
Andina · Katíos
Los yaedé y el origen del ñame
Un padre vence con una macana al gigante yaedé y su cuerpo se transforma en los primeros ñames.
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El relato
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Había antes unos diablos gigantes llamados Yaedé, y esos diablos se comían a los niños huérfanos. No a cualquier niño: a los que habían quedado sin madre. Venían por ellos y se los llevaban, y la cosa se repetía de tal modo que llegó a saberse cuándo iban a volver.
Un indio se preparó para vengarse. Armó una trampa con un lazo y puso en ella a su propio hijo, que era lo único que podía traer al Yaedé hasta donde él quería. Después se apartó y se quedó atisbando desde lejos, con una barra en la mano, esperando.
El Yaedé vino como venía siempre. Cayó en la trampa y quedó preso en el lazo, y apenas el padre de la criatura vio que estaba cogido salió de donde estaba y le dio un golpe con la barra. Fue un solo golpe y fue tan fuerte que lo despedazó allí mismo.
Y en seguida, sobre los pedazos, ocurrió lo otro. El Yaedé quedó convertido en Yame. De sus despojos se formó el ñame, y de ahí procede el ñame que se come ahora.

La enseñanza
“Un alimento puede quedarse con el nombre de aquello que antes se comía a la gente.”
Territorio
Andina · Katíos
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Katíos
- Referencia
- 6.75611° · -76.18528°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Katíos · Andina
- Referencias
- 7
- Última revisión
- 17 de septiembre de 2026
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Base documental · 3 referencias
- Creencias, ritos, usos y costumbres de los indios Catíos de la Prefectura Apostólica de Urabá
archive.org
Reúne el corpus histórico más amplio consultado sobre Caragabí, Genené, Antomiá, Séver, los Domicó, la escalera, Herupotoarra, Baha, Aribamia y Dabeiba. La primera edición de 1924 no está en acceso abierto; el Libro Primero de «Los indios catíos, los indios cunas» (Medellín, 1959) es esa obra, según declara el propio autor en su razón de la segunda edición.
- Nociones sobre creencias, usos y costumbres de los Catíos del occidente de Antioquia
persee.fr
Publica notas reunidas por religiosas entre grupos del occidente antioqueño y conserva variantes de Caragabí, Genené, Antomiá, Costé, Séver, Herupotoarra, la escalera, Aribamia y el cerro Musinga. La nota inicial de Rivet aclara quién recogió el material: Rochereau lo remitió, no lo recogió.
- Mitos y leyendas de Colombia, volumen III
flacso.edu.ec
Facilita una transcripción consultable de capítulos de Severino 1924 y distingue el relato Chamí de Surranabe del conjunto atribuido a los antiguos Catíos de Urabá.
Contraste y contexto · 4 referencias
- Diagnóstico unificado de los pueblos Emberá Chamí, Katío, Dóbida y Eperara Siapidara
mininterior.gov.co
Documenta diferenciación interna, territorios, memoria y riesgos contemporáneos desde espacios participativos Emberá.
- El binomio maíz-plátano: alimentación y símbolos en la cultura emberá (Boletín de Antropología, vol. 11, n.º 27)
revistas.udea.edu.co
Es el estudio que explica por qué un alimento tiene mito de origen y qué clase de mito le corresponde. Sostiene que los alimentos de base «son objeto de una evaluación polivalente en las culturas que los han acogido» y que «su condición de bienes culturales altamente apreciados se rastrea en los mitos». Sitúa el ñame entre los recursos del tiempo antiguo junto al táparo y el milpesos, y formula la tesis directamente aplicable a esta ficha: «en los mitos sobre el proceso de humanización de los emberá, la asunción de un patrón alimenticio contribuye a establecer la ruptura con los grupos ya mencionados, considerados salvajes y antropófagos en el imaginario indígena». Es decir, que un devorador de niños se convierta en comida no es una casualidad macabra: es la operación misma con la que el relato separa lo humano de lo antropófago. Añade que los cultivos llegan «por mediación de los dioses, de héroes o de hombres, quienes mediante estratagemas los obtienen» de quienes los poseían, que es exactamente la estructura del relato del yaedé.
- Mitología Embera. Principales mitos, características y funciones
bioetnia.iiap.org.co
Aporta la categoría a la que pertenece el yaedé y evita que se lo lea como «gigante» genérico: los yamberas «tienen el poder de transformarse en lo que ellos deseen: en seres diminutos, gigantes, humanos normales para engañar a los hombres y hacer sus fechorías, pueden adoptar la forma de grotescos monstruos generalmente con forma de animal feroz, pero combinando partes de estos», y están regidos por Antomiá. Eso importa para esta ficha porque el registro de 1924-1959 coloca el relato del yaedé justo en la serie de Antomiá. Documenta además que entre los emberá del río Sinú —es decir, entre los katío— Antomiá se aparece «en la forma de un niño tierno, hombre o mujer, sentado entre las aguas jugueteando con los peces», y que «para los antiguos, Antomiá es el espíritu del río», no el diablo: una advertencia directa contra el encuadre misionero del que procede el texto fuente.
- Percepción y patrones de uso de la fauna silvestre por las comunidades indígenas Embera-Katíos en la cuenca del río San Jorge, zona amortiguadora del PNN-Paramillo, Revista de Estudios Sociales 31, pp. 118-131
scielo.org.co
Documenta entre emberá katío de Córdoba el miedo concreto del que el relato del yaedé es la forma mítica: sobre el águila arpía (Harpia harpyja) registra que «presenta mitos e historias en los cuales los indígenas estiman que es un peligro para los niños, puesto que fácilmente puede cargarlos y llevárselos en vuelo». El motivo del ser que entra en la casa y se lleva a los niños desprotegidos no es entonces un tópico literario importado: tiene correlato vivo, con especie nombrada, en el mismo pueblo. Sirve también para fechar la vigencia de esas historias, recogidas en talleres de 2007-2008.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«Los yaedé y el origen del ñame» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «Los yaedé y el origen del ñame» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «Los yaedé y el origen del ñame» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








