Las huacas de Panán

Pacífico · Panán

Las huacas de Panán

Testimonios de Panán recuerdan huacas que brillan, toman forma animal y endurecen la tierra ante la ambición.

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Las huacas de Panán: la entrada del relato

El relato

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Antes que tesoro, en Panán la huaca es un hueco. Enguacarse es caerse en uno, y del ganado que caía en una huaca se decía que se moría. Por eso la primera noticia de una huaca casi nunca la da el oro: la da el terreno que cede.

Guillermo Tatamués estaba arando con la yunta en el Afilador, la finca de un terrateniente, preparando para sembrar papas. Iban a ser las tres de la tarde, hora de soltar, cuando uno de los bueyes se hundió la pata y, si no es por el otro que lo jaló, no sale del hueco. Tanteó con la puya y notó el terreno muy blando. Dejó señalando el sitio con unas ramas, soltó la yunta y se fue. Al otro día volvió con el patrón a cavar y la tierra estaba tan dura que fue imposible encontrar nada.

La otra vez la huaca vino andando. Un comunero volvía de noche a la casa de sus padres después de unos hervidos y tenía que pasar por la puerta del cementerio. Frente a la casa de don Fernando Canacuán había una puerca recién parida con toda la manada de puerquitos. La miró y siguió; la puerca gruñía detrás. Apuró el paso, cogió un atajo de dos metros de alto pensando que por ahí no subía, y al voltear ahí estaba, con todas las crías. Corrió los últimos trescientos metros con el cuerpo que ya no le resistía y la borrachera pasada, abrió la puerta de la casa y cayó. La madre sólo alcanzó a oír aullar a los perros. Al otro día le dijeron que eso era la huaca y que era para él, y que por miedo y por desconocimiento la había perdido: la huaca es para el que le quiere dar, no es para todos.

El tres de mayo se sale a velarlas. A la medianoche empiezan a brillar en forma de llamaradas, y quien sale tiene que estar muy atento, aunque los que han ido cuentan que a esa hora siempre les da sueño y no alcanzan a ver nada. El mes entero es así: el año termina en mayo, el mes de las revelaciones, los misterios y las huacas.

Los que las buscan tienen reglas. Se va de a dos, uno cava y el otro vigila. Hay que ir tomado unos aguardientes y fumado un chilca sin filtro, no tener ambición ni pensar en lo que se va a hacer con esa plata. El que cava tiene apenas unos minutos. El que está arriba no puede ser nervioso, no puede hablar ni hacer ruido, porque va a ver animales, fantasmas y peligros; si no resiste y pronuncia algo, la tierra se endura y ya no sale.

Cerca, a trescientos metros del poblado, está el cementerio de la Tuta, donde aparecen cerámicas y figuras de los antepasados. Y en una loma hay un camino de piedra por el que el finado Eustorgio entró unos quince metros y vio una casa que brillaba; mientras más se acercaba, más ventarrón, y el cuerpo se le amortiguaba. Nadie pudo entrar nunca. Con el tiempo hubo un derrumbo y el túnel se tapó. Dicen que ahí está el cacique con todas sus prendas de oro, y que nadie las saca porque es encantado: él mismo se enterró.

Las huacas de Panán: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Lo enterrado se anuncia con un hueco, una llamarada o un animal, y rara vez se deja sacar.”

Territorio

Pacífico · Panán

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Panán
Referencia
0.85917° · -77.82165°

Ficha del relato

Contexto histórico

Los dos testimonios tienen nombre y fecha en el apartado 4.2.5 de la tesis etnoliteraria de Ernesto Ramiro Estacio y Luis Ulpiano Tatamués García (Universidad de Nariño, 2016). El de la yunta lo firma Guillermo Tatamués, comunero de Panán, en entrevista de junio de 2013. El de la puerca con crías lo firma Ulpiano Tatamués García, exgobernador del cabildo de Panán, en agosto de 2015. De ese mismo apartado salen la velación del tres de mayo, la frase «la huaca es para el que le quiere dar» y las reglas de los buscadores.

Que la huaca sea antes que nada un accidente del terreno lo fija el glosario de Byron Danilo Ruiz Puetate, de 2015: «Enguacarse: caerse en un hueco; el ganado cuando se caía en una huaca se moría». En ese mismo libro está el relato del cacique de oro, con el finado Eustorgio, la casa que brillaba y el derrumbo que tapó el túnel.

La fecha del tres de mayo no queda suelta en el calendario. Andrea Ojeda Guerrero publicó en 2006, con los médicos tradicionales del resguardo, el cómputo pasto de trece lunas de veintiocho días: el año nuevo empieza entre junio y julio y se cierra en mayo, «mes de las revelaciones, los misterios y las huacas». La velación no cae en cualquier día, cae en el mes en que el año se acaba.

El cementerio de la Tuta, a trescientos metros del centro poblado y al suroccidente del resguardo, con restos de cerámica y figuras de los antepasados, está descrito en el mismo capítulo de 2016.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más cercano es de fecha y no de lugar. En Catambuco, corregimiento del municipio de Pasto, los catorce huaqueros que entrevistaron Benavides Vallejo y Daza Pardo en 2004 salen también el tres de mayo, hablan también de huacas que alumbran y que se enduran, y añaden dos cosas que aquí no aparecen: la lectura del color de la llama y el par de varillas, una hembra y otra macho, que se mueven solas hacia el entierro. Ese corregimiento no es resguardo pasto, y por eso sirve para separar lo regional de lo propio.

El segundo paralelo explica una rareza de la velación. Quien sale la noche del tres de mayo, en Panán, cuenta que siempre le da sueño y que no alcanza a ver nada. La monografía de 2009 sobre el vecino resguardo de Yaramal, en Ipiales, glosa el entunde como algo que pega en los lugares huacas y en los sitios pesados: allí la huaca no sólo esconde, también aturde a quien se le acerca. El sueño del velador no es descuido, es el mismo efecto que en Panán tiene un lugar pesado.

Que la fecha sea de todo el pueblo, y no sólo de este resguardo, lo registra además el volumen sobre lugares sagrados del Instituto Colombiano de Antropología e Historia de 2018.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. La huaca se anuncia de tres maneras distintas y ninguna fuente las unifica: un hueco bajo la pata de un buey, un animal que persigue de noche, una llamarada a medianoche. La primera es un accidente del terreno, la segunda es una aparición y la tercera es una luz; en el mismo apartado conviven las tres.

  2. También se discrepa sobre por qué no se deja sacar. El corpus de 2016 lo explica por defensa: están protegidas con conjuros y oraciones en lengua de los antepasados por médicos tradicionales o chamanes, y la huaca es celosa, se cambia de lugar y endura el terreno. El cacique de oro de Ruiz lo explica de otro modo: ahí no hay conjuro ajeno, sino un muerto que se enterró a sí mismo, y lo que aparta al que se acerca es el ventarrón y el cuerpo que se amortigua.

  3. Fuera del resguardo la llamarada se lee distinto, y conviene marcarlo. En Catambuco, que es corregimiento del municipio de Pasto y no resguardo pasto, Jaqueline Benavides Vallejo y Édgar Daza Pardo reunieron en 2004 catorce testimonios de huaqueros sobre el arder de huacas, donde el fuego dice qué hay debajo: «Eso que arde cuando es oro y plata, la plata arde blanco, el oro amarillo». Allí se le suma el viernes santo al tres de mayo. En Panán la llamarada avisa que hay algo, pero no se le lee el color, y el que sale a velar casi nunca llega a verla.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Panán · Nariño · Pacífico
Referencias
8
Última revisión
19 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. La memoria territorial y el encanto de la palabra de los indígenas de Panán

    sired.udenar.edu.co

    Corpus principal construido con testimonios de comuneros. Dedica apartados propios a los dieciséis lugares, seres y experiencias que forman esta colección.

  2. Nostalgia de chutún. Heterogeneidad y filosofía desde los montes de María Panana

    sired.udenar.edu.co

    Trabajo de campo en Panán con narraciones de Herminia Malte y de Carlos y José Chalparizán, y un glosario de términos locales: Cuaichala «monte oscuro», enguacarse, entundarse, el cueche con cabeza de buey. Trae la Moledora de Panán y el relato del leñador y el árbol que sangra.

  3. Medicina tradicional en el Resguardo Indígena de Panán, municipio de Cumbal

    sired.udenar.edu.co

    Investigación de campo aprobada por autoridades del resguardo. Sitúa a Panán dentro del pueblo Pastos y documenta medicina propia, plantas y categorías comunitarias de enfermedad.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. Lugares sagrados: definiciones y amenazas

    publicaciones.icanh.gov.co

    Marco comparativo colombiano sobre lugares sagrados y territorialidad; referencia trabajos Pastos y ayuda a diferenciar documentación de un sitio y prueba de un episodio narrativo.

  2. Oralidad y fluidez estética en torno al conocimiento del espacio sagrado «Huaca» en el corregimiento de Catambuco

    sired.udenar.edu.co

    Catorce testimonios de huaqueros identificados sobre el «arder de huacas» —«la plata arde blanco, el oro amarillo»— y las reglas de quien sale a velarlas. Catambuco es corregimiento de Pasto, no resguardo pasto.

  3. Los Pastos

    babel.banrepcultural.org

    La monografía de referencia sobre los Pastos. Registra los tres caciques de Panán —Nasate, Juaspuezán y Puenayán— bajo la figura de tres dragones que viven en la Tuta, los linajes del resguardo, el chutún como dueño del barbecho y el lugar de María Panana entre los fundadores.

  4. La visión económica del Plan de Vida del Resguardo de Panán, municipio de Cumbal

    sired.udenar.edu.co

    Investigación concertada con la comunidad que documenta La Tuta, los tres caciques, la unión de agua y tierra, los lugares sagrados y la memoria territorial.

  5. Cronología y contextos funerarios prehispánicos Capulí en El Porvenir, Iles

    dialnet.unirioja.es

    Cuarenta y siete contextos funerarios intactos excavados en Iles y fechados en los siglos IV y V, con la tipología cerámica que los enlaza con el norte del Ecuador. Es lo que hay debajo de la palabra huaca, a escala regional y no de Cumbal.

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¿Así te la contaron?

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«Las huacas de Panán» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Las huacas de Panán» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Las huacas de Panán» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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