
Amazonas · Mixto
El Chuy Achaque
Una ficha breve de circulación leticiana presenta al Chuyachaque como imitador de silbidos y huellas desiguales que extravía en el monte.
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El relato
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En Pampa Hermosa, un pueblo pegado al bosque, vivía la familia Cuipano. Era gente humilde y tenía muchos hijos. Una mañana los padres se fueron a la chacra con dos de ellos, un varón y una niña, y los dejaron solos mientras trabajaban. Los dos hermanos bajaron al río a bañarse.
Estaban en el agua cuando apareció en la arena una de sus hermanas. Les gritó que salieran, que se iban a ahogar. Los niños obedecieron y volvieron a la casa. Pero aquella muchacha no era su hermana: era el Chullachaqui, el ser del monte que tiene un pie más pequeño que el otro y al que la gente llama también moqueto.
Ya en la casa, el que parecía su hermano invitó a la niña a coger shimbillo, una fruta menuda y alargada que da la selva. Ella lo siguió. Juntaron fruta y continuaron andando, cada vez más adentro, sin que la pequeña sospechara nada. Llegaron a una cocha y él la pasó al otro lado cargada. Luego subieron un cerro.
Allí, lejos ya de todo, ella comprendió que aquel no era su hermano. Le pidió volver y se echó a llorar, porque el sol se iba y la noche cerraba el bosque. En Pampa Hermosa, mientras tanto, la madre la daba por ahogada y la buscaba de casa en casa.
Cuando oscureció, el Chullachaqui le dijo que no llorara. Armó un refugio con madera de shihuahuaco y allí pasaron la noche. Al amanecer caminaron por cerros grandes hasta la quebrada de Cachi Yacu, de agua salada, cerca del pueblo de Inahuaya. En ese sitio la dejó, le dijo que iba a buscarle frutas para comer, y no regresó.
Al tercer día la madre fue donde un brujo para que llamara el ánimo de su hija y le dijera si el río se la había tragado. El brujo le contestó que la niña andaba por la selva con el Chullachaqui. Pero ella no sabía dónde buscarla.
A los ocho días de la pérdida bajó por esa misma quebrada un cumpa, como llamaban allí al indio de la selva, que se llamaba Antonio y también era brujo. Iba con sus mujeres a sacar arcilla para las ollas de cocina. Al pasar el cerro que los indios llamaban Solraiso oyeron llorar a una criatura. Antonio subió y la halló en la aleta de una lupuna, cubierta de garrapatas. Se las quitaron una por una. La niña contó que su hermano la había traído y que acababa de irse por frutas. Antonio tomó ayahuasca y vio quién se la había robado.
Se la llevó a su casa y la tuvo ocho días como sirvienta. Cuando la madre supo y fue a reclamarla, Antonio le dijo que aquella no era su hija y se negó a entregarla. Ella suplicó tanto que al fin se la devolvió.
En casa, la niña contó que su hermano la cargaba al pasar el agua y que todos los días le daba frutos del monte. Todavía vive y tiene quince años. Desde entonces su madre no volvió a dejar solos a sus hijos.

La enseñanza
“Quien toma la forma de un pariente puede llevarse a un niño sin que nadie lo vea partir.”
Territorio
Amazonas · Mixto
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Amazonas
- Comunidad
- Mixto
- Referencia
- -1.2° · -71.8°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Mixto · Amazonas
- Referencias
- 7
- Última revisión
- 22 de septiembre de 2026
Base documental · 3 referencias
- Trabajos de carácter monográfico y folklórico de los alumnos del Colegio Nacional «Padre Agustín López» de Requena (Loreto), para la Sección de Folklore y Artes Populares del Ministerio de Educación Pública
letras.ufmg.br
Trae entero, en las pp. 44-46, el relato que se sigue: el Chullachaqui toma la figura de una hermana y luego la de un hermano, se lleva al monte a una niña de Pampa Hermosa, la abandona en la quebrada de Cachi Yacu y un brujo llamado Antonio la encuentra a los ocho días. El mismo cuaderno reúne otras siete piezas sobre el ser, con desacuerdos sobre cuál es el pie menor y con dos parricidios por confusión.
- El bufeo: muestra de literatura oral en Leticia (reseña de Rodríguez de Montes, Muestra de literatura oral en Leticia, Amazonas, Instituto Caro y Cuervo, 1981)
lenguasyliteraturasnativas.caroycuervo.gov.co
Es la única prueba abierta de que el ser circula en Colombia con el nombre de Chuyachaque: cuenta «El Chuyachaque» entre las narraciones descriptivas que Rodríguez de Montes recogió entre la población leticiana de habla española, figuras temidas del río y de la selva sin argumento largo.
- Seres imaginarios y motivos de la literatura oral en Mitos, leyendas y cuentos peruanos de José María Arguedas y Francisco Izquierdo Ríos
revistaselectronicas.ujaen.es
Explica que la antología de 1947 salió de relatos transcritos por profesores y alumnos de colegios nacionales convocados por Arguedas e Izquierdo Ríos, que es el circuito del cuaderno de Requena. Resume los cuatro relatos del Chullachaqui de la antología: el cazador burlado de San Martín, la joven del Cumbaza retenida en una cueva, el hermano suplantado en Loreto y los chanchitos que crecen; y cita la descripción de Izquierdo Ríos en Pueblo y bosque (1975).
Contraste y contexto · 4 referencias
- Mitos y leyendas de la Amazonía brasileña y peruana, dos países con raíces en la literatura indígena
dialnet.unirioja.es
Compara la Curupira de Abaetetuba (Pará) con el Chullachaqui de Iquitos: los dos toman el cuerpo de alguien próximo para engañar. Cita un relato brasileño en que la Curupira adopta la figura de la madre y se lleva a la niña al monte, y uno peruano de Jaime Regan en que un brujo vecino dictamina que el Chullachaqui se ha llevado a un niño.
- Chullachaqui de la selva
www2.hum.unrc.edu.ar
Describe al Chullachaqui loretano como desaparecedor de personas que toma la forma de quien más ama la víctima y la lleva al monte, sin regreso; recoge el caso de una niña de la familia de un amigo amazónico no indígena. Atribuye el nombre quechua a la llegada de serranos a la cuenca amazónica, lo que sostiene la lectura de figura mezclada.
- Mitos y leyendas del agua en el Perú
documents1.worldbank.org
En «El Mishquiyacu y el pescador», contado por Teodomiro López Arrese y Danny Greenwich Herrera y escrito por una escolar de Tarapoto de once años, el Chullachaqui es el «Rey del Bosque» al que un pueblo pide castigar a un pescador que envenena el río con barbasco. Muestra la cara protectora del ser, ausente del relato de Requena.
- Aproximación sociocultural al pensamiento matemático de la cultura Pastos, en la época precolombina, asentada en Colombia y Ecuador
sired.udenar.edu.co
Transcribe una entrevista en que una mujer cuenta que unos cazadores vieron la «chulla pata», un hombre enorme de una sola pierna que se lleva a la gente al monte, y analiza la palabra chulla en el castellano de los Pastos (chulla guambra, chulla queso): el mismo quechuismo del nombre amazónico, del otro extremo de Colombia.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«El Chuy Achaque» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «El Chuy Achaque» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «El Chuy Achaque» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








