La India Worunka

Caribe · Wayúu

La India Worunka

Worunka queda unida a una piedra de la Macuira y a cambios sobre parto, aves, alianzas, semillas y el origen de los largos veranos.

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El relato

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Worunka bajó de la Sierra de Macuira hasta el arroyo que corre por el valle entre el Itojoro y el Kousopa. Iba a bañarse. Llevaba un hijo en el vientre y el cuerpo le pesaba: estaba enferma y tenía pocas costillas.

En aquel tiempo las mujeres tenían dientes en la vulva. Ningún hijo podía salir por allí. Para sacarlos había que abrir el vientre de la madre y coserlo después. Así le habían sacado a Worunka su primer hijo: la abrieron, lo sacaron y la cosieron.

Mareiwa la observaba. Vio la herida cosida y vio que aquello no estaba bien. Tomó una piedra y la lanzó. La piedra rompió los dientes de la boca de la vulva.

—Por aquí nacerán los hijos —dijo.

Hasta entonces los hombres tenían miedo de acostarse con las mujeres: temían que el jeruwai les fuera mordido y cortado, y hacían los hijos por el nocho, el ombligo. Desde que Mareiwa rompió los dientes de Worunka, hombres y mujeres se unen como hoy.

Pero Worunka seguía enferma y embarazada, y con tan pocas costillas no podía parir sin dolor. Mareiwa se apiadó de ella. Le cortó dos costillas al hombre y se las puso a Worunka, para que diera a luz con facilidad y fuera más gorda y más robusta. Desde entonces las mujeres guajiras paren con menos dolores y pueden tener hasta mellizos.

En el tiempo de Worunka eran las mujeres quienes compraban a los hombres por maridos. Iban a buscarlos a sus casas para acostarse con ellos. Mareiwa lo vio y le pareció muy feo que la mujer buscara al hombre.

—Debe ser el hombre quien busque a la mujer —dijo.

Se cambiaron los papeles: el hombre compra a la mujer, la busca en su casa y manda en el hogar. Mareiwa puso también la ley del pago, para que al padre le devuelvan los animales que dio por la madre de la hija.

Después Mareiwa llamó a dos hombres y les señaló un camino largo.

—Recórranlo hasta el final. Allá hay unas matas de frutas coloradas. Traigan las semillas y siémbrenlas en la Sierra de Macuira.

Los dos hombres caminaron hasta donde el camino se acababa, encontraron las matas, recogieron las semillas y volvieron. Las sembraron en la sierra. Las frutas que nacieron eran tumas, y Mareiwa dijo que esas piedras tendrían mucho valor en la Guajira.

Todas las demás semillas se las entregaron a Worunka, para que las sembrara y la gente pudiera mantenerse. La gente, muy contenta, hizo chicha y la dejó fuertear en una tinaja. Cuando estuvo fuerte se la tomaron y se emborracharon.

Mareiwa se puso muy bravo.

—Que se sequen las matas de tuma y las demás plantas. Que nunca más haya abundancia. Que los veranos sean largos y que la gente de la Guajira sufra hambre y sed.

Por eso hoy las tumas se encuentran enterradas, el verano es largo y con él vienen el hambre y la sed. Solo cuando Mareiwa tiene lástima de la gente trae la lluvia, para que no perezca de hambre.

Worunka volvió al arroyo del valle a bañarse, como había venido la primera vez desde la Macuira. Allí Mareiwa la convirtió en piedra. La piedra quedó en el lugar donde le había roto los dientes, y tiene exactamente la forma de la vulva de Worunka.

Mareiwa cogió al pajarito Sangre Toro y lo metió en esa piedra; por eso el pájaro es rojo. El Carpintero alcanzó a meter el copete y le quedó pintado de rojo. Al Guacamayo también lo echaron a la piedra. Todos los pájaros que llevan rojo en las plumas tocaron la piedra de Worunka.

La India Worunka: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Un cuerpo puede cargar con todos los cambios de una comunidad sin que nadie le pregunte cuánto le cuesta.”

Territorio

Caribe · Wayúu

Caribe · Wayúu

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Wayúu
Referencia
12.1333° · -71.5333°

Ficha del relato

Contexto histórico

Milcíades Chaves publicó “La India Worunka” en 1946 en el Boletín de Arqueología, dentro de quince narraciones guajiras que presentó como aporte al folclor colombiano y como material para “la interpretación de la cultura guajira”. La ficha anterior conserva el dato de procedencia: el narrador fue Juancito Iguarán, de setenta años, del clan Pushaina, que no hablaba castellano, y Roberto Iguarán tradujo. Esa cadena —voz en wayuunaiki, intérprete, redacción de un antropólogo bogotano— explica el tono desigual del texto y obliga a no leerlo como transcripción literal. Chaves escribía desde la antropología nacional de su época: en la introducción sostiene que conocer la religión de los “grupos primitivos” sirve para incorporarlos “a un credo, a una filosofía o a una nacionalidad”, y en su nota previa lee la historia como “un conflicto sexual”, el temor del hombre hacia la mujer, que Mareiwa “arregla restableciendo el equilibrio”. Que el hombre “manda en el hogar” es frase del texto de 1946: el Relato la conserva porque ahí está, pero no la presentamos como doctrina wayuu. Chaves define además la tuma como piedra de color coral brillante, usada como adorno y objeto mágico.

Sobre el territorio: la Macuira es una serranía con bosque nublado y fuentes de agua permanentes en medio de la Alta Guajira, traslapada con el resguardo, según Parques Nacionales; el Régimen Especial de Manejo de 2019 describe allí territorios claniles, descendencia por línea materna y lugares de valor cultural. Otto Vergara, en la Enciclopedia Banrepcultural (2023), registra a Wolunka entre los lugares sagrados wayuu: una enorme piedra negra con manchas rojas en la serranía, que recuerda a las mujeres primigenias y la vagina dentada. El proyecto Relatos con GPS la sitúa dentro del parque y el Diccionario de mitología wayuu la localiza en Nazareth. El arroyo “entre el Itojoro y el Kousopa” no tiene coordenada pública segura.

Cautelas. Pineda (1950) mostró que misioneros y viajeros tradujeron Mareiwa como “Dios” y propuso leerlo más bien como espíritu propiciador de la lluvia; el cierre de esta historia, donde solo la lástima de Mareiwa trae el agua, encaja con esa lectura sin necesidad de un dios bíblico. Las dos costillas cortadas al hombre resuenan con el Génesis, pero el texto se recogió tras siglos de misiones y pasó por un intérprete: no hay forma de decidir si es préstamo, convergencia o intervención del traductor. La descendencia materna que describen el expediente de la UNESCO (2010) y el Régimen de Manejo no equivale a un gobierno de mujeres, y la “ley del pago” de Mareiwa no resume el sistema de compensaciones que aplica el pütchipü’üi. Los estudios recientes leen el mito como génesis de la fertilidad femenina: Carrasquero y Finol (2010) lo vinculan con el paso de niña a mujer; Suárez González (2025) propone un análisis simbólico completo; Paz Reverol, Valbuena y García Gavidia (2022) documentan que la historia sigue viva, porque hoy se usa en pedagogía intercultural para prevenir el virus del papiloma entre mujeres wayuu.

Resonancias con otros mitos

“Los mellizos transformadores” es el paralelo más cercano: en la línea de Paz Ipuana y Perrin son los gemelos quienes flechan la vulva dentada de Wolunka mientras se baña, y su sangre tiñe a las aves rojas. El motivo es el mismo —dientes rotos, sangre, plumaje—, pero cambia quién actúa: allí dos héroes culturales, aquí Mareiwa con una piedra; y cambia lo que sigue, porque solo la historia de Worunka encadena el episodio con costillas, matrimonio, tumas y sequía.

“El Incesto” convierte también el cuerpo de una joven en roca, y “Serranías de La Guajira” hace cerros de personas. En “La sed de los forasteros” dos comerciantes quedan de piedra en Utta. Puestas juntas, estas fichas muestran que la piedra wayuu no significa siempre lo mismo: vergüenza en el incesto, cansancio en Utta, y en Worunka una marca que sigue activa, porque las aves se pintan en ella. Relatos con GPS formula el principio general: el paisaje fue modelado por seres que viajaron y pelearon sobre la tierra y allí se volvieron piedra.

El verano largo que trae la borrachera conversa con “Los dominios de Juya”: allí la lluvia es Juyá, un ser con dominios propios; aquí depende de la lástima de Mareiwa, a quien Pineda propuso leer justamente como espíritu propiciador de las lluvias. Son dos maneras de decir que el agua en la Guajira no está garantizada.

Fuera del corpus, la vagina dentada es un motivo documentado en muchos repertorios de América y del mundo; la coincidencia no prueba contacto y el sentido cambia con cada historia. Las dos costillas cortadas al hombre recuerdan el Génesis, con la cautela dicha en Historia: no hay evidencia para hablar de préstamo. Ninguna de estas semejanzas autoriza a decir que una historia copia a otra.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Existen dos líneas documentales que no deben fundirse. La primera es la de Chaves (1946): Mareiwa rompe los dientes con una piedra lanzada, corta dos costillas al hombre, cambia la iniciativa matrimonial, encarga la expedición de las tumas y castiga la borrachera con el verano largo; Worunka termina convertida en piedra en el arroyo. Villa Posse (1993) reedita este texto y no es un testimonio independiente. La segunda línea es la de Ramón Paz Ipuana y Michel Perrin, que resumen el Diccionario de mitología wayuu, Relatos con GPS y los artículos de Carrasquero, Finol y García Gavidia: Wolunka, hija de Juyá, nace con la vagina dentada; los Mellizos Transformadores la flechan mientras se baña; su sangre tiñe las piedras y a aves como el cardenal guajiro. En esa línea no hay Mareiwa, ni costillas, ni tumas, ni sequía, y la piedra manchada de rojo queda en la Macuira, en Nazareth. Carrasquero, Finol y García Gavidia (2009) añaden una tercera voz, la de Atala Uriana: una danzarina que se deja ver ante Kashi al primer sangrado, lectura que enlaza el episodio con la yonna y la primera menstruación. Delio Guerra Ibarra (2020) narra en prensa regional la historia de Worunka junto con la expedición de Warapuru convertida en cerros por Mareiwa.

  2. Las grafías también separan las líneas: Worunka en Chaves y en el Diccionario; Wolunka en Paz Ipuana, Vergara y Relatos con GPS.

  3. El Relato sigue a Chaves porque es el texto primario de esta ficha y la única versión con la secuencia completa de parto, costillas, matrimonio, tumas y sequía. Reordena los episodios: en 1946 la piedra y las aves aparecen antes que las costillas y la borrachera; aquí la petrificación va al final, porque Worunka recibe las semillas viva. Lo que sí cambia frente a la ficha anterior es la fidelidad al gesto: allí las aves “rozaban el color” y el texto cerraba con un comentario; aquí Mareiwa mete al pájaro en la piedra, como dice el texto, y el comentario se queda en Historia. El episodio de los mellizos que flechan a Wolunka pertenece a “Los mellizos transformadores” y allí se cuenta; esta ficha no lo mezcla con Mareiwa.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Wayúu · Guajira · Caribe
Referencias
14
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Mitos, leyendas y cuentos de la Guajira

    publicaciones.icanh.gov.co

    Publica quince relatos del corpus con nombres de informantes, intérpretes, lugares y observaciones sobre su circulación en 1946.

  2. Mitos y leyendas de Colombia, tomo I

    repositorio.flacsoandes.edu.ec

    Reedita el corpus de Chaves, conserva su procedencia bibliográfica y lo sitúa dentro de una selección nacional de literatura oral.

  3. Aspectos de la magia en la Guajira

    publicaciones.icanh.gov.co

    Documenta prácticas de piaches, sueños, enfermedad, Mareiwa, Wanurü, Jirairay, Guanurú y relatos de transformación recogidos en la expedición de 1947.

Contraste y contexto · 11 referencias
  1. Régimen Especial de Manejo del PNN Macuira y Resguardo Wayuu

    parquesnacionales.gov.co

    Describe territorios claniles, descendencia materna, gobernanza, lugares de valor cultural y manejo concertado de la Macuira.

  2. Sistema normativo Wayuu, aplicado por el Pütchipü’üi

    ich.unesco.org

    Explica el diálogo, la reparación, la compensación y la autoridad del tío materno dentro de clanes matrilineales.

  3. Parque Nacional Natural Macuira

    parquesnacionales.gov.co

    Documenta la serranía de la Macuira, sus fuentes de agua, bosque nublado, traslape con el resguardo y valor cultural para el pueblo Wayúu.

  4. Mito wayuu: Wolunka y su análisis simbólico

    produccioncientificaluz.org

    Análisis hermenéutico dedicado íntegramente al mito de Wolunka y sus símbolos (fertilidad, génesis wayuu).

  5. Mito, concepciones del cuerpo y yonna wayuu

    redalyc.org

    Analiza el mito de Wolunka como explicación de la reproducción y el paso de niña a mujer wayuu.

  6. Tradición-Mitología wayuu

    guajiragrafica.net

    Narra el mito de Worunka y de la expedición de Warapuru convertidos en cerros por Mareiwa.

  7. Diccionario de mitología Wayuu

    cdnc.heyzine.com

    La entrada Worunka la define como el personaje femenino de la vagina dentada a quien los mellizos flechan mientras se baña, y localiza en Nazareth la piedra donde se sentó; conserva la grafía con R, la misma de Chaves 1946.

  8. Coexistencias. Mapa intercultural de La Guajira

    enciclopedia.banrepcultural.org

    Registra a Wolunka entre los lugares sagrados wayuu como una enorme piedra negra con manchas rojas en la serranía de la Macuira que recuerda a las mujeres primigenias y la vagina dentada.

  9. Relatos con GPS: una geografía mítica e histórica de La Guajira

    geografiasmiticasguajira.com

    En su punto 7 narra la versión en que Wolunka, hija de Juyá, nace con la vagina dentada, es flechada por dos mellizos mientras se baña, su sangre tiñe piedras y aves como el cardenal guajiro, y sitúa la piedra negra con manchas rojas dentro del Parque Nacional Macuira.

  10. Símbolos, espacio y cuerpo en la Yonna Wayuu

    ve.scielo.org

    Contrasta dos versiones de Wolunka: la de Paz Ipuana, en que los Mellizos Transformadores flechan su vagina como símbolo de la primera menstruación, y la de Atala Uriana, una danzarina que se deja ver ante Kashi al primer sangrado, y lee el episodio como origen de la fertilidad femenina escenificada en la yonna.

  11. Lecturas transculturales en salud a partir del mito de la vagina dentada en el pueblo wayuu

    2022.nodos.org

    Usa el mito de Wolunka, la mujer de la vagina dentada, como recurso pedagógico intercultural para la prevención del virus del papiloma humano entre mujeres wayuu, documentando que el relato sigue vivo y operativo en salud.

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«La India Worunka» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «La India Worunka» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «La India Worunka» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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