
Andina · Mixto
La candileja
Tres luces rojizas avanzan junto a ríos, cerros y caminos del Tolima como memoria de una abuela y sus dos nietos.
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El relato
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Hubo una anciana que quiso tanto a sus dos nietos que nunca les negó nada. Les perdonaba todas las travesuras y jamás les hizo el menor reproche. Su alcahuetería llegó a tanto que un día a los muchachos se les antojó ensillarla y montarla como si fuera una bestia de carga. Ella, como si nada, los dejó hacer. Le pusieron la silla, se le subieron encima y la cabalgaron todo el tiempo que quisieron, y la vieja no protestó ni una vez.
Cuando murió, la llamaron a rendir cuentas. Le reprocharon que hubiera sido tan blanda con los nietos y no la dejaron entrar al cielo. Primero tenía que pagar su pena, y la pena fue vagar. Por mandato de lo alto anda desde entonces por los llanos, los montes, los ríos anchos, las quebradas y los caminos reales. Lleva en la mano un hachón encendido que le alumbra el paso con un chisporroteo del infierno.
Sale entre oscuro y claro, cuando amenaza lluvia y ya empiezan a caer las primeras gotas. Sale también en la madrugada grande, cuando todo está callado y el gallo todavía no ha cantado. Su luz es rojiza y echa chispas como un tizón que azota la brisa. Baja por la madre del río en las crecientes. Se ve a lo lejos en la cresta de los cerros. Asoma en las casas abandonadas, en las ruinas, en los caminos y en los llanos, y en los sitios donde se cree que hay tesoros enterrados. Por eso algunos la han confundido con la llama de una guaca. Los que saben no se equivocan: la luz de la guaca es blanca o azulita, según sea oro o plata, y es mansa. La de la vieja es roja, inquieta, se mueve como un fantasma y aparece y desaparece de golpe. A veces se distinguen tres hachones en fila: el de la anciana y los de sus dos nietos.
Al que viaja de a caballo le sale a la orilla del camino, lo sigue y se le monta en la grupa. Allí lo atormenta y lo araña hasta dejarlo sin sentido. Prefiere a los que andan solos de noche. Persigue a los borrachos, a los malos padres, a los enamorados de mala fe, a los que andan en malos pasos, a los perjuros, a los masones y a quien carga algún remordimiento. Dicen que sale de las orillas de los pantanos.
Quien quiera verla de cerca no tiene más que rezar, y ella viene. Quien quiera espantarla tiene que insultarla. Hay que gritarle vieja farolona, vieja alcahueta, que el demonio la ha de tener en la paila mocha, y todas las maldiciones que se le ocurran. Por eso los campesinos no la llaman por su nombre sino así: la vieja farolona. Y a los muchachos les aconsejan no andar solos por el llano cuando cae la noche.

La enseñanza
“Quien consiente todo a los suyos termina alumbrando de noche caminos que ya no son de nadie.”
Territorio
Andina · Mixto
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Mixto
- Referencia
- 4.43229° · -75.23983°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Mixto · Tolima · Andina
- Referencias
- 6
- Última revisión
- 22 de septiembre de 2026
Base documental · 3 referencias
- Folclor tolimense
repositorio.unibague.edu.co
Registro del relato: la anciana y sus dos nietos convertidos en tres hachones de fuego que persiguen a borrachos, perjuros y malos padres (pp. 65-66 de la edición de 2013).
- Mitos y leyendas de Colombia, tomo II
flacso.edu.ec
Segundo registro de Devia (sección 20, p. 151) y la Candileja de Rocha Castilla como luz del llano en «Algunos de los mitos populares del Tolima» (p. 180).
- Patrimonio cultural: un estudio integral de las leyendas del Tolima en la ciudad de Ibagué
dialnet.unirioja.es
Registra a la Candileja entre las leyendas reconocidas en Ibagué y la clasifica como figura que se percibe por uno o dos sentidos.
Contraste y contexto · 3 referencias
- Cómo se formó nuestra mitología en el departamento del Tolima
eltiempo.com
Nombra a la Candileja en el repertorio tolimense de espantos.
- La Candileja
www2.culturarecreacionydeporte.gov.co
Divulgación de la Candileja como bola ardiente de tres antorchas.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«La candileja» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «La candileja» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «La candileja» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








