La oscuridad

Andina · Chamí

La oscuridad

La gente rompe piedras para recuperar el día y luego aprende a sembrar sin herramientas en un mundo todavía precario.

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El relato

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Un día el mundo se oscureció. Todos se ahogaron.

La gente que quedaba se puso a romper todas las piedras que había, para romper la oscuridad. Pero la gente se murió.

Entonces vino el primer hombre. Preguntaron qué iban a hacer, porque todo estaba oscuro. Se pusieron a romper las piedras, ahora dentro de la casa, dando y dando. Por fin rompieron las piedras y el día se volvió. El resto se murió.

Entonces volvieron a vivir. Pero después de un rato otra vez todo se puso oscuro. Ellos lloraban y decían: Hóbai homa kini burúa.

Por fin rompieron las piedras y volvió el día, pero muchos se morían.

Entonces se pusieron a tumbar monte y a sembrar. Como no tenían herramientas, no cortaban los palos: solo les pelaban la cáscara, hasta que los palos se morían. Vivían así y manejaban solo maíz chiquito. Le sacaban harina y lo comían con agua como sola cosa.

La oscuridad: lo que quedó del relato

La enseñanza

“La luz vuelve por trabajo repetido y aun así deja muertos y hambre detrás.”

Territorio

Andina · Chamí

Andina · Chamí

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Chamí
Referencia
4.156111° · -76.287778°

Ficha del relato

Contexto histórico

Este episodio es el número 10 de los catorce que Gerardo Reichel-Dolmatoff recogió en 1945 en la vereda de Corozal, municipio de Río Frío, Valle del Cauca, y publicó en 1953. Ocupa quince líneas de imprenta y es la única narración conocida de lo que cuenta. El autor declara que el material fue narrado en castellano por los indios y que él lo transcribió en su texto original, sin cambio alguno, y declara también que carecía de una perspectiva del contexto cultural del que forman parte estos mitos, de modo que se limitaba a presentarlo para que otros lo usaran. Ese doble aviso pesa aquí más que en ninguna otra página del corpus: no hay nota al pie que identifique las piedras, ni comentario que diga quién apagó el mundo.

La única nota es la 36, y dice tres palabras: texto sin traducir. Se refiere a la frase que la gente lloraba, Hóbai homa kini burúa, que quedó sin verter al castellano y que esta página no inventa.

Milcíades Chaves, que viajó en la misma expedición y publicó nueve relatos el mismo año de 1945, no trae este episodio ni entre los cuatro de Nicolás Henao, chamí de Balboa, ni entre los cinco de Rafael Bailarín, katío. Su Awena, de Bailarín, relaciona temblores con el mundo subterráneo, pero no es una versión de la oscuridad.

Víctor Zuluaga, que dedicó a los mitos de origen chamí el capítulo más largo de su libro de 1997, tampoco recoge nada semejante: la única tierra a oscuras que aparece allí está en la reconstrucción katía de Luis Fernando Vélez, donde Karaví divisa desde su cielo una cosa oscura, como un globo envuelto en sombras, y baja y ve esta tierra a oscuras porque no había luz. Es una oscuridad de antes del comienzo, no un mundo que se apaga dos veces.

Las fuentes panorámicas sirven aquí para ubicar lengua, territorio y jaibanismo, y para leer las transformaciones sin reducirlas a moraleja, pero ninguna prueba ni corrige un solo episodio de esta secuencia.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más cercano está en el propio corpus de Río Frío de 1953: en El hombre que atrapó al Sol y a la Luna los astros quedan encerrados en talegos y el mundo se queda sin día. La semejanza es el mundo apagado; la diferencia es decisiva, porque allí hay alguien que encierra la luz y un objeto donde está guardada, mientras que aquí la oscuridad llega sin autor y lo que se rompe son piedras que nadie explica.

En la reconstrucción katía de Luis Fernando Vélez que Zuluaga transcribe, Karaví divisa desde arriba una cosa oscura, como un globo envuelto en sombras, y baja a ver esta tierra a oscuras porque no había luz. Es también un mundo sin día, pero es el estado anterior a que el dios ponga sol, luna y estrellas en el firmamento: una oscuridad de origen, no una que vuelve. Nadie golpea piedras allí, y nadie se muere por la falta de luz.

Entre los emberá chamí de la vereda Alto Cielo, en Pueblo Rico, Aider y Carolina Borocuara narraron en 2025 el nacimiento del sol y de la luna, umada y jedeko, a partir de dos niños robados a su madre. Allí la luz del mundo tiene cuerpo y parentesco y sale de un crimen doméstico; aquí sale de un trabajo colectivo sobre la piedra y no hay quien responda por la noche.

La última diferencia es de desenlace. En muchos ciclos de destrucción y recomienzo el mundo restaurado mejora. Este termina en el monte descortezado a mano, en el maíz chiquito y en la harina con agua como sola cosa.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Este mito no tiene variante documentada. Ninguna fuente narra el mundo oscurecido dos veces ni las piedras rotas. Lo que hay es una sola transcripción, la de Río Frío de 1953, y en torno a ella un vacío que conviene nombrar en vez de disimularlo con comparaciones.

  2. Se revisaron los lugares donde cabría esperarla. Los nueve relatos de Chaves de 1945, recogidos en el mismo viaje y de dos narradores identificados, no la traen. Los cinco relatos que Vasco escuchó a Clemente Nengarabe Siágama en Purembará tampoco. El capítulo de mitos de origen de Zuluaga, que reúne material chamí propio y ajeno y llega hasta las versiones de jaibanás como Avelino Nacávera y Mario Restrepo Siágama, tampoco. Y las grabaciones contemporáneas de la Oraliteca de Risaralda, publicadas en noviembre de 2025, narran el nacimiento del sol y de la luna, que es otro mito.

  3. Lo más cercano son tres cosas parecidas que no son lo mismo. Una es la tierra a oscuras de la reconstrucción katía de Vélez, anterior a la luz y no posterior a ella. Otra es Karaví frotándose las manos para producir una luz clarísima y poder seguir tumbando el jenené de noche, en el mito del agua: allí la oscuridad es un estorbo de trabajo, no una catástrofe. La tercera es la página del mismo corpus de Río Frío sobre el hombre que atrapó al sol y a la luna, donde los astros están encerrados en talegos: hay oscuridad, pero tiene causa y culpable, y aquí no.

  4. La frase Hóbai homa kini burúa se conserva tal como quedó, sin traducción, porque ninguna edición posterior la ha vertido y ponerle sentido sería inventarlo.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Chamí · Valle del Cauca · Andina
Referencias
10
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Algunos mitos de los indios Chamí (Colombia)

    redaprende.colombiaaprende.edu.co

    Transcribe catorce relatos narrados en castellano por integrantes de un grupo Chamí asentado en Corozal, municipio de Río Frío, Valle del Cauca, durante el reconocimiento de 1945.

  2. Ficha de Algunos mitos de los indios chamí

    redaprende.colombiaaprende.edu.co

    Acredita autoría, rango de páginas, procedencia en Río Frío y licencia del facsímil conservado por la Biblioteca Nacional.

  3. Mitos, tradiciones y cuentos de los indios Chamí

    publicaciones.icanh.gov.co

    Publica nueve relatos de la expedición de 1945 e identifica por separado cuatro narraciones de Nicolás Henao, Chamí de Balboa, y cinco de Rafael Bailarín, narrador Katío.

Contraste y contexto · 7 referencias
  1. Tejidos de transformación: oraliteratura y oralitegrafía en la memoria emberá chamí

    revistas.udea.edu.co

    Analiza relatos Chamí del Eje Cafetero y explica la transformación como principio relacional, además de rastrear mediaciones coloniales, cristianas y patriarcales.

  2. Embera Chamí

    onic.org.co

    Perfil del pueblo en el sitio de la organización: el nombre propio, «habitante de montaña», la ubicación sobre el río San Juan y en Pueblo Rico y Mistrató, el segundo núcleo en los ríos Garrapatas y Sanquininí, y la lengua, de la familia Chocó.

  3. Caracterización del pueblo Emberá Chamí

    procuraduria.gov.co

    Describe asentamientos, organización, lengua y la relación entre los mundos de arriba, humano y subterráneo en una síntesis institucional.

  4. Algunos relatos de los embera chamí de Risaralda, contados por Clemente Nengarabe Siágama

    luguiva.net

    Relatos que Vasco recogió de Clemente Nengarabe en el Chamí y que se publicaron en 1978 sin su nombre. Al republicarlos, Vasco explica que su papel fue el de simple recolector y devuelve la autoría al narrador, porque en aquel momento fue impensable que un indígena figurara como autor.

  5. Mitos y leyendas de los Embera-chamí

    repositorio.utp.edu.co

    Es la única fuente localizada que reúne los tres elementos de esta ficha en un mismo libro chamí. Primero, el estado inicial: Karaví divisa desde su cielo «una cosa oscura, como un globo envuelto en sombras» y baja y «vio esta tierra a oscuras porque no había luz». Segundo, el apartado «El sol y la luna», donde Humántahu y Gedeco eran hermanos que se unieron y fueron convertidos en astros como castigo, y donde ambos, que al principio tenían dos ojos y calentaban demasiado, son alejados hasta su distancia actual: es decir, la luz aparece regulada, no regalada. Tercero, dentro del derribo del jenené, Karaví frota sus manos y produce «una luz clarísima» para poder trabajar de noche «sin necesidad de suspender el trabajo en fuerza de la oscuridad». Permite leer el relato de Río Frío —romper piedras para romper la oscuridad— dentro de un corpus donde la luz se fabrica y se ajusta.

  6. Historia embera de creación del sol y la luna

    ivoox.com

    Relato de origen emberá chamí sobre el nacimiento del sol y la luna, umada y jedeko, narrado y traducido por los hermanos Aider y Carolina Borocuara en la vereda Alto Cielo, Pueblo Rico, dentro del Resguardo Unificado Emberá Chamí; grabado en 2025 por Sebastián Orrego (Corporación Oshún). Es la contraparte viva y localizada de esta ficha: una explicación chamí contemporánea, en lengua y con narradores nombrados, de cómo quedó establecida la alternancia de luz que el relato de Río Frío da por perdida y recuperada dos veces.

  7. Mitología Embera. Principales mitos, características y funciones

    bioetnia.iiap.org.co

    Da el marco que impide leer este relato como una victoria de la perseverancia. Formula, desde los mitos emberá, que «la luz existe porque vino de la oscuridad, la oscuridad también es luz, porque en ella está implícita. Nunca habrá eterna luz, ni eterna oscuridad», y abre la mitología con un estado inicial de «soledad, oscuridad y vacío» del que brota Ankoré. Cierra sosteniendo que el emberá antepone el orden desordenado del universo «para no sucumbir a la oscuridad y al vacío». Es útil para la ficha porque nombra como principio lo que el relato de Río Frío escenifica: que el día vuelve pero la oscuridad no queda derrotada.

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«La oscuridad» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «La oscuridad» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «La oscuridad» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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