Los Imarikakana y el origen del mundo Ufaina

Amazonas · Ufaina / Tanimuka

Los Imarikakana y el origen del mundo Ufaina

Los cuatro Imarikakana aprenden a levantar la maloca, liberan la noche y ayudan a formar el río Apaporis.

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El relato

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No había nada. Los cuatro vivían debajo de un palo de bombona: Imárika Minokuribí, el mayor; Imárika Karifú; Imárika Borokurí; y el menor, Imárika Kayafikí. Cerca vivía el abuelito, dueño de las hojas.

El menor fue el que propuso la maloca: ay, kumu, hagamos una casa, que ya nos aburrimos de vivir así. Le pidieron hojas al abuelo y él les preguntaba cómo habían puesto los soportes. Habían hecho un ranchito de dormir, después un rancho de perico, después una casa para comer sapo, con un poste en el centro. Cada respuesta enseñaba lo mismo: una casa comunal no se piensa para que alguien coma solo. El abuelo se señaló el pecho, tomó la medida entre sus tetillas, la puso en el estómago y dijo que así van los cuatro postes centrales, y doce más pequeños alrededor. Advirtió también lo que la maloca trae: los postes traen las enfermedades, y los bejucos y la cerca traen los chismes y las peleas. Y dijo que todo tiene dueño, que hay que pedirlo y que a él se le paga con coca.

Ya lista la estructura, les entregó la hoja dentro de una caja de guardar plumas, con tres amarres. Sólo debían abrirla al llegar, y soltar las hojas desde arriba. En el camino el menor dudó de que una caja tan chica alcanzara para techar, y aflojó los amarres. Las hojas se fueron al monte y él sólo guardó una parte, que cubrió media maloca. Las otras se espantaron hacia el Pirá-Paraná, y por eso allá casi no hay hoja de esa y tejen con otra.

Después pidieron la noche, porque en ese tiempo no oscurecía y era puro día. El abuelo dormía con el fogón debajo; le dieron con la macana en las canillas, tres veces, hasta que se levantó. Tenía muchas pelotas amarradas, grandes y chicas, y les dio la más chiquita advirtiendo que esa no servía: de noche pica la culebra, muere la gente, ataca el enemigo. Kayafikí la abrió antes de tiempo. Salió como un soplido una pelotica negra que tapó el sol y la luna, y todo quedó oscuro. Una vieja que barbasqueaba se volvió Madre Monte, un cazador quedó de Kurupira, y en esa oscuridad se hicieron los micos de noche, el borugo, el camarón.

Más adelante llegaron donde la tía, que guardaba el agua en cuatro estantillos con llaves y ventanitas tapadas. Cuando Kayafikí fue a tumbar el primero, ella le dijo: sobrino, no lo tumbe así no más, ponga unos palos donde va a caer para formar la cama del río. Él le hizo caso, y ese estantillo —el que tenía pescado de todas las clases y ni guío ni temblón ni raya— cayó, pasó derecho y se perdió en la tierra. Miró por las ventanas de los otros: el segundo y el tercero eran pura raya, guío y temblón; el cuarto tenía pescado de todos los tipos, y ese lo cortó. Como el palo no era palo sino boa, el río quedó con forma de camino de boa.

Por último llegaron a la casa del Sol, a quien trataban de tío. Allí había un árbol enorme que debían tumbar. Cortaban de día, y de noche la hija del Sol reponía las astillas y el tronco amanecía entero. Al cuarto día Kayafikí entendió y echó las astillas al lago: se volvieron pescado y ya no pudieron devolverse, y por eso hay tanto pescado en el Apaporis. Ella entonces amarró la copa al cielo con bejucos. Kayafikí se convirtió en ardilla, subió y cortó el bejuco, que era grueso; con el peso reventó y lo botó lejos, hacia donde nace el sol. El árbol cayó hacia donde el sol se pone, y a ella se le rompió el espinazo. A Kayafikí lo buscaron y no lo encontraron, ni con brujería. Quedaron tristes. El árbol se volvió río, el Apaporis. Antes sólo había un lago.

Los Imarikakana y el origen del mundo Ufaina: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Lo que se abre antes de tiempo se dispersa, y esa dispersión es la que reparte el mundo.”

Territorio

Amazonas · Ufaina / Tanimuka

Amazonas · Ufaina / Tanimuka

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Ufaina / Tanimuka
Referencia
-0.66° · -70.75°

Ficha del relato

Contexto histórico

Martín von Hildebrand recogió este ciclo en noviembre de 1972, en un viaje entre los ríos Vaupés, Apaporis y Caquetá, entre indígenas tanimuka que se autodenominaban ufaina. El narrador principal fue Guaraná Tanimuka, a quien los suyos consideran un hombre que «piensa bien»; dentro de su relato el investigador insertó, con fin aclaratorio, un extracto del finado Ñaki Tanimuka. Agradece además a Peritamé, a Benjamín, al capitán Fisaah y a Jyuhe Tanimuka. Reunió cuatro versiones en total, en tanimuka y en español, con cuatro yaikös. Se publicó en 1975 en la Revista Colombiana de Antropología. Los ufaina llaman al conjunto «el cuento de los Imarikakana» y lo tratan como una cepa de la que salen ramas.

El propio autor puso los límites. Escribió que las versiones que obtuvo están tergiversadas a propósito, porque no se puede contar bien derecho a quien no pertenece al grupo: saber el cuento da control sobre la comunidad, y los narradores le saltaban episodios o le cambiaban el orden. Escribió también que la división en cuarenta y cuatro capítulos es suya, hecha para destacar temas, y que los ufaina narran el conjunto de forma seguida. Y dejó fuera la parte del Yuruparí porque los hombres pidieron que no llegara a oídos de las mujeres. Esta página respeta esa decisión, conserva una sola dirección y se presenta como selección pública de un ciclo, no como su transcripción.

El detalle de la primera maloca —los cuatro intentos, la medida en el pecho, la advertencia sobre lo que la casa trae consigo y el nombre del abuelo, Yaifotsirimaki, «hijo del conjunto de lo que es jaguar»— viene de un segundo texto del mismo autor, publicado en Maguaré, donde los nombres de los hermanos aparecen además con otra grafía. Que el abuelo sea de jaguar no es un adorno: los tanimuka se distinguen de sus vecinos tucano orientales por reclamar jaguares y no anacondas como ancestros míticos, por sus malocas circulares en vez de cuadradas y por usar almidón de piña en lugar de yagé.

El territorio tradicional son los caños Yapiyá y Kurubarí, afluentes derechos del Apaporis cerca del chorro de la Playa; en el último siglo las familias se desplazaron hacia el sur, al caño Guacayá y al Mirití-Paraná. Hoy el pueblo aparece en las fuentes como tanimuca o tanimuca-letuama, y en el plan de vida que las veintidós comunidades del Yaigojé Apaporis escribieron entre 2018 y 2023 se nombran a sí mismos Yairimara. Allí los creadores se nombran juntos, Ayawaroa e Imarima'kana, y buen vivir se dice Jia Imarika: saber vivir, que es lo que significa Imarika.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más completo son los kawiyerí del Cananarí y el Apaporis, cuyo mito de los Munully recogió François Bourgue entre 1974 y 1977. Va episodio por episodio: piden hojas para techar a Peri, el gavilán, que les manda soltar el bejuco desde la cumbrera; desobedecen y las hojas se van, se pasan por el Cananarí y el Apaporis y allá en el Pirá casi no hay. Piden la noche a Karu, el sapo, su dueño; la abren en el camino, se apaga el sol y llega un aguacero del que sólo el menor se libra. Y llegan donde Kamanatana, a quien llaman suegra, que guarda el agua en el hueco del palo Itchuna. Las diferencias son tan precisas como los parecidos: en la versión ufaina un solo abuelo es dueño de la hoja y de la noche, mientras que aquí hay tres dueños distintos; el agua la guarda la tía en los cuatro estantillos de su casa y no en un árbol; y el árbol derribado se vuelve el Apaporis, mientras que para los kawiyerí el Apaporis es una raíz que siguen por debajo de la tierra. Los dos pueblos coinciden en que en el Pirá-Paraná casi no hay hoja de techar, y cada uno atribuye el desvío a su propio héroe.

Stephen Hugh-Jones muestra que la estructura es regional. Los creadores piden algo a un dueño, muchas veces un sapo, que advierte de sus peligros, lo entrega en un recipiente y prohíbe abrirlo; el menor desobedece. El recipiente cambia: una calabaza entre los makuna, una castaña entre los yucuna, una olla entre kabiyarí y letuama, un cesto o un saco entre los baniwa, y la caja de plumas entre los ufaina y buena parte de los tucano. Despertar al dueño del sueño rompiéndole las canillas con la macana es también un gesto compartido.

Lo que no se comparte es el nombre. Imarika quiere decir el que ya vive, el que sabe vivir, el que no va a morir. La lección del ciclo está dentro del nombre de quienes lo protagonizan, y eso no ocurre en las otras versiones.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El nombre de los cuatro hermanos cambia entre las dos publicaciones del mismo autor. En 1975 son Imárika Minokuribí, Imárika Karifú, Imárika Borokurí e Imárika Kayafikí; en Maguaré son Imarika Kaifu, Imarika Borokurí, Imarika Monokurí e Imarika Kayafikí. El nombre colectivo va de Imarikakana en 1975 a Imarimakana en Maguaré, Imararimakana en la comparación regional e Imarima'kana en el plan de vida de 2023. Esta página usa la grafía de 1975 y no pretende que sea la única.

  2. El reparto entre los cuatro tampoco se cuenta igual. El registro de 1975 dice que los tres mayores consiguen todo lo del hombre, su cultura y las fuerzas naturales, y que el menor, por desobediente, libera esa cultura de dichas fuerzas y la hace accesible; cuando se brujea se piensa sobre todo en los tres mayores. Maguaré añade que los tres mayores habían concebido al menor con su propia madre y que por esa posición ambigua se llamaban entre sí Ayikumu.

  3. Dónde vivían al principio: bajo un palo grande de bombona, según el registro temprano; debajo de la raíz aérea de un árbol de bombona, según Maguaré, que lo compara con el modo en que viven los animales mayores de la selva. La bombona quedó sin identificar en el anexo botánico del propio autor.

  4. El pago al dueño de las hojas es coca en la versión de 1975 y coca y tabaco en Maguaré, donde además hay un castigo posterior: tres días de aguacero, una exigencia de que le devuelvan todos esos males con coca y tabaco, y humo de breo al terminar la casa.

  5. La estructura del cosmos se describe de dos maneras. En Maguaré son dos categorías complementarias, Wehea y Ñamatu, con tres soportes y una boa de fuego que los rodea y causa los temblores. En el trabajo de Elizabeth von Hildebrand sobre cerámica son siete mundos superpuestos en forma de budare, uno sobre otro y en cono, siguiendo el modelo de la maloca.

  6. Y hay un episodio que esta selección no recoge: después de que la noche se escapa, el abuelo se vuelve chimbe y les saca los ojos a los tres mayores, y Kayafikí, que se había tapado con dos cáscaras de palo, se convierte también en chimbe y los recupera de una canasta encima del fogón.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Ufaina / Tanimuka · Amazonas
Referencias
10
Última revisión
19 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Origen del mundo según los Ufaina

    revistas.icanh.gov.co

    Es la fuente literal de los cuatro episodios que narra la ficha: la primera maloca y la caja de plumas con tres amarres, la obtención de la noche con las muchas pelotas y la macana en las canillas, los cuatro estantillos de la tía y el estantillo bueno que se pierde en la tierra, y el árbol de la casa del Sol que cae convertido en el Apaporis mientras Kayafikí sale despedido hacia donde nace el sol. Da los nombres de los cuatro hermanos, la glosa de Imarika —el que ya vive, el que sabe vivir, el que no va a morir—, el reparto entre los tres mayores y el menor, la fecha del registro en noviembre de 1972, los ríos Vaupés, Apaporis y Caquetá, y los narradores: Guaraná Tanimuka, que «piensa bien», con un extracto del finado Ñaki Tanimuka.

  2. Notas etnográficas sobre el cosmos Ufaina y su relación con la maloca

    revistas.unal.edu.co

    Amplía el episodio de la primera maloca en las pp. 191-196 con lo que el registro de 1975 no trae: que fue el menor quien propuso hacerla, el nombre del abuelo —Yaifotsirimaki, de yai jaguar, maki hijo y fotsi el conjunto—, los cuatro intentos con su nombre, la medida tomada entre las tetillas y trasladada al estómago, los cuatro postes centrales y los doce alrededor, y la advertencia de que los postes traen las enfermedades y los bejucos y la cerca traen los chismes y las peleas. Trae además las categorías Wehea y Ñamatu y los nombres de los hermanos con otra grafía.

  3. Los caminos de los hijos del cielo. Estudio socio-territorial de los Kawillary del Cananarí y del Apaporis

    revistas.icanh.gov.co

    Sostiene el primer paralelo de Similitudes, y es un paralelo episodio por episodio. El mito de los Munully, en las pp. 138-143, tiene la petición de hojas a Peri el gavilán con el bejuco que hay que soltar desde la cumbrera, las hojas que se van y se pasan por el Cananarí y el Apaporis mientras en el Pirá casi no hay; la noche pedida a Karu el sapo y abierta en el camino, con el aguacero del que sólo el menor se libra; y a Kamanatana, llamada suegra, que guarda el agua en el hueco del palo Itchuna. Permite marcar las diferencias con precisión.

Contraste y contexto · 7 referencias
  1. A origem da noite e por que o sol é chamado de folha de caraná

    scielo.br

    Sostiene el segundo paralelo: documenta que la estructura es regional —los creadores piden algo a un dueño, muchas veces un sapo, que advierte de sus peligros, lo entrega en un recipiente y prohíbe abrirlo, y el menor desobedece— y que el recipiente cambia de pueblo en pueblo: calabaza entre los makuna, castaña entre los yucuna, olla entre kabiyarí y letuama, cesto o saco entre los baniwa, caja de plumas entre los ufaina y buena parte de los tucano. Identifica expresamente la versión ufaina de Hildebrand y su episodio de la primera maloca, y registra el gesto de romper las canillas del dueño del sueño con la macana.

  2. Plan de Vida. Territorio Indígena del Yaigojé Apaporis

    jaguaresdeyurupari.org

    Es la voz más próxima a la propia y la que resuelve el problema del nombre. Escrito en primera persona por las veintidós comunidades del territorio entre 2018 y 2023, nombra a los creadores emparejados como los Ayawaroa y los Imarima'kana, a las madres originarias como las Ñamatu, llama a los tanimuka Yairimara, y traduce buen vivir como Jia Imarika, saber vivir, que es la misma glosa de Imarika que da el registro de 1975.

  3. Prácticas lingüísticas, identidades fluidas y exogamia: reflexiones a partir de la historia de los yaunas del río Apaporis

    revistas.icanh.gov.co

    Da la diferencia que explica por qué este ciclo no se funde con el de sus vecinos: los tanimuca se apartan de los demás tucano orientales por reclamar jaguares y no anacondas como ancestros míticos, por sus malocas circulares en vez de cuadradas y por usar almidón de piña en lugar de yagé en contextos rituales. Eso concuerda con que el abuelo dueño de las hojas se llame Yaifotsirimaki. Advierte además que etnónimos como yauna, tanimuca, letuama y macuna designan grupos que se autorreconocen distintos.

  4. La manufactura del budare entre la tribu Tanimuka (Amazonía, Colombia)

    revistas.icanh.gov.co

    Confirma de forma independiente el dato que decide el nombre de la ficha: «la tribu Tanimuka, autodenominados Ufaina», habitantes del bajo Apaporis, el Guacayá, el Popeyaca y el Mirití-Paraná. Aporta además una segunda descripción del cosmos, siete mundos superpuestos en forma de budare siguiendo el modelo de la maloca.

  5. Ecocosmología y chamanismo en el Amazonas: variaciones sobre un tema

    revistas.icanh.gov.co

    Da el término de comparación makuna que el Plan de Vida empareja con los Imarima'kana al nombrar juntos a los Ayawaroa: el marco ecocosmológico y chamánico del bajo Apaporis desde el que se entiende que dos pueblos vecinos ocupen el mismo lugar estructural con nombres distintos.

  6. Tanimuca: otras denominaciones de la lengua y el pueblo

    mng.mincultura.gov.co

    Registra «ufaina» y «ufanía» entre las denominaciones vigentes de la lengua y del pueblo, junto a tanimuca, retuarã, letuarã y otras, y sitúa a las familias en los resguardos de Camaritagua, Comeyafú, Mirití-Paraná, Puerto Córdoba y Yaigojé-Apaporis.

  7. Parque Nacional Natural Yaigojé Apaporis

    parquesnacionales.gov.co

    Sitúa a los Yairi marâ o tanimuka entre los pueblos del territorio del bajo Apaporis, superpuesto al resguardo, y confirma que el nombre por el que se conocen hoy es el que usa el Plan de Vida y no «Ufaina».

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«Los Imarikakana y el origen del mundo Ufaina» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Los Imarikakana y el origen del mundo Ufaina» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Los Imarikakana y el origen del mundo Ufaina» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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