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El tesoro de Morgan

El tesoro de Morgan revela una potente historia sobre la traición y la avaricia en su narrativa cautivadora y llena de misterio.

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Ilustración de El tesoro de Morgan

Bajo la plateada mirada de la luna llena, aquella noche en la que el mundo parecía suspirar con cada ola que besaba la arena, mi perro y yo descendimos hacia la playa, un lugar encantado que se abría ante nosotros como un antiguo pergamino. El aire de la noche, cargado de sal y misterio, nos envolvía mientras nos adentrábamos en el corazón de nuestras propias leyendas personales. La orilla, delimitada por palmeras que murmuraban entre sí con el lenguaje de siglos pasados, se revelaba como una frontera entre nuestro mundo y aquel otro donde lo imposible es una norma secreta.

De pronto, un destello danzante apareció suspendido en el aire, como un colibrí de luz que flotaba hacia una de las palmeras. La sorpresa nos congeló primero, pero luego, como suele suceder, la curiosidad deshizo el hielo del miedo. Mis pasos se acercaron al árbol con el jadeo excitado de mi perro como ritmo de fondo. Cuando nos detuvimos, la luz se había extinguido, dejando sólo la vibración de un enigma en el aire. El perro fue el primero en actuar, escarbando con furia agradecida en la arena hasta desenterrar un tesoro inesperado. Ante nuestros ojos se desplegó un mapa antiguo, grabado en un trozo de cuero vivido por el tiempo, envuelto cuidadosamente en una pañoleta desgastada, escondido en el interior de un coco vacío.

Se decía entre los habitantes del lugar que ciertos brillos bajo la luna eran mensajeros de viejas artes ocultas. Sentimos un escalofrío de precaución al descubrir nuestra hallazgo, podría ser una señal de esos sortilegios de los que tanto se hablaba. Sin embargo, el mapa capturó nuestra atención y avivó viejas fantasías: ¿podría ser el legendario tesoro de Morgan, aquel pirata que navegó no solo mares, sino también cuentos? Con una prudencia sacada de los cuentos de abuelas, enterramos de nuevo todos los elementos a excepción del mapa, sintiéndonos ya parte de una historia que crecía a cada latido.

La noche se retiró lentamente, dejándonos bajo la tutela del sol amaneciente, y con ella se llevaron nuestras dudas. Estudiamos el mapa con devoción, trazando con los dedos el camino y la promesa que guardaba. El lugar señalado como portal era un rincón olvidado del mundo, una gruta que murmuraba secretos de piedra y agua. Trazamos con cautela nuestros planes, conscientes de que el silencio sería nuestro mejor aliado en la travesía hacia el tesoro. Era necesario moverse en las sombras, invisibles bajo la faz del día.

Al caer la noche siguiente, el mar disfrazado de bestia se desenrollaba a nuestros pies, y la luna nuevamente inició su vigilia sobre un mundo de realidades alternas. Nos movimos con la seguridad de conspiradores hacia la gruta, mi perro olfateando el misterio en cada brizna de aire. Las olas nos acompañaban, cántico ancestral que solo el mar sabe cantar. Sorteamos obstáculos de naturaleza, guardianes taimados que nos dejaron pasar, hasta que la cueva nos tragó en su vasto vientre.

Allí, en el oscuro corazón de la tierra, hallamos una cueva que respiraba historias olvidadas, con paredes que eran lienzos escritos por sombras y ecos. Avanzamos con las instrucciones del mapa susurrándonos al oído, hasta que el camino nos llevó a un rincón ominoso: un montículo de huesos dormidos bajo la luna de piedra. Cuatro cráneos nos miraban desde el silencio, cuatro testigos de un juramento roto.

De repente, una voz emergió de la nada, grave como el trueno contenido en nubes lejanas. El susto nos sacudió hasta los huesos, e hizo que el fémur que mi perro cargaba volara de regreso a su lugar. Aquella voz no estaba sola; otras la secundaban, formando un coro de añoranza y resignación que llenó la cueva de un frío que el tiempo acumulaba en su lista de olvidos.

Exploramos nuestras intenciones con palabras temblorosas, ante la curiosa expectación de aquellas voces. El simple hecho de mencionar el tesoro de Morgan despertó el interés de las sombras. Ellas se rieron, un sonido que rebotó en las paredes, evocando la memoria de naufragios y secretos inmortalizados bajo el mar.

Guiados por los fantasmas de esclavos traicionados, avanzamos por un pasaje escondido que nos llevó a una recámara secreta y deslumbrante. Delante de nosotros se elevaba una colina de huesos, un monumento a la avaricia y al olvido. Los espectros, aún jóvenes en apariencia pese al tiempo detenido, nos relataron su triste destino: Morgan había confiado en sus fieles esclavos para ocultar su tesoro, sólo para traicionarles después, asegurándose así de que los secretos de ese oro no volviesen a ver la luz.

Nos concedieron la visión de la riqueza acumulada y la historia petrificada en oro y joyas, de tal belleza que el corazón apenas podía soportarlo. Sin embargo, sus deseos no eran acumular más víctimas, y nos ofrecieron un trueque sencillo: un sombrero negro de Morgan y el fémur ansiado por mi perro, a cambio de nuestras capacidades terrenales para construirles un navío etéreo que los devolviese a su origen.

Así se cumplió el pacto. Desde entonces, la luz que nos había guiado se extinguió para siempre, y el mito del tesoro de Morgan se hundió de nuevo bajo las olas del tiempo, convertido en una leyenda reluciente y aterradora, un enigma que el viento aún susurra en noches de luna llena a quienes se atreven a escuchar.

Historia

Por ahora no tenemos tan clara la historia de este mito, pero a medida que recopilemos más información les estaremos actualizando.

Versiones

En esta única versión del mito presentado, la estructura narrativa posee un desarrollo cohesivo sin necesidad de compararse con otras variaciones. Las diferencias aquí podrían ser hipotéticas, por ejemplo, al contrastar con una versión que enfatizara diferentes elementos del mismo relato, como el origen misterioso de la luz nocturna o la conceptualización de los fantasmas como simples guardianes sin historia personal. El mito resalta inicialmente el temor y la curiosidad del protagonista y su perro ante un evento sobrenatural que termina llamando su atención hacia un misterioso mapa. Posteriormente, la narración detalla una aventura cautelosa hacia la revelación del escondite del tesoro, donde el suspenso y el miedo aumentan con cada acción.

Una hipotética versión alternativa podría diferir al no incluir la interacción con los fantasmas o al presentar una búsqueda del tesoro más exitosa y sin la amenaza de una maldición. En tales casos, se perderían elementos significativos de esta narración, como la potente historia subyacente sobre la traición de Morgan a sus esclavos y la consecuencia de su ambición desmedida, encapsulada en la custodia espectral del tesoro. Este mito ilustra un claro mensaje acerca de la avaricia y la retribución, aspectos que podrían ser menos pronunciados o incluso ausentes en una versión que pusiera mayor énfasis en la recompensa material en lugar de las implicaciones espirituales y éticas presentadas aquí.

Lección

La avaricia y la traición tienen consecuencias eternas.

Similitudes

Se asemeja a mitos como el de Tántalo en la mitología griega, donde la avaricia lleva a la perdición.

Territorio

Ubicacion geografica del mito

Ubicacion registrada para este mito en el territorio.

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