El origen del lago de Tota

Andina · Muiscas

El origen del lago de Tota

Siramena y Monetá descienden a una cuenca seca para enfrentar a Busiraco y abrir el agua que formará el lago de Tota.

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El relato

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Antes del lago había una hondonada tan seca que el viento levantaba polvo del fondo y lo hacía girar contra las montañas. Nadie cruzaba aquel lugar al caer la tarde. Entre las grietas respiraba Busiraco, una serpiente negra y enorme que guardaba el fuego bajo sus escamas.

Cuando Busiraco se movía, la tierra se calentaba. Cuando abría los ojos, las piedras parecían recordar el interior de un volcán.

Monetá conocía ese miedo. Durante años había escuchado los silbidos que salían del abismo y había visto a las familias buscar agua cada vez más lejos. Una noche subió hasta una roca desde la que podía abarcar la cuenca entera. Llevaba un disco de oro y una esmeralda verde, pequeña como una semilla.

—El agua no llegará mientras sigamos rodeando el miedo —dijo.

Siramena, la más joven de quienes la acompañaban, recibió el disco. Pesaba más de lo que parecía. Monetá le pidió que no mirara los ojos de la serpiente, sino el punto exacto donde el cuerpo se doblaba sobre la tierra.

Bajaron al amanecer.

Busiraco emergió entre humo y polvo. Su lomo ocupó la hondonada; la punta de la cola golpeó una ladera y soltó una lluvia de piedras. Las personas retrocedieron. Siramena también quiso hacerlo, pero sintió en la palma el borde frío del oro.

Esperó.

La serpiente alzó la cabeza.

Siramena lanzó el disco.

El oro cruzó el aire con un destello breve y golpeó a Busiraco. La serpiente se retorció. El fondo de la cuenca se abrió con un sonido profundo, como si una puerta de piedra acabara de ceder.

Monetá levantó entonces la esmeralda. No pidió que la montaña obedeciera. La dejó caer en la grieta.

Primero apareció un hilo de agua. Después otro. Las corrientes salieron de las paredes, corrieron por el suelo y se encontraron en el centro. El fuego de Busiraco siseó bajo ellas. La serpiente quiso escapar, pero el agua creció alrededor de su cuerpo y apagó una escama, luego otra, luego todas.

Durante el día la hondonada se llenó. Las nubes descendieron hasta tocar la superficie recién nacida. Al anochecer ya no había abismo: había un lago que sostenía el color del cielo y guardaba, muy abajo, la forma oscura de la serpiente.

Monetá pidió que nadie llamara vencida al agua ni conquistada a la montaña.

—Lo que hoy nos da de beber también puede retirarse —advirtió.

Siramena buscó el disco, pero no volvió a verlo. A veces, cuando el sol cae de cierta manera sobre Tota, una línea dorada cruza el lago. Quienes la contemplan no saben si brilla el metal perdido o si Busiraco, debajo del agua, acaba de abrir un ojo.

El origen del lago de Tota: lo que quedó del relato

La enseñanza

“El agua que da de beber no se vence: se aprende a convivir con lo que descansa bajo la superficie.”

Territorio

Andina · Muiscas

Andina · Muiscas

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Muiscas
Referencia
5.5407° · -72.9332°

Ficha del relato

Contexto histórico

El núcleo de este relato procede de *Mitos, leyendas y tradiciones del folclor del Lago de Tota*, compilación de Lilia Montaña publicada en 1970 por la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia. La obra recoge tradiciones del entorno de Tota y las reelabora con intensidad literaria: nombres como Busiraco, Monetá y Siramena, la cuenca seca, el disco de oro y la esmeralda pertenecen a esa memoria regional ya trabajada por su autora. No contamos con una transcripción neutral de un relato prehispánico, ni con pruebas de que cada nombre y cada acción vengan intactos de la época colonial o anterior. La ficha conserva ese límite: la historia es verosímil como tradición literaria, no como dato arqueológico.

El paisaje ofrece una base más firme. El lago de Tota se encuentra en la provincia de Sugamuxi, Boyacá. Investigaciones recientes del ICANH (2025) y un estudio paleoambiental publicado en *The Holocene* (2024) describen un entorno lacustre habitado, transitado y ritualizado durante largos periodos, con ocupaciones en sus bahías y orillas y cambios históricos del nivel del agua. Eso no confirma a Busiraco, pero sí sostiene la posibilidad de que una cuenca antes más seca que la actual —escenario central del cuento— haya sido recordada y narrada por quienes vivieron y vivimos en ella.

El relato editorial añade el diálogo de Monetá, la experiencia interior de Siramena y el ojo final bajo el lago. Son recursos declarados, no reconstrucciones de ceremonia alguna; sirven para dejar abierta la pregunta de cómo convivir con un lago del que depende una comunidad sin creer que le pertenece.

Resonancias con otros mitos

En el mito del Tequendama, la sabana de Bogotá está inundada y un golpe de la vara de oro de Bochica abre las rocas por donde se precipitan las aguas. La lógica es la misma que en Tota: una vara o disco de oro golpea la piedra y decide el curso del agua. El signo, sin embargo, es opuesto: allí el golpe retira el agua y deja la tierra habitable; aquí hace brotar el agua y llena una cuenca vacía. La materia coincide —el golpe, el oro—, el desenlace se invierte.

Cerca del propio Tota, las tradiciones de Toquecha y Toquilla pertenecen al mismo complejo lacustre boyacense y comparten el escenario de un lago explicado por un gesto sagrado. En lugar de multiplicar variantes, conviene señalar que la cuenca entera se narra como territorio del agua desde tiempos que la memoria no puede fechar.

En los Andes centrales, el diluvio de Viracocha —el Unu Pachacuti— destruye el mundo con las aguas para luego ordenarlo de nuevo; la catástrofe es total y la humanidad se recrea. En Tota el agua no destruye: nace en plena sequía, y lo que queda bajo ella no es un mundo borrado sino una fuerza viva. En la tradición mapuche, Trentren y Caicai son dos serpientes que disputan en el diluvio; la tierra y el mar luchan mientras los humanos trepan al cerro. Aquí no hay dos fuerzas opuestas: la serpiente que retiene el fuego y el agua que la apaga comparten un solo cuerpo de paisaje.

En el mundo, el paralelo más citado es védico: Indra vence a Vritra, la serpiente que retiene las aguas, y el golpe libera los ríos que hacen habitable el mundo. La resonancia es notable —serpiente, retención, golpe, agua—, pero Indra es un dios de una tradición religiosa lejana, con armas y funciones propias; Monetá y Siramena no son equivalentes suyos. Comparar reconoce la estructura y no autoriza a proponer un origen común.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. En la compilación de Montaña el ciclo es protagonizado por Monetá y Siramena: la cuenca seca, el fuego guardado, el golpe del disco de oro y la esmeralda que cae para abrir el agua. Ese orden no debe universalizarse como la única memoria del lago.

  2. Los resúmenes turísticos y escolares suelen introducir a Bochica como vencedor directo de Busiraco, reducir a las mujeres a ayudantes o convertir la esmeralda en explicación literal del color del agua. Son cambios que hacen la historia más familiar, pero desplazan el protagonismo que la fuente de 1970 concede a Monetá y Siramena; por eso aquí Bochica no entra en escena.

  3. Una tradición distinta, registrada por Villa Posse en *Mitos y leyendas de Colombia*, sitúa en Tota la residencia de un inmenso pez negro como espíritu del mal. Puede compartir con Busiraco la imagen de una criatura oscura bajo la superficie, pero pertenece a otra capa del folclor: habla de un habitante del lago ya formado, no del origen de sus aguas.

  4. La arqueología no demuestra que Busiraco sea el nombre antiguo de un ser venerado en Tota, ni la ficha lo afirma. Cada versión se conserva por separado, con su alcance y su límite, sin fusionarse en un solo relato canónico inventado.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Muiscas · Andina
Referencias
14
Última revisión
22 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Mitos, leyendas y tradiciones del folclor del Lago de Tota

    flacso.edu.ec

    Conserva los ciclos narrativos del origen de Tota, Toquechá y Toquilla, y el castigo de Chaquén.

  2. Mitos y leyendas de Colombia, vol. III: región Andina

    flacso.edu.ec

    Ordena relatos muiscas, transcribe fuentes y advierte cuándo una figura o episodio no constituye propiamente un mito.

  3. Propuesta metodológica para la caracterización arqueológica de entornos lacustres aplicada en la bahía de Aquitania

    icanh.gov.co

    Estudia el lago de Tota como paisaje arqueológico y propone leer conjuntamente agua, orillas y ocupaciones humanas.

Contraste y contexto · 11 referencias
  1. Humans and climate in ritualized landscapes, Lake Tota

    journals.sagepub.com

    Relaciona larga duración ambiental, presencia humana y ritualización del paisaje de Tota.

  2. Plan de vida de la comunidad indígena Muisca de Bosa

    historico.gobiernobogota.gov.co

    Expresa desde una comunidad muisca contemporánea la relación entre territorio, memoria, familia, educación y continuidad colectiva.

  3. Municipio de Tota

    situr.boyaca.gov.co

    Ubica el lago y su entorno municipal dentro de la provincia de Sugamuxi, en Boyacá.

  4. Indra

    iranicaonline.org

    Explica el ciclo védico en el que Indra vence a Vritra y hace efectivas las aguas retenidas.

  5. Huiracocha (dios): el diluvio y la nueva humanidad

    es.wikipedia.org

    Registra cómo Viracocha destruye con un diluvio a los gigantes que no lo reconocieron, enseña a la nueva humanidad y desaparece caminando sobre el mar; Manco Cápac y Mama Ocllo portan un bastón de oro.

  6. Trentren Vilu y Caicai Vilu

    es.wikipedia.org

    Cuenta el diluvio en que la serpiente Caicai hace subir el mar y Trentren eleva el cerro donde se refugian; los alcanzados por el agua se vuelven peces.

  7. Historia general de las conquistas del Nuevo Reyno de Granada

    archive.org

    Registra el pez negro con cabeza de buey del lago de Tota, citado por Quesada y asociado al demonio por los indígenas.

  8. Concepción sagrada de la naturaleza en la mítica muisca

    redalyc.org

    Trata a Tota como laguna sagrada y los intentos de desagüe, citando a Camargo Pérez y a Pedro Simón.

  9. Laguna de Tota: descubre el lago más grande de Colombia

    eltiempo.com

    Cuenta la variante del origen por la múcura de agua entregada a una familia indígena.

  10. Un viaje al lago de Tota

    utadeo.edu.co

    Recoge la leyenda local de la cantina de agua sagrada que al derramarse formó el lago.

  11. Impresiones de un viaje a América: Sogamoso, La Roma de los Chibchas

    banrepcultural.org

    Describe Sugamuxi/Iracá, el iraca y el templo del Sol, contexto sagrado del conjuro de Suamox contra Busiraco.

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«El origen del lago de Tota» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El origen del lago de Tota» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El origen del lago de Tota» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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