La cueva de la pisca

Andina · Mestizo

La cueva de la pisca

Una pava sale de una cueva con polluelos amarillos bajo la luna llena y señala un tesoro que termina por desaparecer con su buscador.

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El relato

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Entre Tres Esquinas y la Punta de la Mesa, cerca del Blanquiscal, pasaba en otro tiempo un camino de herradura. Por él habían andado los indios guanes, y después lo usaron los contrabandistas de aguardiente, el mataburro o chirrinche, que se jugaban la vida en esos senderos y contaban sus historias a media voz.

A un lado del camino se abría una cueva grande. En las noches de luna llena, cuando la luna llegaba a lo más alto, de la cueva salía una pisca seguida de una hilera de pisquitos amarillos, y a medianoche se ponían a pastar. Después desaparecían tan de repente como habían salido.

Por allí pasaban arrieros y peregrinos. Unos iban de Piedecuesta a Bogotá, a cumplirle promesas a la Virgen de Chiquinquirá; otros subían a Los Santos, a La Purnia o a las veredas vecinas. A los que veían a la pisca con sus polluelos se les erizaba la piel, y desviaban el paso para no cruzarse con ella.

En la región se tenía además por cierto que dentro de la cueva había un tesoro. Lo habían escondido allí en tiempos en que no había bancos ni cajas de seguridad, y durante años el rumor de esas riquezas corrió entre vecinos y viajeros.

Un campesino decidió no desviarse como los demás. Una noche de luna llena entró en la cueva, sacó el tesoro y se fue con él. Nadie volvió a saber de ese hombre.

Desde entonces tampoco se vio más a la pisca ni a sus pisquitos, como si el campesino se los hubiera llevado junto con el oro. Los caminos de herradura de aquella época se borraron con los años, pero en Piedecuesta la historia se sigue contando a los niños.

La cueva de la pisca: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Cuando alguien se lleva el tesoro escondido, desaparece también la maravilla que lo anunciaba.”

Territorio

Andina · Mestizo

Andina · Mestizo

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Mestizo
Referencia
6.99° · -73.05°

Ficha del relato

Contexto histórico

Este relato carece de un registro publicado que hoy pueda leerse. «La Cueva de la Pisca» figura, con ese nombre, en la lista de títulos con que Julio César Niño Orozco presenta «Tres leyendas ganadoras y algo más…» (Piedecuesta, 2004), de Germán Valenzuela Sánchez; pero de esa cartilla sólo están abiertas seis páginas, y ninguna contiene la leyenda. El mismo prólogo advierte que el libro trae, además de leyendas, fábulas, poesías, coplas y una muestra de la historia del folclor de la comarca.

El paisaje del relato sí está documentado. María Consuelo Moreno González, en su tesis doctoral sobre la provincia de Guane (Universidad Industrial de Santander, 2023), recuerda que los restos de los guanes se han sacado sobre todo de cuevas de la Mesa de los Santos, zona repartida entre Los Santos y Piedecuesta, y que desde 1940 hubo guaqueros en esas cuevas antes de que llegaran los arqueólogos.

Y el motivo central, un ave con sus crías de oro que guarda un tesoro, es santandereano. En su «Folclor santandereano» de 1954, Juan de Dios Arias cuenta que en el municipio de Galán circula la leyenda de una laguna en el Peñón de la Luchata con un totumo de frutos de oro y una clueca con polluelos, una y otros de oro, que nadie se atreve a tocar porque los cuida un mohán. En el Alto Nogales, en Bolívar, la clueca espulgaba a sus pollitos a orillas de una laguna brava y se lanzaba al agua al oír ruido. Y de la Laguna de Ortices, en San Andrés, dice Arias que se repiten «las innumerables consejas de la clueca y los pollitos de oro». El mismo autor recoge cuevas de indios con tesoros, como la del Cenicero y la de La Calentana, en Bolívar.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más cercano está en el mismo departamento. Juan de Dios Arias recoge en Galán la leyenda del Peñón de la Luchata: en medio de una laguna hay una clueca con polluelos, una y otros de oro, y un mohán que ahoga a quien intente llevárselos. En la Laguna de Ortices, en San Andrés, dice que se repiten muchas consejas de la clueca y los pollitos de oro. La pisca piedecuestana sale de una cueva y no de una laguna, pero es la misma figura: un ave madre con su cría, de color de oro, ligada a un tesoro escondido que asusta a los que pasan.

El segundo paralelo es la gallina clueca con sus polluelos de la laguna de La Cocha, en Nariño, que recogen Mario Enrique Sarasty y Sonia Rocío Ramírez en su tesis de la Universidad de Nariño (2009). Allí la gallina viaja en un bulto de totora el Viernes Santo, y recogerla desencantaría las ciudades del fondo. En los dos casos el ave con su camada señala un encanto que un ser humano puede romper; en La Cocha, al hacerlo, algo reaparece; en la cueva de la pisca, algo desaparece.

El tercero son las cuevas de indios de Arias, como la del Cenicero, en Bolívar, donde un cazador que quiso tomar el tesoro quedó enchapado en oro. Allí el que entra paga su codicia; en Piedecuesta, el campesino sale con el oro y la cueva pierde su maravilla.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. La gallina con polluelos que guarda riquezas aparece en Santander bajo formas distintas, que se separan por el lugar donde vive el ave y por lo que custodia.

  2. En el Peñón de la Luchata, en Galán, según Arias, la clueca y sus polluelos no guardan el tesoro: son el tesoro. Son de oro, están en medio de una laguna cavada por arte diabólico, junto a un totumo de frutos de oro, y los custodia un mohán capaz de desbordar el agua y ahogar al ladrón. Por eso nadie lo intenta.

  3. En la Laguna Brava del Alto Nogales, en Bolívar, la clueca espulgaba a sus pollitos en la orilla, junto a una yegua con su potranca, y al oír un ruido extraño todos se lanzaban a la laguna. No se habla de oro, sino de animales que pertenecen al agua encantada.

  4. En la Laguna de Ortices, en San Andrés, Arias sólo resume: allí se repiten las consejas de la clueca y los pollitos de oro, con patos que se pierden en el agua y viajeros perseguidos por la laguna.

  5. Fuera de Santander, en la laguna de La Cocha, en Nariño, la tradición que recogen Sarasty y Ramírez (2009) pone una gallina clueca con sus polluelos dentro de un bulto de totora que navega el Viernes Santo; quien los recoja desencantará las ciudades hundidas en la laguna.

  6. La cueva piedecuestana cambia el agua por la roca: la pisca y sus pisquitos no salen de una laguna sino de una cueva, y no son de oro sino amarillos. Y el tesoro no se pierde por el castigo de un guardián, sino que un campesino se lo lleva, y con él se va la pisca.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mestizo · Santander · Andina
Referencias
6
Última revisión
22 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Tres leyendas ganadoras y algo más… (fragmento publicado por el autor: portadilla, solapa y prólogo «Los senderos de Germán»)

    drive.google.com

    Único registro impreso del relato: el prólogo de Niño Orozco nombra «La Cueva de la Pisca» entre las piezas del libro y advierte que éste incluye también fábulas, coplas y una muestra de historia del folclor de la comarca piedecuestana.

  2. Mitos y leyendas de Colombia, tomo II, sección 19: Juan de Dios Arias, «Folclor santandereano» (1954), «Lagunas encantadas»: Peñón de la Luchata, Alto Nogales y Laguna de Ortices, folios 136-137

    flacso.edu.ec

    Documenta en Santander el ave con su cría ligada a un tesoro: en el Peñón de la Luchata (Galán), «una clueca con polluelos, una y otros de oro» guardados por un mohán; en el Alto Nogales (Bolívar), la clueca que espulga a sus pollitos junto a una laguna brava; en Ortices (San Andrés), «las innumerables consejas de la clueca y los pollitos de oro». Es el paralelo directo de la pisca y sus pisquitos.

  3. Historia de la provincia de Guane: origen, poblamiento y configuraciones sociales (1540-1795), tesis de doctorado en Historia, pp. 18 y 87-88

    noesis.uis.edu.co

    Da el fondo histórico de la cueva con tesoro en tierra de guanes: los restos guanes se han extraído sobre todo de cuevas de la Mesa de los Santos (Los Indios, El Conde, El Duende, La Loma), zona en jurisdicción de Los Santos y Piedecuesta, y desde 1940 hubo guaquería en esas cuevas. Explica por qué en ese camino una cueva se asocia con riquezas escondidas.

Contraste y contexto · 3 referencias

  1. Mitos y leyendas de Colombia, tomo II, sección 19: Juan de Dios Arias, «Folclor santandereano» (1954), «Lo que enseñan las cuevas»: cuevas del Cenicero y de La Calentana, folios 140-141

    flacso.edu.ec

    Recoge las cuevas santandereanas con tesoros de indios: en la del Cenicero, en Bolívar, el cazador que intenta llevarse el oro queda enchapado en oro; en La Calentana hay peroles y vasijas de oro, y la cueva se cierra ante quien quiere entrar. Arias escribe que todas las cuevas de Santander tienen su leyenda y casi todas hablan de los indios, como la de la pisca en el camino de los guanes.

  2. El mito, un mundo legendario real en los imaginarios socioculturales de los estudiantes del corregimiento de El Encano, cap. 4 «Mito y agua templos de vida», pp. 76-80

    sired.udenar.edu.co

    Recoge la tradición de la laguna de La Cocha según la cual el Viernes Santo navega un bulto de totora con un mate, un peine y «una gallina clueca con sus polluelos»; recogerlos desencantaría las ciudades hundidas. Es el paralelo colombiano fuera de Santander del ave con su camada como señal de un encanto.

  3. El pueblo boyacense y su folclor, cap. 8 «Mitos, leyendas y creencias populares en Boyacá», p. 129

    babel.banrepcultural.org

    Explica la lógica campesina del tesoro escondido: se habla con frecuencia de entierros, de joyas y dinero que alguien escondió y que no dejan en paz a su dueño hasta que se descubren. Es el marco de la riqueza guardada en la cueva «cuando no había bancos».

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

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«La cueva de la pisca» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «La cueva de la pisca» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «La cueva de la pisca» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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