AmazonasHuitotosDrújoma

Dïïjoma

Las versiones del mito de Dïïjoma exploran la creación de ríos y la transformación del protagonista en un ciclo de vida y regeneración.

Compartir
Ilustración de Dïïjoma

En una remota tierra donde los ríos entrelazan sus aguas serenas con las profundidades del bosque amazónico, habitaba un hombre llamado Drújoma, aunque otros lo conocían como Dïïjoma o aún más distantes lo llamaban Díjoma, que algún erudito diría que es Jonás. Este anciano huitoto era celoso guardián de los antiguos secretos de la selva, un curandero en busca del saber completo, portador de remedios que brotaban de la tierra como un rumor verde. Anhelaba conocer los retales mágicos de la naturaleza; se preparó con plantas de poder y voluntad, aprendiendo así a transformarse en tigre, en boa, y en gavilán.

Mientras Drújoma se adentraba más y más en los insondables misterios, recibía la advertencia del anciano maestro: no debía probar el agua dulce para preservar el equilibrio de su espíritu. Entre olvidos y descuidos, una tarde calurosa no resistió la sed y, al beber del río, una criatura mágica y experimentada se deslizó de su frente; era una pequeña boa, cargada del encanto y engaño de la selva.

La criatura encontró un lugar en el margen del río, colgando de una hoja al sol. Las hijas de Drújoma, Nibagïeño y Ecofaiyaño, descubrían el paso al regresar de la finca, observando fascinadas cómo aquella criatura dorada caía al río solo para resurgir intacta y escurridiza. Nibagïeño, la más hermosa y de alma curiosa, se sintió atraída profundamente. Intentaron atraparla, pero la serpiente se deslizaba entre sus dedos como un reflejo acuoso. Desesperado por retener un fragmento de ese esquivo poder, Drújoma recurrió a una sirena, implorándole un cernidor tan fino como un murmullo encadenado. Finalmente, usando aquel tejido inverosímil, lograron aprehender al animalito.

La boa fue criada en un cántaro, luego en una lagunita del patio, sustentada con almidón de yuca que ella misma podría conjurar con el movimiento de su cuerpo. A medida que la serpiente crecía, el agua de la laguna aumentaba, horadando túneles por la tierra hasta conectarse con las arterias de los ríos que cruzaban el mundo. Le llamaban "Acuoso" por su poder Índigo incesante, "Perforador" quienes conocían su irremediable hambre que con cada día se expandía más.

La serpiente aceptaba el alimento solo de las manos de Nibagïeño, quien la alimentaba devotamente en la orilla. La boa, en su hambre incesante, probaba un día tras otro la carne tierna de los dedos de la joven, acechando más allá de la ofrenda. Drújoma, en su deseo de ostentar su creación, convocó a las tribus a un baile en torno a la laguna. En un día de festividad y música, Nibagïeño se adornó y ofreció una bola de almidón desde la orilla. Sin aviso, la boa emergió del fondo, devorando a la muchacha y zambulléndose en el río.

Envuelto en desolación al ver su hija desaparecida, Drújoma decidió buscarla. Armado con ambil, coca, un chuzo de bambú, y con una olla de barro, partió hacia la laguna. Golpeó el agua con furia, y el Acuoso sediento emergió una vez más. Devoró a Drújoma de igual manera, enviándolo a su vientre abismal.

Dentro de la serpiente, Drújoma empezó su labor con el cuchillo, mientras convocaba la sabiduría de la coca, trazando así el primer mapa de los grandes ríos por los que la boa viajaba. El Amazonas fue uno de ellos, el Vaupés y el Putumayo otros que resonaban con la voz del gran espíritu. El mundo de acueductos y ríos se formaba a cada tajo, mientras él avanzaba corte a corte; descubrimiento a descubrimiento.

La boa buscó consuelo en una anciana sabia quien, al percibir a Drújoma dentro, intentó en vano ayudarle a expulsarlo. La serpiente, en su agonía, regresó al lugar de origen, desbordada y derrotada. Ahí, en su último suspiro, liberó a Drújoma y a Nibagïeño, desgarrando el vientre para colapsar sobre la orilla. Ambos salieron, el anciano llevando un brote de yuca que plantó procurando raíces de un futuro más dulce.

Dïïjoma, metamorfoseado por las experiencias y las desdichas, se transformó en un águila de plumas grises y mirada oscura, buscando arrebatadamente consumar su venganza por las pérdidas sufridas. Desde los cielos, empezó a cazar quienes alguna vez lo rechazaron. Las gentes, ateridas de incertidumbre, tramaron una enredadera de engaño. Le ofrecieron un huevo falso, fabricado del abdomen de aquella madre boa. Envuelto en deseo, el águila cavernaria, en la que se había convertido Drújoma, cayó en la trampa destinada para él. Con el último jadeo que escapó de su ser, un nuevo tejido de joyas y adornos surgieron de sus restos, signo de una unidad nacida de las cenizas del juicio y la consecuencia.

Así murió Drújoma, convertido en leyenda, porque de sus sacrificios surgieron las narraciones que, en los remolinos del tiempo, unieron a su gente bajo la sombra de su sabiduría.

Historia

El mito de Dïïjoma y la boa parece tener su origen en las tradiciones orales de los Huitoto, una comunidad indígena ubicada en la Amazonía colombiana. El relato en sus diferentes versiones presenta a Dïïjoma (o Drújoma) como un anciano sabio que busca el conocimiento de remedios y que, a través del contacto con una boa, se ve envuelto en una serie de eventos que culminan con la creación de varios ríos importantes como el Amazonas, el Vaupés y el Putumayo. La historia también parece integrar la cosmovisión Huitoto sobre la relación entre los humanos, el mundo natural y lo espiritual. La narrativa incluye temas de transformación y las consecuencias de las acciones de los personajes, influyendo en la estructura del entorno natural y social del mundo que habitan.

Versiones

Las tres versiones del mito de Dïïjoma presentan variaciones significativas tanto en la narrativa como en los elementos culturales y simbólicos que enfatizan. La primera versión es rica en detalles y se centra en el carácter iniciático y cíclico del mito, marcando la creación de conocimientos y la interacción del personaje con el mundo espiritual a través de sus acciones y consecuencias. En esta narrativa, la cría de la boa es más que un mero animal; es un símbolo de poder que tiene una relación directa con los elementos naturales, como el agua y los ríos, además de ser una metáfora para el aprendizaje y la transformación del protagonista, quien termina en un ciclo de venganza auto-destructiva. La narrativa culmina en una reflexión sobre la creación de los elementos culturales, como el uso de la yuca y la simbología del águila, mostrando un ciclo de vida, muerte y regeneración.

Por otra parte, la segunda versión reduce la complejidad mítica y se centra más en el aspecto curativo y de sabiduría tradicional que posee Drújoma, un cambio de nombre del protagonista que resalta más su rol como chamán y líder comunitario. Aquí, la historia es menos personal y más colectiva, omitiendo elementos de transformación personal como el dolor y la pérdida, y ubicando mayormente el énfasis en el impacto positivo del conocimiento indígena sobre el medio ambiente y la sociedad. El mito en esta versión sirve en parte como una alegoría para la creación de ríos, que no es un elemento central en la primera versión. La tercera variante introduce elementos de hibridación cultural, sugiriendo la influencia de otras tradiciones, como la referencia a Jonás. Dicha versión es más simplificada y estructurada como una historia de advertencia sobre los peligros del poder descontrolado y la venganza, con un desenlace que transforma al personaje en un depredador transformado, que finalmente es traicionado y asesinado, simbolizando quizás un conflicto interno con la identidad y el destino.

Lección

El poder descontrolado lleva a la autodestrucción.

Similitudes

Se asemeja al mito griego de Proteo por su capacidad de transformación y al mito de Jonás por el simbolismo de ser tragado por una criatura.

Territorio

Ubicacion geografica del mito

Ubicacion registrada para este mito en el territorio.

Ver mapa completo
Compartir

Mitos relacionados

Amazonas

Jirayauma

Jirayauma enfrenta a su suegra en un mito de astucia y supervivencia.

Leer mito
Amazonas

Creación

Las versiones del mito de la creación Huitoto destacan el ciclo de creación y restauración, reflejando perspectivas culturales sobre lo divino y lo humano.

Leer mito
Amazonas

Nofïdeño, La Madre

Nofïdeño, la Madre de todo, sostenía el mundo como una frágil carga, ordenando el caos y renovando lo creado.

Leer mito

Comunidad

Comentarios

Comparte tu mirada sobre el mito. Cuidamos el espacio: solo se publican comentarios aprobados.

Cargando comentarios...

Deja un comentario

Nombre obligatorio. Email opcional (solo para contacto directo, no se publica).

Tu comentario será revisado antes de ser publicado.