Chiminigagua

Andina · Muiscas

Chiminigagua

Antes del sol y la luna, la luz dormía encerrada en Chiminigagua y unas aves negras la llevaron por el mundo en su aliento.

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El relato

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Antes de que hubiera mundo solo había noche, y dentro de la noche estaba encerrada la luz. La cosa que la guardaba era demasiado grande para ser vista y demasiado antigua para ser pensada; no se podía representar bajo ninguna forma sensible. Solo tenía nombre, porque todo lo que existe ha de tener uno: Chiminigagua.

Adentro, la luz esperaba sin saber que esperaba. Nada la llamaba todavía: no había cielo que encender, ni agua que reflejarla, ni ojo que pudiera recibirla.

Entonces Chiminigagua comenzó a amanecer. La luz no salió como sale el fuego de una hoguera ni como el agua de un manantial; se fue abriendo desde adentro, despacio, como se abre la claridad en la sierra antes del sol, cuando la piedra empieza a distinguirse del musgo. El mundo seguía siendo noche, pero la noche ya no estaba sola.

En aquella primera luz, lo primero que Chiminigagua creó fueron unas aves grandes y negras. Eran negras porque estaban hechas de la noche que aún no terminaba, y grandes porque el mundo era inmenso y faltaba todo por recorrer. Les mandó que fueran por todas partes echando por el pico el aliento que llevaban dentro.

Las aves se levantaron. Al inicio no se veía nada de ellas, porque el color de sus plumas era el color de todo lo que existía. Pero al abrir los picos les salió un aire que no era fuego ni humo: un aliento lúcido y resplandeciente que se quedaba flotando por donde pasaban. Una cruzó por donde más tarde se levantarían los montes. Otra bajó sobre las aguas que aún no tenían nombre. Las demás se repartieron el resto del mundo.

Cada aliento dejaba una franja de claridad. El agua aprendió a devolverla. Las hojas aprendieron a buscarla. Las aves negras, del color de la noche, cosían la luz sobre lo oscuro, y lo oscuro se volvía piedra, montaña, laguna, pajonal.

Cuando terminaron su recorrido, el mundo quedó claro e iluminado, como está ahora.

Después Chiminigagua creó todo lo demás: las aguas, los vientos, las semillas, las bestias y las gentes que vendrían a habitarlo. Y de entre todas sus obras, las más hermosas fueron el sol y la luna, que subieron a lo alto para señalar los días, las noches y el paso de los meses. Pero la luz es más antigua que los dos: había estado dentro de Chiminigagua antes de que existiera un cielo que encender.

Las aves negras no se fueron del mundo. En las madrugadas del altiplano, cuando todo es todavía silueta, se ve su vuelo pasar sobre las lagunas, y el aliento que van dejando franja a franja es el mismo que sacaron de su interior la primera vez.

Chiminigagua: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Toda claridad viaja dentro de lo que parece oscuridad, porque la noche es su envoltura, no su contrario.”

Territorio

Andina · Muiscas

Andina · Muiscas

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Muiscas
Referencia
5.5° · -73.5°

Ficha del relato

Contexto histórico

La versión más temprana conocida está en la cuarta noticia de las Noticias historiales de fray Pedro Simón, publicada en 1627. En su capítulo segundo, el fraile recoge que los muiscas del Nuevo Reino, conservando sus memorias de gente en gente, decían que cuando era noche, antes de que hubiera nada del mundo, la luz estaba metida en una cosa grande llamada Chiminigagua; que aquella cosa comenzó a amanecer y mostrar la luz que en sí tenía; que lo primero creado fueron unas aves negras grandes, enviadas por todo el mundo a echar aliento o aire por los picos, lúcido y resplandeciente, hasta que todo quedó claro e iluminado como está ahora. Simón reconoce a este ser como omnipotente señor universal de todas las cosas y siempre bueno, pero corrige enseguida: sin advertir, dice, que es el sol el que da esa luz. Esa corrección muestra el doble valor del texto: conserva el núcleo mítico y registra el filtro evangelizador con el que fue escrito, que traduce la entidad a Dios y la enmarca en una discusión de monoteísmo.

Simón anota que a Chiminigagua lo conocían por principio de la luz y de las demás cosas, y que gagua en su lengua era el sol por la luz que tiene. También testifica que no se le daba representación: los ídolos muiscas eran siempre macho y hembra, y solo a Chiminigagua se le nombraba solo, sin figura ni culto propio, porque siendo el sol y la luna las criaturas más lúcidas y hermosas, merecían más adoración.

La compilación de Eugenia Villa Posse (1993) reproduce el pasaje y aclara su linaje editorial: la versión que circuló en el siglo XX procede de una reelaboración de Mariano Izquierdo Gallo (1956) que añade explicaciones doctrinales y comparaciones filosóficas ajenas al pasaje colonial. Villa Posse separa además dos áreas del altiplano: en la zona de Bacatá predomina el mito de Chiminigagua y las aves negras, y en la de Tunja el de los dos caciques que crean el sol y la luna.

La lectura antropológica de François Correa (2004) estudia la relación entre luz, sol, ancestros y autoridad en la simbología muisca: el sol no es un término aislado sino parte de un lenguaje de poder y orden que los caciques invocaban. Por último, documentos contemporáneos como el Plan de vida del Cabildo Muisca de Bosa (2019) mantienen viva la cosmogonía y el vínculo con el territorio; esta ficha no les atribuye, sin embargo, una versión literal del episodio.

Resonancias con otros mitos

El mismo corpus muisca conserva otro origen de la luz: en la zona de Tunja, los caciques de Sogamoso y Ramiriquí modelan humanos de arcilla y luego ascienden al cielo, donde el sobrino queda convertido en sol y su tío en luna (Villa Posse, 1993). La resonancia es clara: ambos relatos hacen nacer la claridad en el altiplano y la entienden como orden del mundo. La diferencia es de forma y de genealogía: allí la luz llega por dos varones que suben, emparentada con el poder de los cacicazgos; aquí viaja como aliento de aves, sin cuerpos humanos ni linaje. Villa Posse advierte además que, mientras los demás dioses muiscas se representaban siempre macho y hembra, Chiminigagua se nombra solo; algunas lecturas contemporáneas lo emparejan con un principio femenino, pero la fuente temprana no lo hace.

En los Andes centrales, Viracocha emerge del lago Titicaca, crea el sol, la luna y las estrellas y ordena el mundo sin necesidad de combate (crónicas de Betanzos y Sarmiento de Gamboa). Resuena con Chiminigagua en un creador supremo asociado a la luz y al sol, como ya notaba Villa Posse al comparar el culto solar de muiscas, incas y aztecas; pero Viracocha camina, enseña y desaparece sobre el mar, con figura y viaje propios, mientras el creador muisca permanece inmóvil y sin forma, actuando solo por sus aves.

El Popol Vuh k'iche' también comienza en oscuridad y silencio: el Corazón del Cielo delibera y la luz es pensada antes de que exista la humanidad (edición de Christenson, 2007). La diferencia es decisiva: allí se crea por la palabra y el acuerdo entre varias potencias; en Chiminigagua, por un aliento que se reparte volando.

El Génesis abre con hágase la luz y separa la luz primera de la creación del sol, la luna y las estrellas, como hace el relato muisca al volver la luz más antigua que los astros. La diferencia: la luz bíblica nace de un mandato y se organiza en días; la muisca es materia que se distribuye en el vuelo.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El pasaje de Simón (1627) no fija el número de aves: habla de unas aves negras grandes enviadas a todo el mundo. La síntesis de Villa Posse (1993) convierte ese plural en dos grandes aves negras, y la divulgación institucional posterior repite la pareja. El relato de dos aves portadoras de la luz es la variante más extendida hoy, pero la fuente más temprana es deliberadamente indefinida.

  2. La salida de la luz también se cuenta de maneras distintas. En Simón la luz amanecía desde dentro de Chiminigagua y solo después nacen las aves que la reparten. Otras versiones condensan esa luz en los astros: el sol, la luna y el arco iris. El papel de sol y luna varía: en la crónica aparecen como las criaturas más hermosas y objeto de adoración; en el área de Tunja, el ciclo de los caciques de Sogamoso y Ramiriquí los hace surgir de dos hombres que ascienden al cielo.

  3. Chimizapagua es a veces un nombre de Bochica y a veces una entidad distinta. Simón dice que en el valle de Bogotá llamaban así al mensajero del Chiminigagua, aquel supremo dios a quien conocían por principio de la luz y de las demás cosas, porque gagua significa el sol por su luz. Por eso algunas tradiciones identifican a Chimizapagua con Bochica, el maestro que enseña a tejer, mientras otras lo leen como un intermediario del creador.

  4. Las grafías fluctúan en las fuentes: Chiminigagua, Chiminichagua, Chimizagagua, y Remichinchagagua para la proyección solar venerada en el Templo del Sol de Sogamoso, que Piedrahíta relaciona con el creador. Esta ficha conserva la forma de Simón y mantiene separados, sin fusionarlos, el origen de la luz, la creación de los humanos y el origen de los dos luminares.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Muiscas · Andina
Referencias
8
Última revisión
19 de agosto de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias occidentales, tomo II

    archive.org

    Conserva algunas de las noticias coloniales más extensas sobre autoridades, divinidades, ceremonias y relatos muiscas.

  2. Mitos y leyendas de Colombia, vol. III: región Andina

    flacso.edu.ec

    Ordena relatos muiscas, transcribe fuentes y advierte cuándo una figura o episodio no constituye propiamente un mito.

  3. El sol del poder: simbología y política entre los muiscas del norte de los Andes

    books.google.com

    Analiza relaciones entre cosmología, parentesco, territorio y autoridad en materiales muiscas.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. Huiracocha (dios): el diluvio y la nueva humanidad

    es.wikipedia.org

    Registra cómo Viracocha destruye con un diluvio a los gigantes que no lo reconocieron, enseña a la nueva humanidad y desaparece caminando sobre el mar; Manco Cápac y Mama Ocllo portan un bastón de oro.

  2. Popol Vuh: Sacred Book of the Quiché Maya People

    mesoweb.com

    Ofrece el relato k'iche' donde la humanidad finalmente es formada de maíz, dentro de una cosmogonía propia.

  3. Historia general de las conquistas del Nuevo Reino de Granada

    cervantesvirtual.com

    Ofrece una versión colonial amplia de gobernantes, guerras, genealogías y leyendas del altiplano.

  4. Plan de vida de la comunidad indígena Muisca de Bosa

    historico.gobiernobogota.gov.co

    Expresa desde una comunidad muisca contemporánea la relación entre territorio, memoria, familia, educación y continuidad colectiva.

  5. Los muiscas en los siglos XVI y XVII: miradas desde la arqueología y la historia

    ediciones.uniandes.edu.co

    Reúne investigación arqueológica e histórica que corrige modelos simplificadores sobre sociedad, poder y territorio muiscas.

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Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Chiminigagua» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Chiminigagua» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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