
Caribe · Ette Ennaka (Chimila)
La ceiba que guardaba el maíz
La semilla de maíz estaba en lo alto de una ceiba que se reparaba cada noche; los Ette lograron derribarla trabajando sin interrupción.
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El relato
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Antes los Chimila no tenían maíz. Los Aruacos sí tenían mucho y eran gordos. Los Chimila no tenían ni un grano. Comían yuca, comían hierbas y comían los animales que cogían en el monte, y nada más.
Pero arriba, en lo más alto del árbol ceiba, allá había como una tusa, y allá estaba guardada la semilla del maíz. Entonces los Chimila dijeron: “¡Vamos a cortar el árbol para coger la semilla y sembrarla!”.
Así fue, y los hombres se fueron al monte para tumbar la ceiba. Cortaron y cortaron todo el día y no alcanzaron a tumbarla. Como no pudieron tumbarla el mismo día, regresaron a sus casas y volvieron por la mañana. Pero allá estaba el árbol, bueno y sano, como si nunca le hubieran cortado. No se veía dónde habían abierto la madera. No se veía nada.
Trabajaron otro día y tampoco pudieron tumbar el árbol, y así regresaron la próxima mañana. Otra vez el árbol estaba allá bien compuesto, y no hubo muestra del trabajo del día anterior.
Así siguieron los hombres mucho tiempo, muchos días seguidos. De día cortaron y cortaron, pero nunca alcanzaron a tumbarlo del todo. De noche el árbol se compuso otra vez, y crecía más y más. Cada mañana los hombres llegaban al monte y encontraban entera la madera que habían abierto el día anterior, y cada mañana había más árbol que tumbar.
Entonces dijo un hombre: “¿Por qué no vamos también a trabajar de noche?”. Así fue. Los hombres trabajaron todo el día y, cuando cayó la noche, no regresaron a sus casas sino que siguieron trabajando. Siguieron cortando en la oscuridad. A media noche tumbaron la ceiba.
Entonces cortaron la tusa y cogieron la semilla que estaba guardada allá arriba y la sembraron.
Así fue como los Chimila encontraron el maíz.

La enseñanza
“Lo que se rehace cada noche solo cede ante quienes deciden no irse a dormir.”
Territorio
Caribe · Ette Ennaka (Chimila)
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Caribe
- Comunidad
- Ette Ennaka (Chimila)
- Referencia
- 10.0356° · -74.2147°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Ette Ennaka (Chimila) · Magdalena · Caribe
- Referencias
- 10
- Última revisión
- 17 de septiembre de 2026
Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente
Base documental · 3 referencias
- Mitos y cuentos de los indios Chimila
publicaciones.icanh.gov.co
Publica los veintiún relatos del corpus histórico y atribuye su narración al cacique Tangrutaya Mutsu, registrada en castellano durante trabajo etnográfico.
- El sol babea jugo de piña: antología de las literaturas indígenas del Atlántico, el Pacífico y la Serranía del Perijá
babel.banrepcultural.org
Reedita y contextualiza literatura Ette dentro de una antología nacional, identifica las traducciones y remite a las fuentes etnográficas usadas.
- Los Ette Ennaka, un pueblo que resiste y conserva sus tradiciones a pesar de siglos de violencia
mincultura.gov.co
Recoge voces de Luis Eduardo Granados y César Rozo, emplea el nombre Ette Ennaka y documenta el relato de Yaau, Numirinta y las dos mazorcas de maíz cariaco.
Contraste y contexto · 7 referencias
- Documento madre: Leyes de origen de los pueblos indígenas
smt-onic.com
Incluye la ley de origen Ette Ennaka, la creación atribuida a Papá Grande y una síntesis de las regiones superpuestas del universo.
- Ciclos de destrucción y regeneración: experiencia histórica entre los ette del norte de Colombia
journals.openedition.org
Estudia cómo sueños, memoria histórica, Yunari y la quinta tierra articulan ciclos de destrucción, regeneración y acción ceremonial entre los Ette.
- El motivo del gran árbol en las tradiciones chibchas
revistas.unal.edu.co
Recoge una versión ette contemporánea del mito: una ceiba maravillosa se alzaba sobre el territorio con cientos de mazorcas colgando, el dios anima a los humanos a abatirla, la tarea exige muchos días sin descanso y al caer el tronco un personaje oscuro roba las mejores mazorcas y deja granos de segunda, con lo que se explican el origen del maíz, la dureza del trabajo agrícola y las malas cosechas.
- Etnografía chimila
publicaciones.icanh.gov.co
Recoge en el terreno el eco doméstico del mito: los chimila insistían en que las piedras de moler no eran suyas y le repitieron que los antiguos no tenían piedra de moler porque no tenían maíz, y que al recibirlo fueron a buscar las piedras que hallaron en la tierra.
- La división cósmica de las labores terrenales: interacción entre humanos y no humanos en los campos de cultivo ette
revistatabularasa.org
Detalla el estatuto del maíz: cada divinidad reclama lo producido en un tipo de campo, los ette asocian las Pléyades a las variedades de maíz, y los árboles que quedan en pie dentro de los cultivos se entienden como la yuca y el maíz de las divinidades.
- La casa ette: humanidad y arquitectura en el norte de Colombia
journals.iai.spk-berlin.de
Muestra qué se hace hoy con la semilla que el relato obtiene: el desván del techo guarda las mazorcas más bellas recolectadas, las que darán los granos de la próxima siembra, rodeadas de un aura sagrada manifiesta en los mitos que las hacen descender de ceibas primordiales.
- Bajo la responsabilidad humana: creación, conservación y destrucción del mundo entre los chibchas
revistas.ucm.es
Explica por qué el maíz no es un alimento más: los ette dicen ser los frutos de maíz más bellos sembrados por las divinidades y se describen como maíz recién germinado frente al maíz echado a perder de las humanidades pasadas, de modo que conseguir la semilla equivale a asegurar la propia condición humana.
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Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«La ceiba que guardaba el maíz» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «La ceiba que guardaba el maíz» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «La ceiba que guardaba el maíz» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.


