La confesión

Caribe · Mestizo

La confesión

La versión heredada lleva a una joven al confesionario, donde un sacerdote usa eufemismos corporales con intención sexual y abusa de su autoridad.

Leer el relato
La confesión: la entrada del relato

El relato

Escuchar el relato · 2 min

La mamá la mandó a confesarse y la muchacha fue, aunque nunca había pisado la iglesia. No sabía cómo se hacía. Se arrodilló donde le dijeron y esperó las preguntas.

Al cura le gustó mucho apenas la vio, porque la muchacha era bonita, y empezó por donde no se empieza. Le preguntó cómo se llamaban los senos. Ella contestó lo que sabía: senos. No mijita, le dijo el cura, esos no se llaman así, sino margaritas.

Siguió para abajo. Le preguntó por el ombligo y también le cambió el nombre: eso no se llama ombligo, sino lucero pincel. Y siguió bajando, y volvió a preguntar cómo se llamaba eso. La muchacha lo nombró con la palabra de su casa, se llama jopo, y el cura la corrigió una vez más: eso no se llama así, sino casa de Jerusalén.

Ya tenía el mapa completo y la lengua nueva. Entonces hizo lo que hacen los que se aprenden una lengua: la puso en verso. Recitó despacio, midiendo las sílabas, el camino de arriba abajo que acababa de bautizar, y en el último verso se metió él mismo, con nombre de romano, andando hacia la casa de Jerusalén.

Estas son las margaritas;

ahí viene el lucero pincel;

aquí va Poncio Pilatos

para la casa de Jerusalén.

Lo que ninguno de los dos había calculado es que en la iglesia había alguien más. En un banco del fondo, quieta desde antes, una vieja había oído la confesión entera, pregunta por pregunta y verso por verso. Y cuando el cura terminó su copla, ella contestó con la suya, en el mismo metro y con la palabra sin disfraz, para que quedara claro de qué se había hablado allí:

En noventa y cinco años que tengo

de ser una vieja rucha,

nunca había visto en la iglesia

una confesión de chucha.

La confesión: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Cambiarle el nombre a las cosas no las cambia, y siempre hay alguien oyendo desde el fondo.”

Territorio

Caribe · Mestizo

Caribe · Mestizo

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Mestizo
Referencia
9° · -75°

Ficha del relato

Contexto histórico

El relato cierra la racha de curas del volumen: arranca al pie de la página 248 y termina en la 249, después de «Los tres curas enamorados» y «El desayuno del indio».

Es la única de las tres que incorpora verso al cuerpo del cuento, y lo hace dos veces. Zapata Olivella transcribe las dos coplas sangradas y en cuatro líneas, con el mismo tratamiento tipográfico que emplea en la sección de copla y décima de la página 188. La pieza queda así a caballo entre dos géneros de su propia recolección: entra en «cuento y leyenda» porque tiene trama, pero remata en una copla de réplica, de las que se cantan contra alguien.

Lo segundo que aporta la página es la testigo. La vieja que responde está impresa dentro del relato, con su edad declarada en el verso, y es quien tiene la última palabra: el cuento se cierra, por tanto, fuera del confesionario y en boca de quien nadie había consultado.

El archivo del que sale esta plana lo cifra el autor en mil piezas de todos los géneros, de las cuales cincuenta cuentos, veinte leyendas y veinte consejas. La grabación se hizo en el Medio y Bajo Sinú y en buena parte en velorios, lo que sitúa esta confesión burlesca en una sala de duelo y no en una plaza.

Resonancias con otros mitos

En el mismo volumen, «La misa del testamento», en la página 266, vuelve a poner el oficio religioso al servicio de una burla y a resolverla dentro del templo. Y «Los tres curas enamorados», en las páginas 247 y 248, comparte con esta pieza el procedimiento central: un clérigo inventa nombres y termina atrapado por los nombres que inventó. Las dos salen de la misma recolección y del mismo bloque, a una y a dieciocho páginas de distancia.

El segundo parentesco es de género y el autor lo declara en su propio libro. La sección de adivinanzas de la página 208 reúne las piezas que él llama «picarescas, satíricas o pornográficas», que son las que nombran el cuerpo por rodeos para que el oyente acierte; este cuento hace lo contrario, monta el rodeo para que nadie acierte, y luego una voz lo deshace.

Hay un tercer parecido, con la copla de réplica: el duelo en cuartetas que el libro recoge en «El hijo desobediente», página 266, donde madre e hijo se contestan verso contra verso hasta que uno se queda sin refrán.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El volumen imprime esta pieza sin numerar, mientras que a otras del mismo bloque las marca «Segunda versión» o «Tercera versión» sin haber publicado la primera. De aquí se conserva, entonces, una sola toma de campo, y no hay dos registros del mismo texto entre los que arbitrar.

  2. Donde sí hay dos registros es dentro del cuento, y ese desdoblamiento es lo que lo sostiene. El cura produce una nomenclatura completa del cuerpo —margaritas, lucero pincel, casa de Jerusalén— y la cierra con una copla en que él entra bajo nombre de personaje evangélico. La vieja produce la contraria: una copla del mismo metro que deshace el disfraz devolviendo la palabra directa. Las dos maneras de contar lo ocurrido conviven en la misma página y el libro no las funde ni las jerarquiza.

  3. Un tercer plano de variación es el de las palabras que la muchacha trae de su casa. «Senos», «ombligo» y «jopo» son el vocabulario que ella ya tenía, y el cura lo sustituye sin pedirle permiso. El relato guarda, así, tres capas de habla superpuestas sobre el mismo cuerpo: la de la muchacha, la del cura y la de la testigo, y sólo la última coincide con la de quien escucha el cuento.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mestizo · Córdoba · Caribe
Referencias
10
Última revisión
21 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Tradición oral y conducta en Córdoba

    zapataolivella.univalle.edu.co

    Es el registro que fija el relato y la única fuente que lo contiene. Ocupa el pie de la página 248 y la 249, cerrando la racha de curas del volumen, y de ahí salen literalmente las tres sustituciones de vocabulario —senos por «margaritas», ombligo por «lucero pincel», la palabra de la muchacha por «casa de Jerusalén»—, la copla en que el cura se pone a sí mismo de Poncio Pilatos, y la copla de réplica de la vieja de noventa y cinco años que oía desde la iglesia y tiene la última palabra. El libro imprime las dos coplas sangradas y en cuatro líneas, con el mismo tratamiento tipográfico que da a su sección de copla y décima de la página 188, de modo que la pieza queda a caballo entre dos de sus propios géneros.

  2. La sexualidad y la reproducción humana en el proceso de secularización. Colombia: décadas de 1960 y 1970 (Revista Colombiana de Sociología, vol. 37, n.º 1, pp. 177-191)

    revistas.unal.edu.co

    Fecha el conflicto que este chiste representa, y lo fecha en los mismos años de la grabadora. El artículo estudia cómo en la Colombia de los sesenta y setenta «la moral sexual, que la Iglesia católica había defendido y legitimado con su autoridad, perdió terreno», empujada por las políticas estatales de control de la natalidad y por los sectores que promovían la educación sexual como instrumento de autodeterminación. Un cuento en que un cura impone nombres devotos al cuerpo de una muchacha y una vieja se los desmonta en copla es, contado en 1969, una escena de esa pérdida de terreno: alguien en la iglesia se ríe de que el clérigo sea quien decide cómo se llaman las cosas.

  3. El cuento de Mariquita triqui traca (ATU 1730C*) y el romance de La mujer del molinero y el cura: cultura popular, anticlericalismo y biopolítica (Boletín de Literatura Oral, n.º 10, pp. 87-108)

    revistaselectronicas.ujaen.es

    Da nombre y bibliografía a lo que en esta página parece sólo una grosería de velorio. El artículo registra en 2020 una versión del cuento de Mariquita triqui traca en Herrera del Duque (Badajoz), la coteja con otras de Extremadura y del ámbito hispánico, la clasifica en los catálogos nacionales e internacionales y la relaciona con el romance oral de La mujer del molinero y el cura; su tesis es que el anticlericalismo detectable en buena parte de la cultura oral y popular es manifestación de viejos conflictos biopolíticos entre clases dominantes y dominadas. Sirve para decir, sin inventar nada, que el cura que se aprovecha de una mujer es una figura de repertorio con siglos de circulación y catálogo propio, y no una denuncia aislada del Sinú.

Contraste y contexto · 7 referencias
  1. Respirando el Caribe. Memorias de la Cátedra del Caribe Colombiano, vol. I

    biblioteca-repositorio.clacso.edu.ar

    Sostiene la mitad versificada de la pieza, que es la que la cierra. En la ponencia «Animales y versos de la tradición oral en la Depresión Momposina» (p. 197), Consuelo Posada Giraldo examina la influencia de la tradición oral española en la métrica, las rimas, los temas y las situaciones de la poesía oral latinoamericana, y sostiene que la población afroamericana, por encima de la indígena, se apropió primero de romances, coplas, villancicos, retahílas, cantos de cuna y adivinanzas españolas y luego los rehízo con vocablos, situaciones y lugares propios, vinculados a bodas, fiestas y ceremonias colectivas. Que un cuento cordobés remate en dos cuartetas enfrentadas, y que la última sea la que corrige, pertenece a ese repertorio de copla de réplica y no a la invención de un narrador.

  2. La economía del departamento de Córdoba: ganadería y minería como sectores clave (Documentos de Trabajo sobre Economía Regional, n.º 51)

    banrep.gov.co

    Da la medida de la escolaridad y del atraso educativo que hacen verosímil a la muchacha de esta página, la que nunca había pisado la iglesia y a la que nadie ha enseñado a nombrar su propio cuerpo. El documento dedica un apartado a las deficiencias de la educación en Córdoba como uno de los factores que explican el escaso desarrollo departamental, y sitúa el conjunto en un territorio de veintiocho municipios y siete subregiones a lo largo de las cuencas del Sinú y el San Jorge, con Montería como estudio de caso. La ignorancia de la protagonista no es un recurso cómico gratuito: es el estado de cosas del que el propio libro de Zapata salió a dar cuenta.

  3. Manuel Zapata Olivella Collections — tema «cuentos», Jean and Alexander Heard Library

    mzo.library.vanderbilt.edu

    Deja ver qué se perdió cuando esta pieza pasó de la cinta al libro. El archivo publica las grabaciones de cuentos de Zapata Olivella con número de registro, fecha, lugar y entrevistado nombrado —Bayron Antonio Zapata y Marco Aurelio Correa en Santa Fe de Antioquia el 7 de septiembre de 1974, Jacinto Mena Robledo en Quibdó el 1 de diciembre de 1974, una serie en Barrancas, La Guajira, el 16 de octubre de 1985—. En un relato que depende de quién habla y con qué autoridad —el cura, la muchacha, la vieja—, saber si quien lo contó fue un hombre o una mujer cambiaría la lectura, y el libro no lo dice.

  4. Lorica, una colonia árabe a orillas del río Sinú (Cuadernos de Historia Económica y Empresarial, n.º 10)

    banrep.gov.co

    Retrata uno de los dos centros nucleares de la encuesta que recogió esta plana, y lo retrata como un lugar de más de un credo. Reconstruye cómo entre 1880 y 1930 se instaló en Lorica y en la región sinuana una de las comunidades árabes más numerosas de Colombia —sirios, libaneses y palestinos—, cómo prosperaron en el comercio del puerto fluvial y cómo ascendieron socialmente en el Caribe colombiano. El pueblo donde se grabó un chiste sobre el confesionario no era una parroquia homogénea: era un puerto en el que la Iglesia católica competía por el terreno simbólico con vecinos llegados de otras religiones.

  5. Introducción: Orlando Fals Borda y la Historia doble de la Costa (Tabula Rasa, n.º 23)

    revistatabularasa.org

    Documenta el clima de campo que permitió imprimir esta página sin recortarla. Reconstruye cómo durante los años setenta Fals Borda trabajó con la ANUC en Sucre y Córdoba y con colectivos locales de investigación, «el más conocido de los cuales fue la Fundación del Caribe en Montería», dentro de la Rosca de Investigación y Acción Social, recuperando con los propios campesinos la memoria de sus luchas mediante historietas, manuales y crónicas. En una década en que dos equipos distintos andaban por el mismo departamento tomándole la palabra al campesinado, una burla cruda contra un cura llegó a la imprenta como material de estudio y no como escándalo.

  6. Tierra, conflicto y violencia en la reforma agraria: la zona bananera del Magdalena, Colombia (1961-1977) (Historia Agraria, n.º 92)

    historiaagraria.com

    Describe la institución que encargó y pagó el libro donde esta confesión quedó impresa. Reconstruye cómo operó el Incora en el Caribe colombiano entre 1961 y 1977 —compras de tierra, adjudicación por familias, empresas comunitarias fracasadas, movilización de la ANUC en la que las mujeres tuvieron un papel esencial y hasta ahora poco reconocido, y el giro de la redistribución a la modernización agrícola hacia mediados de los setenta—. Que un instituto de reforma agraria financiara una encuesta de tradición oral y publicara sin censura un chiste sobre un cura y una muchacha dice mucho de qué se consideraba entonces conocimiento útil sobre el campesinado.

  7. Manuel Zapata Olivella — Obras completas y archivo digital

    zapataolivella.univalle.edu.co

    Explica por qué esta página se puede hoy cotejar palabra por palabra en vez de citarse de oídas. El portal reúne en edición digital abierta la obra completa de Zapata Olivella, sus materiales autobiográficos y los 46 números de la revista Letras Nacionales (1965-1985), respaldado por el Ministerio de Cultura y cuatro universidades, entre ellas la de Córdoba, el departamento de la recolección. La tercera edición de 2021 que sostiene la paginación de esta ficha pertenece a ese programa, y es lo que permitió leer enteras las dos coplas y comprobar que la vieja existe y que el cuento no termina en el cura.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

0 publicadas0 en revisión

«La confesión» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «La confesión» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «La confesión» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

Deja tu versión

Desde 10 caracteres. Sin enlaces: los descartamos.

No se publica. Sólo lo usamos si necesitamos preguntarte algo.

Cada versión la lee una persona antes de publicarse. Verás la tuya aquí mismo mientras esperas.