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Fu, el dios de la torpeza

Explora la historia del demonio amistoso Fu, conocido por su torpeza y su legado en la cultura chibcha.

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Ilustración de Fu, el dios de la torpeza

En tierras donde el cielo se funde con la tierra en un abrazo de colores brillantes, los chibchas vivían sus días entre leyendas y el vibrante latido de los mercados. Era el tercer día de la semana, uno de aquellos días donde la plaza se convertía en un mar de risas, música y el aroma embriagador de la chicha. Sesquilé, joven y vibrante, destacaba en el juego del tejo, un deporte que cavaba raíces en la misma entraña de la cultura. La celebración, siempre efervescente, resonaba con los ecos de los pitos y caracolas. Fue entonces cuando su amigo Tópaga, entre carcajadas y bromas, mencionó al dios de la torpeza, Fu.

Sesquilé no recordaba la historia, la chicha había confabulado con el estruendo de la fiesta para nublar su memoria. Fue Tocarema quien, con la vivacidad de un cuentacuentos, teatralizó el mito de Fu, llenando la noche de risas y escandalosos aullidos que no tardaron en hacer girar cabezas, absorbiendo la esencia de lo ocurrido con el dios.

Fu, el dios cuya alma residía en la torpeza, se escondía en las sombras de la laguna de Fúquene durante el día, bajo órdenes del sol, Sua, que jamás le permitía salir antes del ocaso. Los chibchas, habitantes de esta tierra, encontraron en Fu un protector burlón pero esencial, alguien de quien se reían y respetaban por igual.

Fueron días oscuros cuando los muzos, guerreros engalanados de esmeraldas y oficinas de destripar, decidieron asediar a los chibchas. Entre murmullos de pánico, guiados por Chiminigagua, el todopoderoso, marcharon a las frías aguas de la laguna, ofreciendo figuras doradas para ganarse los favores del diablillo escondido. Fu, cubierto por las aguas azules, recogió con regocijo las ofrendas, y la noche cayó, liberándolo como una mariposa negra al vuelo.

Al ver el avance enemigo, Fu decidió obstruir el camino del boquerón de Tausa con una roca monumental, desplegada como truco de magia sobre su hombro. Pero su naturaleza juguetona se rebeló; con las diminutas piedras inició un nuevo juego, encantado por las melodías que resonaban al lanzarlas, olvidando temporalmente el sitio exacto en el cual su deber aguardaba.

Mientras reía y danzaba, los muzos, invisibles a su distracción, empezaban a pasar entre las sombras. De repente, la intrusión de los primeros rayos de Sua alertó a Fu, quien apresuró su tarea soltando la roca antes de lo previsto, sin percatarse de que su obra no había concluido.

La piedra, imborrable testimonio de distracción, quedó tatuada en el paisaje….un recordatorio irónico de una intervención inconclusa. Por suerte, las fuerzas de Chiminigagua aseguraron que el ataque no cumpliera su curso fatal, amparando a los chibchas bajo su manto divino.

El eco del regaño de Chiminigagua marcó a Fu, prometiéndole el recorte de sus alas ante una próxima distracción. Sin embargo, la benevolencia del dios celebró el nacimiento de un nuevo juego, uno que bañaría la tierra de encanto y competición amistosa. El tejo, llevado por generaciones desde la temeridad mágica de un diablo, les recordó a los chibchas que incluso la torpeza puede ser la madre de la invención.

Así fue como Sesquilé, animado por el relato, propuso una expedición al corazón de la laguna de Fúquene. "Llamaremos a Fu", exclamaron en conjunto, evocando al espíritu que, con todo y distracción, todavía los protegía y divertía, en la ensoñación vivaz de aquella tierra de realismo y mito fundidos inextricablemente.

Historia

El mito de Fu, el dios de la torpeza, tiene su origen en las historias de los chibchas. Fu es descrito como un espíritu o demonio amistoso que reside en la laguna de Fúquene y es conocido por sus aullidos nocturnos. Los chibchas, ante la amenaza de un ataque de la tribu muzo, pidieron la ayuda de Fu, ofreciéndole figuras y adornos de oro en la laguna. Fu intentó ayudar bloqueando el camino de los muzos con una gran roca, pero debido a su carácter juguetón, se distrajo jugando con piedras y no logró cerrar el paso a tiempo. En ambas versiones del mito, este acto descuidado de Fu llevó a la creación del juego del tejo, muy popular en Colombia.

Versiones

Las dos versiones del mito sobre el dios o demonio Fu comparten un tema central que gira en torno a su torpeza o carácter juguetón, que lleva a situaciones de peligro para los chibchas frente a una amenaza de los muzos. Sin embargo, difieren significativamente en varios aspectos. En la primera versión, Fu es representado como un dios de la torpeza que, a pesar de ser objeto de burla entre los chibchas, es venerado y respetado. Aquí, él vive cerca de la laguna de Fúquene y se siente atrapado durante el día debido a un conflicto con Sua, el sol. La narración enfatiza la historia a través de un relato festivo donde un personaje, Tocarema, imita a Fu de manera cómica y destaca su distracción definitiva con las piedras del camino que lo distraen de obstruir el paso de los muzos. Aunque su torpeza no permite lograr el objetivo inicialmente, el relato termina con un aspecto positivo al mencionar que los muzos no lograron cruzar el boquerón, y el legado del dios es el juego del tejo.

En la segunda versión, Fu es concebido como un "diablo amistoso," lo cual añade una dimensión más siniestra y sobrenatural. Hacia los chibchas, su rol es más claramente definido a través de la intervención de Chiminigagua, quien explícitamente los envía a pedir ayuda a Fu. En esta interpretación, Fu es más explícitamente impredecible, pues permanece oculto y sólo emerge durante la noche. La historia subraya el hecho de que Fu se entretiene indefinidamente lanzando tejos, causando daños a los muzos pero sin cerrar el camino como se esperaba. La crítica por su comportamiento recae en Chiminigagua, quien le advierte con cortarle las alas para evitar futuras equivocaciones, acentuando así las repercusiones negativas de su carácter juguetón. Al final, aunque se celebra la invención del juego del tejo, en esta versión, las consecuencias de su torpeza se presentan con una gravedad más palpable, ya que los muzos logran pasar en cierta medida, obligando a los chibchas a lidiar con el incidente. Esto introduce una narrativa con un impacto más inmediato y tenso respecto a la supervivencia del pueblo chibcha.

Lección

Incluso la torpeza puede llevar a la invención y la protección.

Similitudes

El mito de Fu se asemeja al mito griego de Sísifo, donde la repetición y la distracción juegan un papel crucial.

Territorio

Ubicacion geografica del mito

Ubicacion registrada para este mito en el territorio.

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