La historia del Bermejo

Andina · Muiscas

La historia del Bermejo

Un viajero llamado el Bermejo aprende a vivir en Hunsa y enfrenta dos pruebas para demostrar que su deseo de quedarse puede volverse compromiso.

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El relato

El Bermejo llegó a Hunsa con seis compañeros y una lengua que nadie entendía.

Su cabello tenía un color poco común en el altiplano. Durante los primeros días, ese rasgo bastó para darle un nombre. Después empezaron a conocerlo por lo que hacía.

Aprendió a saludar sin apresurarse. Observó cómo se abrían los surcos, cuándo se cubrían las semillas y de qué manera cambiaban los caminos con la lluvia. Él y sus compañeros compartieron, a su vez, formas de orientarse por ciertas estrellas y reconocer señales del clima.

Nadie entregó todo su saber de una vez. La confianza creció en tareas pequeñas.

En Toca, el Bermejo conoció a la hija mayor del cacique. Ella no era un premio al final de su viaje. Hablaba con él en los campos, corregía palabras que pronunciaba mal y se reía cuando confundía el nombre de una herramienta con el de un pájaro.

Cuando ambos quisieron formar una casa, el Bermejo llevó regalos a la familia: una manta, un brazalete, una parte de venado. El cacique devolvió cada presente.

—No sé si mañana continuarás tu camino —le dijo—. Mi hija no puede construir sobre alguien que siempre está de paso.

El Bermejo preguntó qué podía hacer.

El cacique le propuso dos pruebas. Primero debía pasar una larga temporada de ayuno y recogimiento. Después cargaría un tronco durante dos jornadas entre Hunsa y Sogamoso.

La joven escuchó las condiciones.

—No permitiré que mueras para demostrar que quieres vivir conmigo —advirtió al Bermejo.

Él aceptó realizar las pruebas, pero prometió detenerse si su cuerpo dejaba de responder.

El ayuno fue lento. Lo difícil no era solo el hambre, sino permanecer quieto mientras afuera seguía la vida. Pensó en los caminos que había cruzado y en la diferencia entre llegar a un lugar y pertenecer a él.

Cuando salió, el tronco lo esperaba.

El primer día avanzó con el peso sobre los hombros. El segundo, cada paso pareció hundirlo. Varias personas caminaron a distancia. No podían cargar por él, pero le acercaban agua y le indicaban dónde el terreno cedía.

Al atardecer alcanzó el sitio acordado.

El cacique observó el tronco, luego al viajero cubierto de polvo.

—Has cumplido.

La joven se acercó.

—Ahora falta lo que dura más —dijo—: aprender a vivir juntos.

La celebración reunió a las familias durante varios días. El Bermejo no dejó de ser extranjero en una noche ni tuvo que borrar el camino anterior. Construyó una casa, trabajó, discutió, aprendió y enseñó.

Con los años, su cabello dejó de ser lo primero que la gente recordaba.

Recordaban que había llegado desde lejos y había decidido quedarse.

La enseñanza

Pertenecer no exige dejar de ser, sino aprender a responder por otros.

Territorio

Andina · Muiscas

Andina · Muiscas

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Muiscas
Referencia
5.5636° · -73.1836°

Contexto histórico

El origen editorial de esta historia es *Érase una vez entre los chibchas*, libro juvenil de Alfredo García Giraldo publicado en 1984. Allí, el viejo Chypuy narra a Sesquilé la llegada del Bermejo y seis compañeros, su intercambio de conocimientos, su relación con la hija del cacique de Toca y las pruebas para casarse. No se ha encontrado una crónica colonial ni un registro etnográfico independiente con esta secuencia. Por eso la página deja de decir que “por ahora” desconoce la historia y declara lo que sí puede saberse: es un cuento literario moderno.

La historiografía actual sobre los muiscas ayuda a corregir su escenario. Hunsa no era la capital de un imperio homogéneo ni todo extranjero se integraba mediante un rito único. Las relaciones entre cacicazgos, parentescos, mercados y movilidad fueron más complejas. Tampoco es prudente atribuir a un visitante anónimo la agricultura, la astronomía o mejoras fundamentales, porque esa idea repite un modelo difusionista que subestima los conocimientos locales.

La reescritura conserva las pruebas y el viaje por su fuerza literaria. Modifica su sentido: la hija del cacique tiene voz, el ayuno no se celebra como daño y quienes observan al caminante pueden cuidarlo sin resolver el desafío por él. Los diálogos y el aprendizaje recíproco son invenciones nuevas.

El relato habla de una necesidad social reconocible: decidir cuándo una persona llegada de fuera puede asumir obligaciones duraderas dentro de una comunidad. No ofrece una reconstrucción matrimonial muisca ni prueba que un pelirrojo histórico llegara antes de los españoles. La geografía se centra en Toca, Boyacá, lugar de la relación principal.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales para quien quiera profundizar.

Procedencia

Recopilado de la tradición oral de Muiscas, Andina · Andina > Varios > Muiscas.

Cómo documentamos cada relato

Fuentes y revisión editorial

Esta ficha cuenta con referencias de contraste publicadas. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Última revisión: 27 de julio de 2026Aportar o corregir una fuente

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