En una aciaga tarde invernal, en el cafeteadero La Italiana, el aire sabía a café recién hecho y humo de cigarro, mientras el rítmico murmullo de las conversaciones se mezclaba con el estruendo de una tormenta que se formaba lentamente en el horizonte, sobre el vetusto cerro de los Venados. Allí, en compañía del invariable ingeniero Julio Pineda, un asesor tan sabio como contradictorio, discutíamos con fervor sobre las corrientes impredecibles de la política y la economía. La conversación se vio interrumpida por la llegada de Saúl, apodado el Niño Mentiroso, que vestía un riguroso negro inusual para la ocasión, lo que despertó nuestra curiosidad. Lo invitamos a unirse a nuestra mesa, ansiosos de escuchar una de sus fascinantes historias nacidas de su mente febril y creativa.
"Había en un pequeño y olvidado pueblo", comenzó Saúl con un aire solemne, "una familia humilde, cargada de hijos como las estrellas cargan el cielo. Apenas les alcanzaba para sobrevivir, pero desbordaban sueños e ilusiones, más brillantes que las monedas que apenas rozaban sus manos. Decidieron construir un porvenir incierto sobre aquellas noches de planes, tan frágiles como un castillo hecho de arena y deseos".
La familia vivía en una casona antigua, de aquellas cuyos muros gruesos son testigos mudos del paso del tiempo. Un día, el padre, impulsado por los azares del destino, logró un pequeño pero significativo ingreso extra. Decidieron, tras arduas discusiones que amenazaron con derrumbar los cimientos de su unión, derribar las paredes que parecían a punto de desfallecer, y construir un espacio que invitara no solo al confort sino a la posibilidad de algo más.
Con el primer golpe del martillo contra la pared, el destino desplegó ante ellos un regalo insospechado. De entre los escombros, resplandeciente en la penumbra, apareció una botija llena de morrocotas, como si el deseo se hubiese encarnado en esas monedas doradas y perfumadas de historia antigua. Lo que debía ser una bendición se transformó en el canto melancólico de un destino alterado, pues con la riqueza llegó el desencuentro.
Desacuerdos sobre qué hacer con el recién encontrado tesoro consumieron a la pareja. La mujer abogaba por llevarlo a la capital, Bogotá, para cambiarlo por la libertad y la seguridad que prometían esos discos; el hombre, en cambio, permeado por una desconfianza ancestral, prefería enterrarlo hasta hallar un mercado que valorara correctamente su fortuna. Tras prolongadas discusiones, lograron llegar a un compromiso: dejarían una moneda de muestra para vender y enterrarían el resto hasta encontrar un comprador.
Sin embargo, envueltos en las fauces de su nuevo mundo, olvidaron lo mundano: el alimento, el techo sobre sus cabezas, la risa en el hogar. Los niños, siempre el eco de un hogar, sintieron la ausencia de sus padres atrapados en la marea de oro. Con el tiempo, por fin, viajaron sobre las corrientes laberínticas del comercio, hallando un coleccionista americano que expresó interés por el antiguo tesoro. Liberaron el oro a cambio de papel moneda que prometía sueños a plazos regulares, y decidieron depositarlo en un banco que prometía multiplicarlos.
Regresaron con alforjas llenas de promesas y brazas de expectativas, reconstruyeron su hogar e invirtieron cada moneda en un futuro que no podía ser medido ni contado. En sus mentes, ya no existía la penuria de antaño; los veía riendo, trazando caminos con manos firmes. Pero al llegar a su morada, los encontraron en silencio; las paredes murmuraban un secreto cruel.
Los cuerpos de sus hijos yacían, los rostros apacibles en un sueño eterno. Sin entender cómo en un mundo de abundancia podía todavía acechar la carencia, llamaron al médico. Este, en un susurro que cortaba el aire como un cuchillo, diagnosticó la causa: "Hambre". El destino, experto jugador, había tendido sobre ellos su manto más oscuro.
Cada palabra de Saúl se desplegaba con el peso de la verdad y el eco del irrealismo mágico, transformando la atmósfera del café en un teatro de lo inefable. Al terminar, comprendimos el porqué de su vestimenta negra; era su tributo a la tristeza y lección que dejó en el aire. Mientras se despedía, uno de mis contertulios reflexionó: aquel dinero ofrecido a manos no acostumbradas a su resplandor había tejido una tragedia, recordándonos que la riqueza, sin la sabiduría para guiarla, podía hacer de un hogar un paisaje desolado de sueños y sombras.
Historia
Por ahora no tenemos tan clara la historia de este mito, pero a medida que recopilemos más información les estaremos actualizando.
Versiones
En esta versión del mito, el relato se centra en una conversación entre el narrador, su consejero Julio Pineda, y un personaje conocido como "Saúl el Niño Mentiroso", quien introduce una historia sobre una familia que encuentra un tesoro. La narrativa está impregnada de un tono coloquial y humorístico, con descripciones detalladas del ambiente, como el clima invernal y la apariencia de Saúl. La historia de la familia se presenta de manera elaborada, describiendo sus sucesivas discusiones sobre cómo manejar el tesoro recién descubierto y su eventual desgracia debido a la falta de planificación y decisión, que culmina en una tragedia: la muerte de sus hijos por hambre.
Una comparación con otras versiones del mito de encontrar tesoros revela que esta específica emplea más elementos de crítica social y comentarios sobre la incapacidad de manejar la riqueza repentina de manera constructiva. Además, el papel de Saúl como narrador ofrece una perspectiva que insinúa la incredulidad o humor en su relato, dado su apodo de "Niño Mentiroso". El contexto en el que se inserta el mito (una charla en un café) y el análisis por parte de los personajes sobre la moraleja del cuento aporta una capa metanarrativa que es menos común en narraciones más tradicionales del mismo mito, donde el foco permanece en la historia del tesoro y sus consecuencias directas, sin tanta introspección o crítica social subyacente.
Lección
La riqueza sin sabiduría puede destruir un hogar.
Similitudes
Se asemeja a mitos como el de Midas de la mitología griega, donde la riqueza inesperada lleva a la tragedia.
Territorio
Ubicacion geografica del mito
Ubicacion registrada para este mito en el territorio.



