombrando el sueño y los mecía: esa es Kïrïtïjï, y de ahí viene la costumbre de mecer a los niños para dormirlos. Los dos se durmieron, y mientras dormían la hamaca subió hasta las nubes altas y quedó colgada en el vacío.

Vino un viento frío. Nofïzazima despertó y pidió que atizaran la candela. Su mujer se volteó para bajarse, cayó desde arriba y se estrelló contra la tierra. Él no se dio cuenta: siguió llamándola, tanteó con el pie, se agachó a mirar. Escupió, y el escupitajo se perdió sin que llegara el ruido de abajo. Cielo azul arriba, azul abajo. No había piso.

En la maloca, la madre salió con los muchachos a buscarlos. Las hogueras estaban frías y las cenizas mojadas de rocío, las trampas vacías, los vecinos sin razón que dar. Regaron el aviso entre todos los vivientes, y hasta las abejas y las golondrinas buscaron sin encontrar nada. Entonces la anciana oyó cantar a Faido, el pájaro mochilero que su hijo había criado, y le cantó a él, que es como los pájaros entienden el lenguaje de la gente: que buscara a su dueño, que él vivía por su dueño y de no ser así ya lo habrían matado para comerlo y hacer adornos con sus plumas, y que si lo hallaba podía comer de toda esa fruta que se estaba secando. Faido se puso en las alas hojas del techo de la maloca, esas que suenan cuando sopla el viento, y voló. Por eso le suenan las alas cuando se esponja.

Arriba encontró a Nofïzazima secándose al sol, flaquito en la hamaca, seca la boca y secos los ojos. Volvió a la chagra, y cada vez que se posaba en el palo de guama la anciana le cantaba autorizándolo. Partió y chupó guamas y le vomitó en la boca primero agüita y después la pulpa blanca: eso quedó como saliva, y esa guama es nuestra lengua. Es el agua que vuelve a la boca cuando uno coquea, y es el sueño el que se manda lejos, a las frutas, para que maduren. De la uva caimarona sacó agua y dos pepas, se las echó en un ojo y en el otro, y por eso las lágrimas son dulces y los ojos tienen un agua que no se seca. Del caimo bien maduro le llevó dos frutos para el pecho: son los pulmones. Del plátano maduro que había en medio de la finca trajo dos, y esos son las clavículas. Con eso quedó completo.

Ya hablaba con Faido, y el mochilero le decía que estaba agradecido porque él lo había criado. Nofïzazima le pidió que lo bajara y le indicó dónde estaba el algodón de balso y la flor del uigïkï, para armar con ese plumón un cojín en que sentarse.

Aun bajado y rehecho, no volvió a entrar en su casa. Por una imprudencia de sus hijos, ellos quedaron convertidos en pajaritos y la anciana en ortiga, que es de las plantas más usadas en los remedios del monte. Él quedó transformado en el conjunto de los remedios vegetales, y ahí residen su espíritu y su fuerza.

Nofïzazima y la reconstrucción del cuerpo: lo que quedó del relato

La enseñanza

“El cuidado que se dio a una criatura pequeña puede volver convertido en agua, ojos y aliento.”

Territorio

Amazonas · Huitoto / Murui-Muina

Amazonas · Huitoto / Murui-Muina

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Huitoto / Murui-Muina
Referencia
-1.24° · -72.82°

Ficha del relato

Contexto histórico

Lo narró el Abuelo José García, sabedor muinane que vivió sus últimos años en el quebradón Takana, a siete kilómetros de Leticia. Fernando Urbina Rangel lo grabó allí en julio de 1986 y lo publicó como capítulo sexto de Las palabras del origen (Bogotá, Ministerio de Cultura, 2010, páginas 113 a 119), con el título «La reconstrucción del cuerpo del hombre». A diferencia de otros capítulos del mismo libro, este no acredita traductor. Urbina advierte en su introito que transcribe apartes de un texto muy largo y que lo corta después de que el mochilero termina el cuerpo: el desenlace —los hijos vueltos pajaritos, la anciana vuelta ortiga, Nofïzazima vuelto remedios vegetales— no viene dictado, lo resume él en un párrafo propio. La distinción vale para todo el libro: el cuerpo del texto es voz del Abuelo, y el introito y las notas al pie son del compilador.

Hay un segundo registro, mucho más antiguo, que este expediente no había usado. La segunda parte de Religión y mitología de los uitotos (Universidad Nacional, 1994) trae como capítulo 13, entre las páginas 285 y 326, la elevación al cielo del mismo personaje —con el nombre alargado en -nama— seguida del episodio del rayo domado. Son textos que Konrad Theodor Preuss hizo dictar y transcribió en 1914 en el Igará-Paraná y La Chorrera, y que publicó sin nombrar a quien se los dijo, como material de «una tribu»: por eso esa recolección no puede atribuirse a ninguna comunidad ni a ningún narrador concreto. La traducción española de ese tomo la firman Eudocio Becerra (Bigïdïma), hablante uitoto y lingüista, con Gabriele Petersen de Piñeros.

Las demás piezas del expediente cumplen funciones distintas y conviene decir cuál. El capítulo III de la primera parte de Preuss, «Análisis de los mitos», no narra: contiene su lectura panlunar, la teoría de Ehrenreich con la que llegó al Amazonas en 1913, según la cual Nofigïreima y su hijo derivan sus nombres de la palabra para piedra y son por eso figuras lunares, la hamaca elevada es la luna menguante y la mujer que se despedaza es la luna oscura. Eso es interpretación de Preuss, no dato de quien narró. El capítulo II, «El padre creador, los antepasados y los demonios», cita el pasaje en que el espíritu protector —al que Preuss llama con el término uitoto que traduce como 'hablador'— le explica al hombre suspendido por qué está donde está: porque su padre le absorbió los ojos a Monayagona con una cerbatana. El diccionario uitoto-español del anexo sirve para cotejar nombres sin tratar grafías distintas como personajes nuevos. El perfil de la Organización Nacional Indígena de Colombia sitúa al pueblo y su dispersión por el caucho, con la advertencia de que la cifra de población que da es la del censo de 2005 y no la de 2018.

Lo que ninguna de estas piezas alcanza a dar es el tramo final tal como se dice: nadie ha publicado el desenlace dictado por José García, sólo el resumen de Urbina.

Resonancias con otros mitos

Dentro del mismo corpus murui-muina hay dos cuerpos deshechos y vueltos a armar, y conviene no confundirlos. En Kanifaido, que narró Eudocio Becerra (Bigïdïma) en La Samaritana en 1979, un padre recompone a su hijo devorado con el zumo de una planta, y el trabajo se malogra cuando la esposa entra donde tenía prohibido entrar y lo abraza antes de tiempo. Aquí la recomposición se completa, el cuerpo queda entero y lo que se pierde después es el regreso a la casa, por una imprudencia de los hijos. Allá el que rehace es el padre, que además tiene que comprar los restos; acá es un animal criado en la maloca, que devuelve la crianza.

El segundo paralelo está en la propia colección de Preuss, recogida entre los uitotos en 1914. En su capítulo 18, los zorros negros no rescatan un cuerpo sino el alma de Kanifaido; en su capítulo 13, el mochilero no baja al hombre sino su corazón. En los dos casos lo que vuelve a la tierra es la parte que no se comieron, y en los dos una mujer que la toca la deshace. La diferencia es quién hace el rescate: allí una gente aliada que cobra su pago y se come el loro prometido, aquí una mascota que no cobra nada.

Lo que no tiene paralelo fácil es la cadena fruto por órgano. Guama, uva caimarona, caimo y plátano no son ingredientes de un remedio sino piezas del cuerpo, y el Abuelo la explica hacia adentro: la saliva que vuelve a la boca al coquear, el agua de los ojos que no se seca, el sueño que se manda a las frutas para que maduren y se pongan negras. No se deja leer como receta botánica ni como lista de usos medicinales, y tampoco conviene volverla una fórmula sobre la selva que cura: es una alianza entre un hombre y un pájaro que él crió, dicha en las cuatro frutas de su propia chagra.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Hasta ahora esta página seguía un solo testimonio. Hay dos, y no coinciden.

  2. El de José García, de 1986, hace de la reconstrucción el centro, y él mismo registra que dentro de ese tramo hay variantes: dice que la pulpa blanca de la guama quedó convertida en saliva y en lengua, y añade que otros sabedores cuentan que eso blanco quedó convertido en los dientes, y otros más que la lengua se rehízo con una hoja fresca de coca. Esa pluralidad la deja dicha el Abuelo y no se resuelve aquí.

  3. El de Preuss, recogido en 1914, no tiene esa anatomía. Allí el pájaro mochilero sube, le da de beber una uva de monte, teje después un nido de bejucos, le saca el corazón al hombre —que los traductores glosan en nota como su alma—, lo baja a la tierra, lo cuelga en una palma de chontaduro y lo cría como si fuera una de sus crías, alimentándolo con caimitos y toda clase de frutas. El padre nunca se entera: deja de buscar, toma otra mujer y el capítulo sigue con el rayo alimentado con hachas de piedra, y termina con el padre convertido en jaguar y su gente en zainos. El comienzo también es otro por completo. Allí la mujer no ha sido siempre suya: un suegro se la quita a Monayagona para dársela a su hijo, y la plaga de ratones es la venganza de Monayagona porque le robaron los ojos con una cerbatana mientras comía en chagra ajena. Además la mujer que cae no se estrella sin más, sino que queda convertida en arena, porque arena había sido siempre. Son dos armazones incompatibles y no se funden: esta página narra la de José García, que es la que le da su nombre y su desenlace, y deja la otra señalada aquí.

  4. Sobre las grafías: el compendio de Urbina imprime Nofïzazima, con la sexta vocal del uitoto, y conserva además, en la fórmula cantada que abre el capítulo y en una línea de diálogo, una forma más larga terminada en -nama, que es la que lleva el título del capítulo de Preuss. Monayagone aparece una vez como Monayagobe dentro del mismo texto. Ninguna forma en lengua puede tomarse de la copia digital de la segunda parte de Preuss: el reconocimiento óptico de esos escaneos borró la sexta vocal y la reemplazó casi siempre por una k, de modo que los nombres uitotos de ese tomo sólo se pueden fijar sobre la página impresa.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Huitoto / Murui-Muina · Caquetá y Putumayo · Amazonas
Referencias
9
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Las palabras del origen: breve compendio de la mitología de los uitotos

    babel.banrepcultural.org

    Publica dieciséis relatos con introitos, créditos de narración o traducción y notas comparativas. Es la fuente directa de Nofïdeño, Uuikï, los ciclos de Jitoma, Dïïjoma, Nofïzazima, Buinaima, Yiida Buinama, Yarokamena, Juma, Kanifaido, Kugï y Nokuerai, Guyataiba y Konago.

  2. Religión y mitología de los uitotos, primera parte

    repositorio.unal.edu.co

    Aporta contexto histórico sobre religión, fiestas, palabra, territorio y organización narrativa uitoto.

  3. Religión y mitología de los uitotos, segunda parte

    repositorio.unal.edu.co

    Ofrece textos en lengua uitoto con traducción y un repertorio léxico para comparar nombres sin tratar grafías distintas como personajes nuevos.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. Muina Murui

    onic.org.co

    Sitúa las variedades mika, minika, búe y nipode, la dispersión causada por la Casa Arana y la recuperación territorial y cultural.

  2. Mito y ética: una lectura del pensamiento mítico de los Uitoto y Muinane

    dialnet.unirioja.es

    Explica cómo relatos amazónicos relacionan perspectiva, dueños de animales, cuidado y consecuencias sin reducirlos a moralejas universales.

  3. 13. Nofizazinama igaí — La elevación de Nofizazinama al cielo y el rayo domado (capítulo 13 de Religión y mitología de los uitotos, II parte)

    bffrepositorio.unal.edu.co

    Es la versión más antigua conocida del mismo relato, recogida hacia 1914, y corrige la lectura de la ficha en dos puntos verificados en el texto: Monayagona no es sólo «brujería» difusa sino un personaje con nombre y con motivo (el padre del protagonista, Nofigireima, le había absorbido los ojos con la cerbatana, y la elevación al cielo es la represalia); y el pájaro que socorre al hombre es explícitamente el faido, el mochilero, mascota criada por el padre, que le trae uvas de monte (jírikorei) de su propia chagra y le da de beber el jugo, hasta hacerle un nido y poner allí su corazón. Confirma además que la mujer se levanta de la hamaca en la madrugada y cae, y que quienes lo van devorando mientras cuelga son avispas del cielo que le lamen los ojos.

  4. Capítulo III: Análisis de los mitos (Religión y mitología de los uitotos, I parte)

    bffrepositorio.unal.edu.co

    Trae, en las páginas dedicadas a «La elevación al cielo y el rayo domado (13)», la sinopsis completa del relato más la interpretación de Preuss: Junuduño es la mujer-piña que llega de la cueva de los antepasados, se casa primero con Monayagona y luego es persuadida de casarse con Nofizazinama; los ratones que arrasan la chagra son los espíritus auxiliadores de Monayagona; los dos pájaros que advierten a la pareja en la hamaca son los ojos robados de Monayagona convertidos en aves. Preuss lee toda la cadena en clave lunar: Nofigireima y Nofizazinama derivan de nofiki, 'piedra', y la pareja elevada en la hamaca sería la luna menguante devorada por los Riai. Da al conflicto inicial de la chagra una causa concreta —un adulterio y un robo de ojos— que la ficha deja como brujería sin motivo.

  5. Capítulo II: El padre creador, los antepasados y los demonios (Religión y mitología de los uitotos, I parte)

    bffrepositorio.unal.edu.co

    Usa el episodio de Nofizazinama como caso ejemplar para explicar el joria o yoneri, el espíritu protector que habla: cita el pasaje en que, apenas la pareja ha sido elevada, la voz le dice a Nofizazinama que está perdido, le explica por qué (el error del padre al absorber los ojos de Monayagona), le informa que su mujer «se estrelló contra nuestra tierra y se convirtió en arena» y le anuncia que los Riai y los Yurugui Riai del cielo lo devorarán. Sirve para entender qué clase de ser es la voz que informa y no ayuda, un matiz que la ficha resuelve hoy como simple búsqueda de la madre y los hijos.

  6. Anexo: Diccionario uitoto-español (Religión y mitología de los uitotos, II parte)

    bffrepositorio.unal.edu.co

    Fija con precisión lo que la ficha nombra como «Faido, el pájaro mochilero»: faido es la oropéndola o pájaro mochilero, faibe y faigibe sus plumas, faiyu su nido, fairei el árbol en que anida (el más alto de tierra firme) y Faiñuei un clan histórico llamado «Gente Árbol Mochilero». Registra también la entrada de Nofizazinama como personaje mítico con las referencias exactas a los pasajes del mito 13. Permite decir con fundamento que Faido no es un ave genérica sino una especie con nombre, nido y clan asociados, y remite a los lugares del texto donde aparece.

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«Nofïzazima y la reconstrucción del cuerpo» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Nofïzazima y la reconstrucción del cuerpo» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Nofïzazima y la reconstrucción del cuerpo» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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