
Andina · Mestizo
La patasola
Una mujer de una sola pierna cambia de forma, llama desde el monte y concentra temores sobre caminos, desmontes y encuentros nocturnos.
Leer el relato
El relato
Escuchar el relato · 3 min
En las montañas vírgenes del Tolima no se oía el canto del gallo. Tampoco ladraban perros ni pastaba el ganado. Allí vivían todavía el tigre y la danta, y allí mandaba la Patasola, el ser más sanguinario que turbó jamás a la gente del campo.
Cambiaba de figura a su antojo. Unos encontraban a una mujer hermosísima que avanzaba a grandes saltos sobre la única pata que tenía. Otros veían una perra grande y negra, collareja, de orejas inmensas. Otros, una vaca negra, grande y tope.
Antes de ser eso había sido una mujer muy bella, codiciada por todos, pero perversa y cruel. Se dio al vagabundaje y andaba haciendo daño con su hermosura. Para acabar con aquello le cortaron una pierna con un hacha, y el miembro ardió en una hoguera de tusas de maíz. Ella murió de la herida. Desde entonces vaga por el corazón del monte gritando como quien busca consuelo.
Ese lamento es su trampa. En lo más lejano y espeso se oye una voz triste. Quien la escucha piensa que alguien se extravió entre los árboles, y contesta. El grito vuelve, más cercano e igual de afligido. Una segunda respuesta, y ya suena al lado. A la tercera, la fiera aparece en cualquiera de sus formas, se lanza sobre el que respondió, le chupa la sangre o lo devora.
Odia cuanto el hombre cristiano lleva a su territorio: los aserríos grandes, los tambos, las trochas, las cacerías, las labranzas, y más que nada las siembras de maíz. Persigue al que maldice en el monte y al cazador que se adentra. Busca al aserrador que duerme en un rancho tosco junto al aserradero, al minero, al que abre camino para sacar maderas.
Por eso quien debe cruzar la montaña o trabajar en ella se aprende al dedillo una oración enrevesada que termina rogándole: «Patasola, no hagas mal, que en el monte está tu bien». Pero cuando ella se presenta de improviso, las palabras se borran y la víctima se queda muda. Entonces sólo queda juntar fuerzas y gritar: «¡El hacha!… ¡las tres tusas… y la candela!». Así le recuerda los tres objetos con que perdió la pierna.
Hay quien se escapa porque lleva un talismán o porque camina rodeado de animales domésticos. Ahí la rabia de la Patasola cambia de forma. Levanta ventarrones, hace bramar la montaña y temblar la tierra, desata tormentas de rayos y agua. Acaba con los sembrados vecinos, con los caseríos, los tambos y los animales de corral.
Muchos se salvaron así, en el último instante, metidos entre el ganado, los bueyes o los perros. En medio de aquel desorden de los elementos se oía su voz desilusionada: «Anda y agradecé que te encuentras en medio de esos animales benditos». La tormenta pasaba, y quien había contestado a los gritos quedaba libre de la muerte.

La enseñanza
“Una voz que suplica desde lo más espeso del monte puede ser la trampa que devora al que contesta.”
Territorio
Andina · Mestizo
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Mestizo
- Referencia
- 4.570868° · -74.297333°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Mestizo · Tolima · Andina
- Referencias
- 8
- Última revisión
- 22 de septiembre de 2026
Base documental · 3 referencias
- Folclor tolimense
repositorio.unibague.edu.co
Registro del relato: la mujer que se vuelve perra o vaca negra, salta sobre una sola pata, grita en la montaña y devora a quien anda solo; el remedio del hacha y la hoguera de tusas (pp. 67-69 de la edición de 2013).
- Mitos y leyendas de Colombia, tomo II
flacso.edu.ec
Segundo registro del texto de Devia en la sección 20 (pp. 152-153), y en la sección 21 la Patasola de Rocha Castilla y «La oración del monte» (pp. 174-180).
- Coyaimas y Natagaimas
babel.banrepcultural.org
En la cosmología de coyaimas y natagaimas, la Patasola «devora a los cazadores enamorados que no respetan los días sagrados» (pp. 134-137).
Contraste y contexto · 5 referencias
- Colombia país de regiones, tomo 3: Región del Alto Magdalena
babel.banrepcultural.org
Síntesis regional del Tolima Grande que describe a la Patasola y la oración del monte que se reza contra ella (pp. 96-101).
- Patrimonio cultural: un estudio integral de las leyendas del Tolima en la ciudad de Ibagué
dialnet.unirioja.es
Encuesta a 384 habitantes de Ibagué que registra a la Patasola entre las leyendas más reconocidas y la clasifica como figura antropomorfa.
- Cómo se formó nuestra mitología en el departamento del Tolima
eltiempo.com
Artículo de prensa que pone a la Patasola en el repertorio tolimense y nombra a maestros de Prado como informantes de la teoría de su origen.
- Aprendamos más de lo nuestro
eltiempo.com
Nota de prensa de 1995 que fecha la circulación de la Patasola en el Tolima.
- Los cuentos de Pascual: mitos y leyendas del piedemonte llanero
babel.banrepcultural.org
Incluye a la Patasola en «La mitología andina» (pp. 22-23), entre los mitos del interior que la migración llevó al piedemonte llanero.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«La patasola» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «La patasola» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «La patasola» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








