Gotzé y las cuatro flechas de fuego

Caribe · Kogui (Kággaba)

Gotzé y las cuatro flechas de fuego

Después del nacimiento del Sol, Gotzé entrega el fuego a Sintana y cuatro flechas lo distribuyen hacia las direcciones del mundo.

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El relato

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Cuando aún no había sol, no había nacido la candela. Sólo existían piedras de poco calor, y en el monte sólo había palo blanco podrido, de ese que de noche parece candela. Entonces Magri parió el sol y amaneció.

Después nació Sintana y también nació Gotzé. Más tarde hubo montes y árboles, y vinieron los indios: gente de toda gente pobló la tierra.

Sintana era vasallo de Magri. Antes tenía candela con piedra de calor, y eso era todo lo que había para asar y cocinar. Fue entonces donde Gotzé para que le diera un poco y traerlo a la tierra, para su comida y para la comida de los indios.

Se lo pidió una vez, y otra, y otra. Cuando ya le hubo pedido varias veces, Gotzé tiró cuatro flechas en cuatro direcciones: arriba, abajo, a la derecha y a la izquierda. Y así hubo candela en todas partes.

En ese tiempo Gotzé era un hombre. Después de que disparó sus cuatro flechas hay candela en todas partes, y él aún vive.

Gotzé y las cuatro flechas de fuego: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Un bien esencial sólo es de todos cuando alcanza los cuatro rumbos y no un solo fogón.”

Territorio

Caribe · Kogui (Kággaba)

Caribe · Kogui (Kággaba)

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Kogui (Kággaba)
Referencia
10.84° · -73.71°

Ficha del relato

Contexto histórico

Lo narró Benito Sontinkama, cabo del mama Julián en el grupo de San Andrés, y es el último de los veintidós relatos que Milcíades Chaves Ch. recogió en noviembre de 1946 en la vertiente occidental de la Sierra Nevada y publicó en 1947 como «Mitología kágaba», en el Boletín de Arqueología, volumen II, números 5 y 6. La narración ocupa doscientas quince palabras en el impreso: es de las más breves del conjunto, y por eso el relato de esta página es corto. Chaves acredita a su informador debajo del título, como hace en los veintiún relatos restantes, y advierte al comenzar el artículo que trabajó por interrogatorios en castellano y que los conceptos vertidos a esa lengua pudieron quedar deformados.

Dos frases que esta página venía publicando no vienen de la narración sino del índice de personajes que Chaves puso al frente de su capítulo de mitología. Ahí escribe: «Gotzé = Individuo que posee el fuego y lo entrega a los indígenas disparando cuatro flechas en la dirección de los puntos cardinales». Esa glosa convierte a Gotzé en un dueño que hace entrega de algo. La narración no dice eso: dice que nació, igual que Sintana, después de que Magri pariera el sol; que Sintana le pidió varias veces; que fue él mismo quien disparó las flechas; y que aún vive. La palabra «aún vive» es lo único que el texto dice de su paradero, y no nombra ningún lugar.

Hay una segunda versión y conviene decir de dónde sale. El ensayo de Hasury Mell «La concepción del fuego como principio femenino en la cosmogonía kaggaba», presentado al Premio Nacional de Crítica de la Universidad de los Andes y el Ministerio de Cultura en 2013, cita el mito completo y lo atribuye en su nota a Reichel-Dolmatoff, «Los Kogi», tomo II, edición de Procultura de 1985, páginas 64 y 65. Ese tomo II es el que diecinueve fichas de este sitio decían estar citando a través de un PDF que resultó ser otra obra; aquí sí es la fuente de algo, y sigue sin existir en acceso abierto en ninguna parte. El tomo I, que sí está abierto y que la revisión bajó del ICANH, no contiene el nombre Gotzé ni una sola vez.

Fabio Gómez Cardona documenta la escena de apertura en su libro de 2020 sobre el jaguar en la literatura kogi: cita el relato que dice que antes no había sol y que «sólo los palos podridos alumbraban en el monte», y trabaja la relación entre el fuego de procedencia vegetal, el fuego celeste y el oro. El mismo libro muestra que el corpus reparte la función del fuego entre varias figuras: Sintana funciona en otros relatos como padre del fuego, Duginavi aparece como amo del fuego capaz de sacar chispas frotándose las manos, y Hirvuixa, hijo de Sintana, es llamado padre del fuego. Ninguna fuente autoriza a fundir esos nombres en uno.

Del lugar donde vive el fuego repartido habla el artículo de Reichel-Dolmatoff de 1975 sobre los templos kogui: describe los tipos de nuhué, sitúa Takina y Makotama en las cabeceras del río San Miguel, consigna que en cada templo hay varios fogones y aclara en nota que «cansamaría», la palabra que este corpus hereda para nombrar la casa ceremonial, es una expresión española de origen misional colonial y no un término kogui.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más cercano de este archivo es ette ennaka y lo recogió el mismo año que este relato el compañero de campo de Chaves. En «Cómo los Chimila consiguieron el fuego», narrado por el cacique Tangrutaya Mutsu y publicado por Gerardo Reichel-Dolmatoff en 1945, el fuego lo tienen unos indios del otro lado del Gran Río y el brujo Huhum se cambia en el sapo Mamu para cruzar a nado, espanta a la gente que comía pescado alrededor de la candela, se traga una braza y la escupe en la otra orilla, y ya no vuelve a ser hombre. La arquitectura es opuesta: allí hay un río, un robo y un precio que paga el mediador; en San Andrés no hay río que cruzar, no se roba nada, y quien tiene el fuego lo dispara a los cuatro lados sin que nadie sea castigado.

El segundo es chamí: «Hímo, la iguana y la candela», en la transcripción de Río Frío de 1945. Allí el guardián esconde el fuego en su madriguera y lo niega, y por negarlo queda convertido en animal mientras los hombres gozan del fuego. Es el tipo de historia en que el acaparador pierde la forma humana. En la kogui no hay acaparamiento que castigar: Gotzé no niega nada, sólo hay que pedírselo varias veces, y al final sigue siendo un hombre.

El contraste vale también con el catálogo que el propio recopilador de 1945 puso al pie de su cuento del fuego, donde lista quién roba el fuego en otros pueblos: el colibrí entre los jívaros y los okaima, el ratón entre los matako, el buitre negro entre los tapieté, el sapo entre los chiriguano, los gemelos míticos entre los bakairi. En todos ellos el fuego se arrebata. En este relato el fuego se pide y se reparte por el aire, y lo que queda fundado no es la posesión de una cosa sino una orientación: cuatro direcciones, cuatro flechas y candela en todas partes.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Hay dos versiones de este episodio y no dicen lo mismo. La que sostiene el relato de esta página es la de Benito Sontinkama, recogida en San Andrés en 1946: Gotzé nace después del sol, igual que Sintana; Sintana, que es vasallo de Magri, le pide varias veces un poco de candela; Gotzé tira cuatro flechas arriba, abajo, a la derecha y a la izquierda; y al final era un hombre y aún vive.

  2. La otra la reproduce el ensayo de Hasury Mell de 2013, citándola del tomo II de Reichel-Dolmatoff en la edición de Procultura, páginas 64 y 65. Allí Sintána vive en la playa del mar y no tiene fuego; pide a la Madre que le dé fuego para preparar su comida y ella responde: «No te daré fuego porque hace daño»; pide otra vez y ella vuelve a negarse; y por fin, cuando pide otra vez, la Madre pare un niño y lo llama Guxtsé-Fuego. Sintána sube de la playa hacia la montaña, encuentra muchos árboles pero no comida, mucha piedra pero no fuego, y algunas piedras finas y algunos árboles tienen algo de fuego «pero no era buen fuego»; pasa hambre, y el árbol de guayabo y la macana le dicen que no se los coma. Entonces baja Guxtsé a la tierra, donde pisa se quema el monte, coge su arco y sus flechas y dispara hacia el Norte, el Este, el Sur y el Oeste, y donde caen las flechas hay fuego. Después vuelve a subir donde la Madre y se queda con ella.

  3. Tres cosas cambian y ninguna es menor. En la primera versión Gotzé ya está ahí cuando Sintana pide; en la segunda nace a causa de la petición, al tercer intento. En las dos es él quien dispara, pero los rumbos se nombran distinto: arriba, abajo, derecha e izquierda en una, y los cuatro puntos cardinales en la otra. Y el final se invierte: en una se queda entre los vivos, en la otra sube y se queda con la Madre. Pueden ser dos versiones o dos traducciones del mismo material, y aquí quedan las dos con su procedencia.

  4. Sobre la fuente de la segunda conviene ser explícito. Es un ensayo presentado a un concurso, firmado con un nombre que no corresponde a un autor académico rastreable, sin filiación ni evaluación por pares, con un marco filosófico que habla de «herencia filosófica amerindia», y todos sus datos primarios vienen de Reichel-Dolmatoff. Suya, y no de ningún narrador, es también la etimología que liga gaulcho o gulcho con kulcha, semilla o semen, y kulcha con gauksé o gukse, fuego, para derivar de ahí el nombre Guxtsé. El mismo ensayo escribe en otra página la grafía Götze. Entre Gotzé, Götze y Guxtsé no hay forma de decidir desde estos textos, porque el tomo II no está disponible y las grafías del tomo I quedaron dañadas en el reconocimiento óptico.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Kogui (Kággaba) · Magdalena · Caribe
Referencias
9
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Mitología kágaba

    publicaciones.icanh.gov.co

    Publica veintidós relatos kággaba y acredita el narrador de cada uno: «Informador:» aparece veintidós veces, una por mito. Es la fuente de la que salen las grafías del sitio —Kashindukwe, Seiskwisbuche, Naowa, Susabanka— y presenta a los dos narradores con edad, cargo y comunidad: Benito Sontinkama, cabo del mama Julián en el grupo de San Andrés, y Seye Ababi Makó, cabo del mama Ignacio Abiguí de Tucurinca.

  2. Los Kogi: una tribu de la Sierra Nevada de Santa Marta, tomo I

    publicaciones.icanh.gov.co

    El volumen que ninguna ficha citaba, en acceso abierto y con el texto legible. Documenta el territorio, los linajes, la casa ceremonial —que llama «cansamaría», es decir «casa de María»— y nombra a la Madre Gaulchováng, de la que descendían los cuatro Padres del Mundo.

  3. The Great Mother and the Kogi Universe: A Concise Overview

    ehrafworldcultures.yale.edu

    Describe a la Gran Madre, la estructura de nueve mundos, los siete puntos del universo, el templo como modelo cósmico y varias versiones de la creación.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. Plan Especial de Salvaguardia del Sistema de Conocimiento Ancestral de los cuatro pueblos de la Sierra Nevada

    mincultura.gov.co

    Expone la responsabilidad Kággaba sobre espacios sagrados, gobierno propio, Ley de Origen y equilibrio territorial desde voces de autoridades de la Sierra.

  2. La concepción del fuego como principio femenino en la cosmogonía kaggaba de la Sierra Nevada de Santa Marta

    premionalcritica.uniandes.edu.co

    Es la única fuente nueva que reproduce el mito completo del fuego y lo comenta, y cambia la lectura del episodio. En la versión que cita (Reichel-Dolmatoff, tomo I, pp. 64-65), Sintána vive en la playa y pide fuego tres veces; la Madre se niega dos veces diciendo que el fuego hace daño, y a la tercera pare un niño al que llama Guxtsé-Fuego. Sintána sube al monte, halla árboles y piedras con algo de fuego «pero no era buen fuego», y pasa hambre. Entonces baja Guxtsé, quema el monte donde pisa, toma su arco y sus flechas y dispara al Norte, al Este, al Sur y al Oeste, y donde caen las flechas hay fuego; después vuelve a subir donde la Madre y se queda con ella. El ensayo añade el análisis etimológico que liga gaulcho/kulcha (semilla, semen) con gauksé/gukse (fuego), del que deriva el nombre Guxtsé.

  3. El jaguar en la literatura Kogi: análisis del complejo simbiótico asociado con el jaguar, el chamanismo y lo masculino

    doi.org

    Confirma y documenta la escena inicial de la ficha: cita el relato kogui que dice que antes no había sol y «sólo los palos podridos alumbraban en el monte», y trabaja sistemáticamente la relación entre el fuego de procedencia vegetal (los palos podridos), el fuego celeste (el sol) y el oro como imagen mineral de ambos. En el capítulo «Sintana el héroe solar» señala que Sintana funciona en otros relatos como Padre del fuego, y en «Duginavi, el héroe cultural» lo presenta como amo del fuego, capaz de producir chispas frotándose las manos y de salir ileso de él. Aporta además un tercer nombre que el corpus asocia al fuego: Hirvuixa, hijo de Sintana y hermano de Bunkuéiji, llamado «el padre del fuego».

  4. Templos kogi. Introducción al simbolismo y a la astronomía del espacio sagrado

    revistas.icanh.gov.co

    Es el estudio que muestra dónde vive el fuego repartido del relato. Describe cuatro tipos de templo kogui (nuhué): el de aldea, el de los centros ceremoniales de la vertiente norte —nombra Noavaka arriba de Hukuméiji, Seízua arriba de San Miguel, Sekarino, Guinelake, Cerúa, Surlibaka y Mamarongo—, el de los centros mayores como Takina y Makotama en las cabeceras del río San Miguel, y el templo privado que algunos mámas construyen al llegar a cierta edad. Consigna que en cada templo hay varios fogones, junto con hamacas y bancas, y que el templo es un espacio sagrado delimitado en todas sus dimensiones. Sirve para hablar de fuego, orientación y espacio sin inventar cuevas ni rutas.

  5. Mitos y cuentos de los indios Chimila

    publicaciones.icanh.gov.co

    Es el primario del paralelo ette ennaka que la ficha pone primero. El relato 6, «Como los Chimila consiguieron el fuego», cuenta que otros indios «al otro lado del Gran Río» tenían candela; el brujo Huhum «se cambió en el sapo Mamu», cruzó a nado, espantó a los que comían pescado alrededor del fuego, se tragó una braza y la escupió en la otra orilla, «pero el brujo se quedó sapo». En el comentario del mismo artículo Reichel-Dolmatoff pone el catálogo de ladrones del fuego que la ficha resume: el colibrí, el ratón entre los matako, el buitre negro entre los tapieté, el sapo entre los chiriguano, los gemelos míticos entre los bakairi.

  6. Algunos mitos de los indios Chamí (Colombia)

    redaprende.colombiaaprende.edu.co

    Es el primario del segundo paralelo que la ficha nombra, «Hímo, la iguana y la candela». El relato 9, recogido en Río Frío en 1945, empieza «Hímo la Iguana, tenía la candela. No la mostró a nadie»; Karagabí se vuelve un pescado grande, se deja pescar, desde la casa de Hímo ve «allí escondida la candela», salta y se la lleva, y «Hímo se volvió animal, Una hormiga chiquita. Karagabí lo hizo así como para castigo». Sostiene el contraste que hace la ficha: el que acapara el fuego pierde la forma humana, al revés que Gotzé, que al final «aún vive» como hombre.

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«Gotzé y las cuatro flechas de fuego» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Gotzé y las cuatro flechas de fuego» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Gotzé y las cuatro flechas de fuego» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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