La Waka: poder espiritual de la tierra

Pacífico · Panán

La Waka: poder espiritual de la tierra

La Waka expresa la riqueza espiritual que une mayores, animales, seres humanos y Madre Tierra en Panán.

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Waka es una palabra, y la palabra pesa más que el metal que nombra. En Panán sirve para decir a la vez la riqueza enterrada y la relación con ella: fe y esperanza de los pueblos aborígenes, riqueza cultural, poder económico y social, y el modo en que los espíritus de la madre tierra y la gente siguen tratándose.

Las guacas no se imaginan como cajas. Se dice que son cofres llenos de poder espiritual, y que están figurados en pieles de animales: el buey, la gallina con sus pollos, el cerdo, el perro, la culebra. Por eso, cuando una de esas figuras se le atraviesa a alguien en el camino, lo que se le atravesó no es un animal perdido. Es la forma que tomó lo enterrado para dejarse ver. Cada una trae su oficio encima: el buey el trabajo, la gallina con los pollos la cría, el cerdo la comida guardada, el perro el umbral de la casa, la culebra lo que corre por debajo. Están reservadas para un reencuentro, y mientras ese reencuentro no llega, siguen ahí.

A los enterrados se les dice también los infieles: son la gente antigua, la de antes. Y tienen su día. En la madrugada del tres de mayo se manifiestan con más fuerza que nunca, y salir a buscarlos no es profanar: es la forma que tiene el año de cerrar.

Los mayores recorren el territorio por eso. No van a sacar nada: van a proteger de la usurpación la riqueza que está hecha tierra. Porque una guaca abierta por manos ajenas ya no es guaca. En el antiguo cementerio, donde abundaron tumbas de familias antiguas, se ve lo que queda cuando pasan los saqueadores: un lugar despojado, y la memoria de que ahí había gente.

Así, la waka no termina donde alguien extrae. Al contrario: la waka es lo que sostiene el trato entre los que están debajo y los que siembran encima, para que la madre tierra siga brindando los alimentos de los que vive la gente. El poder no está en lo que se saca. Está en lo que se deja quieto, y en saber que sigue ahí, bajo el pie, cargado de colores, de aromas y de nombres que todavía se reconocen.

La Waka: poder espiritual de la tierra: lo que quedó del relato

La enseñanza

“La riqueza enterrada se nombra distinto según se la busque, se la cuide o se la excave.”

Territorio

Pacífico · Panán

Pacífico · Panán

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Panán
Referencia
0.85917° · -77.82165°

Ficha del relato

Contexto histórico

En su apartado 4.2.6, la tesis de Ernesto Ramiro Estacio y Luis Ulpiano Tatamués García, sustentada en Pasto en 2016, separa deliberadamente la waka de las huacas: una recoge las experiencias, la otra las interpreta. De ese apartado vienen el lenguaje simbólico «cargado de aromas, colores y variedades», la fe y la esperanza, la riqueza cultural y el poder económico y social, los cofres llenos de poder espiritual figurados en pieles de animales, los mayores que recorren el territorio para proteger de la usurpación la riqueza «enterrada echa tierra», y la lista de figuras: el buey, la gallina y los pollos, los cerdos, los perros, las culebras.

El cementerio despojado está en el libro de Byron Danilo Ruiz Puetate de 2015, que al recorrer las huellas del territorio de Panán anota, cerca del antiguo cementerio, un «lugar despojado por saqueadores de huacas, donde abundaron tumbas de familias antiguas».

La palabra «infieles» y la fecha vienen del Instituto Colombiano de Antropología e Historia. En el volumen sobre lugares sagrados que editaron Marta Saade Granados y Carlos Páramo Bonilla en 2018 se lee que el pueblo pasto tiene fechas, «como la madrugada del 3 de mayo, en la que la procura de la sacralidad justamente se sanciona mediante la búsqueda y extracción de "infieles", o sea, de "guacas" (entierros de la gente antigua), ya que estos se manifiestan con particular vehemencia en esa jornada». Es el mismo volumen que discute cuándo la guaquería tiene lugar cultural legítimo y cuándo es despojo.

El título conserva la grafía del corpus. Las tres formas —waka, guaca, huaca— aparecen mezcladas en las fuentes de Panán y no se uniforman aquí.

Resonancias con otros mitos

El primer paralelo es la grieta que abre el volumen del Instituto Colombiano de Antropología e Historia de 2018. Allí el capítulo de Luis Alberto Suárez Guava describe cerros del centro del país que la gente tiene por guacas: «la han visto alumbrar… la saben hueca por dentro y la han oído bramar». Es otra región, y sin embargo coincide en lo esencial con lo que dice el corpus de Panán: la guaca no es un contenido sino una potencia con voluntad, que se manifiesta, se mueve y escoge. El mismo volumen documenta la madrugada del tres de mayo como práctica del pueblo pasto.

El segundo paralelo es arqueológico y regional. Las cuarenta y siete tumbas Capulí de El Porvenir, en Iles, excavadas por Mendoza Acosta y Marín en 2023, muestran qué contienen de hecho estos entierros: ajuares cerámicos, cámaras con lajas, más de un entierro por tumba, y vínculos con los grupos prehispánicos del norte del Ecuador. Iles es del mismo departamento y del mismo complejo cultural; no es Cumbal ni es resguardo de Panán.

Dentro del resguardo, esta página nombra lo que la página de las huacas cuenta. Allí un buey se hunde y una puerca persigue; aquí el buey y el cerdo vuelven convertidos en las figuras que toma lo enterrado.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Las tres grafías no son un descuido: son tres alcances de la misma palabra. Huaca es el hueco y el entierro, guaca es lo que arde y se busca, waka es lo que la comunidad decide que esas cosas significan. El corpus de 2016 usa las tres en dos apartados seguidos y no las jerarquiza.

  2. Hay también dos lecturas opuestas de la extracción. Para el apartado de la waka, la riqueza está para ser protegida de la usurpación y los mayores caminan el territorio con ese oficio. Para el volumen del Instituto Colombiano de Antropología e Historia de 2018, en cambio, la búsqueda del tres de mayo es ella misma un acto de sacralidad sancionado por el pueblo pasto: no la profanación de la fecha sino su cumplimiento. Sacar y cuidar no se oponen tan limpiamente como parece.

  3. Y debajo de la palabra hay un piso material que ninguna de las dos lecturas menciona. Óscar Mendoza Acosta y Henry Marín publicaron en 2023 la excavación de cuarenta y siete contextos funerarios inalterados en la vereda El Porvenir del municipio de Iles, con cerámica del complejo Capulí fechada en los siglos IV y V de nuestra era, hallados porque el terreno los había protegido de la guaquería. Iles no es Cumbal ni es Panán: es la misma región, y es lo que hay literalmente debajo de esta palabra.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Panán · Nariño · Pacífico
Referencias
8
Última revisión
19 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. La memoria territorial y el encanto de la palabra de los indígenas de Panán

    sired.udenar.edu.co

    Corpus principal construido con testimonios de comuneros. Dedica apartados propios a los dieciséis lugares, seres y experiencias que forman esta colección.

  2. Lugares sagrados: definiciones y amenazas

    publicaciones.icanh.gov.co

    Marco comparativo colombiano sobre lugares sagrados y territorialidad; referencia trabajos Pastos y ayuda a diferenciar documentación de un sitio y prueba de un episodio narrativo.

  3. Cronología y contextos funerarios prehispánicos Capulí en El Porvenir, Iles

    dialnet.unirioja.es

    Cuarenta y siete contextos funerarios intactos excavados en Iles y fechados en los siglos IV y V, con la tipología cerámica que los enlaza con el norte del Ecuador. Es lo que hay debajo de la palabra huaca, a escala regional y no de Cumbal.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. Nostalgia de chutún. Heterogeneidad y filosofía desde los montes de María Panana

    sired.udenar.edu.co

    Trabajo de campo en Panán con narraciones de Herminia Malte y de Carlos y José Chalparizán, y un glosario de términos locales: Cuaichala «monte oscuro», enguacarse, entundarse, el cueche con cabeza de buey. Trae la Moledora de Panán y el relato del leñador y el árbol que sangra.

  2. Los Pastos

    babel.banrepcultural.org

    La monografía de referencia sobre los Pastos. Registra los tres caciques de Panán —Nasate, Juaspuezán y Puenayán— bajo la figura de tres dragones que viven en la Tuta, los linajes del resguardo, el chutún como dueño del barbecho y el lugar de María Panana entre los fundadores.

  3. Oralidad y fluidez estética en torno al conocimiento del espacio sagrado «Huaca» en el corregimiento de Catambuco

    sired.udenar.edu.co

    Catorce testimonios de huaqueros identificados sobre el «arder de huacas» —«la plata arde blanco, el oro amarillo»— y las reglas de quien sale a velarlas. Catambuco es corregimiento de Pasto, no resguardo pasto.

  4. Cumbe renaciente. Una historia etnográfica andina

    publicaciones.icanh.gov.co

    Etnografía histórica del Gran Cumbal con setenta y tres menciones de Panán, su lista de entrevistados por vereda y el Carnaval de la Epifanía de 1987. Sostiene que María Panana es la cacica mítica de Panán y que no aparece en el registro documental colonial.

  5. Medicina tradicional en el Resguardo Indígena de Panán, municipio de Cumbal

    sired.udenar.edu.co

    Investigación de campo aprobada por autoridades del resguardo. Sitúa a Panán dentro del pueblo Pastos y documenta medicina propia, plantas y categorías comunitarias de enfermedad.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

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«La Waka: poder espiritual de la tierra» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «La Waka: poder espiritual de la tierra» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «La Waka: poder espiritual de la tierra» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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