Kawiri Monae y la mujer ausente

Orinoquía · Sikuani (Guahíbo)

Kawiri Monae y la mujer ausente

Una mujer recién parida desaparece con los Kawiri Monae y vuelve años después, cuando su nueva familia la conduce hasta los suyos.

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El relato

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Una mujer acababa de tener a su hijo y estaba apartada, en una casita separada de la otra, como se hace en esos días. Allí llegaron los Kawiri Monae. Se la llevaron con el niño, y en la casa nadie supo para dónde.

Los parientes salieron a buscarla. Recorrieron los alrededores, bajaron por los caños, miraron en los sitios a los que ella solía ir, y la fueron llamando a gritos por el monte. No les contestó nadie.

Ella sí los oía. Los veía pasar cerca, oía que la estaban nombrando, y no conseguía responderles ni hacerse ver por ellos. Se quedó donde estaba, con el que se la había llevado, y se fue con él a su tierra. Allá comía bachacos. Allá crió al niño, que fue creciendo.

En la casa dejaron de buscar. Pasó un año y pasaron otros. Nadie sabía si estaba viva ni dónde, y el niño que se había perdido con ella seguía siendo, para los que se quedaron, el recién nacido de aquella semana.

Un día el hombre con el que vivía decidió devolverla. Se pusieron en camino los dos, con el muchacho, y en algún punto del trayecto él le dijo que cerrara los ojos y no los abriera hasta que le avisara. Ella los cerró. Cuando le avisó, los abrió y estaba cerca de su gente.

Los que la habían buscado la vieron llegar y la reconocieron. Estaba viva. Y el que venía con ella no era el bebé que se había perdido sino un muchacho crecido, que ya caminaba solo. Ella les contó entonces lo que le había pasado: que sí los había visto buscándola, que los había oído llamarla, que había estado ahí, y que en ese tiempo no podía contestarles.

Kawiri Monae y la mujer ausente: lo que quedó del relato

La enseñanza

“El tiempo de quien vuelve no coincide con el de quienes lo estuvieron buscando.”

Territorio

Orinoquía · Sikuani (Guahíbo)

Orinoquía · Sikuani (Guahíbo)

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Orinoquía
Comunidad
Sikuani (Guahíbo)
Referencia
4.2° · -71.4°

Ficha del relato

Contexto histórico

Kawiri Monae lo relató Rita Gaitán en septiembre de 1980. Es el registro más tardío de las siete piezas que Eugenia Villa Posse reprodujo en 1993, en la página 282, remitiendo al corpus de Francisco Ortiz de 1982.

La casita aparte donde está la mujer al empezar el cuento existe y tiene nombre. Francisco Ortiz describe la reclusión femenina sikuani: se levantaba una cabaña aislada con paredes de esterilla, tulima, que le da su nombre, tulimabo; se llama también yalipubo, de yalipu, la palabra que usan los chamanes para la menstruación, y se construía apartada del pueblo. Lo que ese tejido cierra son los ainawi, los dueños y abuelos de los animales y de los seres del agua, que en esos días acechan a las muchachas para raptárselas. Que la mujer de este cuento esté sola en una casa separada no es un dato de ambiente: es exactamente la situación que el ritual sikuani trata como peligrosa.

Los que llegan también tienen ficha. Cuando Ortiz levantó en Mochuelo, en 1972, la lista de emblemas de las bandas regionales guahibo, káwirri figura entre ellos con la glosa «caribe», y de ese grupo sus informantes decían tres cosas: que son antropófagos, que hablan muy poco guahibo y que son muy trabajadores y cultivan grandes conucos. Hay un segundo asiento en la misma lista, jwameto kawirri, glosado «luna caníbal». Y en 2015, el relato de Sikiriri que publicaron los docentes de Awariba y Domoplanas usa kawiriwi para nombrar al grupo de caníbales que se come el cadáver del antropófago.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más exacto está en el propio corpus y se llama Bakatsoloba. Los docentes de Awariba y Domoplanas lo publicaron como La joven sirena, y Francisco Ortiz la había registrado antes desde el otro lado, en el rezo del pescado, donde se la invoca como «la muchacha raptada por los peces», esposa de Itsaruwa, el jefe máximo de los pescados y el que preside la ceremonia de iniciación en el mundo acuático; en el ritual de Getsemaní fue Rita, una tía de la muchacha, quien contó cómo fue que se la llevaron, justo antes de que empezara el rezo.

La estructura es la misma que aquí. Una joven queda sola en la choza durante su primera menstruación, acostada en un chinchorro en la cumbrera, mientras la familia se va al conuco. Los seres del agua se enteran de que quedó sola y llegan. El pez colirrojo entra en figura de hombrecito con sombrero negro y un pañuelo rojo al cuello. El pez agujón alcanza la cumbrera de un salto. Le echan humo de tabaco en los oídos y en los ojos, la raya rompe una tinaja y con esa agua se forma un riachuelo por donde se la llevan, Vichada abajo hasta el Orinoco, bailando con ella en los pozos hondos. De ahí que el rezador vaya nombrando uno por uno a los espíritus de cada especie de pez.

Las dos historias empiezan igual: una mujer sola en la casa apartada y unos que vienen por ella. Se separan en el final. A Bakatsoloba no la devuelven; a esta sí, y vuelve con un hijo crecido y con la explicación de por qué callaba.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. La compilación glosa Kawiri Monae como «caribes» y kawiri como duende o caribe. La ficha conserva el nombre sikuani y describe sólo lo que el relato hace hacer a los personajes, porque las dos lecturas tienen apoyo y ninguna cierra a la otra.

  2. La lectura histórica tiene de dónde agarrarse: los docentes de Awariba y Domoplanas escriben que los sikuani resistieron los intentos reduccionistas de los misioneros y los conquistadores y también «las incursiones de grupos indígenas caribes». La lectura de otro ámbito también: Ortiz advierte, al presentar su lista de emblemas, que el sistema permite ubicar tanto a grupos culturales vecinos —piapoco, sáliva— como a grupos que de otra manera llamaríamos míticos pero que tienen, en su opinión, un carácter propiamente teórico, y añade que la existencia real de los grupos particulares se irá comprobando a medida que avance el conocimiento de la cultura guahibo. Kawirri está en esa lista, y esa ambigüedad no es un defecto del relato: es la del sistema que lo nombra.

  3. De la comida que ella recibe allá tampoco conviene sacar conclusiones rápidas. El bachaco, pübü, es la hormiga cortadora de hojas, y en el corpus sikuani no es un alimento degradado ni una rareza: es la que carga las astillas del árbol de los alimentos durante toda una noche y hace posible que caiga, y Matsuludani la llama «nuestros abuelos» al convocarla. Que la mujer coma bachacos en la tierra de los Kawiri Monae describe otro régimen, no un castigo.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Sikuani (Guahíbo) · Llanos Orientales · Orinoquía
Referencias
11
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Mitos y leyendas de Colombia, sección sikuani

    biblioteca.casadelacultura.gob.ec

    Editorial IADAP, Quito, 1993, dos tomos. En las pp. 279-288 reproduce siete piezas del corpus de Ortiz, registradas en sikuani y en español: Pedro Martínez narró tres y Rita Gaitán cuatro, entre 1972 y 1980. El enlace es el registro catalográfico de la Biblioteca de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.

  2. Literatura oral sikuani

    cvc.cervantes.es

    Centro Cultural Jorge Eliécer Gaitán y Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Ediciones La Rana y el Águila, Tunja, 223 pp. Reúne 58 relatos y es la fuente primera de los siete cuentos que Villa Posse reprodujo después. El enlace es la reseña del Instituto Caro y Cuervo en Thesaurus XXXVIII (1983), en el Centro Virtual Cervantes.

  3. Taxonomía de los grupos guahibo

    revistas.icanh.gov.co

    Revista Colombiana de Antropología 20, pp. 282-293. Información recogida en 1972 en Mochuelo, bajo Casanare. Describe el sistema de emblemas momowi de las bandas regionales, que es lo que permite leer los nombres de animales de los relatos como nombres de grupo.

Contraste y contexto · 8 referencias
  1. El rezo del pescado, ritual de pubertad femenina entre los sikuani y cuiba

    revistas.unal.edu.co

    Maguaré 6-7, Departamento de Antropología, Universidad Nacional de Colombia. Observaciones en la comunidad cuiba de Mochuelo y en comunidades sikuani del Casanare, con el rezo transcrito a don Pedro Antonio en Getsemaní. Es la fuente del vocabulario ritual y de la relación entre el rezo, la comida y el cuerpo.

  2. El simbolismo de la cestería sikuani

    publicaciones.banrepcultural.org

    Boletín Museo del Oro 21, pp. 25-37. Lee los diseños del cesto como una escritura del mundo sikuani y da los nombres de objetos, técnicas y figuras que aparecen en los relatos.

  3. Sikuani pe-liwaisianü. Relatos de la tradición sikuani

    colombiaaprende.edu.co

    Ministerio de Educación Nacional, serie Río de Letras / Territorios Narrados, Bogotá, febrero de 2015. Diez relatos bilingües de la Institución Educativa Indígena Unuma, en el Meta, escritos por los docentes bilingües con el apoyo de los ancianos y los médicos tradicionales. Es la única obra del juego firmada por los propios sikuani.

  4. L'arbre à nourriture, mythe sikwani (guahibo) sur l'origine de l'agriculture

    amerindia.cnrs.fr

    Amerindia 4. El relato lo narró en 1972 Tiberio, alias Nusalia, jefe de Kotsipá, hoy abandonado. Trae el texto sikuani, la notación fonológica, la traducción y las notas, y es la versión más detallada del árbol de los alimentos que hay en abierto.

  5. Fish consumption during menarche, menstruation, pregnancy and postpartum in Sikuani women from Meta, Colombia

    pmc.ncbi.nlm.nih.gov

    Journal of Ethnobiology and Ethnomedicine 15. Entrevistas y observación participante con mujeres sikuani de Wacoyo (Puerto Gaitán, Meta). Documenta el régimen del puerperio en que arranca el relato: en los primeros días después del parto la mujer y su marido no comen pescado hasta que se hace el rezo del pescado, el padre no caza ni trabaja y la mujer deja el oficio de la casa a otras mujeres. Explica que la vulnerabilidad de esos días es frente a los ainawi, y recoge como relato vivo el de Bakatsolowa, la muchacha que se vuelve sirena, leído por la comunidad como aviso de que las muchachas pueden ser capturadas y llevadas al mundo de abajo o de los peces: es el mismo paralelo que la ficha usa en Similitudes.

  6. Guahibo-Sukani, en Geografía humana de Colombia. Región Orinoquia, tomo III, volumen I

    babel.banrepcultural.org

    Instituto Colombiano de Cultura Hispánica, Santafé de Bogotá, 1993; el capítulo sikuani empieza en la p. 168 del volumen. Sostiene tres piezas del relato. La casa aparte: en el embarazo «el marido construye una casa aparte donde se recluye a la mujer embarazada acompañada de otra mujer», y la parturienta sigue bajo restricciones rezadas después del parto (p. 205). Los que llegan: entre los clanes momobi registra Cabire momobi, «gente Caribe», «bravos», que viven en el Tuparro (p. 207), y en la historia de contacto anota que los sikuani «eran cazados por caribes y portugueses» para la esclavitud hacia las Guayanas (p. 199). Y el paralelo de Bakasoloba, a la que «dejaron sola en la casa» cuando le llegó la menstruación y se la llevaron los pescados (p. 213), que es el que usa Similitudes.

  7. Una mirada desde la epistemología del sur del territorio de las comunidades indígenas sikuani de Puerto Gaitán

    redalyc.org

    Tabula Rasa 50, Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca, pp. 225-241 (DOI 10.25058/20112742.n50.10). Resume, citando la p. 17 del Plan de Salvaguarda Sikuani de 2013, el relato de origen de los clanes momowi que salen del pozo de Unianto-iboto, cerca del Orinoco: descendientes «del carpintero, del mono, del tigre, del caimán y de los comedores de carne (los kawirI)». Es la única fuente abierta que nombra a los kawiri por esa grafía como grupo de origen dentro del propio sistema sikuani, y sostiene lo que Versiones dice de la ambigüedad del nombre.

  8. Conocimiento, trayectoria y habitar en la transformación del mundo sikuani

    hdl.handle.net

    Departamento de Antropología, Universidad de los Andes, Bogotá, 2017; acceso abierto. Escrita con el abuelo José Antonio Casolúa (2006-2011) y con don Clemente (2012-2015), de Wacoyo y Puerto Gaitán. Es la única fuente abierta que define al personaje: «Kawiri es un yajenü, semeja una persona alta, fornida y velluda, que se caracteriza por la antropofagia» (nota 148, p. 311), y los yajewi son los seres no humanos que devoran a la gente y habitan en el monte (p. 114). Don Clemente glosa además Kowaramomowi kawirijiwixaewi, «el clan de la piraña son gente caníbal (gente kawiri que come gente)». Documenta también que el rezo del pescado se hace «al bebé recién nacido como a la niña durante la menarquia» para proteger de los seres del agua (p. 26), y que el agua rezada del nacimiento protege al recién nacido «contra cierto tipo de seres no-humanos» (p. 110): la situación de la madre y el niño del relato.

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«Kawiri Monae y la mujer ausente» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Kawiri Monae y la mujer ausente» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Kawiri Monae y la mujer ausente» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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