
Andina · Mestizo
El sombrerón
Un caminante cubierto por un sombrero enorme sale al paso en caminos del Gran Tolima; otras regiones lo convierten en jinete.
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El relato
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Andaba vestido de negro, y su sombrero era tan grande que le ocultaba la mirada. Lo llamaban el Sombrerón.
En un pueblo pequeño del oriente del Valle vivía María, una muchacha de pelo largo y oscuro, tan bella que en cada esquina se hablaba de ella. Los días pasaban tranquilos hasta una tarde en que aparecieron dos perros negros amarrados al poste solitario del parque, con los ojos encendidos. La gente empezó a murmurar: «Son los perros del Sombrerón». Los hombres se apuraban a volver a casa, y las madres acostaban a los hijos entre salmos y rosarios.
Esa noche una melodía recorrió las calles vacías. Sólo María parecía oírla. Se despertó, se asomó a la ventana y lo vio: un hombre de figura imponente, vestido de negro, con un sombrero enorme que tapaba las estrellas, cantándole serenatas tan dulces que hechizaban.
Lejos de allí, en una ciudad, un joven vivía atrapado entre la rutina y el alcohol. Una noche de quincena se le cruzó el Sombrerón, acompañado de unos perros enormes. Le ofreció un sombrero de paja y le prometió que con él conocería el dolor. Cuando el espanto se fue, al joven le quedó una cadena de un metal que nadie conocía.
En el pueblo, María se fue consumiendo bajo el hechizo, y todos vivían con miedo. Los días de mercado y de risas se volvieron pesados. Una noche el Sombrerón desapareció antes del amanecer. María, perdida en su trance, ni siquiera supo que se había ido.
El joven de la ciudad no olvidó la advertencia. Decidió dejar la bebida, aferrado a aquel aviso como a un milagro, entre el miedo y el asombro.
María terminó en un convento. Allí se fue apagando despacio, de pura melancolía, extrañando el canto que la había atormentado tantas noches. El Sombrerón la buscó y no la encontró. Entonces lloró, y sus lágrimas cayeron como lluvia.

La enseñanza
“El canto que enamora de noche puede dejar, cuando se calla, una tristeza que ya no se cura.”
Territorio
Andina · Mestizo
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Mestizo
- Referencia
- 4.8° · -74.1°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Mestizo · Tolima · Andina
- Referencias
- 7
- Última revisión
- 22 de septiembre de 2026
Base documental · 3 referencias
- Mitos, espantos y leyendas de Caldas
ellibrototal.com
Capítulo «El Sombrerón»: la descripción de Ocampo López («Si te alcanzo, te lo pongo», los muchachos que fuman), la de Luis M. Sánchez (mula negra, dos perros negros) y las versiones de La Merced y la vereda Naranjal.
- Remembranzas de mis abuelos: memoria oral y ambiental del alto oriente caldense
repositorio.sena.edu.co
«El Sombrerón», pp. 92-97: Luis Javier Gallego (Manzanares) y el jinete de la espada; la nieta de María Edilma Gómez (Marquetalia); la mujer que se fue con el Sombrerón y perdió la belleza, según Jorge Echeverri.
- Cuentos de espantos y otros seres fantásticos del folclor colombiano
archive.org
«El Sombrerón», pp. 79-80: lámina que lo sitúa en el «Tolima Grande y Antioquia» y la carta inventada a Alcohólicos Anónimos (quincena, dos perros, la cadena), que es el hilo del joven bebedor.
Contraste y contexto · 4 referencias
- «El Sombrerón»: la leyenda del hombre que no olvida a las mujeres que ha amado
prensalibre.com
La leyenda guatemalteca: serenatas nocturnas, la muchacha encerrada en el convento de Santa Catarina que muere, las mulas con carbón y las lágrimas del Sombrerón: el hilo de María.
- Folclor tolimense
repositorio.unibague.edu.co
El Poira, el Mohán enamorado que roba la tranquilidad a las jóvenes y las atrae con artificios (p. 59): el seductor tolimense de Similitudes.
- En Medellín: desfile de danzas, mitos y leyendas. Una noche a la colombiana
eltiempo.com
El Sombrerón del desfile de Medellín, con grandes pies y un sombrero hasta las pantorrillas, que corre a trasnochadores y borrachos diciendo «si te alcanzo te lo pongo».
- El pueblo boyacense y su folclor
babel.banrepcultural.org
Cap. 8: incluye «el sombrerón» entre los seres que recorren los caminos de Boyacá y asustan a los que vuelven de velorios y alumbrados.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«El sombrerón» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «El sombrerón» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «El sombrerón» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








