Los espíritus de las gotas de Lomaprieta

Andina · Chamí

Los espíritus de las gotas de Lomaprieta

En una tradición cristianizada de Lomaprieta, las gotas de las manos de Dios se convierten en espíritus del agua, aire, tierra y monte.

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Los espíritus de las gotas de Lomaprieta: la entrada del relato

El relato

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Dios se lavó las manos y, al extenderlas para secarse, comenzó a chorrear de ellas el agua. Y de cada gota que caía al desprenderse de sus dedos mojados se formaba un ángel. De cada gota salía un ángel. Cada gota se volvía ángel.

Y fueron cayendo y cayendo, y de las manos de Dios brotaban y brotaban ángeles que caían y caían sin cesar.

Y cuando Dios dijo detente, los ángeles se quedaron detenidos en el punto donde iban en ese instante preciso. Y quedaron penetrados en la naturaleza, constituidos en su esencia y en su defensa.

Unos cayeron en la tierra: son los espíritus terrestres. Otros cayeron al agua: son los espíritus aguales. Unos quedaron en el aire: son los espíritus airales. Otros quedaron en la montaña: son los espíritus selváticos.

Los espíritus de las gotas de Lomaprieta: lo que quedó del relato

La enseñanza

“El territorio deja de parecer vacío cuando se nombra lo que habita cada uno de sus ámbitos.”

Territorio

Andina · Chamí

Andina · Chamí

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Chamí
Referencia
5.420955° · -75.703062°

Ficha del relato

Contexto histórico

Esta tradición se conoce por una sola cita, y conviene saber de quién es cada eslabón. La reproduce Jorge Eliécer Zapata Bonilla en «Occidente de Caldas. Su composición étnica y su presencia en la formación de la república», revista Impronta de la Academia Caldense de Historia, número 7 de 2009, pp. 77-88. En la página 79 el autor escribe: «Una leyenda de Lomaprieta dice como surgieron las deidades tutelares o los guardianes tutelares de la naturaleza», y a continuación cita el párrafo entero. En nota al pie da la referencia: Bueno Rodríguez, Julián, Creencias del occidente caldense, Cuadernos de investigación y cultura, Talleres litográficos Universidad de Caldas, Manizales, 1988, p. 107. No aparece por ningún lado el nombre de quien la narró, ni la fecha ni el lugar exacto de la escucha.

Eso obliga a una precisión sobre el nombre de esta página. La palabra guardianes no es invención del sitio: está en la frase con que Zapata Bonilla presenta la leyenda, y el propio texto dice que los ángeles quedaron en la naturaleza «constituidos en su esencia y en su defensa». Lo que no está en ninguna fuente es «vengadores». Tampoco hay nombres propios, ni jerarquía, ni combate, ni los Yaveranas.

La otra cosa que hay que decir es que Dios y la palabra ángeles marcan una mediación cristiana, y que esa mediación tiene historia documentada. La angelología emberá que sí se recogió en campo va por otro camino: en 1924 el padre Severino de Santa Teresa, en el apartado «Los ángeles» de su etnografía katía, sólo consiguió esto: «Aseguran que el demonio (Antomiá) en sus principios era bueno, pero dejó de serlo porque un día Caragabí se embriagó quedándose desnudo y Antomiá se burló de él», y lo sepultó en Edaa con sus compañeros. Y cierra: «Esto es lo único que he podido recoger en sus tradiciones respecto de los Angeles». Víctor Zuluaga, en Dioses, demonios y brujos de la comunidad indígena Chamí, cita ese mismo pasaje como «un caso típico» de influencia cristiana y advierte que el rescate mitológico chamí sólo podrá hacerse comparando subgrupos para detectar esas influencias. El ángel emberá documentado es un ángel caído, no una gota de las manos de Dios.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más útil es el que marca la diferencia. En la etnografía katía que el padre Severino de Santa Teresa levantó en Urabá, el apartado titulado «Los ángeles» contiene un solo relato: Antomiá era bueno al principio, se burló de Caragabí borracho y desnudo, y Caragabí lo convirtió en demonio y lo sepultó en Edaa con sus compañeros. Es el único ángel emberá recogido en campo, y es un ángel caído, expulsado hacia abajo, no una gota que se detiene en el aire. Los dos relatos traducen la doctrina cristiana al mundo emberá, pero en direcciones opuestas: allí la angelología entra como caída y castigo, aquí entra como reparto pacífico del territorio.

El segundo paralelo es chamí y contemporáneo. En Risaralda, Vasco documenta que los jai no son espíritus en el sentido occidental sino fuerzas o energías materiales, la esencia de las cosas, los fenómenos naturales, los animales y las personas, y que los antumiá, dueños de la noche, se reparten entre la tierra y el agua sin que la separación entre buenos y malos funcione. Ahí también el mundo está poblado por ámbitos, pero nadie los creó de un manotazo y nadie los puso a defender nada. Y en el propio Cañamomo Lomaprieta, los médicos tradicionales del resguardo describen hoy el territorio como ciclo donde coexisten agua, tierra, aire y fuego: el mismo reparto por elementos, dicho por la comunidad, sin la mediación de las gotas y con fuego en lugar de selva.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Un solo testimonio, sin narrador, sin fecha de escucha y por doble cita. No hay otra versión de las gotas ni en Caldas ni en Risaralda ni en el Chocó, y no se encontró ninguna fuente que la recoja de boca de alguien.

  2. La transcripción misma tiene un punto oscuro que conviene no maquillar. Donde se enumeran los ámbitos, el texto impreso dice «Otros quedaron en la montaña ariaza. Son los espíritus selváticos». La palabra ariaza no aparece en ningún vocabulario emberá consultado ni se repite en el resto del artículo, y todo indica una errata de la revista o del original de 1988. Aquí se conserva la enumeración y se deja fuera esa palabra suelta en lugar de traducirla por algo que nadie escribió.

  3. Lo que sí tiene versiones es la idea de presencias repartidas por ámbitos, y no se parecen a esta. Luis Guillermo Vasco documenta entre los chamí de Risaralda los jai, esencia de las cosas, los fenómenos, los animales y las personas, y el complejo antomiá, antumiá o tumí, del que sus informantes dicen que son «los espíritus del mal, sean de la tierra o del agua». Roberto Pineda y Virginia Gutiérrez, citados por él, precisan que los que viven en la tierra se dibujan de color negro y los que viven en el agua de color rojo. Ninguno de ellos nace de un gesto divino ni defiende la naturaleza. Y hoy el propio resguardo Cañamomo Lomaprieta, en su ficha del registro internacional de territorios de vida, describe la coexistencia de agua, tierra, aire y fuego en palabras de sus médicos tradicionales, sin ángeles, sin gotas y sin guardianes.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Chamí · Caldas · Andina
Referencias
8
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Occidente de Caldas: su composición étnica y su presencia en la formación de la República

    filedn.com

    Reproduce desde Bueno Rodríguez (1988) la leyenda de Lomaprieta en la que gotas de las manos de Dios se vuelven ángeles y espíritus terrestres, acuáticos, aéreos y selváticos. Presenta el pasaje diciendo que cuenta «cómo surgieron las deidades tutelares o los guardianes tutelares de la naturaleza»: ahí está la palabra guardianes, y no está la palabra vengadores.

  2. De la conservación del suelo al cuidado de la tierra: una propuesta ético-afectiva

    doi.org

    Publica la leyenda de la serpiente de siete cabezas conservada por Emberá Chamí de La Montaña, Caldas, y la relaciona con la erosión de El Salado.

  3. Los indios catíos, los indios cunas. Ensayo etnográfico de dos razas de indios de la América Española

    archive.org

    Contiene un apartado titulado exactamente «III. Los ángeles», y es la prueba directa de que la angelología cristiana entre los emberá se documentó por otra vía: «Aseguran que el demonio (Antomiá) en sus principios era bueno, pero dejó de serlo porque un día Caragabí se embriagó quedándose desnudo y Antomiá se burló de él. Cuando Caragabí volvió en sí y supo lo ocurrido, lo convirtió en demonio y lo sepultó en Edaa (infierno)», y el misionero cierra: «Esto es lo único que he podido recoger en sus tradiciones respecto a los ángeles». El ángel emberá documentado en 1924 es un ángel caído, no una gota de las manos de Dios. La ficha puede decir con respaldo que la versión de Lomaprieta es una elaboración posterior y local, no la cosmología emberá heredada.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. Dioses, demonios y brujos de la comunidad indígena Chamí

    drive.google.com

    Es la única obra que plantea de frente el problema que la ficha declara. Tras el inventario de «Animales míticos o fabulosos» escribe que la tarea del rescate mitológico chamí no podrá hacerse sino comparando subgrupos «y se puedan detectar las influencias cristianas que existen en muchas de ellas», y añade: «Un caso típico de dicha influencia es la que encontramos en el texto de Severino al referirse a los Angeles», citando a continuación el pasaje de Antomiá. El libro trae además los capítulos «Dioses y demonios de los Chamí» (p. 119) y «Entidades benéficas», y la advertencia de que entre los chamí la separación radical entre seres «malos» y «buenos» no existe.

  2. Jaibanás. Los verdaderos hombres

    luguiva.net

    Documenta, con trabajo de campo chamí, la categoría que la versión cristianizada de Lomaprieta desplazó: los jai, «seres del agua y del monte» que se identifican con la energía vital de las cosas, y los antumiá/antomiá/tumí, a los que los informantes describen como «los espíritus del mal, sean de la tierra o del agua» y «dueños de la noche, señores de la oscuridad». Es decir: la idea de presencias repartidas por ámbitos (agua, monte, oscuridad) sí tiene soporte chamí; lo que no lo tiene es su origen en un lavado de manos divino ni su conversión en vengadores de la naturaleza.

  3. Embera: etnónimos, localización, historia y organización social

    luguiva.net

    Panorámica emberá que incluye la variante chamí y que aporta la corrección conceptual que esta ficha necesita: los jai no son «espíritus» en el sentido occidental sino fuerzas invisibles, la esencia de las cosas, los fenómenos naturales, los animales y las personas, entendidas como energías materiales. Ayuda a que la página no traduzca automáticamente «ángel» y «espíritu» por la categoría cristiana que el propio relato de Lomaprieta ya arrastra.

  4. Resguardo Indígena de Origen Colonial Cañamomo Lomaprieta (ficha del ICCA Registry)

    iccaregistry.org

    La única voz actual y verificable del propio Lomaprieta sobre su territorio y su espiritualidad. Describe el resguardo entre Riosucio y Supía (4.837 hectáreas, 32 comunidades, 21.894 habitantes emberá chamí), su gobierno propio (gobernador, alcaldes, alguaciles, consejo de exgobernadores, guardia indígena) y, en el apartado espiritual, recoge que para los médicos tradicionales el territorio es principio y fin de la vida en ciclo, donde coexisten agua (pureza), tierra (cuerpo), aire (energía) y fuego (vibración). Es exactamente el reparto por ámbitos que la ficha atribuye a las gotas, dicho hoy por la comunidad y sin la mediación del relato cristianizado.

  5. Mitos y tradiciones Chamí: la visión del mundo de los indígenas Chamí

    librosypublicaciones.uniclaretiana.edu.co

    Su tabla de contenido, abierta en el sitio del editor, es el mapa de lo que habría que consultar para esta ficha: «Chi Vandrá (Las madres de los animales)» (p. 55), «Entidades benéficas» (p. 74), «Cosmología chamí: los círculos cósmicos y los canales de comunicación» (p. 83) y una séptima parte entera titulada «El catolicismo de los Chamí» (pp. 137-162), con apartados sobre evolución de la práctica religiosa, doctrina católica, símbolos y oraciones. Es el único trabajo que trata el sincretismo chamí como objeto propio y no como una nota al pie.

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«Los espíritus de las gotas de Lomaprieta» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Los espíritus de las gotas de Lomaprieta» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Los espíritus de las gotas de Lomaprieta» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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