Formación del río Páez

Pacífico · Nasa - Paeces

Formación del río Páez

Chautéh libera agua para calmar su sed; la corriente lo persigue, copia sus zigzags y termina uniéndose al Magdalena.

Leer el relato
Formación del río Páez: la entrada del relato

El relato

Escuchar el relato · 2 min

Chautéh iba lejos por el camino, seguramente por el páramo. Llevaba horas andando. Arriba no corre el agua a la vista: hay pajonal, neblina que se abre y se cierra, y un suelo que suena hueco bajo el pie. Tenía mucha sed y no encontraba dónde beber.

En el monte dio con un pantano. La tierra estaba negra y blanda, y el agua se adivinaba abajo, sin salida. Cortó un carrizo de monte, lo clavó en el pantano y absorbió por él. Salió agua abundante. Bebió hasta saciarse, con la boca pegada al carrizo y las rodillas en el barro.

Cuando levantó la cabeza, el agua seguía saliendo. No corría para ningún lado. Se quedaba en el mismo sitio, subiendo despacio alrededor del carrizo.

Chautéh siguió su camino. El agua caminó detrás de él.

Se detuvo a mirar. Pensó por qué no se quedaba el agua donde había nacido. Dio unos pasos y el agua dio los mismos pasos. Corrió, y el agua corrió. Se subió a un palo y desde arriba la vio llegar, rodear el tronco y quedarse estancada a sus pies, haciendo un charco grande que no se desbordaba por ningún lado.

Bajó del palo y se fue. El agua lo siguió.

Entonces corrió de verdad, ladera abajo, con el ruido detrás y las piedras sueltas rodando. Corriendo mucho conseguía sacarle un poco de ventaja, y en ese poco se sentaba a descansar hasta que la corriente lo alcanzaba otra vez. Descansaba y arrancaba. Descansaba y arrancaba. Le ardían las piernas y no se atrevía a dormir.

Para que no lo alcanzara dejó de correr derecho. Se echó a un lado y al otro, cortó por los filos, volvió sobre su propio rastro. El agua copió cada vuelta sin perderlo nunca. Por eso en La Plata el río corre con tantas vueltas.

Iba cansándose. El ruido de atrás no bajaba y el cañón se iba abriendo, más caliente, con el monte cambiado y el aire pesado. Llegó donde el río grande, el Magdalena, ancho y revuelto, y allí dejó la corriente.

El agua entró en el río grande y se fue con él, sin voltear. Chautéh se quedó quieto, por fin, en la orilla, oyéndola irse.

Formación del río Páez: lo que quedó del relato

La enseñanza

“El agua que se busca por sed termina trazando un camino que nadie eligió del todo.”

Territorio

Pacífico · Nasa - Paeces

Pacífico · Nasa - Paeces

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Nasa - Paeces
Referencia
2.63901° · -76.019°

Ficha del relato

Contexto histórico

Este cuento lo publicó Segundo Bernal Villa en 1953, en el primer número de la Revista Colombiana de Antropología, dentro de «Mitología y cuentos de la parcialidad de Calderas, Tierradentro», escrito mientras trabajaba para el Instituto Etnológico Nacional. Lo dio Victoriano Piñakué. En esta entrada no se anota su edad ni quién tradujo, pero en otra pieza del mismo artículo aparece como un muchacho de dieciocho años que hablaba bastante bien el castellano, y varias de las piezas de Chautéh llevan su nombre. Casi todo el corpus pasó por Marco Antonio Penkue, intérprete mestizo de San Andrés de unos treinta y cinco años con dominio del páez y del castellano: lo que hoy se lee es nasa yuwe traducido por un tercero y editado por un antropólogo de mediados del siglo XX. La compilación de Eugenia Villa Posse de 1993 reproduce el texto y acredita su procedencia, pero no es un testimonio independiente.

Bernal recogía estos cuentos alrededor del fogón, con la casa llena de hombres, mujeres y niños que corregían y ratificaban, y advierte que los preguntados contestaban casi siempre himeto, no sé. También escribe que los cronistas no dicen nada sobre la religión y la mitología de los paeces y que entonces no existían estudios sistemáticos: durante décadas su artículo fue la única edición de estas narraciones.

El territorio del cuento existe y sigue ahí. El río Páez baja de la cordillera por los cañones de Tierradentro y desemboca en el Magdalena; La Plata queda aguas abajo, ya en el Huila. Hugo Portela Guarín explica que en la cosmovisión páez son las lagunas de las partes altas las que dan origen a las cuencas del Cauca, el Magdalena, el Caquetá y el Patía, y nombra la laguna Páez entre las sagradas: el movimiento del agua que nace arriba y baja hasta el río grande no es un adorno del cuento sino una manera de pensar el territorio. Nada de eso convierte el texto en una explicación hidrológica, y el punto del mapa sigue siendo Calderas de modo aproximado, porque la narración no fija un nacimiento.

Chautéh tampoco es un personaje extinto. Luis Gerardo Franco, con trabajo de campo reciente en el resguardo de Calderas, transcribe el episodio en que convierte en piedra a dos mujeres que le negaron caña y describe cómo los calderunos de hoy conservan de manera desigual esas historias de transformación, con mayores preocupados por retenerlas. Su artículo trata al personaje y su vigencia, no el pantano ni la persecución del agua: para eso sigue habiendo un solo texto, el de 1953.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más cercano dentro del corpus de Calderas es “El mar”. También allí el agua obedece a una acción humana y también allí queda un accidente geográfico como prueba: Tomás Dimales saca un río, su hermano Pedro lo ataja y donde lo detiene aparece el mar. La diferencia está en la voluntad. Los Dimales hacen una prueba entre ellos y deciden el resultado, mientras que Chautéh sólo quería beber y termina arrastrando un río hasta el Magdalena sin haberlo buscado.

El segundo paralelo es “Las piedras de Chaikin”, del mismo personaje y del mismo narrador. En las dos piezas Chautéh deja una marca permanente en el paisaje, pero por vías opuestas: allí detiene a dos mujeres volviéndolas piedra, aquí no logra detener nada y lo que queda son las vueltas del río en La Plata. Franco documenta que la historia de las piedras se sigue contando hoy en el resguardo; la del río no aparece en ese trabajo de campo.

Un tercer eco, más lejano, está en “Llíban, el hijo del Trueno” y en “La niña que se volvió serpiente”, donde una creciente trae a alguien de afuera. La relación se invierte: allí el agua entrega, aquí el agua persigue.

Portela Guarín describe para la región una cosmovisión en que las lagunas altas dan origen a las grandes cuencas, entre ellas la del Magdalena, y nombra la laguna Páez entre las sagradas. No es una versión del cuento ni prueba de parentesco entre narraciones, pero muestra que el trayecto del páramo al río grande es una forma páez de pensar el agua. La comparación con las Metamorfosis de Ovidio que traía la ficha anterior se retira: el expediente no aporta ninguna fuente comparativa que la sostenga y, sobre todo, aquí nadie se convierte en río.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El artículo de 1953 trae una sola pieza sobre el nacimiento del río, sin variantes numeradas, atribuida a Victoriano Piñakué. Bernal advirtió que su corpus contiene varias versiones de un mismo texto y modalidades distintas de una misma versión; aquí no hay ninguna, y ese límite se conserva en lugar de fabricar alternativas. La incertidumbre también viene del texto: dice que Chautéh iba «seguramente por el páramo», y esa duda se mantiene sin resolverla en un lugar concreto. El pantano, el carrizo y el palo no tienen nombre en la fuente y no se les pone.

  2. Villa Posse reproduce el conjunto en 1993 con la atribución correspondiente; para Calderas depende del artículo de Bernal, de modo que la cadena documental es una sola. Ninguna de las fuentes posteriores consultadas ofrece otra versión del episodio: Portela describe la cosmovisión del agua en la región sin mencionar a Chautéh ni la persecución, y Franco documenta al personaje en Calderas por otros episodios.

  3. Dentro del corpus, Chautéh aparece varias veces y no siempre igual. En “Chautéh” hizo todos los animales, que antes eran gente, estaba causando muchos daños y terminó encerrado por un carpintero en un baúl que no volvió a abrirse, con un ojo sacado por el escoplo. En “Las piedras de Chaikin” convierte en piedra a dos mujeres que no le dieron caña. Bernal anota en su introducción que Chaute y Santo Tomás se identifican y forman en realidad un solo ser: esta página no adopta esa identificación como doctrina, pero tampoco la borra. El nombre aparece en el artículo con dos grafías, Chautéh en los cuentos y Chaute en la introducción, y aquí se sigue la del cuento.

  4. Conviene no confundir esta página con “El mar”, donde el agua no persigue a nadie: allí Tomás Dimales saca un río, Pedro Dimales lo ataja y en el punto donde lo detiene aparece el mar. Tampoco con los nacimientos en creciente de “Llíban, el hijo del Trueno” o “La niña que se volvió serpiente”: en esos el agua trae a alguien, mientras que aquí el agua sale de un pantano y se va detrás de quien la sacó.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Nasa - Paeces · Cauca · Pacífico
Referencias
9
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Mitología y cuentos de la parcialidad de Calderas, Tierradentro

    revistas.icanh.gov.co

    Publica veintiséis relatos recogidos en Calderas con nombres de informantes, intérpretes y variantes diferenciadas.

  2. Mitos y leyendas de Colombia, tomo I

    flacso.edu.ec

    Reproduce el corpus de Bernal, acredita su procedencia y advierte que contiene varias versiones y modalidades de una misma narración.

  3. Lenguas nasa yuwe y namtrik

    mng.mincultura.gov.co

    Describe lengua, territorio, organización, héroes, trabajo de la tierra y cosmogonía desde bibliografía y procesos educativos contemporáneos.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. Somos el pueblo nasa de la Çxhab Wala Kiwe

    nasaacin.org

    Perfil del pueblo nasa escrito por su propia organización: ley de origen, territorio, lengua nasa yuwe, cabildos y los tejidos de educación, salud, justicia y comunicación, con los hitos del proceso organizativo.

  2. Plan de Vida de la Asociación de Autoridades Ancestrales Indígenas Nasa Çxhãçxha

    tierradentro.co

    Voz organizativa de los diecisiete resguardos nasa del municipio de Páez, en Tierradentro, que define su plan de vida como un proceso colectivo de reflexión y acción fundado en el pensamiento propio.

  3. Territorio ancestral del pueblo Nasa entre el riesgo y la resistencia

    cric-colombia.org

    Sitúa Tierradentro como territorio ancestral Nasa y vincula memoria, autonomía, Juan Tama y defensa comunitaria.

  4. Nidos de lengua y revitalización del nasa yuwe

    scielo.org.co

    Explica la relación entre lengua, territorio, señales, sueños, naturaleza y los tres espacios del mundo Nasa en procesos educativos actuales.

  5. Una arqueología de las piedras: estatuas y ancestros en el suroccidente colombiano. Una perspectiva decolonial

    redalyc.org

    Reproduce, desde trabajo de campo reciente en el resguardo de Calderas, el episodio en que Chautéh convierte en piedra a dos mujeres que le negaron caña, y describe cómo los calderunos de hoy conservan de forma desigual esas historias de transformación.

  6. El pensamiento de las aguas de las montañas

    journals.openedition.org

    Explica que en la cosmovisión páez las lagunas de las partes altas dan origen a las cuencas del Cauca, el Magdalena, el Caquetá y el Patía, y nombra la laguna Páez entre las sagradas: el motivo del agua que nace en el páramo y baja hasta el río grande.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

0 publicadas0 en revisión

«Formación del río Páez» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Formación del río Páez» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Formación del río Páez» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

Deja tu versión

Desde 10 caracteres. Sin enlaces: los descartamos.

No se publica. Sólo lo usamos si necesitamos preguntarte algo.

Cada versión la lee una persona antes de publicarse. Verás la tuya aquí mismo mientras esperas.