Namaku y el hombre jaguar

Caribe · Kogui (Kággaba)

Namaku y el hombre jaguar

Namaku, hijo de Magri, vive entre prescripciones, parentescos y el riesgo de transformarse en jaguar cuando rompe su disciplina.

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El relato

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Námaku es hijo de la Magri, a quien también llaman Luitsama. Vive arriba, en un cerro. Siempre se encuentra mujereando: tiene como nueve mujeres, y además es muy pícaro y les quita las mujeres a los demás para vivir con ellas.

Námaku tiene su padre en la quebrada del Bollo. Ese padre es indio durante el día y tigre durante la noche, y es gente muy mala.

El Mama de San Miguel, que cura varias enfermedades, fue criado por el padrastro de Námaku. Por eso, cuando viene a curar a los enfermos y tiene que quedarse en San Andrés, no come ninguna clase de comida, porque se vuelve tigre. No come ni bebe agua: sólo come coca y embil. Tiene que ir a comer al Páramo, y allá ya no se vuelve tigre.

Namaku y el hombre jaguar: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Quien hereda la capacidad de volverse fiera hereda también el ayuno que la mantiene dormida.”

Territorio

Caribe · Kogui (Kággaba)

Caribe · Kogui (Kággaba)

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Kogui (Kággaba)
Referencia
10.84° · -73.71°

Ficha del relato

Contexto histórico

Es el octavo relato de «Mitología kágaba» y lo narró Benito Sontinkama, hombre de treinta y ocho años, cabo del mama Julián, respetado por todas las personas del grupo de San Andrés. Chaves anota de él que sabía las narraciones de memoria pero que su traducción al castellano se le dificultaba demasiado, y la dificultad se nota: éste es el más breve de los veintidós textos y avanza por afirmaciones sueltas más que por escenas encadenadas. Lo recogió en noviembre de 1946 y lo publicó en 1947 en el Boletín de Arqueología, volumen II, números 5 y 6, encabezado «Informador: Benito Sontinkama».

Del propio aparato de Chaves salen tres precisiones que el relato no dice con todas sus letras. Námaku figura como «hijo de la Magri (Luitsama), muy enamorado y mujeriego»; la Magri es Luitsama, y esa Luitsama es, en el índice general del artículo, la primera mujer, a la que Chaves iguala con Naowa y con Wastora y da por casada con Seraira; y el Mama de San Miguel queda identificado como «médico de varias enfermedades». Es decir que, en la lectura del propio Chaves, Námaku resulta hermano de Sintana.

El tomo I de Los Kogi, que Reichel-Dolmatoff publicó en 1950 y que ninguna ficha de este sitio citaba, dice otra cosa y aporta el dato más útil. Allí Námaku no es el personaje de un relato sino el nombre de un grupo de descendencia, y su etimología está anotada: «De nébbi-jaguar; makú-jefe, dueño». El nombre significa jefe o dueño del jaguar, de modo que la figura queda atada al tigre por la lengua y no sólo por la anécdota del padre nocturno. En el árbol genealógico de los Hukuméiji, ese mismo volumen lo sitúa como hijo de Sintána y de Hába Tungexa, junto con Kashindúkua, Dyíuamályi, Noána-sé y la hija Námukalye.

Lo que este texto no dice, y no conviene completar: no nombra al padre tigre, no explica qué es el embil, no dice quién es el padrastro ni por qué crió al Mama de San Miguel, y en ningún momento cuenta que Námaku mismo se transforme. La prescripción alimentaria del final corresponde a un personaje concreto en una tarea concreta, la de curar en San Andrés, y no es una regla dietética de aplicación general ni un consejo de salud.

Resonancias con otros mitos

En los mismos años, Reichel-Dolmatoff publicaba entre los chimila un relato brevísimo sobre lo mismo. En «Los brujos», de 1945, se distingue entre brujos buenos y malos: los buenos curan y llaman la lluvia, y cuando mueren se van como se va cualquiera, pero los malos «no se van cuando mueren; vuelven para hacer daño y como no se pueden volver como hombre porque uno los reconoce, se vuelven como tigre». Sigue la escena de unos hombres que encuentran de noche una gran casa redonda con un muerto enterrado dentro, y del que se atreve a dormir allí no queda nada. La diferencia con la Sierra es de tiempo y de cuerpo: allí el tigre es un muerto que regresa y a quien no hay modo de reconocer, y aquí es un vivo que alterna, indio de día y tigre de noche, a quien todo el mundo ubica en un lugar preciso, la quebrada del Bollo.

Entre los chamí, en el material que el propio Chaves publicó en 1945, «La mujer de Karagabi» reúne los dos asuntos de este relato —el adulterio y el tigre— y los resuelve al revés. Karagabi, enfermo y llagoso, manda a su mujer a la bebeta, se quita el vestido llagoso, se viste de particular, se acuesta con ella sin que lo reconozca y la araña «para dejarle señas»; cuando ella niega, él le abre la boca por mentirosa y la convierte en lechuza. Al final llama a todos los indios, y al capitán, que gritó jar, jar, jar, le dice: «Usted va a ser Imaná. Váyase para el monte», y se volvió tigre. En la Sierra el mujeriego no recibe castigo alguno dentro del relato, y ser tigre no es una sentencia sino una condición de familia; entre los chamí la infidelidad se paga con una transformación, y el tigre es el resultado de una orden.

Las tres historias tratan al tigre como una posición más que como un animal: brujo muerto, capitán degradado, padre nocturno.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El parentesco de Námaku está en disputa entre tres fuentes serias, y no hay manera honesta de elegir una.

  2. Chaves, en 1947, lo hace hijo de la Magri o Luitsama, la primera Madre, y le da un padre sin nombre que vive en la quebrada del Bollo. Reichel-Dolmatoff, en el tomo I de 1950, lo hace hijo de Sintána y de Hába Tungexa, es decir nieto de la Madre y hermano de Kashindúkua; y ese mismo volumen deja constancia de que sus propios informadores no se ponían de acuerdo en estas listas, porque una y otra vez anota «según otro informador» o «según algunos otros informadores» antes de dar una ascendencia distinta. Fabio Gómez Cardona, que en 2020 analizó el relato de Námaku tal como aparece en el tomo II del mismo Reichel-Dolmatoff, encuentra allí una tercera filiación y bastante más grave: Námaku «es producto del adulterio de Nabia con Noána-sé y la Gente del Tigre». Nabia es la mujer de Ambuámbu, a quien Námaku cree su padre, y Noána-sé ha heredado el cargo de Mama de la gente del tigre a la muerte de Kashindúkua.

  3. Esa tercera versión no es una variante menor del texto breve de Sontinkama, sino otra historia entera y mucho más larga: el niño oye y sabe todo desde antes de nacer, su madre le revela el origen al nacer y él lo olvida al crecer, lo descubre después, viaja al pueblo de los tigres, interrumpe el juicio contra el hombre que lo crió, golpea a su verdadero padre y le usurpa el mando, siente el llamado de la sangre, devora a la gente que lo protegía y termina buscando a sus padres ya convertidos en columnas de piedra. Allí la transformación en tigre le ocurre a Námaku mismo y sin necesidad de los objetos mágicos de sus antecesores; en el texto de Chaves el que es tigre de noche es el padre, y lo único que se cuenta de la transformación es cómo se la evita, con ayuno.

  4. Coinciden, en cambio, en la etimología. Gómez Cardona señala que el nombre viene de la raíz nab-nam, jaguar, y de makú, jefe; Reichel-Dolmatoff había escrito lo mismo setenta años antes. Las grafías sí se separan: esta página escribe Namaku sin tilde, Chaves escribe Námaku trece veces y Namaku una sola, y la reimpresión de 1993 compilada por Eugenia Villa Posse conserva al relator pero retira los «Personajes» y la «Síntesis» con que Chaves cerraba el relato, que es donde estaba escrito que la Magri es Luitsama.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Kogui (Kággaba) · Magdalena · Caribe
Referencias
8
Última revisión
18 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Mitología kágaba

    publicaciones.icanh.gov.co

    Publica veintidós relatos kággaba y acredita el narrador de cada uno: «Informador:» aparece veintidós veces, una por mito. Es la fuente de la que salen las grafías del sitio —Kashindukwe, Seiskwisbuche, Naowa, Susabanka— y presenta a los dos narradores con edad, cargo y comunidad: Benito Sontinkama, cabo del mama Julián en el grupo de San Andrés, y Seye Ababi Makó, cabo del mama Ignacio Abiguí de Tucurinca.

  2. Los Kogi: una tribu de la Sierra Nevada de Santa Marta, tomo I

    publicaciones.icanh.gov.co

    El volumen que ninguna ficha citaba, en acceso abierto y con el texto legible. Documenta el territorio, los linajes, la casa ceremonial —que llama «cansamaría», es decir «casa de María»— y nombra a la Madre Gaulchováng, de la que descendían los cuatro Padres del Mundo.

  3. Visita a los indígenas Kágaba de la Sierra Nevada de Santa Marta

    openlibrary.org

    Reúne textos en lengua Kogui, traducciones y observaciones tempranas sobre creación, ritual, máscaras, jaguares y personajes que reaparecen en el corpus posterior.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. The Great Mother and the Kogi Universe: A Concise Overview

    ehrafworldcultures.yale.edu

    Describe a la Gran Madre, la estructura de nueve mundos, los siete puntos del universo, el templo como modelo cósmico y varias versiones de la creación.

  2. Plan Especial de Salvaguardia del Sistema de Conocimiento Ancestral de los cuatro pueblos de la Sierra Nevada

    mincultura.gov.co

    Expone la responsabilidad Kággaba sobre espacios sagrados, gobierno propio, Ley de Origen y equilibrio territorial desde voces de autoridades de la Sierra.

  3. El jaguar en la literatura Kogi: análisis del complejo simbiótico asociado con el jaguar, el chamanismo y lo masculino

    doi.org

    Es un capítulo entero dedicado a Námaku, dividido en diecisiete secuencias, y trae una versión que no coincide con la de la ficha: allí Námaku no es hijo de Magri sino hijo adulterino de Nabia y de Noána-sé, el mama de la Gente del Tigre; Ambuámbu, el marido engañado, es su padre de crianza. Explica la etimología —nab/nam, jaguar, más makú, jefe—, el ayuno de nueve días exigido a quienes visitan a la Gente de Kashindúkua, la escena en que Námaku pide comida y Ambuámbu convierte dos piedras en armadillos, y el final: huye, y al volver encuentra a sus padres convertidos en columnas de piedra. Registra además la fórmula narrativa que une a Kashindúkua, Noána-sé y Námaku, que 'viven aún en la cueva, en el páramo'.

  4. Reseña: Mitos Kogi, de Manuela Fischer y Konrad Theodor Preuss

    publicaciones.banrepcultural.org

    Explica exactamente por qué la transcripción de Namaku resulta difícil de leer y por qué la ficha hace bien en no rellenar los huecos. Detalla que la edición Abya-Yala entresacó los textos míticos de una obra de tres secciones (etnografía, mitos y cantos, gramática) y que al hacerlo 'se pierde un marco de referencias', que la lectura queda sin claves simbólicas suficientes, y que muchas notas explicativas de la traductora María Mercedes Ortiz 'fueron inexplicablemente suprimidas'. Da el conteo: 27 relatos de Preuss (1915) y 16 de Fischer (1986-87), 43 en total.

  5. Linajes y circuitos de matrimonio en tres grupos chibcha: u'wa, kogui y muisca (Boletín Museo del Oro 38-39)

    humanas.unal.edu.co

    Explica el sistema de linajes que hace inteligible la 'sangre de tigre' de Namaku: reconstruye los cuatro túxe y cuatro dáke originales y muestra que Hukuméiji es el túxe del jaguar, asociado al día, al sol y al blanco, emparejado con el dáke Séinake (puerco). Como el linaje masculino se hereda del padre, la pertenencia felina de Namaku no es metáfora: es filiación, y por eso la transformación puede llegarle por herencia y no sólo por quebrar una prescripción.

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«Namaku y el hombre jaguar» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Namaku y el hombre jaguar» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Namaku y el hombre jaguar» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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