
Pacífico · Panán
La Tuta y el origen de Panán
La gruta de La Tuta, sus tres caciques, aguas y minacuros reúnen el origen territorial de Panán.
Leer el relato
El relato
Escuchar el relato · 3 min
A diez minutos del centro poblado de Panán, entre las veredas El Placer Alto y La Merced, dos senderos bajan hasta la boca de una gruta. Al pie hubo una laguna que con los años se fue secando, y el caserío quedó asentado sobre terreno cenagoso. En la parte alta brota un arroyo que atraviesa el poblado y separa El Placer Bajo del centro.
Allí viven tres caciques: Nasate, Juaspuezán y Puenayán. No se los recuerda con figura de hombre sino de dragón, tres dragones metidos en la cueva sagrada del centro del resguardo, y de ellos bajan los pananes, raíces, troncos y retoños de familias luchadoras. Las tres familias se asentaron en ese punto porque desde ahí se rendía culto a las fuerzas que daban el trigo, la cebada, las habas y el maíz.
A pocos pasos afloran fragmentos de cerámica, señal de un cementerio o de un primer asentamiento. Tuta es donde madruga el sol y donde el sol se despide: al lugar llegan los primeros rayos y sobre él cae la sombra antes que sobre el resto del territorio.
Al caer la noche la gruta se llena de minacuros. Las luciérnagas avanzan en procesión y desde lejos aclaran tanto que parece gente de Panán caminando, una ciudad encendida dentro del monte. La cueva conversa con la luna llena, con las estrellas y con el amanecer.
Tuta quiere decir noche, oscuridad, profundidad, túnel. Quiere decir también ojo del mar, mar adentro, cordón umbilical que llega hasta el centro del agua salada. Es la puerta y el inicio del camino: por ahí se entra al adentro, donde el agua y la tierra se encuentran y se engendra la vida. El agua da la existencia, la tierra es la mujer que produce hombres que saben luchar, y de esa pareja vienen los de Panán.
Es un lugar pesado. Hay horas en que no se transita, porque donde está el bien puede estar el mal, y donde está la luz está la oscuridad. La misma boca que refugia acerca la vida y la muerte.
Alrededor de la gruta hay tres nacimientos de agua que se juntan en una acequia y bajan por el centro del resguardo. Tres caciques, tres troncos, tres nacimientos: el agua se repartió por las veredas igual que se repartieron los linajes. Por eso los mayores repiten que son de aquí mismo, que nacieron en esta tierra y que será ella la que los albergue en sus últimos días.

La enseñanza
“Una comunidad puede contar su origen como el encuentro del agua con la tierra.”
Territorio
Pacífico · Panán
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Pacífico
- Comunidad
- Panán
- Referencia
- 0.85917° · -77.82165°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Panán · Nariño · Pacífico
- Referencias
- 8
- Última revisión
- 19 de septiembre de 2026
Base documental · 3 referencias
- La memoria territorial y el encanto de la palabra de los indígenas de Panán
sired.udenar.edu.co
Corpus principal construido con testimonios de comuneros. Dedica apartados propios a los dieciséis lugares, seres y experiencias que forman esta colección.
- Los Pastos
babel.banrepcultural.org
La monografía de referencia sobre los Pastos. Registra los tres caciques de Panán —Nasate, Juaspuezán y Puenayán— bajo la figura de tres dragones que viven en la Tuta, los linajes del resguardo, el chutún como dueño del barbecho y el lugar de María Panana entre los fundadores.
- Perspectivas culturales del clima
repositorio.unal.edu.co
Volumen con dos capítulos sobre los Pastos. El de Zonia Patricia Puenayán Irua, comunera de Panán, tiene una sección titulada «Leyenda de la cueva de La Tuta», con los minacuros en procesión y el testimonio de Gilberto Puenayán Cuaical, exgobernador, de julio de 2009. El de Diego Fernando Tupaz Pastás y Niven Yobany Guzmán distingue las tres clases de cueche —blanco, negro y colorado— y trae una versión narrada por Manuel Tepud Usamá, de la vereda Guacuan.
Contraste y contexto · 5 referencias
- Cumbe renaciente. Una historia etnográfica andina
publicaciones.icanh.gov.co
Etnografía histórica del Gran Cumbal con setenta y tres menciones de Panán, su lista de entrevistados por vereda y el Carnaval de la Epifanía de 1987. Sostiene que María Panana es la cacica mítica de Panán y que no aparece en el registro documental colonial.
- Nostalgia de chutún. Heterogeneidad y filosofía desde los montes de María Panana
sired.udenar.edu.co
Trabajo de campo en Panán con narraciones de Herminia Malte y de Carlos y José Chalparizán, y un glosario de términos locales: Cuaichala «monte oscuro», enguacarse, entundarse, el cueche con cabeza de buey. Trae la Moledora de Panán y el relato del leñador y el árbol que sangra.
- Medicina tradicional en el Resguardo Indígena de Panán, municipio de Cumbal
sired.udenar.edu.co
Investigación de campo aprobada por autoridades del resguardo. Sitúa a Panán dentro del pueblo Pastos y documenta medicina propia, plantas y categorías comunitarias de enfermedad.
- La visión económica del Plan de Vida del Resguardo de Panán, municipio de Cumbal
sired.udenar.edu.co
Investigación concertada con la comunidad que documenta La Tuta, los tres caciques, la unión de agua y tierra, los lugares sagrados y la memoria territorial.
- Historia del Resguardo Indígena de Panán
historiaresguardoindigenapanan.blogspot.com
Archivo local sobre veredas, hidrografía y lugares del resguardo. Nombra Chuchún, Guamorran, Cualchio y otros cursos que organizan la memoria del territorio.
Sigue explorando
También te puede interesar
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«La Tuta y el origen de Panán» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «La Tuta y el origen de Panán» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «La Tuta y el origen de Panán» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








