
Amazonas · Mixto
La curupira
La Curupira circula entre Brasil y Leticia con rasgos variables: confunde rastros, protege el monte en algunas versiones y nunca tiene una sola apariencia.
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Cuando Bira tenía unos veinte años le gustaba mucho la cacería. Un día salió con su compadre Paió hacia Ponta da Mata, dentro del municipio de Nova Timboteua, y se quedaron allá hasta muy entrada la noche. La caza estaba floja: sólo consiguieron un majaz. Decidieron volver a Boa Vista.
El regreso iba tranquilo hasta el igarapé Seco, que llevaba ese nombre porque en verano se quedaba sin agua. Esa noche la lluvia lo había desbordado. Sabían que al cruzarlo se iban a empapar, y lo cruzaron igual. Del otro lado temblaban de frío, así que prendieron una hoguera y se sentaron uno a cada lado a calentarse y a conversar.
Bira miró hacia el camino de Boa Vista y vio que dos figuras se acercaban. No eran gente corriente. Venían desnudos, eran pequeñísimos y tan negros que parecían casi una sombra. Alcanzó apenas a decírselo a su compadre. Enseguida el cuerpo empezó a temblarle y la vista se le borró.
Cuando despertó, Paió dormía a su lado y el fuego estaba casi apagado. Lo sacudió y le preguntó qué recordaba. Paió le dijo que apenas vio a los hombrecitos sintió que el cuerpo se le aflojaba y que un sueño se apoderaba de él. Ninguno de los dos supo si aquellos seres les habían pasado por el lado. Bira entendió que no eran de este mundo: eran Curupiras, los pretinhos del monte, y en aquel paraje pasaban cosas que dejaban a cualquiera con miedo.
Otra noche, ya tarde, los dos compadres llegaron a Maracanãzinho a cazar. Hicieron el trato de siempre: el que cobrara la presa la compartiría con el otro. Cada uno se fue a su rincón y se sentó en un mutá, la plataforma colgada donde el cazador espera sin cansarse.
Llevaba Bira casi una hora esperando cuando algo salió de debajo de su mutá. Sonó fuerte, como un caballo corriendo. Alumbró con la linterna y no había nada. Y lo más raro era que no lo había oído llegar. El ruido se alejó y fue a dar debajo del mutá de Paió, a unos cincuenta metros. Bira le gritó; Paió alumbró también y tampoco vio nada.
Bira bajó y corrió hacia su compadre.
—¡Paió, vámonos de aquí ahora!
Apenas lo dijo, el ruido volvió a salir de debajo del otro mutá. Se quedaron un momento paralizados de miedo. Luego ya no quisieron saber nada más y salieron corriendo de aquel lugar. Nadie vio al que corría debajo de los mutás, pero Bira quedó convencido de que era Curupira, que les estaba metiendo miedo.

La enseñanza
“Quien caza de noche en el monte está entrando en una casa que tiene dueño.”
Territorio
Amazonas · Mixto
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Amazonas
- Comunidad
- Mixto
- Referencia
- -1.2° · -71.8°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Mixto · Amazonas
- Referencias
- 11
- Última revisión
- 22 de septiembre de 2026
Base documental · 3 referencias
- El mito Curupira en las narraciones orales de Boa Vista, una comunidad ribereña ubicada en el municipio de Nova Timboteua (PA)
publicacoes.unifal-mg.edu.br
Publica y analiza cinco testimonios de Boa Vista (Pará): Rosalio, Bira, cuenta la hoguera junto al igarapé Seco donde dos pretinhos desnudos los adormecen a él y a su compadre Paió (relato 1, p. 9) y los ruidos de caballo bajo los mutás en Maracanãzinho (relato 5, p. 14); Teudorico, don Perí, lo ve junto al igarapé Quariquara. Concluye que allí Curupira es un hombrecito negro, desnudo, de pies normales, que anda en grupo y vigila la mata.
- The Tukuna
etnolinguistica.org
En la p. 92 anota que los ticuna identifican los espíritus de ciertos árboles, como la sumaúma, con «the curupira of the Neobrazilians», y que esos espíritus hieren con flechas a las mujeres que menstrúan, por lo que ellas no se alejan de la casa.
- La lengua del colonizador europeo y los mitos indígenas: análisis de la leyenda de Curupira a partir de la cosmovisión amazónica paraense
revistas.uneb.br
Estudia las narraciones sobre Curupira recogidas entre 2021 y 2022 en los campus de Castanhal y Cametá de la Universidade Federal do Pará para ver si es un dios vivo o el demonio de la carta de Anchieta de 1560. Según el artículo de 2025, reúne rasgos como pelo de fuego, dientes verdes o látigo de bejuco ardiente.
Contraste y contexto · 8 referencias
- Curupira: configuración del mito en las narraciones orales de los pueblos de la selva
periodicos.ufac.br
Analiza narraciones orales del interior amazónico paraense y la función de Curupira como protector de la selva que castiga a quien la daña; cita la tradición que lo describe como un pequeño tapuio con los pies vueltos y sin orificios del cuerpo, «mussiço».
- Pienso, luego creo: la teoría makuna del mundo
publicaciones.icanh.gov.co
En el Pirá Paraná colombiano los makuna comparan a ciertos seres del monte con el curupira: los rümüa son «seres del monte parecidos a los curupiras» (p. 86), y la nota 91 (p. 240) explica que «diablo» es la palabra con que los indígenas nombran a madremontes, curupiras, enanos y silbadores, dueños de sitios sagrados y de sus animales.
- Crenças e lendas do Uaupés
horizon.documentation.ird.fr
Trae varios relatos de Curupira bajo su nombre desana, Boraró: «Boraró ou Curupira» (p. 194), narrado por Antônio, desana del igarapé Turi, afluente del Papuri, en el que un hombre se pone la ropa de Boraró y se transforma en él; «O homem e o Curupira (sem ânus)» y «Curupira e o beiju». El editor recuerda que Barbosa Rodrigues publicó en 1890 dieciséis mitos de Jurupari y Curupira del río Negro.
- Livro dos antigos Desana: Guahari Diputiro Porã
acervo.socioambiental.org
Cuenta que la sombra de un personaje quemado en castigo «virou Boraro (Curupira) e entrou na mata», y que por eso hoy el curupira ataca a la gente, trae trueno, lluvia y oscuridad, y suena como las flautas sagradas.
- Colombia amazónica: el ciclo del caucho (1850-1932)
100libroslibres.com
Al describir las misiones del río Negro y el Isana, anota que junto al culto de los santos «subsistían los temores hacia el Curupira» y a otros seres del agua y de la selva, cuyos males curaban los chamanes.
- Algunos conceptos de geografía chamanística de los indios Desana de Colombia
etnolinguistica.org
Menciona las tradiciones orales desana relacionadas con el curupira, «espíritu de la selva estrechamente asociado con ciertas palmas», al fechar el complejo ritual de los ritos de iniciación.
- Seres invisibles visibles: la tradición oral amazónica en Histórias de Curupira, de Paulo Maués Corrêa
periodicos2.uesb.br
Estudia el libro Histórias de Curupira (2018) de Paulo Maués Corrêa, diez relatos sobre el espíritu de la selva, como parte de la tarea de desdemonizar la figura que el colonizador europeo convirtió en diablo.
- Curupira: figura folclórica nunca é a mesma para diferentes povos
comciencia.br
Recoge a especialistas en tradición oral que subrayan que la descripción física de Curupira no es homogénea: en unos lugares pelo de fuego y pies vueltos, en otros niño peludo con un solo ojo, y que su castigo recae sobre el cazador que mata hembras.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«La curupira» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «La curupira» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «La curupira» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








