La culebra cascabel

Orinoquía · Mestizo

La culebra cascabel

Saúl intenta resolver con dinamita un encuentro con una cascabel y convierte el desastre en un cuento de exageración.

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La culebra cascabel: la entrada del relato

El relato

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Una tarde de verano, a orillas del Cravo, mientras esperaban que algún pez picara en los anzuelos del calandrio, su compañero de pesca le preguntó a Saúl, el Niño Mentiroso, si conocía la culebra cascabel. Con tantas en los llanos, el que preguntaba nunca había visto una. Saúl no tuvo que pensarlo mucho.

Pocos años después de la guerra guadalupana, contó, su taita tenía una finca por el lado de Aguascalientes, vecina de la de Tito Morales. Él era apenas un sute, pero servía para todo: achicaba becerros, ordeñaba, cargaba agua, desbellotaba las plataneras. Le gustaba trabajar. Lo único que no soportaba era pastorear la marranera, más de un centenar de cerdos. Cada mañana alegaba que él era hombre de caballo corcoviador y toro parado, y cada mañana el viejo lo despachaba con el mandador en la mano.

Mientras los cerdos hozaban en el bajo, él tumbaba palomas y perdices con la cauchera, se comía lo que la madre le echaba en el pollero y regresaba cuando cantaban los loros. De noche, en el chinchorro, oía a los peones contar de la Bola de Fuego, del Silbador, del Mandingas y de Pedro Rimalas, historias en las que el que hablaba siempre resultaba el mejor jinete del Llano.

Una tarde, después de un aguacero, su perrita se puso a escarbar una cueva creyendo que adentro había un cachicamo. Pegó un chillido: la había mordido una cascabel. Corrió unos pasos y cayó muerta. El muchacho fue a llamar a su padre, que llegó con la escopeta y un barretón, pero la cueva no apareció por ninguna parte. El viejo, cada vez más bravo, terminó dándole unos chaparrazos, lo trató de mentiroso y juró por el Mandingas que nunca le cambiaría de oficio.

Quiso probar entonces que era hombre de llano. En una herra se le prendió de la cola a un becerro y lo volteó con tanta fuerza que el animal quedó con las patas quebradas. Al otro día estaba otra vez detrás de los cerdos.

Esa tarde vio la cueva. Allí seguía la cascabel que le había matado la perra y le había costado la paliza. Clavó al lado una vara de mastranto con el sombrero en la punta, para no perder el sitio, y corrió a la casa. El padre había salido a la sabana con la escopeta.

Se acordó de la dinamita con que el viejo pescaba, cosa corriente en esa época, y volvió con ella a la cueva. Ya ardía la mecha y estaba por echar a correr cuando recordó el saco del bastimento. Al alzarlo de afán se regó toda la comida, y la piara entera se vino a comer justo encima. No hubo manera de espantarla. Corrió lo más que pudo antes del estallido, que lo tiró de cara en un charco. Al acercarse, embarrado, sólo alcanzó a pedirle a la Virgen de Manare que lo salvara de su papá.

—¿Y mató la culebra? —le preguntó el amigo.

—No lo sé. De verdad, no lo sé —respondió Saúl—. Lo que sí le puedo asegurar es que no quedó vivo ni un marrano.

La culebra cascabel: lo que quedó del relato

La enseñanza

“A quien no le creen la verdad termina buscando pruebas que cuestan más que el peligro.”

Territorio

Orinoquía · Mestizo

Orinoquía · Mestizo

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Orinoquía
Comunidad
Mestizo
Referencia
4.5° · -71.5°

Ficha del relato

Contexto histórico

«La culebra cascabel» es el cuarto relato de Cuentos, mitos y leyendas del llano, de Getulio Vargas Barón (Corpes Orinoquía, Villavicencio, 1996), y ocupa las páginas 33 a 36 de la edición digital de Banrepcultural. Son cuatro páginas, de las más breves del volumen, casi enteras en habla llanera.

Tiene dos voces. Abre la del autor, que pesca con calandrio en el río Cravo y confiesa que, habiendo tantas cascabeles, nunca ha visto una. Contesta Saúl, el Niño Mentiroso, y el texto advierte que responde «con su imaginación»: el relato se declara fabulación desde la primera línea. Todo lo demás lo dice Saúl en primera persona, con una comparación exagerada en casi cada párrafo, del tipo «más toria'o que sapo llevando sol». El glosario que cierra el volumen explica varias de esas palabras, entre ellas calandrio, pollero y piñón.

El episodio se fecha «pocos años después» de la guerra guadalupana, el alzamiento liberal del Llano que Miguel Ángel Martín sitúa entre 1948 y la entrega de Guadalupe Salcedo en 1953, y se ubica en una finca cerca de Aguascalientes. Hay un guiño doméstico: la perrita muerta es igual a la de «la señora Magnolia», el nombre de la esposa a quien el autor dedica el libro. Y hay un inventario de lo que se contaba en las fincas: los peones hablan de la Bola de Fuego, el Silbador, el Mandingas y Pedro Rimalas, un repertorio que la Presentación del libro reconoce como propio del folclor llanero. El cuento no pretende explicar nada sobre la serpiente. Su materia es el oficio del niño, la palabra que no le creen y el desastre que resulta de querer probarla.

Resonancias con otros mitos

El propio cuento nombra su linaje: Pedro Rimalas, a quien los peones mencionan de noche, es el pícaro que en Venezuela se llama Pedro Rimales y en el resto del mundo hispánico Pedro Urdemales, protagonista de engaños y desastres contados en primera persona. Saúl pertenece a esa familia de narradores cuya gracia está en que nadie sabe cuánto creerles.

En el Llano la culebra tiene su propio refranero. Miguel Ángel Martín recoge en Del folclor llanero (1979) que «al que lo mordió culebra cualquier bejuco lo asusta» y que «el que mata la culebra coge un palito y lo bota», es decir, que quien hace algo indebido debe arreglarlo: el cuento de Saúl es el caso exacto de alguien que no puede arreglar lo que hizo. Martín registra además la creencia de que la culebra muerde entre las cuatro de la tarde y las ocho de la mañana, y la cascabel de este cuento ataca una tarde, después del aguacero.

Dentro del mismo libro, «Los delfines dorados» empieza también con dos mordeduras de serpiente, pero allí son drama; aquí la serpiente sólo pone en marcha la comedia.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El texto es idéntico en las dos ediciones digitales del libro, la completa de la Biblioteca Virtual del Banco de la República y el espejo abreviado de la Universidad Nacional, que en este relato no pierde nada. Las diferencias que importan están dentro del texto, entre sus dos voces.

  2. La primera voz, la del pescador del Cravo, declara que Saúl responde «con su imaginación». La segunda, la de Saúl, cuenta que de niño avisó dos veces. La primera, cuando la cascabel mata a su perrita, el padre acude, no encuentra la cueva, le pega y lo llama mentiroso. La segunda, cuando vuelve a verla, corre a la casa y el padre no está. La dinamita es la salida de un muchacho al que no le creyeron, y ese es el chiste de fondo: al Niño Mentiroso lo castigan por decir la verdad, y de adulto cuenta la historia con la libertad de quien ya tiene fama de inventar.

  3. Tampoco es la explosión la que reúne a la piara sobre la cueva. Los cerdos se amontonan porque el niño, con la mecha ya encendida, derrama el bastimento al recoger el saco. Entre la perrita y la dinamita, Saúl intercala dos digresiones: la pepa de piñón que lo tumba tres días y el becerro al que deja con las patas quebradas en la herra. Las dos cumplen la misma función, la del muchacho que intenta salir de la marranera y no lo consigue. El remate deja abierta la única pregunta del pescador: nadie sabe si la cascabel murió.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mestizo · Orinoquía
Referencias
8
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Cuentos, mitos y leyendas del llano

    babel.banrepcultural.org

    Trae «La culebra cascabel» en las pp. 33-36 de la edición digital: el marco de pesca en el río Cravo, la respuesta de Saúl «con su imaginación», la finca cerca de Aguascalientes después de la guerra guadalupana, la marranera, la perrita muerta por la cascabel, la paliza del padre que no encuentra la cueva, la dinamita con que el padre pescaba, el bastimento derramado que atrae a los cerdos y el remate: no sabe si mató la culebra, pero no quedó vivo ni un marrano. El glosario (pp. 121 y 128) explica calandrio, pollero y piñón.

  2. Del folclor llanero

    bffrepositorio.unal.edu.co

    Da el refranero llanero de la culebra que el cuento pone en escena —«al que lo mordió culebra cualquier bejuco lo asusta», «el que mata la culebra coge un palito y lo bota»— y la creencia de que la culebra muerde entre las cuatro de la tarde y las ocho de la mañana. Cuenta la cascabel entre las serpientes venenosas del llano, fecha la guerra de las guerrillas liberales entre 1948 y la entrega de Guadalupe Salcedo en 1953, y registra la peregrinación a la Virgen de Manare en Paz de Ariporo.

  3. El accidente crotálico en Colombia (mordedura por serpiente de cascabel)

    probiol.com

    Describe la cascabel colombiana (Crotalus durissus) y su distribución natural en las sabanas del Meta, Casanare y Vichada, la gravedad de su veneno y la creencia popular en su sangre y su carne como remedio, que ha diezmado la especie en los llanos. Sostiene lo que el cuento da por sentado: que en la sabana casanareña hay «tantas» cascabeles y que una mordida mata a un perro en minutos.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. El legado de Guadalupe Salcedo y Dumar Aljure: resistencia y lucha en los Llanos Orientales

    centrodememoriahistorica.gov.co

    Sitúa a las guerrillas liberales del Llano de Guadalupe Salcedo, su desmovilización en 1953 y el asesinato de Salcedo en 1957: el conflicto que el cuento llama «la guerra guadalupana» y que usa para fechar la niñez de Saúl «pocos años después».

  2. Guadalupe Salcedo y la historia de los incumplimientos a la paz

    centromemoria.gov.co

    Reconstruye el origen de las guerrillas del Llano tras el 9 de abril de 1948, las Leyes del Llano de 1952 y 1953 y la entrega de armas de 1953 ante Rojas Pinilla. Precisa el marco temporal de «la guerra guadalupana» que abre el recuerdo de Saúl.

  3. El santuario de los llaneros

    eltiempo.com

    Nota del 15 de mayo de 1998 sobre la Virgen de Manare, venerada en su santuario de Paz de Ariporo como lugar de devoción de los llaneros, con la historia de la imagen y la rivalidad entre dos municipios por poseerla. Explica a quién invoca Saúl, embarrado tras la explosión, para que lo salve de su papá.

  4. De Tío Conejo a Condorito: la familia latinoamericana del pícaro

    correodelcaroni.com

    Explica que el pícaro de origen hispánico se llama Pedro Rimales en Venezuela y Pedro Urdemalas en otros países, y rastrea su origen hasta El sutil cordobés Pedro de Urdemales y el refranero de Correas. Sostiene la identificación del Pedro Rimalas que los peones de la finca cuentan de noche en el cuento, y la filiación picaresca de Saúl.

  5. Esquema de Ordenamiento Territorial de Campohermoso, dimensión cultural

    repositoriocdim.esap.edu.co

    Recoge vereda por vereda la «Leyenda de la Bola de Fuego» como leyenda tradicional de los Llanos Orientales incorporada al piedemonte: el punto de candela que crece hasta volverse una gran bola, y el látigo para ahuyentarla. Es uno de los cuentos de espanto que los peones narran de noche en la finca de Saúl.

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«La culebra cascabel» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «La culebra cascabel» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «La culebra cascabel» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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