
Orinoquía · Mestizo
Los tres luceros
Una familia quebrada por tres muertes queda representada por tres luceros, en una leyenda literaria sobre memoria y duelo.
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El relato
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Saúl, el Niño Mentiroso, contaba que a fines de los años cuarenta vivía en la costa del río Guachiría, no lejos de Pore, un hombre de unos cincuenta años, alto y enjuto, bueno para tirar un lazo y para cualquier trabajo de sabana. Se llamaba Ambrosio. Había enviudado y le quedaban dos hijos: Carlos, de tres años, y una recién nacida a la que llamaron Victoria, como la madre muerta. Era pobre y tenía una fundación en la vereda de Vijagual, con pocas reses y buenos montes. Como no tenía con quién dejar a los niños, les hizo una ranchita junto a las sementeras y allí les colgaba los chinchorros mientras trabajaba.
Les enseñó a respetar, a trabajar, a no querer lo ajeno y, sobre todo, a quererse y a compartir. A Carlos le encargó velar por su hermana, porque fuera del padre él era lo único que ella tenía. Cuando Victoria cumplió ocho años y Carlos pasaba de diez, ya cuidaban solos la casa y el ganado.
Pero a Ambrosio lo fue acabando una tos que no lo dejaba dormir, y una noche vomitó sangre. Carlos ensilló y fue a buscar al yerbatero Catimay, que estaba en el paso de La Soledad. Catimay cobró tres mautes, examinó al enfermo y dijo que era brujería: le habían metido un cachicamo en el estómago y el animal le escarbaba por dentro. Ambrosio llamó a sus hijos y les hizo jurar que nunca se separarían, que pagarían al yerbatero y que él los cuidaría desde el cielo. Luego vomitó otra vez y murió. Lo enterraron bajo un tamarindo, junto a la casa, y Victoria le sembró flores.
Los hermanos vivieron como les había pedido. Llegó la violencia de los años cincuenta, con la policía chulavita y las guerrillas que mataban policías en Moreno, Pore y Trinidad. Carlos se presentó, y el comandante lo mandó de vuelta al saber su historia. Cuando Rojas Pinilla trajo la paz, las fundaciones abandonadas habían perdido millares de reses por falta de sal, y los marranos se habían ido al monte y vuelto fieras. El ganado de los hermanos, en cambio, creció, porque Carlos viajó a Támara por sal y drogas y ayudó también a las mujeres que habían quedado solas.
En cada aniversario visitaban la tumba, ella de blanco y él de negro, y renovaban el juramento. Victoria añadía que si su hermano moría primero, le pedía al padre que se la llevara con ellos.
Por esos días un verraco negro de colmillos enormes salía a los que pasaban por el camino real. Carlos salió a cazar un venado y Victoria le rogó que no pasara por el Esterón del Camino Real. Él fue con su perro Capitán en dirección contraria y tumbó un cuernopelón. De regreso, con la tormenta encima, el verraco los encontró. Mató al perro, destripó al caballo y se le echó encima a Carlos, que lo golpeó con la culata, luego con el cañón y al final lo mató a cuchilladas. Todavía alcanzó a bajar al caño a beber.
A las diez de la noche llegó el caballo solo, con el venado amarrado, y cayó muerto en la puerta. Al amanecer, los vecinos encontraron a Carlos a unos tres kilómetros. Nadie vio llorar a Victoria. Mandó matar la ternera más gorda, sirvió el velorio y enterró a su hermano junto al padre. Luego se puso el vestido blanco y caminó hacia el río. No volvió. A los tres días la encontraron en el Guachiría y la enterraron con ellos.
Desde entonces, en las noches de menguante, aparecen tres grandes luceros. Según Saúl, son las almas de los tres, que siguen juntas.

La enseñanza
“Una promesa hecha junto a un lecho de muerte puede sostener una vida entera y también cerrarla.”
Territorio
Orinoquía · Mestizo
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Orinoquía
- Comunidad
- Mestizo
- Referencia
- 4.2° · -71.4°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Mestizo · Orinoquía
- Referencias
- 8
- Última revisión
- 22 de septiembre de 2026
Base documental · 3 referencias
- Cuentos, mitos y leyendas del llano
babel.banrepcultural.org
Primario. «Los tres luceros» ocupa las pp. 75-80 (7.º texto del índice), puesto en boca de Saúl, el Niño Mentiroso: Ambrosio, viudo de la costa del Guachiría cerca de Pore, cría a Carlos y Victoria; muere por un cachicamo metido por brujería según el yerbatero Catimay; la Violencia de los años cincuenta deja marranos asilvestrados; un verraco negro mata a Carlos, Victoria se va al río, y aparecen tres luceros de menguante. En «Leal hasta la muerte» (p. 116), Saúl cierra con un lucero grande y otro pequeño, el cazador y su perro.
- Cuentos, mitos y leyendas del llano (copia en el repositorio de la Universidad Nacional)
bffrepositorio.unal.edu.co
Copia del mismo libro, sin paginar. Trae «Los tres luceros» completo y con el mismo texto que el PDF de Banrepcultural, incluida la errata «Quachiría».
- El llano en armas: vida, acción y muerte de Guadalupe Salcedo
api.pageplace.de
Historia de la insurrección liberal llanera de 1949-1953. Describe a campesinos y peones comandados por hacendados y pequeños propietarios, la entrega de armas ante Rojas Pinilla y el regreso al abandono después de la paz. Es el marco histórico de la guerra que en el relato se lleva a Carlos a la guerrilla y deja arruinadas las fundaciones.
Contraste y contexto · 5 referencias
- La paz con las guerrillas liberales, setenta años después
senalmemoria.co
Fecha el 15 de septiembre de 1953 como el inicio del proceso de paz de Rojas Pinilla con las guerrillas de Guadalupe Salcedo, y explica que los «chulavitas» y «pájaros» fueron grupos armados creados para contener a esas guerrillas. Confirma los dos anclajes históricos del relato: la policía chulavita y la paz que llega con Rojas Pinilla «al cabo de tres años».
- Del folclor llanero
bffrepositorio.unal.edu.co
En el glosario registra «Becerrero: lucero que antecede la salida del sol. Muchacho que ayuda a ordeñar», es decir, que el llanero nombra los luceros por el trabajo que anuncian; y «Bebedizo: brebaje embrujado, bebida para causar daño», que documenta la idea de la enfermedad echada por brujería con la que Catimay explica la muerte de Ambrosio.
- Plan Básico de Ordenamiento Territorial de Paz de Ariporo (Casanare), sistema político-administrativo
repositoriocdim.esap.edu.co
Fija el río Guachiría como límite entre Paz de Ariporo, Trinidad y Pore, desde su desembocadura en el Meta, lo que sitúa la «costa del Guachiría» del relato cerca de Pore. En su reseña histórica llama «cruento capítulo» de Casanare a la violencia bipartidista de mediados de siglo, con Guadalupe Salcedo y Eduardo Franco entre sus figuras.
- Guadalupe Salcedo y la insurrección llanera, 1949-1957
bibliotecadigitaldebogota.gov.co
Monografía sobre la rebelión llanera tras el asesinato de Gaitán. Según la descripción, se apoya en crónicas, novelas, corridos y memoria oral. Es la referencia académica mayor para la guerra que atraviesa el relato, y su descripción reconoce la memoria oral y literaria como materia de esa historia, que es donde se sitúa el relato de Saúl.
- Los cuentos de Pascual: mitos y leyendas del piedemonte llanero
babel.banrepcultural.org
Otro libro de relatos llaneros de autor, del piedemonte del Meta, con varios relatos de brujería («La bruja de los ojos miel», «El domador de brujas») contados por Víctor Pascual Herrera. Muestra que la brujería que enferma y el curandero que la diagnostica son materia corriente del cuento llanero de la época, igual que el diagnóstico de Catimay.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«Los tres luceros» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «Los tres luceros» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «Los tres luceros» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








