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La mina de oro en el infierno

Explora la astucia antioqueña en un mito humorístico sobre Jaime Restrepo y su travesura celestial.

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Ilustración de La mina de oro en el infierno

En una ocasión, cuando la tierra se encontraba suspendida entre los murmullos del tiempo y el susurro del viento, un antioqueño llamado Jaime Restrepo, de Marinilla, falleció. Su espíritu, intrépido y con una picardía que solo los paisas conocen, se dirigió directamente al cielo. Allí, a las puertas etéreas, donde las nubes se rizaban alrededor de un umbral dorado, llamó con la seguridad de quien llama a su propia casa.

San Pedro, aquel guardián milenario que había visto pasar almas desde el principio de las eras, se asomó desde detrás del firmamento. Todo en él era resplandor y solemnidad. "¿Quién es?" preguntó con una voz que resonaba como el eco de cien campanas.

"Yo soy Jaime Restrepo, de Marinilla", respondió con el pecho henchido de orgullo. Su voz resonó clara, transportando un aroma a café recién molido, a montañas y a leyendas tejidas en noches de tertulias.

San Pedro, acostumbrado a los desafíos celestiales y terrenales, replicó con algo de pesar: "Para antioqueños, hoy no hay cupo". Aquellas palabras colgaron en el aire, pesadas como un cielo nublado.

Pero Jaime Restrepo, con el ingenio vivo en sus ojos, replicó con una sonrisa taimada, el tipo de sonrisa que se aprende en las plazas y mercados: "¿Qué haría usted, San Pedro, si le hago salir del cielo a esos cachacos?".

San Pedro, jamás tomado desprevenido, se cruzó de brazos, intrigado y con un atisbo de curiosidad que no dejaba pasar desapercibido. "En ese caso, se queda usted", dijo con un tono que llevaba el peso de una promesa celestial.

Con su astucia al frente, Jaime Restrepo pidió un pedazo de tiza, un humilde instrumento en manos de cualquier artesano, pero una herramienta poderosa para un paisa. San Pedro, de alguna manera encantado por aquella determinación, le permitió entrar para cumplir su cometido. Jaime, con la agilidad de quien ha recorrido montañas enteras, se acercó a una de las paredes blancas del cielo, prístinas como la nieve virgen, y escribió con letras firmes: "EN EL INFIERNO SE HA DESCUBIERTO UN FILÓN DE ORO".

Los cachacos, atentos a los rumores y siempre adelante en la búsqueda de fortuna, quedaron atrapados por aquellas palabras mágicas. La noticia, pesada como un secreto bien guardado, se extendió por el cielo como el fluir de un río indomable, provocando una marea de murmullos y miradas conspirativas.

Pronto, aquello que fue un lejano suspiro se transformó en una ventisca de curiosidad y deseos. Los cachacos, en tropel, derribaron las puertas celestiales, ansiosos por alcanzar aquella promesa de riqueza, dejando estelas de luz en su alborotada salida.

No tan lejos de la muchedumbre, Jaime Restrepo, con la chispa de la aventura reluciendo en sus ojos, también se preparó para seguirlos. Al observarlo, San Pedro, quien se había mantenido en un soterrado disfrute de la comedia celestial, preguntó sorprendido: "Oiga, paisa, ¿para dónde va usted?".

Jaime, ya en el paso de cruzar entre el mundo celestial y las sombras prometidas del inframundo, contestó sin detenerse: "Pues para dónde más, al INFIERNO, por si acaso es verdad lo de la mina".

Y así, el cielo quedó en calma, y San Pedro, con una sonrisa oculta entre sus barbas canosas, observó aquel curioso devenir de las almas. Los cielos habían sido testigos de un sencillo milagro, una broma del destino tejida con los hilos invisibles del ingenio y del oro imaginario, una historia que se mezclaría con el viento, contada y cantada hasta que los cielos mismos la olvidaran.

Historia

Este mito parece originarse de una narración humorística colombiana que explora las rivalidades regionales dentro del país, específicamente entre antioqueños (habitantes de Antioquia, una región en Colombia) y cachacos (un término coloquial para referirse a las personas de Bogotá). El relato se centra en un antioqueño astuto que utiliza su ingenio para manipular la situación en el cielo, creando una situación en la que ofrece una falsa promesa de oro en el infierno para que sus rivales abandonen el cielo. Esta historia refleja temas de ingenio y perspicacia asociados con los estereotipos culturales de los antioqueños en Colombia. No se proporcionan detalles sobre un mito tradicional o antiguo, sino más bien una anécdota moderna con elementos míticos y humorísticos.

Versiones

Para analizar las diferencias en las versiones del mito presentado, identifiquemos primero los elementos clave de la historia base. En esta versión específica, el mito gira en torno a un antioqueño que, tras morir, intenta entrar al cielo. La figura de San Pedro actúa como guardián del acceso celestial y establece un obstáculo basado en el origen del solicitante, aludiendo a un estereotipo regional al decir "Para antioqueño no hay cupo". La historia se desarrolla con un giro ingenioso donde el antioqueño convence a San Pedro de que puede inducir a los demás presentes a abandonar el cielo mediante un astuto engaño —la noticia falsa de un filón de oro en el infierno— y, finalmente, el antioqueño también sale corriendo, dejando a San Pedro confundido.

Dado que solo tenemos una versión, no hay oportunidad para un análisis comparativo entre múltiples relatos. Sin embargo, al evaluar los componentes narrativos, podemos deducir que cualquier variación podría centrarse en el contexto cultural y la interacción entre regiones, especialmente entre antioqueños y cachacos (personas de Bogotá), reflejando tensiones o rivalidades locales. Cambios potenciales en otras versiones podrían incluir ajustes en los personajes involucrados, variaciones en el diálogo que resalten otras características culturales, o diferentes resoluciones al conflicto, especialmente respecto a cómo el ingenio del protagonista se emplea o se manifiesta. Estas variaciones podrían ofrecer una lectura más profunda sobre la percepción del carácter regional y el uso de la astucia para superar barreras sociales o morales.

Lección

El ingenio puede superar barreras imposibles.

Similitudes

Se asemeja a mitos donde el ingenio humano desafía a las deidades, como las historias de Loki en la mitología nórdica.

Territorio

Ubicacion geografica del mito

Ubicacion registrada para este mito en el territorio.

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