El mareco

Andina · Mixto

El mareco

El Mareco roba dulces y se vuelve ventarrón para asustar a niños desobedientes; una recreación de 2004 le dio forma de lagartija roja.

Leer el relato
El mareco: la entrada del relato

El relato

Escuchar el relato · 1 min

Una profesora de sociales de un colegio pequeño del barrio San Ildefonso vio que un niño, Manuel, dibujaba en clase una escena extraña: un niño que se defendía de un monstruo con manos de torbellino. Cuando le preguntó por el dibujo, Manuel se puso a llorar y le rogó que no se lo dijera a nadie. Ella le prometió callar si él le contaba.

Unos veinte días antes, Manuel le había robado cinco mil pesos de la cartera a su mamá para comprar globos y armar una guerra de bombas de agua en el barrio. Estaba escondido detrás de unos arbustos, esperando para emboscar a los vecinos, cuando se le apareció un duende rojo y desnudo, parecido a una lagartija parada en dos patas, que le preguntó de dónde había sacado la plata para las bombas.

Manuel mintió: le dijo que su mamá se la había dado. El duende se llenó de ira y se convirtió en un ventarrón enorme, con ojos de matorral y boca de polvareda que echaba chispas, que levantó a Manuel por los aires entre luces. De pronto el viento desapareció, y Manuel cayó de bruces sobre los arbustos de su emboscada y salió huyendo.

La profesora creyó que mentía y lo mandó a la psicóloga. Hasta que un día, en un libro de mitos, leyó del Mareco, el demonio que asusta a los niños malos y desobedientes, que hace exactamente lo que había hecho el duende. Creyó que el niño había aprendido la lección de la manera más convincente. Ella, por su parte, no supo qué pensar.

El mareco: lo que quedó del relato

La enseñanza

“La mentira que un niño cree bien guardada puede volverse viento y levantarlo del suelo.”

Territorio

Andina · Mixto

Andina · Mixto

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Mixto
Referencia
6.5° · -75.5°

Ficha del relato

Contexto histórico

El Mareco sólo tiene texto abierto en Cuentos de espantos y otros seres fantásticos del folclor colombiano, publicado en 2004 por Casa Editorial El Tiempo, el periódico Hoy y la Universidad Autónoma de Colombia, bajo la dirección de Juan Torres Mantilla, pp. 47-48. El libro se presenta como «recopilación de documentos imaginarios» y se sitúa «en un espacio intermedio entre lo real y lo imaginario».

La entrada tiene dos partes. La p. 47 es una ficha técnica: el Mareco es un demonio de Antioquia que vive en casas de muchas habitaciones y rincones oscuros, y en bosques y alamedas; un diablillo rojo que, parado en dos patas, parece una lagartija, y que se come los dulces de los niños desobedientes que ofenden a sus padres; a veces se vuelve ventarrón y se los lleva por los aires. Sus contras son obedecer a los padres, rociar agua bendita y bendecir un puñado de dulces dejados como señuelo. La p. 48 es un informe fingido que una profesora entrega al párroco del barrio San Ildefonso, con el caso de Manuel, y pies de ilustración que muestran a un niño de nueve años arrastrado por el viento y unos dulces con agua bendita.

El informe, la profesora y el niño son composición del libro, que en sus créditos da las gracias a Javier Ocampo López. Lo que queda como núcleo es la figura de la ficha: un diablillo que castiga a los niños desobedientes.

Resonancias con otros mitos

El pariente más cercano es el Coco caldense que Fabio Vélez Correa llama «Mito de la Desobediencia»: un espíritu maligno sin forma fija con que los padres amenazaban a los niños malcriados, y que en Caldas se llamaba también el Chucho, un duendecillo diminuto que vivía en los desvanes, detrás de las puertas y debajo de las camas. El Mareco comparte con el Chucho el tamaño, la casa y el oficio; le añade el cuerpo de lagartija y el ventarrón.

En el mismo libro de Vélez, los Rescoldaos son también diablillos rojos del tamaño de un dedo, que viven en las brasas y roban carne a los arrieros, y se espantan con agua bendita escondida en una botella. El Mareco se caza con dulces bendecidos: en los dos casos el remedio es engañar al diablillo con lo que le gusta.

Y el viento que se lleva a los desobedientes tiene su eco en los espantos que Vélez recoge en el occidente caldense, donde la naturaleza castiga con un ventarrón o con un animal a quien falta a las reglas de la casa y de la comunidad.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. La ficha técnica y el informe de 2004 dan dos imágenes compatibles del Mareco: un diablillo rojo con aire de lagartija que se come los dulces, y un ventarrón con ojos de matorral y boca de polvareda que levanta a los niños. El informe une las dos en una sola escena, la del duende que se transforma cuando el niño miente.

  2. Fuera del libro, el Mareco aparece en la escuela como nombre sin historia. Karina Salazar Niño, en su tesis de 2018 para la Universidad Autónoma de Bucaramanga sobre secuencias didácticas, recoge la opinión de un estudiante que dice que «el mito Mareco no es un mito»: la figura circula entre niños como algo que se nombra, se discute y se duda.

  3. El castigo por la mentira y el robo a la madre, el agua bendita y los dulces bendecidos como señuelo hacen del Mareco un espanto de crianza católica de ciudad, más que un ser del monte. Lo que el libro de 2004 le agrega a esa idea es el ventarrón, la mentira del niño y la duda final de la profesora.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mixto · Antioquia · Andina
Referencias
3
Última revisión
22 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Cuentos de espantos y otros seres fantásticos del folclor colombiano

    archive.org

    Único texto del relato: la ficha técnica del Mareco (demonio de Antioquia, diablillo rojo con aire de lagartija, ventarrón, dulces bendecidos) y el informe de la profesora sobre Manuel en el barrio San Ildefonso (pp. 47-48).

  2. Secuencias didácticas basadas en los siete niveles lingüísticos

    repository.unab.edu.co

    Tesis sobre secuencias didácticas en que un estudiante opina que «el mito Mareco no es un mito»: prueba de que el nombre circula en la escuela.

  3. Mitos, espantos y leyendas de Caldas

    ellibrototal.com

    Describe el Coco y el Chucho, «Mito de la Desobediencia», y los Rescoldaos, diablillos que se espantan con agua bendita, los parientes que nombra Similitudes.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

0 publicadas0 en revisión

«El mareco» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El mareco» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El mareco» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

Deja tu versión

Desde 10 caracteres. Sin enlaces: los descartamos.

No se publica. Sólo lo usamos si necesitamos preguntarte algo.

Cada versión la lee una persona antes de publicarse. Verás la tuya aquí mismo mientras esperas.