La cabeza

Pacífico · Nasa - Paeces

La cabeza

Una cabeza de un diente y una oreja persigue por el olor, espera bajo un árbol y regresa con sus parientes al amanecer.

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La cabeza: la entrada del relato

El relato

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Anda de noche y se levanta bien lejos de donde tiene su casa.

Un hombre venía por el filo cuando ya oscurecía y se sentó en una piedra a descansar, el bordón atravesado sobre las rodillas. Abajo, en el fondo del cañón, sonaba el río. La neblina subía por la ladera y borraba los rastrojos. En esa neblina la vio venir.

No traía cuerpo. Era una cabeza sola, con un diente y una oreja, y bajaba la pendiente sin esfuerzo, como rueda una piedra suelta. El hombre no esperó a que llegara. Alzó el bordón, le pegó de lleno y la mandó al agua. Después salió corriendo.

La cabeza salió de la quebrada detrás de él. Lo pasó de largo en lo oscuro, porque para entonces el hombre ya se había trepado a un árbol altísimo y estaba quieto entre las ramas, casi sin respirar. Entonces se devolvió. Venía buscándolo con el olor: husmeaba el camino, el barranco, las raíces. Al pie del tronco se detuvo. Levantó la mirada y lo vio arriba.

Hasta allá no alcanzaba.

Cabeceó contra el palo. Volvió a cabecear. Toda la noche estuvo golpeando la madera, y el hombre, agarrado de una horqueta, sintió temblar el árbol en las manos hasta que le dolieron los brazos. No bajó. No gritó. El frío le entró por la espalda mojada y la noche se hizo larguísima.

Cantó un gallo lejos, en alguna casa de la ladera.

La cabeza dejó el árbol y se fue para su casa. Allí tiene parientes. Si el amanecer la coge en el camino, pide posada donde ellos y espera; a la noche siguiente llega a su propia casa. Las pendientes las baja sin trabajo. Subirlas le cuesta. Y cuando le conviene se mete por debajo de la tierra y sale en mitad de un campo, donde nadie la estaba mirando.

El hombre se bajó del árbol con la primera luz, todavía temblando, y caminó hasta la casa. Se sentó junto al fogón y les contó a todos —esposas, hermanas, hijos, papás, parientes— lo que había visto y por dónde andaba eso. Les dijo también lo que había entendido esa noche: que la cabeza le puede salir a cualquiera, venga borracho del mercado o venga sereno, con su bordón, sentado en una piedra a descansar.

La cabeza: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Hasta lo que espanta de noche tiene parientes esperándolo y un camino de regreso a casa.”

Territorio

Pacífico · Nasa - Paeces

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Nasa - Paeces
Referencia
2.63901° · -76.019°

Ficha del relato

Contexto histórico

Segundo Bernal Villa publicó este cuento en 1953, en el primer número de la Revista Colombiana de Antropología, dentro de “Mitología y cuentos de la parcialidad de Calderas, Tierradentro”. Trabajaba entonces para el Instituto Etnológico Nacional y llevaba desde agosto del año anterior subiendo a Calderas, en el municipio de Inzá, con muchas interrupciones. Reunió veintiséis piezas, casi todas encabezadas por el nombre de quien las contaba —a veces con su edad y con la anotación de si sabía castellano— y por el nombre del intérprete. Esta entrada es una de las pocas que no trae ninguno de los dos.

La mediación, en cambio, está declarada para el conjunto: los cuentos se recogieron con el auxilio de un intérprete mestizo de San Andrés, de unos treinta y cinco años, con dominio del páez y del castellano. En otras entradas del mismo artículo ese trabajo aparece firmado por Marco Antonio Penkue o por Avelino Penkue; aquí no se nombra a nadie, y conviene no atribuírselo. Lo que se lee es, por tanto, castellano traducido y editado a mediados del siglo XX, no nasa yuwe.

Bernal describe además la escena de recolección: alrededor del fogón, con hombres, mujeres y niños presentes que corroboraban, rectificaban o aumentaban lo dicho, y con narradores que a veces acompañaban el cuento con mímica y a veces soltaban una risa burlona, como quitándole valor a lo que acababan de decir. Anota también que, preguntados sobre estos temas, los calderunos solían responder himeto, no sé. Su vocabulario es el de la antropología de su época: llama “el animal” a la cabeza y habla de culturas “primitivas”.

Del mismo trabajo de campo salió “Medicina y magia entre los paeces” (1954), donde Bernal documenta que los encuentros con seres no humanos ocurren de noche y que al canto del primer gallo llega el alma que el médico captura. Ese artículo no menciona ninguna cabeza suelta, pero sí el mismo límite horario que aquí detiene la persecución.

La cadena documental posterior es corta. Eugenia Villa Posse reprodujo el corpus en 1993 acreditando su procedencia y advirtiendo que contiene varias versiones y modalidades de una misma narración, pero su compilación no es un testimonio independiente. Juan Carlos Orrego Arismendi, al reseñar en 2025 la reedición de 2023 compilada por Cristóbal Gnecco, describe esas casi veinte páginas de transcripción, mediadas por la traducción del intérprete, como una expresión legítima de polifonía nasa sin análisis del etnógrafo.

Tierradentro es territorio ancestral nasa, como sostiene el Consejo Regional Indígena del Cauca (2010). Las voces organizativas más cercanas —el plan de vida de la Asociación de Autoridades Ancestrales Indígenas Nasa Çxhãçxha, de los diecisiete resguardos de Páez, y el perfil que la ACIN escribe desde el norte del Cauca— hablan desde vecindades, no desde Calderas. Nada de esto convierte una página de 1953 en un retrato del pueblo nasa de hoy.

Resonancias con otros mitos

Dentro del corpus de Calderas, el paralelo más cercano es “El hombre y el perro flaco”: también allí un hombre golpea sin pensar algo que encuentra en el camino y de ese golpe sale una figura desmembrada de la normalidad, un hombre flaquísimo con el corazón colgando, y también allí la escena se resuelve con la luz del día. La diferencia está en el desenlace: al amanecer los golpes resultan dados a unas flores machacadas, mientras que la cabeza se retira entera y con destino propio.

“El hombre flaco” invierte el trato: el alma que sale de noche alumbra el camino, sostiene al borracho para que no caiga a la zanja y lo acompaña hasta la casa sin hablar. Entre las dos páginas queda dibujado el abanico de lo que puede encontrarse un caminante después del anochecer en Tierradentro. Y “Los animales” comparte el horario, el bulto invisible y, sobre todo, el final: quien vuelve del susto avisa a los suyos, igual que aquí.

Fuera del corpus, el Popol Vuh conserva una cabeza separada que mantiene voz y capacidad de actuar. La resonancia formal es notable: un cuerpo se reduce a cabeza y sigue interviniendo entre los vivos. La diferencia es todo lo demás. La cabeza de Calderas tiene un diente y una oreja, caza por el olfato, baja pendientes con facilidad y las sube mal, se detiene con el canto del gallo y tiene casa y parientes donde pedir posada. No hay evidencia de contacto, préstamo ni origen común entre las dos historias: son dos respuestas distintas a la misma pregunta por lo que queda cuando falta el cuerpo.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Bernal publica una sola entrada, sin informante ni intérprete al pie, cosa poco frecuente en un corpus donde la mayoría lleva ambos y donde varios cuentos traen dos o tres modalidades de voces distintas: “La candela” reúne cuatro narradores y “Santo Tomás” añade una modalidad de Corpus Guagás. Aquí no hay nada que atribuir, y no se inventa.

  2. La prosa impresa mezcla narración y regla. Después de la persecución agrega que la cabeza puede salirle a cualquier hombre, ande borracho o no, que baja las pendientes con facilidad y las sube con dificultad, y que va por debajo de la tierra y sale en el campo. El Relato conserva esas notas como lo que el hombre cuenta al llegar al fogón, y no convierte la aparición en castigo de la borrachera: el texto de 1953 lo niega expresamente, y esa es una diferencia neta frente a “El hombre y el perro flaco” y “Los animales”, donde el encuentro sí empieza con chicha.

  3. Una línea queda elíptica en la publicación: la cabeza sale de la quebrada a perseguirlo “traspasándolo, pues el hombre se había trepado en un árbol altísimo”. El Relato la lee como que lo pasa de largo en lo oscuro y después se devuelve guiada por el olor, que es lo que el texto describe enseguida. Otra lectura es posible y aquí no se da por resuelta.

  4. Villa Posse reprodujo el cuento en 1993 sin recoger variantes nuevas: para los cuentos de Calderas depende del artículo de Bernal, de modo que esta ficha se apoya en una sola cadena documental. Conviene no confundir esta página con sus vecinas: “El hombre y el perro flaco” tiene un cuerpo entero con el corazón colgando y golpes que al amanecer resultan dados a unas flores machacadas; “El hombre flaco” presenta un alma que alumbra y acompaña en vez de perseguir; “Los animales” trae bestias que se oyen y no se ven. Ninguna es variante de esta.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Nasa - Paeces · Cauca · Pacífico
Referencias
9
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Mitología y cuentos de la parcialidad de Calderas, Tierradentro

    revistas.icanh.gov.co

    Publica veintiséis relatos recogidos en Calderas con nombres de informantes, intérpretes y variantes diferenciadas.

  2. Mitos y leyendas de Colombia, tomo I

    flacso.edu.ec

    Reproduce el corpus de Bernal, acredita su procedencia y advierte que contiene varias versiones y modalidades de una misma narración.

  3. Lenguas nasa yuwe y namtrik

    mng.mincultura.gov.co

    Describe lengua, territorio, organización, héroes, trabajo de la tierra y cosmogonía desde bibliografía y procesos educativos contemporáneos.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. Somos el pueblo nasa de la Çxhab Wala Kiwe

    nasaacin.org

    Perfil del pueblo nasa escrito por su propia organización: ley de origen, territorio, lengua nasa yuwe, cabildos y los tejidos de educación, salud, justicia y comunicación, con los hitos del proceso organizativo.

  2. Plan de Vida de la Asociación de Autoridades Ancestrales Indígenas Nasa Çxhãçxha

    tierradentro.co

    Voz organizativa de los diecisiete resguardos nasa del municipio de Páez, en Tierradentro, que define su plan de vida como un proceso colectivo de reflexión y acción fundado en el pensamiento propio.

  3. Territorio ancestral del pueblo Nasa entre el riesgo y la resistencia

    cric-colombia.org

    Sitúa Tierradentro como territorio ancestral Nasa y vincula memoria, autonomía, Juan Tama y defensa comunitaria.

  4. Nidos de lengua y revitalización del nasa yuwe

    scielo.org.co

    Explica la relación entre lengua, territorio, señales, sueños, naturaleza y los tres espacios del mundo Nasa en procesos educativos actuales.

  5. Medicina y magia entre los paeces

    revistas.icanh.gov.co

    Del mismo trabajo de campo en Calderas: documenta que los encuentros con seres no humanos ocurren de noche y que al canto del primer gallo llega el alma que el médico captura, es decir, el gallo como límite de lo que anda en la oscuridad, el mismo cierre que detiene a la cabeza.

  6. Un archivo de épocas etnográficas: reseña de Los indios del Cauca, una construcción etnográfica (1890-1956), compilado por Cristóbal Gnecco

    revistas.udea.edu.co

    Evalúa la reedición de 2023 del artículo de Calderas y describe sus casi veinte páginas de transcripción de tradición oral, mediadas por la traducción del intérprete, como una expresión legítima de polifonía nasa sin análisis del etnógrafo.

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«La cabeza» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «La cabeza» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «La cabeza» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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