
Varios · Mixto
El jinete negro
Un jinete vestido de negro aparece en caminos fríos y persigue a trasnochadores; en varias fuentes es una forma regional del Sombrerón.
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En la Ocaña de la Colonia vivía don Antón García de Bonilla, un caballero muy rico, dueño de grandes haciendas y de muchos esclavos, que todos los días se paseaba en su potro negro. Era hijo del conquistador del mismo nombre que había llegado a la fundación de la ciudad, y había heredado de él una fortuna enorme que supo hacer crecer.
Un día desventurado, en una de sus haciendas, sus hijas y sus sobrinas cayeron enfermas de una epidemia, y los médicos no pudieron hacer nada. Don Antón, atribulado, pensó en Santa Rita, la santa milagrosa que se venera en una calle melancólica de Ocaña. Sin reparar en la hora ni en el mal tiempo, emprendió viaje a la ciudad con sus criados y caballos de remuda, y cerca de las doce de la noche llegó al santuario y se echó a los pies de la patrona de los desesperados. Le hizo una promesa a cambio de la salud de sus muchachas, y regresó a la hacienda. Como por ensalmo, las enfermas se habían restablecido.
Pasó el tiempo. Llegaron la vejez y la muerte, y don Antón nunca volvió a acordarse de Santa Rita. Pero Santa Rita no se olvidó de don Antón.
Por eso, en las noches oscuras, cuando Ocaña no tenía alumbrado, don Antón volvía a cruzar a galope desesperado las calles solitarias de la ciudad dormida, montado en un potro de fuego, rumbo al santuario olvidado de la santa de los imposibles. Nadie le ha visto la cara. Los que se atrevieron a entreabrir una reja para verlo pasar sólo alcanzaron a ver la silueta encendida del caballo, y las chispas que saltaban de sus cascos herrados.
Los ocañeros dicen que todavía se oyen de noche las coces de su caballo sobre las calles empedradas. Y hay quien afirma haberlo visto caracolear, con una figura montada cubierta con una capa y un gran sombrero negro, y a veces un cigarro encendido.

La enseñanza
“Una promesa hecha en la angustia sigue pendiente aunque la angustia se haya ido.”
Territorio
Varios · Mixto
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Varios
- Comunidad
- Mixto
- Referencia
- 6.2333° · -75.4167°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Mixto
- Referencias
- 6
- Última revisión
- 22 de septiembre de 2026
Base documental · 3 referencias
- Leyendas de Ocaña
academiaocana.blogspot.com
Transcribe la versión de Osorio Quintero (1962): Antón García de Bonilla, la epidemia, la promesa a Santa Rita y el potro de fuego; reúne versos de Milanés, Castillo, Amaya y Páez Courvel.
- Colombia, Many Countries in One (Fulbright-Hays 1997), con las páginas «Niños de las regiones de Colombia» de Esmeralda Van Vliet (ICAN)
files.eric.ed.gov
El jinete negro de Ocaña, contado por Manuela (Santander): el caballero rico de la Colonia, el potro negro, la capa, el sombrero y el cigarro.
- Cuentos de espantos y otros seres fantásticos del folclor colombiano
archive.org
Ficha del Jinete Negro: «en los Santanderes se conoce como El Fantasma de Antón García».
Contraste y contexto · 3 referencias
- El pueblo boyacense y su folclor
babel.banrepcultural.org
Nombra al jinete negro entre los mitos estudiados en Boyacá (p. 123).
- Mitos y leyendas de Colombia, tomo II
flacso.edu.ec
Antología en cuatro tomos que reproduce textos de folcloristas colombianos; el tomo II reúne las leyendas y mitos de Santander, Tolima (Devia 1962, Rocha Castilla 1968) y Tumaco (Garrido 1980).
- Espantos que todavía asustan en las semanas santas
diariodelsur.com.co
Pone la mula herrada de Pasto, que saca chispas de noche, entre los espantos de la ciudad: paralelo de Similitudes.
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¿Así te la contaron?
«El jinete negro» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «El jinete negro» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «El jinete negro» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








