El Sol — Mama

Caribe · Kogui (Kággaba)

El Sol — Mama

Después de una luz insuficiente, un hombre y una mujer son elevados como Sol y Luna, y una nube de ceniza disminuye el brillo lunar.

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El relato

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Cuando el sol no nacía, todo era oscuro. El sol nació con Kakaraviku, Sekukue, Seyunkue, Seraira, Sintana y Kimaku. Había madre de sol y había madre de luna. El sol era un hombre y la luna una mujer. El sol tenía otra mujer, pero también vivía con la Luna.

Para que hubiera sol, la Madre comenzó a inventarlo. Primero hizo un animalito como un cocuyo, Kándutu. El animalito existió, pero no alumbraba bien y seguía de noche. Entonces inventó el sol.

El sol era como un hombrecito feo, mal hecho. Le preguntaron: ¿tú quieres ser como padre del mundo? Y él dijo que sí. Entonces lo vistieron de puro oro: vestido de oro, mochila de oro, gorro de oro, todo de oro. Karaviku y Sekukue lo soplaron y lo levantaron al cielo, y cuando se levantó se acabó la noche.

El sol tenía una mujer fea. Le preguntaron si quería ser madre del mundo, y ella dijo que sí. Entonces la vistieron de oro y la levantaron, y se fue tras el sol porque Kakariviku la sopló. Iba a alcanzar a su marido.

La otra mujer del sol, cuando la vio irse detrás de él, corrió para alcanzarla, pero ya iba muy lejos. Entonces cogió un puñado de ceniza y se lo tiró. Así la ensombreció, y por eso la luna no alumbra tanto como el sol. Si no le hubiera tirado ceniza, alumbraría como él.

El sol tiene su madre, y hay que darle comida. El sol come espíritu de plátano, espíritu de malanga y de ñame, y todo se le da en espíritu de piedra: por eso se reúnen las piedras en un montón, se les pone el espíritu y ya son alimento, y se entrega allá donde está la Magri. Lo que más le gusta al sol es bollo de yuca y almidón de yuca. Arriba, en la Casa Ceremonial, hay una piedra que es para pagar, para dar de comer al sol. Se le da de comer en calavera de sol y en calavera de tigre, y es el espíritu el que le da de comer.

El Sol — Mama: lo que quedó del relato

La enseñanza

“La luz que alumbra el día se pagó con el brillo que perdió la noche.”

Territorio

Caribe · Kogui (Kággaba)

Caribe · Kogui (Kággaba)

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Kogui (Kággaba)
Referencia
10.84° · -73.71°

Ficha del relato

Contexto histórico

Lo narró Seye Ababi Makó y es el noveno de los veintidós relatos de «Mitología kágaba», de Milcíades Chaves Ch., recogido en noviembre de 1946 en el grupo de San Andrés y publicado en 1947 en el Boletín de Arqueología, volumen II, números 5 y 6. Va encabezado «Informador: Seye Ababi Makó», y el título que Chaves le pone lleva un signo igual: «EL SOL = Mama». No es una ocurrencia del compilador. En el mismo trabajo había escrito que «la palabra mama tiene su traducción en castellano –Sol–» y que el Mama es quien reúne el poder religioso y el civil al frente de cada poblado, de los que enumera una larga lista: Tucurinca, San Miguel, Makutama, Takina, Chendukue, Taminaka, Palomino y otros. El título de esta página viene de ahí: no es un apodo poético del astro, sino la palabra con la que el corpus nombra a la vez al sol y al sacerdote.

Reichel-Dolmatoff confirma el uso en el tomo I de Los Kogi, publicado en 1950 y que ninguna ficha de este sitio citaba: «Al referirse al sol se usa la palabra máma como título honorífico», y la mujer de un máma se designa saxa, palabra que significa abuela y que es también el título de la luna, la mujer del sol. Ese mismo volumen, en cambio, no contiene ninguno de los nombres de este relato —Kakaraviku, Sekukue, Kándutu, Seyunkue—, lo que confirma por la vía de las grafías que lo que aquí se publica viene de Chaves y no de él.

Lo que la fuente no da conviene decirlo, porque las expansiones anteriores lo llenaron: no explica por qué el sol era feo y mal hecho antes de ser vestido, no nombra a la otra mujer, no dice dónde estaban los que soplaron ni desde qué altura, y no describe pirámide, templo ni ceremonia alguna de coronación. Chaves declara además que trabajó por interrogatorio en castellano y que los conceptos vertidos a esa lengua pueden haber quedado deformados, de manera que palabras como «espíritu» y «pagar», que sostienen todo el último tramo, son las que encontró la traducción y no necesariamente las del idioma kogui.

Sobre ese último tramo, el de las ofrendas, corresponde decir en qué condición se publica. El Plan Especial de Salvaguardia firmado por los cuatro pueblos de la Sierra sostiene que el carácter del uso y manejo de su conocimiento «no concibe la necesidad de su divulgación externa», y que su salvaguardia «tiene que ser completa, no puede ser parcial». Este sitio no recoge nada de primera mano: reproduce lo que un etnólogo transcribió en 1946 y publicó al año siguiente un instituto del Estado.

Resonancias con otros mitos

A pocos días de camino de la Sierra Nevada, el mismo esquema se reparte al revés. En «Sol y Luna», que Reichel-Dolmatoff recogió entre los chimila y publicó en 1945, el Sol es mujer y la Luna es su hermano mayor, mucho más viejo que ella; hubo dos soles antes que ya no sirvieron cuando envejecieron y se murieron cuando se acabó su familia, de modo que el que alumbra ahora es el tercero. El relato cierra explicando que «de noche el Sol duerme porque es mujer», y que a veces está enferma y no quiere salir, y entonces los indios tienen mucho miedo. No hay allí esposa rival, ni ceniza, ni oro: hay un parentesco de hermanos y una sucesión de soles gastados.

La mancha de la luna, que en la Sierra queda del lado de la ceniza, se explica entre los katíos por un golpe. En las notas que Rochereau y Rivet publicaron en 1929, un muchacho que busca al culpable de la muerte de su madre acaba trepando por un sauce que crece a su voz —uari, uari, crece, crece— hasta la cara de la luna, que es una hermosa mujer, y le da una bofetada: ésa es la mancha que se le observa. Coinciden el punto del cuerpo, la cara, y el resultado visible; se separan el móvil y el agente, porque allí golpea un hijo que venga a su madre y aquí arroja ceniza una esposa que ve partir a la otra.

Las tres explicaciones sirven para lo mismo y no pueden reducirse a una: en la Sierra el astro nocturno pierde brillo por celos, entre los chimila cambia de sexo y se cansa, y entre los katíos recibe una bofetada por una averiguación equivocada.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Chaves imprime dos textos bajo el mismo número y no dicen lo mismo. La narración de Seye Ababi Makó dice que «Karaviku y Sekukue lo soplaron y lo levantaron al cielo». La «Síntesis de la leyenda» que Chaves escribe al pie dice que «un día Kakaraviku y Kimaku lo convirtieron en el Sol resplandeciente». Donde el narrador pone a Sekukue, el resumen del etnólogo pone a Kimaku. Y el nombre del soplador aparece escrito de tres maneras en esa única página —Kakaraviku, Karaviku, Kakariviku—, y en otros relatos del mismo artículo como Kakarabiku y Sealaviku.

  2. El tomo I de Los Kogi trae una versión del mismo suceso que no coincide en casi nada salvo en la ceniza. Allí el sol es un hijo de la Madre y, como todo hombre, está casado, y se le atribuye una cadena de matrimonios sucesivos: primero cohabitó con Seldabáuiku, que desde entonces lo persigue; después se casó con el Sapo, y cuando ésta lo engañó con otros hombres se casó con la Culebra; como tampoco le sirvió, se casó por fin con la Luna. Es entonces cuando Seldabáuiku se enfurece y le bota ceniza a la cara de la Luna. Después el sol se casa con otras mujeres —el Jaguar Azul, el Jaguar Grande, el Cangrejo, el Alacrán—, y las estrellas son sus mujeres o sus hijos, que regresan a casa por la Vía Láctea. No hay allí cocuyo, ni oro, ni pregunta de aceptación, ni sopladores: hay una rival con nombre propio, una lista de esposas animales y la misma ceniza. Las dos versiones se dejan una al lado de la otra, con su atribución, sin elegir entre ellas; el relato de esta página es el de Chaves, porque es el que trae las grafías del corpus.

  3. Hay además una diferencia de efecto que conviene no borrar. En Chaves la ceniza explica la intensidad: la luna «no alumbra tanto como el sol», y si no se la hubieran tirado alumbraría como él. En el tomo I la ceniza va a la cara, y lo que queda explicado es la mancha. Son dos explicaciones distintas del mismo gesto.

  4. La reimpresión de 1993 compilada por Eugenia Villa Posse conserva el relato y a su relator, pero altera el título en el índice, donde aparece como «El sol Mana», y cambia el orden de la serie: pone «El Sol – Mama» antes de «Namaku», al revés de como Chaves los numeró.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Kogui (Kággaba) · Magdalena · Caribe
Referencias
11
Última revisión
18 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Mitología kágaba

    publicaciones.icanh.gov.co

    Publica veintidós relatos kággaba y acredita el narrador de cada uno: «Informador:» aparece veintidós veces, una por mito. Es la fuente de la que salen las grafías del sitio —Kashindukwe, Seiskwisbuche, Naowa, Susabanka— y presenta a los dos narradores con edad, cargo y comunidad: Benito Sontinkama, cabo del mama Julián en el grupo de San Andrés, y Seye Ababi Makó, cabo del mama Ignacio Abiguí de Tucurinca.

  2. Los Kogi: una tribu de la Sierra Nevada de Santa Marta, tomo I

    publicaciones.icanh.gov.co

    El volumen que ninguna ficha citaba, en acceso abierto y con el texto legible. Documenta el territorio, los linajes, la casa ceremonial —que llama «cansamaría», es decir «casa de María»— y nombra a la Madre Gaulchováng, de la que descendían los cuatro Padres del Mundo.

  3. Visita a los indígenas Kágaba de la Sierra Nevada de Santa Marta

    openlibrary.org

    Reúne textos en lengua Kogui, traducciones y observaciones tempranas sobre creación, ritual, máscaras, jaguares y personajes que reaparecen en el corpus posterior.

Contraste y contexto · 8 referencias
  1. The Great Mother and the Kogi Universe: A Concise Overview

    ehrafworldcultures.yale.edu

    Describe a la Gran Madre, la estructura de nueve mundos, los siete puntos del universo, el templo como modelo cósmico y varias versiones de la creación.

  2. Plan Especial de Salvaguardia del Sistema de Conocimiento Ancestral de los cuatro pueblos de la Sierra Nevada

    mincultura.gov.co

    Expone la responsabilidad Kággaba sobre espacios sagrados, gobierno propio, Ley de Origen y equilibrio territorial desde voces de autoridades de la Sierra.

  3. El jaguar en la literatura Kogi: análisis del complejo simbiótico asociado con el jaguar, el chamanismo y lo masculino

    doi.org

    Es el análisis más detallado disponible del mito del origen del Sol. Da la carencia inicial con las palabras de la fuente —'antes no había sol, sólo los palos podridos alumbraban en el monte'—, que es el equivalente de la luz de cocuyo de la ficha; nombra al Sol Mulkuéxe o Búnkua-sé (raíz mu femenina + se masculina) y a la Luna Namshaya; explica que las constelaciones que el Sol recorre en su ruta anual son concebidas como sus 'esposas' y que eclipses, fases lunares y lluvias se explican como lucha del Sol y la Luna contra esposas celosas. Precisa también que una esposa, el sapo Selda-Bauku, es castigada por 'comer mucho', fórmula que en el código kogui significa adulterio.

  4. Análisis de un templo de los indios Ika, Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia (Antropológica 68: 3-22)

    biblat.unam.mx

    Da el nombre y el carácter del Sol que la ficha llama Mama: 'Kake Mulkua-kúkve es el Padre Sol de los Ika. En Kogi se llama Háte Mulkua-kukui, literalmente, padre-brillo-dueño', sinónimo de Bunkua-kukuí. Añade que entre kogui e ika el sol antropomorfizado tiene marcado carácter fálico y que su resplandor dorado simboliza poder seminal y fertilizador: eso explica sin adornos por qué Sol y Luna reciben oro o brillo dorado al ser elevados. Registra también nuhué, 'casa-mundo', como el término kogui para el templo.

  5. La concepción del fuego como principio femenino en la cosmogonía kaggaba de la Sierra Nevada de Santa Marta

    premionalcritica.uniandes.edu.co

    Transcribe el arranque cosmogónico del que depende la ficha —'Primero estaba el mar. Todo estaba obscuro. No había sol ni luna, ni gente'— y sigue la formación de los nueve mundos hasta el octavo, donde nacen los 36 Padres y Dueños del Mundo. Sitúa así el nacimiento del Sol dentro de una secuencia de mundos y no como un episodio suelto, y desarrolla el fuego (terrestre, vegetal) como principio femenino previo a la luz solar, que es el contraste que la ficha necesita para no confundir el Sol con Gotzé.

  6. The structure that sustains life: nourishment and exchange among the Kogi

    revistatabularasa.org

    Explica por qué la ficha puede llamar Mama al Sol sin forzar la fuente: los mamas son el sol y trabajan de día, complementados por sus esposas las sajas, que son la luna y tienen poderes nocturnos. Describe además el nujué recreando los nueve niveles cósmicos y dividido en mitades y cuadrantes, que es el marco ritual en el que la ficha sitúa las ofrendas asociadas a la yuca sin reconstruir la ceremonia.

  7. Máscaras koguis en la comprensión de la organización social indígena: aportes desde el archivo de la Unión de Seglares Misioneros

    revistas.udea.edu.co

    Aporta el dato que ata el mito solar a una práctica verificable: los centros sagrados que controlan los mamas (nuhu/nujuai) funcionan como observatorios solares y regulan los ciclos agrícolas y la redistribución de la producción. Es el sustento para decir, como hace la ficha, que el Sol 'no es sólo un disco lejano' sino que participa de un orden ritual, sin tener que inventar templos de oro.

  8. Templos kogi. Introducción al simbolismo y a la astronomía del espacio sagrado

    revistas.icanh.gov.co

    Es el estudio fundacional sobre la astronomía del espacio sagrado kogui y la referencia a la que remiten todos los trabajos posteriores sobre el Sol y el templo (Reichel-Dolmatoff se cita a sí mismo en 1987 para el término nuhué, 'casa-mundo'). Es la fuente obligada para el vínculo entre el astro y la casa ceremonial que la ficha menciona.

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«El Sol — Mama» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El Sol — Mama» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El Sol — Mama» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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