El jaguar en la casa Tsorueto

Orinoquía · Sikuani (Guahíbo)

El jaguar en la casa Tsorueto

Una mujer descubre un jaguar dentro de una casa Tsorueto, salva a sus hijos por el techo y avisa a los hermanos de su esposo.

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El jaguar en la casa Tsorueto: la entrada del relato

El relato

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Un hombre salió de viaje con su mujer y sus hijos a visitar a la familia. Llegaron a una casa Tsorueto, la casa de sueño. Estaba cerrada por todos lados para que no se metieran los insectos, y por fuera no se oía nada adentro. Parecía vacía.

No lo estaba. Adentro había un tigre. En la oscuridad se le alcanzaban a ver los ojos, y la mujer fue la que los vio. Se lo dijo al marido. El hombre miró hacia donde ella le señalaba y no le dio importancia: dijo que sería otra cosa, que ya era tarde para seguir camino, que se quedaban ahí. Se acomodaron todos.

En algún momento de la noche el animal se le arrimó a la mujer y le empezó a lamer el cuerpo. Ella no gritó. Entendió que lo que había visto era lo que era, y que no iba a alcanzar a levantar a nadie a tiempo. Pensó primero en los niños. Los fue alzando uno por uno y los pasó por la parte alta del techo, cerca del caballete, y por ahí los sacó y salió detrás de ellos.

Desde afuera oyó lo que pasaba adentro. El tigre atacó al marido y se lo comió.

La mujer y los niños se pusieron a gritar pidiendo auxilio. Los hermanos del muerto oyeron los gritos y llegaron a la casa. No entraron. Taparon las entradas para que el animal no pudiera salirse por ninguna parte y le prendieron fuego a la construcción. El tigre se quemó adentro. Afuera quedaron la mujer y los hijos que ella había alcanzado a sacar por el caballete.

El jaguar en la casa Tsorueto: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Quien mira de frente lo que otro prefiere ignorar todavía alcanza a sacar a los suyos.”

Territorio

Orinoquía · Sikuani (Guahíbo)

Orinoquía · Sikuani (Guahíbo)

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Orinoquía
Comunidad
Sikuani (Guahíbo)
Referencia
4.2° · -71.4°

Ficha del relato

Contexto histórico

Cuento del tigre lo relató Pedro Martínez en 1972, y es el registro más temprano de las siete piezas sikuani que Eugenia Villa Posse reprodujo en 1993, en las páginas 283 y 284, remitiendo al corpus que Francisco Ortiz publicó en 1982 con cincuenta y ocho relatos. La compilación informa que fueron registrados en sikuani y en español.

El tigre que aparece aquí es el jaguar, y en la documentación sikuani no es un animal cualquiera. Ortiz anotó, entre las bandas regionales del sistema de emblemas guahibo, un grupo cuyo emblema es Felis onca, la gente del tigre, que en el trato con los blancos adoptó el apellido León por metonimia del emblema. En el rezo del pescado que el mismo Ortiz transcribió se invoca a Kuliwakubeni, la gente de kuliwako, el tigre de la luna, abuelo de los felinos, y en una pausa del rezo se le sopla a la muchacha una fórmula corta para que no sea dormilona en la que se nombran los ojos del cunaguaro, los ojos del tigre awakana, los ojos del búho y los ojos del tigre tumatsina. Y Baquero registra que Kajuyali, el hijo de Kuwei al que le cortan la pierna, se considera jaguar por llamarse yavi o yali, y que es entre los guahibos el creador del chamanismo.

Nada de eso está dentro de este cuento. Está alrededor: es el vecindario en el que un narrador de 1972 podía poner a un tigre dentro de una casa sin explicar nada más.

Resonancias con otros mitos

Un depredador escondido en la casa es un armazón que se repite en muchas literaturas, y la comparación sólo sirve si el término comparado existe y tiene dueño.

En el propio corpus sikuani hay dos. El primero es Bakatsoloba, la joven sirena, que publicaron los docentes de Awariba y Domoplanas y que el rezo del pescado de Ortiz nombra como «la muchacha raptada por los peces»: la familia se va al conuco y deja sola a la muchacha en la choza; los seres del agua, sabiendo que quedó sola, llegan a la casa; el pez colirrojo entra en figura de hombrecito con sombrero negro y pañuelo rojo y le pregunta al pavón que se está asando en la troja dónde está la muchacha, y el pavón contesta que ha oído ruidos en la cumbrera pero que no ve, porque está ciego. También ahí lo que decide es quién mira y quién no.

El segundo es Sikiriri, el hambriento, del mismo libro: el peligro no viene del monte sino de adentro de la casa y de la propia parentela, y termina con los parientes rodeándolo y matándolo, igual que aquí los hermanos rodean la casa.

Lo que no se repite en ninguno de los dos es la salida por el caballete. Esa es de este cuento: los niños pasados por la parte alta del techo antes de que la casa se cierre por última vez, ahora desde afuera.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El nombre Tsorueto y su traducción, «casa de sueño», pertenecen al texto publicado y aquí se conservan tal cual. La fuente describe una casa cerrada contra los insectos y no da más: no permite convertirla en modelo de vivienda ni en escenario ceremonial.

  2. Sí hay, en cambio, casas cerradas documentadas con nombre propio en la etnografía sikuani, y no son la misma. Ortiz describe el tulimabo, la cabaña de reclusión que se levantaba para la muchacha en su primera menstruación, con paredes de esterilla, tulima, que le dan el nombre; se llama también yalipubo, de yalipu, la palabra que usan los chamanes para la menstruación, y se construía apartada del pueblo. Lo que ese tejido cierra no son insectos: cierra el paso a los ainawi, los dueños y abuelos de los animales y de los seres del agua. La coincidencia es de forma —una casa tapada, alguien adentro, algo que quiere entrar— y por eso se anota como contraste y no como identificación.

  3. Esta pieza tampoco se funde con Historia de un tigre. Allí el felino mata a una mujer en un camino y el relato sigue el duelo del esposo; aquí la mujer está dentro de una vivienda, evacua a los niños por el techo y consigue que la ayuda llegue. Comparten animal, no argumento, y la colección las conserva separadas.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Sikuani (Guahíbo) · Llanos Orientales · Orinoquía
Referencias
9
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Mitos y leyendas de Colombia, sección sikuani

    biblioteca.casadelacultura.gob.ec

    Editorial IADAP, Quito, 1993, dos tomos. En las pp. 279-288 reproduce siete piezas del corpus de Ortiz, registradas en sikuani y en español: Pedro Martínez narró tres y Rita Gaitán cuatro, entre 1972 y 1980. El enlace es el registro catalográfico de la Biblioteca de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.

  2. Literatura oral sikuani

    cvc.cervantes.es

    Centro Cultural Jorge Eliécer Gaitán y Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Ediciones La Rana y el Águila, Tunja, 223 pp. Reúne 58 relatos y es la fuente primera de los siete cuentos que Villa Posse reprodujo después. El enlace es la reseña del Instituto Caro y Cuervo en Thesaurus XXXVIII (1983), en el Centro Virtual Cervantes.

  3. El rezo del pescado, ritual de pubertad femenina entre los sikuani y cuiba

    revistas.unal.edu.co

    Maguaré 6-7, Departamento de Antropología, Universidad Nacional de Colombia. Observaciones en la comunidad cuiba de Mochuelo y en comunidades sikuani del Casanare, con el rezo transcrito a don Pedro Antonio en Getsemaní. Es la fuente del vocabulario ritual y de la relación entre el rezo, la comida y el cuerpo.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. El simbolismo de la cestería sikuani

    publicaciones.banrepcultural.org

    Boletín Museo del Oro 21, pp. 25-37. Lee los diseños del cesto como una escritura del mundo sikuani y da los nombres de objetos, técnicas y figuras que aparecen en los relatos.

  2. Taxonomía de los grupos guahibo

    revistas.icanh.gov.co

    Revista Colombiana de Antropología 20, pp. 282-293. Información recogida en 1972 en Mochuelo, bajo Casanare. Describe el sistema de emblemas momowi de las bandas regionales, que es lo que permite leer los nombres de animales de los relatos como nombres de grupo.

  3. La tradición oral de los guahibos, como fuente histórica para la investigación arqueológica en los Llanos Orientales

    publicaciones.banrepcultural.org

    Boletín Museo del Oro 23, pp. 77-93. Recorre los ciclos de Kuwei o Phurnaminali, Kuemi, los intentos de creación humana, Kaliwirnae, Tsamani y el rito funerario Itomo. Baquero acredita a sus informantes: Trejas Salcedo y el Viejo Rubiano, de Mamiyare, Bernardo Gaitán, de Guacome, y un informante de San Vicente del Cadá, en trabajo de 1983, con los mitos recogidos en guahibo y en español.

  4. Sikuani pe-liwaisianü. Relatos de la tradición sikuani

    colombiaaprende.edu.co

    Ministerio de Educación Nacional, serie Río de Letras / Territorios Narrados, Bogotá, febrero de 2015. Diez relatos bilingües de la Institución Educativa Indígena Unuma, en el Meta, escritos por los docentes bilingües con el apoyo de los ancianos y los médicos tradicionales. Es la única obra del juego firmada por los propios sikuani.

  5. La cultura material de los indios Guahibo

    publicaciones.icanh.gov.co

    Revista del Instituto Etnológico Nacional I (1943-1944), pp. 437-506, en la edición digital abierta del volumen que publica el Fondo Editorial del ICANH. En «Pueblo y casa» (pp. 445-446) describe los cuatro tipos de construcción de un poblado guahibo, y uno es la casa «mosquitero»: techo que baja hasta el suelo, sin distinción entre techo y paredes, cubierta entera de hojas de palma, sin puerta —para entrar hay que abrirse paso por uno de los frentes—, levantada para protegerse de las plagas y donde varias familias se reúnen a dormir; entre los sikuani del río Tuparro es redonda y las hamacas se cuelgan una encima de otra. Es la casa cerrada contra los insectos en la que el cuento pone al tigre. En «Totemismo y creencias» (pp. 477-478) anota además que para los sikuani del Tuparro el tigre es el antepasado de clan, al que el chamán hace imitar en las ceremonias.

  6. Notas sobre la magia de los Guahibo

    revistas.icanh.gov.co

    Revista Colombiana de Antropología 15 (1970-1971), pp. 130-169, con notas de campo de 1964 y 1965 en el Vichada medio. Registra lo que los guahibo decían del tigre: que antiguamente las almas de los muertos se volvían tigres; que cuando un difunto no se enterraba bien o no se guardaba la dieta venía el tigre del monte, sacaba el cadáver del hoyo y se lo llevaba; que el canto de los chamanes pedía «para que no vengan los tigres, para que no se caigan las casas», y que se «reza» a los tigres para alejarlos. Es el fondo de creencia en el que un tigre dentro de una casa de dormir no necesita explicación.

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«El jaguar en la casa Tsorueto» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El jaguar en la casa Tsorueto» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El jaguar en la casa Tsorueto» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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