
Andina · Misak
Mama Manuela Caramaya
Mama Manuela enseña a sembrar e hilar, protege Guambía y permanece en una peña de Nuyapalo.
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Mama Manuela Caramaya andaba por todo el territorio enseñando. Mostraba cómo cultivar los productos con que vive la gente y cómo hilar las madejas de lana, el isik kup, para que las mujeres hicieran su propio vestido. También enseñaba el respeto debido a las lagunas, los cerros, las montañas y los riachuelos.
Un día supo que venían los pijaos. Antes de que llegaran los espió: averiguó de dónde venían y por dónde bajaban.
Cuando bajaron por la montaña, ella los estaba esperando. Se paró sobre una piedra, con un ramo de lechero agarrado en la mano. Delante iba un guerrero enorme, desnudo, de pelo largo, con la lanza en la mano. Detrás de él venían sus compañeros. A esos los transformó: donde estaban los hombres brotaron dos frailejones.
Abajo quedaron la casa de paja y los sembrados en surcos, y entre la piedra y la choza andaban sus animales pequeños.
Después llegaron los españoles. Impusieron sus nombres y bautizaron a la fuerza a los dos hijos de Mama Manuela. Ella no quiso irse de donde estaba su gente, pero tampoco aceptó quedarse bajo ese mando.
En Nuyapalo, detrás de su casa, entre las rocas de la peña, tenía preparada una entrada. Cargó sus cosas, caminó hasta esa puerta y entró. Desde entonces vive adentro del cerro.
Allí están también sus cuyes. De cuando en cuando sale de la peña a darles de comer, y por eso se sabe que no se ha ido del todo. No vuelve con ejército ni con tesoros: vuelve por los animales pequeños.
Lo que dejó afuera sigue funcionando sin ella. Las mujeres hilan y la lana pasa entre los dedos y se ordena. En la siembra ocurre algo parecido: cada semilla guarda lo que recibió y lo devuelve convertido en comida. Por eso las artesanas dicen que es ella quien las acompaña en el oficio.
Antes de entrar dijo que un día volverían sus hijos, sus semillas y sus animales, y encargó a la gente practicar lo que había enseñado para vivir en armonía en su territorio.
La peña no cierra su historia. Guarda el lugar desde el cual la memoria puede volver a salir.

La enseñanza
“Una enseñanza perdura cuando puede volver a practicarse sin depender de quien la inició.”
Territorio
Andina · Misak
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Misak
- Referencia
- 2.5892° · -76.0453°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Misak · Cauca · Andina
- Referencias
- 9
- Última revisión
- 19 de septiembre de 2026
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Base documental · 3 referencias
- Cómo se escribió Namuy misag: las investigaciones de Gregorio Hernández de Alba, John Howland Rowe y Francisco Tumiñá Pillimué
redalyc.org
Reconstruye la genealogía del relato a partir del archivo del Instituto Etnológico de la Universidad del Cauca: Cayetana, tía de Francisco Tumiñá Pillimué, se lo contó en namtrik y ella lo había oído de su abuelo Domingo Tombé; Tumiñá volvió de su vereda el 19 de agosto de 1947 con dibujos y un texto en castellano sobre doña Manuela Caramaya. Resume el original —el espionaje a los pijaos, su transformación en frailejones, el bautizo forzado de los dos hijos, la entrada en la peña y las salidas para dar de comer a los cuyes— y describe el dibujo de Tumiñá, con el ramo de lechero, la piedra, los animales pequeños y la peña enorme. Documenta lo que Hernández de Alba sobrepuso: dos capítulos, orden invertido y la fórmula «la Maga protectora».
- Antes el amanecer. Antología de las literaturas indígenas de los Andes y la Sierra Nevada de Santa Marta, tomo 1
babel.banrepcultural.org
Publica «Piunɵ / Los hijos del agua», de Bárbara Muelas, la versión misak escrita que contradice a la anterior: Mama Manela Karamaya no es una autoridad antigua sino uno de los dos hijos del agua sacados del río con rejo junto a Mutauta Kasik; Pishimisak les pone los nombres y a ella le da tres porque conocía más y pensaba mejor; él se convierte en agua al ser apresado y deja un ojo de agua en Nuyapalɵ; ella enseña a trabajar en grande, a sembrar el agua por primera vez y también el trigo, y entra por la puerta que tenía construida en la peña anunciando que se va al kansrɵ porque su casa es la laguna.
- Segundo plan de vida de pervivencia y crecimiento Misak. Mananasrøkurri Mananasrønkatik Misak Waramik
repository.iom.int
Da la lista oficial del cabildo y contradice el nombre compuesto: Mama Caramaya, Mama Manuela, Mama Dominga y Tata Siro figuran como cuatro primeras autoridades misak distintas, sabios «que orientaban la unidad, defendían el espacio o territorio grande donde vivían y trabajaban en común las tierras y las artes», con la autoridad delegada por Pishimisak a través del cacique mayor Payan.
Contraste y contexto · 6 referencias
- Mama Manuela, el tejido y el hilado
artesaniasdecolombia.com.co
Documenta la vigencia contemporánea de la figura entre las tejedoras: la llaman Mama Manuela o Cacica Manela, le atribuyen la enseñanza del isik kup, el hilado de madejas de lana, y del cultivo, y sitúan su retiro en el cerro Nuyapalo, hoy vereda San Fernando, con el anuncio de que un día volverían sus hijos, semillas y animales.
- Guambianos: hijos del aroiris y del agua
luguiva.net
Aporta el sustrato territorial y un dato de contraste: registra a mama Dominga, en la visión de los sueños, como la figura en que aparece Pishimisak, mujer de Kallim, distinta de la autoridad humana del mismo nombre; y documenta que Camaya sigue siendo apellido vivo en Guambía, al incluir a Manuela Camaya, de San Pedro, entre las mayoras que dieron su voz al Comité de Historia.
- Nuestra gente [Namuy Misag]: tierra, costumbres y creencias de los indios guambianos
publicaciones.icanh.gov.co
Es la obra donde el relato se publicó por primera vez, en 1949, partido en dos capítulos por Hernández de Alba y acompañado de los dibujos de Francisco Tumiñá Pillimué.
- Guambianos y paeces: bibliografía anotada
luguiva.net
Aporta una atribución que compite con la de Rappaport: describe el libro de 1949 diciendo que los textos que acompañan los dibujos se basan en relatos recopilados por Tumiñá con su abuela, no con su tía Cayetana. Registra además que «La Mama grande» es uno de los seis relatos reelaborados por Solarte Lindo en 1980 con narrador ficticio.
- Análisis sociológico de la literatura indígena Misak
bibliotecadigital.univalle.edu.co
Identifica y describe el relato de Bárbara Muelas dentro de la antología y precisa su origen —el libro «La fuerza de la gente» (2005), del taita Lorenzo Muelas— y su alcance: el paso de Mama Manuela Karamaya y su compañero por el territorio y su tránsito a las lagunas anunciando el retorno y pidiendo que su enseñanza se cumpla.
- Pueblo Misak
colecciones.icanh.gov.co
Fija el nombre propio misak, la lengua nam trik y el resguardo de Guambía, en Silvia, que es el territorio que la protagonista defiende y donde está el cerro de Nuyapalo.
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Conversación
¿Así te la contaron?
«Mama Manuela Caramaya» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «Mama Manuela Caramaya» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «Mama Manuela Caramaya» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








