AndinaMuiscasBermejo

La historia del bermejo

El relato detalla cómo un extranjero pelirrojo se integra en la comunidad chibcha superando pruebas culturales y físicas.

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Ilustración de La historia del bermejo

En un rincón olvidado por el tiempo, donde los susurros del viento se mezclan con los relatos de antaño, se alzaba la figura imponente del viejo Chypuy, el venerable sacerdote de ojos profundos como los lagos. Era una tarde de esas en que el mundo parecía suspenderse en una quietud dorada, cuando Sesquilé, acompañado de un grupo de curiosos jóvenes, se acercó al bohío del anciano, atraídos por la promesa de un relato que danzaba en la frontera entre la historia y la leyenda: la historia del Bermejo, el extraño que vino de más allá de las montañas.

El fuego crujía y danzaba, proyectando sombras que parecían figuras antiguas en las paredes de barro. Chypuy comenzó su relato con un tono que era casi un canto, arrancado de los tiempos en que los hombres se comunicaban con el sol y las estrellas.

"Muchachos", dijo, "Esta es la historia del Bermejo, aquel que cruzó el Gran Río y las montañas vestidas de niebla, acompañado por seis hermanos, todos tan fuertes como el viento que destrona las cumbres".

A través de las narraciones de Chypuy, los jóvenes pudieron ver al Bermejo y sus hermanos penetrar en la tierra de Hunsa, un territorio celosamente resguardado por Idacansas, el hijo del astro rey. Allí, entre los cacicazgos de Gámeza, Toca, Pesca, Tobaza, y más, los extranjeros se hicieron un lugar entre los chibchas. Aprendieron el canto de su lengua y, en retorno, entregaron conocimientos sobre las estaciones, los astros y la cuidadosa crianza del maíz.

La sorpresa de los chibchas era un río continuo, engrosado día a día por las nuevas enseñanzas. Fue en medio de estos intercambios que el Bermejo posó sus ojos en la hija mayor del cacique de Toca, una joven cuya belleza rivalizaba con la primera luz del amanecer. Siguiendo las costumbres de la tierra, el Bermejo envió regalos al cacique: una manta adornada y un brazalete de oro, ofrendas de una tierra lejana. Pero cada regalo fue rechazado con el silencio frío de las montañas.

Sin rendirse, el Bermejo envió medio venado, otra oferta rechazada. Al fin, decidió hablar directamente con el cacique. Siendo un hombre con el coraje del fuego, preguntó de frente: "Señor, deseo a tu hija mayor, quien será la más amada entre mis mujeres". Era común que el esposo permaneciera al lado de su mujer favorita durante tres meses consagrados a la siembra y al culto del sol y la luna.

El cacique, amante de las pruebas que forjan el carácter, le impuso una serie de desafíos: ayunar durante tres lunas y luego caminar desde Hunsa hasta Sogamoso, levantando por dos jornadas un tronco pesado como el destino. Si lograba esta hazaña, podría desposar a su hija.

Chypuy interrumpió su relato para buscar tabaco en su alforja. Lo mascó con la lentitud de quien dialoga con el tiempo mismo, antes de continuar la historia al día siguiente.

"Llegaron los momentos de prueba", prosiguió al atardecer siguiente, cuando Sesquilé y sus amigos regresaron ansiosos al abrazo del fuego. El Bermejo se encerró en ayuno, sustentado solo por pequeñas porciones de chicha que su hermano, Bosa, traía a escondidas. El Mica, otro de sus hermanos, dudaba de su resistencia, pero los demás le alentaban: el Bermejo era como un árbol profundo, con raíces que se aferran a la vida.

Tres meses pasaron. Depositarios de una paciencia ancestral, los jóvenes asistían al relato como un rito eterno. Al emergir de su confinamiento, el Bermejo se mostró demacrado pero incansable. Inició la marcha, y sus pasos resonaron como un himno en la llanura, cubriendo de polvo la tierra que bendecía cada paso suyo.

Dio prueba de su entereza levantando el roble bajo el sol inmisericorde, durante dos días que se extendieron como jornadas sin fin, hasta que finalmente triunfó.

La victoria del Bermejo no fue únicamente suya. Ganó la mano de la hija del cacique y una aceptación en la comunidad chibcha que trascendió las palabras. El cacique ordenó celebraciones que duraron una semana, donde en cada calabaza de chicha se bebió el reconocimiento de un nuevo vínculo entre mundos.

Chypuy dejó caer su voz, suspendida entre las notas graves del relato y el susurro del viento del atardecer. Prometió continuar al siguiente crepúsculo, y Sesquilé con sus amigos se retiraron, llevando entre sus pensamientos la promesa de un nuevo amanecer tejido de historias míticas, tan reales como el calor de la hoguera que daba cobijo a aquellas palabras.

Historia

Por ahora no tenemos tan clara la historia de este mito, pero a medida que recopilemos más información les estaremos actualizando.

Versiones

El relato presenta una única versión extensa y detallada de la leyenda del "bermejo" entre los chibchas, narrada por el viejo sacerdote Chypuy. No se proporcionan múltiples versiones contrastadas de la misma historia; por lo tanto, el análisis se centra en las características específicas de la única versión presentada. La narración describe a un pelirrojo extranjero que, junto con sus hermanos, enseña e interactúa con la comunidad chibcha, integrándose en sus prácticas culturales. Se pone especial énfasis en el proceso mediante el cual el pelirrojo, por amor a la hija de un cacique, debe superar una serie de pruebas físicas y culturales que simbolizan su aceptación en la sociedad chibcha. La estructura del relato es episódica, con pausas narrativas que incrementan el interés, y detalla no solo la superación de desafíos físicos, sino también la paciencia y la perseverancia del protagonista.

En un análisis más detallado de la estructura narrativa, el relato sigue un patrón lineal con elementos característicos de las narrativas orales. La historia se segmenta en diferentes sesiones narrativas, donde el anciano interrumpe y retoma la historia, lo que refleja una tradición de contar cuentos por etapas para mantener el interés y suspense entre los oyentes. Aunque no hay múltiples versiones con diferencias específicas dentro del texto, el relato puede ser entendido como una epopeya simbólica que resalta la interacción cultural y la capacidad de un individuo para integrarse a una comunidad a través de pruebas que prueban su valía y habilidades.

Lección

La perseverancia y el valor conducen a la aceptación y al amor.

Similitudes

Se asemeja a los mitos de pruebas y aceptación como los de Hércules en la mitología griega.

Territorio

Ubicacion geografica del mito

Ubicacion registrada para este mito en el territorio.

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