El armadillo de mina

Pacífico · Nasa - Paeces

El armadillo de mina

Un armadillo luminoso puede volverse oro, pero solo se deja levantar con dinero preparado, pañuelo nuevo, maíz y un baúl.

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El armadillo de mina: la entrada del relato

El relato

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Mi papá estaba en la casa, al lado del fogón, cuando vio la luz. Afuera había oscurecido y llovía despacio sobre la paja del techo. La claridad venía de abajo, del monte, y alumbraba como una lámpara puesta en el suelo, pero no era candela de nadie: subía derecha hasta el cielo.

El que la ve de lejos no sabe al principio qué es. Parece un tizón olvidado en el rastrojo, o una casa alumbrada donde no hay ninguna casa. Después se mueve, y entonces sí se sabe. Debajo de esa luz iba trepando algo por la ladera, despacio, sin apuro. Era un armadillo de mina.

Así se dejan ver: de noche, alumbrando, por el monte, por la orilla de una quebrada, en mitad del camino de herradura.

Al que lo encuentra con la plata alistada le sirve. Hay que tener el dinero desde antes, cincuenta pesos, cien, contados y guardados, y un pañuelo nuevo, sin estrenar. Uno lo envuelve en el pañuelo y lo alza, y pesa poquito, como un manojo de hojas secas. Se lo lleva a la casa, se le echa en un baúl grande y se le pone maíz para que coma. Ahí adentro, comiendo, se vuelve mina: oro puro.

Al que lo encuentra sin plata no le sirve de nada verlo. Ahí está, alumbrando en la quebrada o atravesado en el camino, quieto, como si esperara. Uno mete la mano por debajo, hace fuerza para levantarlo y el animal no se menea. No pesa como pesan las cosas: pesa como si estuviera sembrado en la tierra. Uno puede quedarse la noche entera, con el aguacero encima y las manos frías, y el armadillo sigue ahí, alumbrando, sin moverse.

Mi papá lo vio subir. La luz iba con él, monte arriba, y desde la casa se veía cómo seguía derecha hasta el cielo.

El armadillo de mina: lo que quedó del relato

La enseñanza

“La riqueza que aparece en el camino pesa distinto según lo que uno haya alistado antes.”

Territorio

Pacífico · Nasa - Paeces

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Nasa - Paeces
Referencia
2.63901° · -76.019°

Ficha del relato

Contexto histórico

Este cuento se publicó en 1953, en el primer número de la Revista Colombiana de Antropología, dentro de “Mitología y cuentos de la parcialidad de Calderas, Tierradentro”, el artículo con que Segundo Bernal Villa, del Instituto Etnológico Nacional, dio a conocer veintiséis narraciones de Calderas, hoy en el municipio de Inzá. Bernal lo atribuye a Victoriano Piñakué y no consigna intérprete al pie de la entrada, aunque casi todo el corpus pasó por Marco Antonio Penkue, a quien describe como un hombre de San Andrés, de unos treinta y cinco años, con dominio del páez y del castellano: lo que leemos viene de una conversación en nasa yuwe vertida al castellano por un tercero. El propio Bernal cuenta que las narraciones se hacían junto al fogón, con hombres, mujeres y niños que corregían y ratificaban, y que la respuesta más frecuente a sus preguntas era himeto, no sé. La compilación de Eugenia Villa Posse, de 1993, reproduce el texto y acredita su procedencia, pero depende por entero del artículo original.

Las cifras del cuento no son adorno. En “Economía de los Páez” (1954), Bernal documenta el comercio de la parcialidad con el pueblo vecino y los jornales pagados en pesos, de modo que cincuenta o cien pesos eran una suma pensable y difícil, no una cantidad simbólica. En el mismo trabajo anota que la carne de armadillo es bastante apreciada y lo cuenta entre los animales de cacería de Calderas: el protagonista es un animal que se come, no una criatura exótica. “Medicina y magia entre los paeces” (1954) registra en esas mismas parcialidades el mundo de presagios donde encaja la escena: soñar una hoguera indica que en el sitio hay oro, soñar tigres indica entierro antiguo en la casa, y el alma llega alumbrando como una vela. Bernal nunca une esos presagios con el armadillo; la relación entre la luz nocturna y el oro es lectura editorial, no suya.

Otras voces nasa ayudan a situar el oro y el animal sin completar los silencios del cuento. Abraham Quiguanás Cuetia (2011) documenta en el norte del Cauca que a las niñas se les soban las manos con la mano derecha del armadillo para recibir el don de tejer, y recoge de un mayor que el oro significa potencia, desarrollo y autoridad. Gloria Irias Alvarenga (2020) transcribe de un documental nasa de Tierradentro la advertencia de un médico tradicional sobre el nevado furioso porque quieren enriquecerse con los tesoros que enterraron los espíritus creadores, y la laguna de un cacique llena de oro que no deja acercarse a nadie. Ninguna de las dos trata del armadillo de mina, y “de mina” nombra aquí una cualidad del animal, no una especie ni una excavación.

Resonancias con otros mitos

Dentro del corpus de Calderas, el pariente más cercano es “La candela”, que Bernal publica con tres variantes: una vieja dueña del fuego que sólo regala bagacitos que se apagan en el camino, una niña que se lleva un tizón grande y una candela que sólo se vuelve de todos cuando queda botada en la paja, hasta darle nombre al pueblo. En los dos cuentos hay un bien que no pasa a las manos de cualquiera, sino bajo condiciones estrictas; la diferencia es que el fuego termina repartido y nombrando un lugar, mientras el oro del armadillo se queda en una casa, en un baúl, con la puerta cerrada.

“Chautéh” y “Santo Tomás” comparten el objeto, no la función: allí el cajón sirve para encerrar a un ser peligroso y el encierro es el final de la historia; aquí el baúl es una transformación que apenas empieza, y a lo encerrado se le da de comer.

“Origen de las plantas” cuenta que María Santísima sacó del vientre toda clase de semillas y las dio a los cristianos para que se mantuviesen. El mismo maíz que allí sostiene la vida es el que aquí se le echa a un animal para que se vuelva oro: el corpus pone las dos cosas una al lado de la otra sin decidir entre ellas.

“El hombre flaco” trae otra luz en el camino de noche, pero esa luz es un alma que acompaña a un borracho y no lo deja caer. El expediente no cita fuentes comparativas de otras tradiciones, y esta página no asimila el cuento al motivo europeo del tesoro encantado: las reglas de aquí son dinero contado, pañuelo nuevo, maíz, baúl y un peso que cambia.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Bernal publica una sola voz para este cuento y ninguna variante. El contraste dentro del mismo artículo es elocuente: de “La candela” imprime tres versiones con informantes distintos, de “El Trueno” otras dos, de “Santo Tomás” una. Que aquí no haya ninguna dice algo sobre lo que alcanzó a recoger en Calderas, no sobre lo que allí se contaba.

  2. La entrada sí trae dos desenlaces dentro de la misma voz, y el Relato conserva los dos: con el dinero alistado y el pañuelo nuevo el animal es liviano, se envuelve, se alza, se encierra en un baúl con maíz y se vuelve oro; sin esa preparación se lo ve en la quebrada o en el camino y no hay manera de levantarlo. Tampoco se dice si el padre del narrador llegó a cogerlo, y esta edición no lo inventa: el texto se interrumpe en la luz que sube.

  3. Ninguna publicación posterior vuelve a transcribir este cuento. Los otros dos artículos de Bernal, de 1954, no mencionan al armadillo de mina; Quiguanás Cuetia (2011) documenta otros usos del armadillo en el norte del Cauca, y Gloria Irias Alvarenga (2020) recoge oro guardado en lagunas y nevados de Tierradentro. Son resonancias en el mismo mundo, no variantes de esta entrada, y no deben fundirse con ella. Villa Posse (1993) reedita el texto sin añadir testimonio independiente.

  4. Conviene distinguir este baúl de los otros del corpus. En “Chautéh” y en “Santo Tomás” el cajón encierra un poder peligroso para que no vuelva a salir; aquí el baúl es el lugar donde algo se alimenta y aumenta. El título con que circula la página, “El armadillo de mina”, es el de Bernal y no anuncia ninguna mina física.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Nasa - Paeces · Cauca · Pacífico
Referencias
11
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Mitología y cuentos de la parcialidad de Calderas, Tierradentro

    revistas.icanh.gov.co

    Publica veintiséis relatos recogidos en Calderas con nombres de informantes, intérpretes y variantes diferenciadas.

  2. Mitos y leyendas de Colombia, tomo I

    flacso.edu.ec

    Reproduce el corpus de Bernal, acredita su procedencia y advierte que contiene varias versiones y modalidades de una misma narración.

  3. Lenguas nasa yuwe y namtrik

    mng.mincultura.gov.co

    Describe lengua, territorio, organización, héroes, trabajo de la tierra y cosmogonía desde bibliografía y procesos educativos contemporáneos.

Contraste y contexto · 8 referencias
  1. Somos el pueblo nasa de la Çxhab Wala Kiwe

    nasaacin.org

    Perfil del pueblo nasa escrito por su propia organización: ley de origen, territorio, lengua nasa yuwe, cabildos y los tejidos de educación, salud, justicia y comunicación, con los hitos del proceso organizativo.

  2. Plan de Vida de la Asociación de Autoridades Ancestrales Indígenas Nasa Çxhãçxha

    tierradentro.co

    Voz organizativa de los diecisiete resguardos nasa del municipio de Páez, en Tierradentro, que define su plan de vida como un proceso colectivo de reflexión y acción fundado en el pensamiento propio.

  3. Territorio ancestral del pueblo Nasa entre el riesgo y la resistencia

    cric-colombia.org

    Sitúa Tierradentro como territorio ancestral Nasa y vincula memoria, autonomía, Juan Tama y defensa comunitaria.

  4. Nidos de lengua y revitalización del nasa yuwe

    scielo.org.co

    Explica la relación entre lengua, territorio, señales, sueños, naturaleza y los tres espacios del mundo Nasa en procesos educativos actuales.

  5. Economía de los Páez

    revistas.icanh.gov.co

    Registra que la carne de armadillo es bastante apreciada y lo enumera entre los animales de cacería de Calderas, y documenta el comercio y los jornales en pesos con el pueblo vecino que dan sentido a la suma que se ofrece en el cuento.

  6. Medicina y magia entre los paeces

    revistas.icanh.gov.co

    Registra en las mismas parcialidades los presagios de lo enterrado: soñar una hoguera indica que en el sitio hay oro, soñar tigres indica que en la casa hay entierro antiguo, y el alma llega alumbrando como una vela: la luz nocturna como señal de oro o de presencia.

  7. Los tejidos propios: simbología y pensamiento del pueblo nasa

    transformemos.com

    Documenta que a las niñas se les soban las manos con la mano derecha del armadillo para recibir el don de tejer, y recoge de un mayor que el oro significa potencia, desarrollo y autoridad: el armadillo como animal que transfiere habilidad y el oro como signo de poder.

  8. Mitología y producción audiovisual nasa

    repositorio.uniandes.edu.co

    Transcribe de un documental nasa de Tierradentro la advertencia de un médico tradicional de que el nevado está furioso porque quieren enriquecerse con los tesoros que enterraron los espíritus creadores, y recoge la laguna de un cacique lleno de oro que no deja acercarse a nadie.

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«El armadillo de mina» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El armadillo de mina» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El armadillo de mina» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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