El indio Pushaina

Caribe · Wayúu

El indio Pushaina

Tras caer del caballo Kasap, Pushaina vuelve acompañado por una voz que le da conocimiento y adopta formas de gallinazo y ciempiés.

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El relato

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Pushaina andaba en un caballo capón llamado Kasap. Un día salió a montar, cayó sobre el anca del caballo, y el animal se asustó, brincó y lo botó. Pushaina murió del golpe.

Muerto ya, volvió a hablar. Les pidió a los demás que no fueran a matarlo, porque él se convertiría en culebra, en zorro, en mapurito; que cuando vieran cualquiera de esos animales le dejaran comida y algunas botellas de ron.

Su hija lo mantuvo. Lo tenía encerrado en una casa grande, como si de verdad estuviera vivo. Pushaina se aparecía a todos, pero nadie lo veía: solo oían su voz. De repente, en una casa cualquiera, sonaba:

—Soy yo y vengo a visitarte. Mata un chivo y dame la comida.

Y todo el mundo le servía. Ponían lo que pedía en una sala y se retiraban. Al rato solo quedaban los huesos pelados y los platos vacíos. Quien le llevaba los alimentos lo oía, pero nunca lo vio. Cuando quería comer una res, le bastaba anunciar su deseo a alguien que tuviera animales para que lo obedecieran de inmediato, porque le tenían mucho miedo y no querían disgustarlo. Después aparecían los huesos.

Una vez la hija pasó tres días sin oírlo. Al terminar el tercero sintió que llegaba y le preguntó dónde había andado.

—Bebiendo chicha con unos indios, allá en los cementerios.

En otra ocasión murió un hombre y nadie sabía dónde había dejado un anillo de gran valor. Fueron a preguntarle a Pushaina.

—El anillo está empeñado en poder de fulana de tal, por el valor de una oveja negra.

Fueron donde la mujer, le preguntaron por el anillo, y ella confirmó lo que Pushaina había dicho. De ahí en adelante lo tuvieron como a un gran adivino.

Pero con el correr del tiempo, un niño que no sabía nada se metió al cuarto donde habitaba Pushaina. Apenas entró el niño, Pushaina voló como un gallinazo y salió fuera del cuarto, gritando:

—Este indio que viene a verme tiene la culpa de que me vuelva gallinazo.

El indio Pushaina: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Lo que se alimenta por miedo no se despide nunca y con cada plato servido reclama más.”

Territorio

Caribe · Wayúu

Caribe · Wayúu

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Wayúu
Referencia
12.34914° · -71.31307°

Ficha del relato

Contexto histórico

Milcíades Chaves publicó este cuento en 1946 en el Boletín de Arqueología, como el noveno de sus «Mitos, leyendas y cuentos de la Guajira», y es el que lleva pegada la nota de procedencia del bloque: «Informador de los anteriores cuentos: Juancito Iguarán, de 70 años, perteneciente a la casta Pushiana; no habla castellano. Intérprete, Roberto Iguarán, mestizo, hijo de Gaspar Iguarán y de Etelvina Cárdenas, natural de Puerto Estrella, 46 años». Un anciano del propio clan contó en wayuunaiki la historia de un muerto de su clan; un intérprete mestizo la puso en castellano; un antropólogo de Bogotá la escribió. Chaves alterna las grafías «Pushiana» y «Pushaina»; el nombre del clan está ampliamente documentado como Pushaina, y Andrea García Puello, Francis Araque Barboza y Ennia Cardona describen su cosmovisión y su historia en 2024. El «Pushalna» de la dirección de esta página es un error tipográfico heredado; se conserva por estabilidad del enlace.

Chaves leyó el cuento como afirmación «del hombre superior a los demás, del individuo vidente y de la influencia decisiva que ejerce sobre el pueblo guajiro». Es su lectura de época, la de un Instituto Etnológico que buscaba, según su propia introducción, comprender la religión de los «grupos primitivos» para incorporarlos a una nacionalidad. También son suyas, o del intérprete, palabras como «resucitó», «adivino» y «cementerios». Conviene no leer «resucitó» en clave cristiana: el cuento no describe un cuerpo que vuelve, sino un muerto que sigue hablando, comiendo y exigiendo desde una casa cerrada.

Las fuentes wayuu contemporáneas ayudan a entender esa figura sin nombrarla. Barbara Kazianka registra que con los yolujaa, los muertos, se conversa en sueños como con una persona, que un muerto puede aparecer con sed y hambre pidiendo ser atendido, y que negarse puede causar la muerte; es el paralelo etnográfico más cercano a la voz que pide un chivo. Silvia Serrano López describe la relación dialógica entre la outsü, su espíritu auxiliar aseyuu y la familia, y el sueño como vía por la que los muertos comunican lo que ocurrirá; Marcela Hernández Chacón explica que todo ser tiene un aseyuu y que la ouutsü es «un ojo visionario». Rafael Balza García presenta a la outsü como quien restablece el orden ante el mal wanülüü. Ninguna de estas fuentes habla de Pushaina, de una caída de caballo ni de un muerto que se vuelve gallinazo o ciempiés, y ninguna autoriza a llamarlo piache u outsü: el cuento no le da oficio. Roberto Pineda Giraldo describía en 1950 los sueños guajiros como «revelaciones del porvenir» y, según la ficha bibliográfica del expediente, recoge un relato sobre un individuo del clan Pushaina y el vaticinio onírico de su muerte; no pudimos cotejar si es el mismo personaje.

Dos cautelas editoriales. La ficha anterior había inventado otra trama: un Pushaina que sobrevive a la caída, una presencia invisible que lo acompaña, una prueba con un anillo escondido y un pacto sobre una piedra. Nada de eso está en Chaves, y el Relato vuelve al muerto que come. La segunda cautela es el final de Chaves: el ciempiés que se mete entre las piernas de las muchachas para declarar si son «señoritas» es una escena de intrusión y miedo sobre mujeres jóvenes, narrada sin distancia. El Relato termina antes, con el gallinazo, y ese episodio se documenta en Versiones como dato de la publicación de 1946; no lo ponemos en escena ni lo explicamos como costumbre.

Resonancias con otros mitos

“El indio Jaichuasay” es el paralelo interno más directo en cuanto a la forma: un cazador se convierte en venado y luego recupera el cuerpo humano. Pushaina también cambia de cuerpo (culebra, zorro, mapurito, gallinazo, ciempiés), pero ya está muerto, y sus formas no son un accidente de la caza sino la manera en que un muerto sigue entrando en las casas. “El viaje del más allá” y “Ulépala” cuentan regresos del país de los muertos que no pueden sostenerse; aquí el regreso se sostiene demasiado bien, a costa de chivos, reses y miedo. Con “Jururiana y la gran lluvia”, recogido al mismo tiempo y de la misma voz de Puerto Estrella, comparte la prueba del vidente: allí un hombre escondido en una casa oscura, aquí un anillo empeñado; en ambos casos la comunidad no cree hasta comprobar.

El expediente cita las Metamorfosis de Ovidio como comparación, y el eco existe: cuerpos humanos que se vuelven aves, reptiles o insectos, y una marca que queda en el animal. La diferencia es mayor que la semejanza. En Ovidio la transformación es casi siempre irreversible y la impone un dios como castigo o como salvación (Aracne en araña, Ío en vaca, las Piérides en urracas); Pushaina se transforma él mismo, cuando quiere, y vuelve a ser voz. Además, en Ovidio la metamorfosis cierra una historia; aquí la abre, porque cada animal es una forma de seguir pidiendo. No hay ninguna relación de origen entre el poema latino y el cuento de Puerto Estrella: la comparación solo sirve para ver qué hace cada mundo con la idea de cambiar de cuerpo.

Un paralelo documentado fuera de la literatura está en la etnografía wayuu actual. Barbara Kazianka registra que los yolujaa aparecen con hambre y sed, piden ser atendidos y castigan la negativa; Silvia Serrano López describe la voz auxiliar que dialoga con la curadora y con la familia. El cuento de Pushaina parece una forma extrema de esa relación: el muerto no habla en sueños sino en la sala, y no pide atención sino un chivo entero.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Hay una sola cadena documental: Chaves 1946 y su reedición por Eugenia Villa Posse en 1993, que conserva la procedencia y no aporta informante nuevo. Las fuentes etnográficas del expediente (Pineda, Perrin, Kazianka, Serrano López, Hernández Chacón, Balza García) tratan sueños, muertos y curadoras, no a Pushaina.

  2. Dentro del texto de Chaves hay dos pasajes ambiguos que el Relato resuelve de una manera y declara aquí. El primero: «apenas entró el niño voló como un gallinazo y salió fuera del cuarto diciendo: este indio que viene a verme tiene la culpa de que me vuelva gallinazo». La frase permite que vuele el niño o que vuele Pushaina; como quien habla se queja de «este indio que viene a verme», entendemos que es el muerto quien sale volando. El segundo: los animales anunciados (culebra, zorro, mapurito) no coinciden con los que luego adopta (gallinazo, ciempiés). El cuento no lo explica; el Relato conserva la lista anunciada y el gallinazo sin fundirlos, y el ciempiés queda documentado más abajo.

  3. La ficha anterior de este sitio contaba una variante sin fuente: Pushaina no moría, volvía con hambre y con una memoria confusa, una presencia invisible le pedía comida, la familia escondía un anillo para probarlo, y él terminaba dejando comida sobre una piedra para que la presencia dejara de seguirlos. En Chaves, Pushaina muere del golpe; la hija lo mantiene encerrado; la voz manda matar chivos y reses; el anillo es de un muerto ajeno y está empeñado por una oveja negra; y nadie negocia nada: le sirven por miedo. Esta edición prefiere ese texto, más incómodo, porque es el único documentado. Kasap, el ron, la oveja negra y la chicha en los cementerios son datos de Chaves.

  4. Esta ficha se distingue de “El viaje del más allá” y de “Ulépala”, donde un vivo cruza hacia el país de los muertos y vuelve con una condición que rompe; Pushaina no viaja: se queda en su casa, muerto, y son los vivos quienes lo sostienen. Se distingue también de “Jururiana y la gran lluvia”, del mismo informante, donde un vivo lee el tiempo y su nieto pasa una prueba a oscuras; ambos «adivinan», pero uno desde la fiesta y otro desde la tumba.

  5. Chaves cierra su texto con un episodio en que Pushaina, convertido en ciempiés, pasa entre las piernas de las muchachas para decir a los hombres si siguen siendo señoritas. Se conserva aquí como dato de la publicación de 1946 y no se pone en escena en el Relato: es una humillación sexual que el propio texto narra sin distancia, y la página se lee también con niños.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Wayúu · Guajira · Caribe
Referencias
12
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Mitos, leyendas y cuentos de la Guajira

    publicaciones.icanh.gov.co

    Contiene el relato completo El indio Pushaina (el guajiro que se convierte en gallinazo y en ciempiés y combate a los kosinas).

  2. Mitos y leyendas de Colombia, tomo I

    repositorio.flacsoandes.edu.ec

    Reedita el corpus de Chaves, conserva su procedencia bibliográfica y lo sitúa dentro de una selección nacional de literatura oral.

  3. Aspectos de la magia en la Guajira

    publicaciones.icanh.gov.co

    Incluye un relato de informantes sobre un individuo del clan Pushaina y el vaticinio onírico de su muerte.

Contraste y contexto · 9 referencias
  1. El camino de los indios muertos: mitos y símbolos guajiros

    si.edu

    Registra relatos en wayuunaiki con traducción asistida por hablantes bilingües y estudia Jepira, Juyá, Pülowi, yoluja y el viaje de los muertos.

  2. Caracterización del pueblo Wayúu

    mng.mincultura.gov.co

    Resume territorio binacional, organización social, lengua, historia reciente y problemáticas contemporáneas del pueblo Wayúu.

  3. Plan Especial de Salvaguardia del Sistema Normativo Wayuu aplicado por el Pütchipü'üi

    patrimonio.mincultura.gov.co

    Documento formulado por la Junta Mayor Autónoma de Palabreros que explica, desde la propia organización wayuu, el territorio, los clanes matrilineales, la palabra, la reparación y los fundamentos mítico-históricos del sistema normativo.

  4. Ovid, Metamorphoses

    ovid.lib.virginia.edu

    Ofrece relatos antiguos de transformación corporal, pérdida, castigo y paso entre estados humanos y no humanos.

  5. Cosmovisión y cotidianidad Wuayuu de las familias del Clan Pushaina

    revvisy.unimetro.edu.co

    Etnografía del clan del protagonista: cosmovisión, simbolismo e historia del clan Pushaina.

  6. El Outsü y los rituales de curación Wayüu. Una interpretación simbólico-cognitiva

    produccioncientificaluz.org

    Presenta al outsü como quien restablece códigos, significados y saberes ante el desorden causado por el mal wanülüü, un marco para leer la relación de Pushaina con una presencia invisible sin reducirlo a hechicero.

  7. Outsü, enfermedades y práctica curativa ritual en los Wayuu de la Media Guajira, Colombia

    revistas.unimagdalena.edu.co

    Describe la relación dialógica entre la curadora, su espíritu auxiliar aseyuu, los objetos de poder y la familia, y el sueño como vía por la que los muertos comunican hechos que sucederán a la familia: la misma estructura de voz auxiliar, hambre y prueba familiar del relato.

  8. La mujer ouutsü en la comunidad wayuu

    lenguasyliteraturasnativas.caroycuervo.gov.co

    Explica que todo ser tiene un aseyuu que se manifiesta en sueños, que el oficio se revela a la persona por un sueño y que la ouutsü es un ojo visionario que explora el mundo desconocido, útil para situar la adivinación del anillo de Pushaina.

  9. Transformaciones en la relación entre los wayuu y Yolujaa a causa de las creencias cristianas evangélicas

    redalyc.org

    Registra que con los yolujaa se conversa en sueños como con una persona, que un muerto puede aparecer con sed y hambre pidiendo ser atendido y que negarse puede causar la muerte: el paralelo etnográfico más cercano a la presencia que exige comida a Pushaina.

Voces de la comunidad

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«El indio Pushaina» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El indio Pushaina» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El indio Pushaina» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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