La casa de fiesta petrificada

Pacífico · Nasa - Paeces

La casa de fiesta petrificada

Un niño harapiento pide comida en una fiesta de Uikuet; al ser rechazado, revela ser Santo Tomás y vuelve piedra la casa.

Leer el relato
La casa de fiesta petrificada: la entrada del relato

El relato

En Uikuet había una casa donde se celebraba una fiesta. La gente se había reunido, había recipientes para servir y el lugar estaba lleno.

Llegó un niño vestido con harapos. No entró como invitado importante ni mostró poder. Solo pidió que le dieran comida.

Una mujer mayor protestó. Había tantas personas dentro, dijo, que no veía por qué también debían alimentar al pequeño. Nadie corrigió la negativa antes de que el niño saliera.

Desde afuera pronunció una frase breve: veía piedra. En ese momento la casa, la fiesta y quienes permanecían en ella quedaron petrificados. El niño creció ante la mirada de quienes podían reconocerlo. Era Santo Tomás.

La gente de Calderas decía que todavía se veían las ollas en el conjunto de piedra, como si continuaran cayendo durante la celebración detenida. El lugar no conservaba solo paredes: retenía el instante exacto en que la abundancia de una fiesta no alcanzó a convertirse en hospitalidad.

El episodio se une a otros relatos de Santo Tomás. Se presentaba con un aspecto desagradable para escuchar lo que decían de él y convertía en piedra a quienes murmuraban. María Santísima le reprochaba que, si seguía así, acabaría con el mundo. Finalmente fue engañado y encerrado en una caja para contener su poder.

También dialoga con las dos mujeres de Chaikin, petrificadas por no compartir caña con Chautéh. En ambos casos alguien pide una parte de lo que otros llevan o celebran. La negativa queda visible en el paisaje.

La casa de Uikuet no es una ruina explicada por un dato arqueológico en la fuente. Es una casa detenida por una palabra. Sus ollas y sus asistentes permanecen como memoria del contraste entre reunión y exclusión: una comunidad puede tener comida, música y muchas personas, pero la fiesta se vacía de sentido cuando quien llega con hambre no encuentra lugar.

La enseñanza

Una celebración pierde su sentido cuando la abundancia excluye a quien llega con hambre.

Territorio

Pacífico · Nasa - Paeces

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Nasa - Paeces
Referencia
2.63901° · -76.019°

Contexto histórico

El registro que sostiene esta página fue publicado por Segundo Bernal Villa en 1953 dentro de “Mitología y cuentos de la parcialidad de Calderas, Tierradentro”. La investigación no presenta un panteón cerrado: reúne relatos contados por habitantes concretos y distingue, cuando las hubo, varias versiones o modalidades de una misma narración. La compilación de Eugenia Villa Posse de 1993 permite cotejar el texto y conserva la atribución bibliográfica.

Bernal atribuye la historia a Corpus Guagás y, de manera excepcional en el corpus, registra a Avelino Penkue como intérprete. Bernal trabajó casi siempre con el intérprete Marco Antonio Penkue; esa mediación entre nasa yuwe y castellano debe permanecer visible. La prosa publicada es breve, a veces elíptica, y responde tanto a las voces de Calderas como a las decisiones de traducción y edición de mediados del siglo XX.

La entrada consta de una escena compacta situada en Uikuet. No identifica una estructura arqueológica ni ofrece coordenadas. El detalle de las ollas visibles muestra que la petrificación explica un rasgo observado o recordado en el lugar.

La revisión amplía el relato con episodios documentados de Santo Tomás y Chaikin, marcados como relaciones del ciclo. No añade asistentes salvados, arrepentimiento posterior ni destrucción del sitio. Esta revisión no presenta el texto de 1953 como una descripción total del pueblo Nasa actual. Las fuentes del Ministerio de las Culturas, la ONIC, el CRIC y estudios recientes ayudan a situar lengua, territorio, memoria y continuidad, pero no se usan para completar con invenciones los silencios del cuento. Cuando la fuente no permite ubicar un episodio con precisión, el mapa señala de forma aproximada Calderas o Tierradentro y así se declara en las notas de investigación.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales para quien quiera profundizar.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Nasa - Paeces · Cauca · Pacífico
Referencias
6
Última revisión
27 de julio de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Mitología y cuentos de la parcialidad de Calderas, Tierradentro

    revistas.icanh.gov.co

    Publica veintiséis relatos recogidos en Calderas con nombres de informantes, intérpretes y variantes diferenciadas.

  2. Mitos y leyendas de Colombia, tomo I

    flacso.edu.ec

    Reproduce el corpus de Bernal, acredita su procedencia y advierte que contiene varias versiones y modalidades de una misma narración.

  3. Lenguas nasa yuwe y namtrik

    mng.mincultura.gov.co

    Describe lengua, territorio, organización, héroes, trabajo de la tierra y cosmogonía desde bibliografía y procesos educativos contemporáneos.

Contraste y contexto · 3 referencias

  1. Nasa

    onic.org.co

    Presenta territorio, lengua, organización, casa, autoridad y continuidad histórica del pueblo Nasa desde una organización indígena nacional.

  2. Territorio ancestral del pueblo Nasa entre el riesgo y la resistencia

    cric-colombia.org

    Sitúa Tierradentro como territorio ancestral Nasa y vincula memoria, autonomía, Juan Tama y defensa comunitaria.

  3. Nidos de lengua y revitalización del nasa yuwe

    scielo.org.co

    Explica la relación entre lengua, territorio, señales, sueños, naturaleza y los tres espacios del mundo Nasa en procesos educativos actuales.

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Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «La casa de fiesta petrificada» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «La casa de fiesta petrificada» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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