La madre agua

Andina · Mixto

La madre agua

Una figura de cabellos claros llama desde ríos y lagunas, pero sus huellas apuntan siempre hacia el lado contrario.

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La madre agua: la entrada del relato

El relato

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En los llanos del Tolima, entre bosques umbrosos, hay lagunas grandes y quietas, manantiales que brotan limpios y ríos hondos que corren despacio. Su murmullo parece un lamento, y quien se sienta a oírlo largo rato siente que algo lo embruja. Los campesinos saben que esa fuerza tiene dueña. La llaman Madre de Agua.

Donde los riachuelos bajan como hebras de plata y se juntan en un pozo de cristal que brilla al sol, ella se deja ver. Es una niña muy linda, de cabellos dorados, tan claros que parecen blancos. Sus ojos son grises, limpios como dos gotas del manantial más puro, y toda ella parece un ángel. Pero en el fuego de esos ojos hay un poder que nadie resiste. Y tiene un solo defecto: los piecitos vueltos hacia atrás. Por eso sus huellas apuntan siempre al lado contrario del que lleva, y quien las siga irá a dar a donde ella no está.

A los mayores no los busca. Sólo persigue a los niños. Hay criaturas que nacen marcadas por ella, y desde que son de brazos la Madre de Agua las ronda y las llama. El niño perseguido empieza a hablar de una niña linda que lo busca. Sueña con ella y despierta asustado. Quiere andar solo, y se va detrás de algo que los demás no ven.

Si lo llevan a la orilla, se pone inquieto. Ve flores muy bellas flotando sobre el agua y se lanza a cogerlas. Insiste en que tiene que irse, que una niña lo está llamando con sus manitas blancas. Después le viene la fiebre y la diarrea, y la conmoción lo enferma de gravedad. Muchas veces el niño muere. Otras veces basta un descuido de los grandes para que se pierda o se ahogue, y entonces se dice que la Madre de Agua se lo llevó.

Por eso, cuando en una casa se sabe que un niño está perseguido, nadie se queda quieto. Lo rezan. Lo llevan al cura para que lo bendiga. Le cuelgan del cuello escapularios, medallas, azabaches o abalorios indígenas. Lo frotan con ajo, con chicote, con ruda o con albahaca. Lo ofrecen a las Ánimas Benditas. Y sobre todo no lo vuelven a llevar a la orilla de ningún río ni de ninguna laguna, por lo menos mientras crece.

Porque la Madre de Agua sólo quiere a los pequeños. Cuando el niño se hace grande, ella deja de llamarlo, y el agua vuelve a ser para él lo que es para los demás: la que se bebe, la que riega y la que corre.

La madre agua: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Lo que llama con belleza desde la orilla puede llevarse a quien todavía no sabe defenderse.”

Territorio

Andina · Mixto

Andina · Mixto

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Mixto
Referencia
4.570868° · -74.297333°

Ficha del relato

Contexto histórico

Este relato procede de la entrada «La madre de Agua» del capítulo de mitos de «Folclor tolimense», el estudio que Misael Devia Morales publicó en 1962 en la Revista Colombiana de Folclor (v. 3, n.º 7). La Universidad de Ibagué lo editó como libro en 2013, con Ediciones Unibagué y en acceso abierto, y la entrada ocupa allí las pp. 63-64. Eugenia Villa Posse la reprodujo en 1993 en el tomo II de Mitos y leyendas de Colombia (IADAP, Quito), pp. 148-149. Devia no transcribe un caso ni nombra a quién se lo contó: describe una creencia de los campesinos de los llanos tolimenses, y la describe completa. Primero explica que llaman Madre de Agua a la fuerza que ejercen sobre ellos las corrientes, las lagunas y los manantiales. Después la retrata como una niña de pies volteados. Por último sigue paso a paso al niño perseguido, desde los sueños hasta la enfermedad o el ahogamiento, y enumera los remedios. Esos remedios juntan tres repertorios en una misma lista: el católico (el rezo, la bendición del cura, los escapularios, las Ánimas Benditas), el de las hierbas y los amuletos campesinos (ajo, chicote, ruda, albahaca, azabache) y «abalorios indígenas del cuello». La figura tiene además un lugar en la tradición indígena del mismo departamento. Diana Oliveros, en el tomo IV de la Geografía Humana de Colombia (p. 134), sitúa a la madre de agua en la capa de agua dulce del cosmos de los pijaos de Coyaima y Natagaima. Allí vive con los antepasados, el Poira, el Coco, los mohanes y las mohanas. Por esa doble raíz se clasifica como mito mixto.

Resonancias con otros mitos

El propio Devia pone a la Madre de Agua junto a la Madremonte: si una es la divinidad de las aguas, la otra lo es de los montes del llano. La Madremonte es una señora grande, vestida de verde y con sombrero de plumas, que castiga a adultos con tempestades y extravíos. En la síntesis del CINEP, además, cuando la Madremonte se baña en los nacimientos de los ríos estos se enturbian y crecen, de modo que también ella toca el agua. La Madre de Agua es una niña que sólo busca a los pequeños. En el mismo capítulo describe a la Mohana, que persigue a los hombres para llevárselos a su guarida y hace vida aparte del Mohán. Comparte con la Madre de Agua el rapto hacia el agua, pero no su figura infantil. Entre los pijaos de Coyaima y Natagaima, Oliveros registra a la madre de agua entre las fuerzas del agua dulce, frías, que desequilibran el calor del cuerpo y causan enfermedad. Es un paralelo cercano a la fiebre del niño perseguido que describe Devia.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. La Madre de Agua de Devia es una niña rubia de ojos grises que atrae sólo a los niños, y su peligro es la enfermedad y el ahogamiento de los pequeños. Muy distinta es la que resume el CINEP en el tomo 3 de Colombia país de regiones, dedicado al Alto Magdalena (p. 98). Allí es una muchacha hermosa, hija de uno de los primeros conquistadores, que se enamora de un cacique preso y huye con él. De esa unión nace un hijo. El conquistador los alcanza, tortura al cacique y manda ahogar al niño en el río, al que el texto llama «este primer mestizo». La madre enloquece y se convierte en la Madredeagua. Cuando recuerda al hijo hace temblar las montañas y envenena los ríos. El CINEP le atribuye la creciente del Lagunilla de 1847, que mató gente del Llano cuando llegaban los primeros antioqueños a las vertientes del Ruiz. No dice de dónde toma el relato. En 2024, Guarnizo Sánchez y sus coautores (MODULEMA, vol. 8) resumen para Ibagué esta segunda forma, la de la madre que pierde al hijo y envenena las aguas, y no la de Devia. Las dos no se funden. En una hay una niña sin historia que llama a los niños. En la otra, una madre con biografía de conquista que castiga a los pobladores. Devia escribe «lisión» para la predisposición del niño. Villa Posse transcribe «Misión», error de su antología.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mixto · Tolima · Andina
Referencias
7
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Folclor tolimense

    repositorio.unibague.edu.co

    Registro del relato: la niña de cabellos casi blancos y pies al revés que llama a los niños desde el agua, la fiebre del perseguido y los remedios (pp. 63-64 de la edición de 2013).

  2. Mitos y leyendas de Colombia, tomo II

    flacso.edu.ec

    Segundo registro del texto de Devia en la sección 20 (pp. 148-149).

  3. Colombia país de regiones, tomo 3: Región del Alto Magdalena

    babel.banrepcultural.org

    Trae una Madre de agua distinta: la hija de un conquistador que tiene un hijo con un cacique, el hijo ahogado y la crecida del Lagunilla de 1847 (p. 98).

Contraste y contexto · 4 referencias

  1. Coyaimas y Natagaimas

    babel.banrepcultural.org

    Sitúa a la madre de agua entre las fuerzas frías del agua dulce que enferman el cuerpo en la cosmología de coyaimas y natagaimas (pp. 134-137).

  2. Patrimonio cultural: un estudio integral de las leyendas del Tolima en la ciudad de Ibagué

    dialnet.unirioja.es

    Registra a la Madre de Agua entre las leyendas reconocidas en Ibagué y la clasifica junto al Mohán y la Madremonte.

  3. La madre de agua

    culturarecreacionydeporte.gov.co

    Divulgación de la Madre de Agua como doncella de los manantiales y quebradas de Colombia.

  4. Los cuentos de Pascual: mitos y leyendas del piedemonte llanero

    babel.banrepcultural.org

    Incluye a la Madre de Agua en «La mitología andina» (pp. 22-23) entre los mitos del interior llevados al piedemonte llanero.

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«La madre agua» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «La madre agua» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «La madre agua» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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