Yacuruna

Amazonas · Mixto

Yacuruna

En versiones de Iquitos, Yacuruna adopta figura humana, viaja sobre un caimán negro y habita un mundo subacuático reflejado.

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Yacuruna: la entrada del relato

El relato

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Debajo de los ríos hay ciudades grandes. Las casas tienen habitaciones, como las de la orilla, pero allá la hamaca es una boa y el banco es una charapa. Los que viven abajo son los yacurunas, la gente del agua. Tienen forma de persona, aunque algo los delata: los pies deformes, con cuatro dedos vueltos hacia el talón. La raya les sirve de gorra y la carachama de zapato.

Salen del agua para entrar en el pueblo, y cuando salen se parecen a alguien. Pueden llegar con la cara de un amigo, del tío, del hermano o del padre. Si el que sale es varón, se roba a una mujer; si es mujer, se roba a un varón. A los que se llevan los hacen vivir allá abajo.

En la playa de Cotoyaen un hombre andaba buscando taricayas. Le faltaban unos diez metros para llegar a un recodo de la arena cuando vio venir a otro hombre. Creyó que era su compadre. Se dio cuenta de lo que pasaba cuando ya estaba dentro del agua. Esa misma noche lo pasearon hasta Iquitos. Tenía pena y no quería comer, pero vio cómo era por dentro: había ciudades bonitas. Al tercer día lo sacaron en la misma playa.

En Iquitos, en las casas de baile, han salido bufeos colorados vestidos de gente, como hombres gringos, y bailan tranquilos en las fiestas. Una vez, terminada la fiesta, convidaron a tres muchachas a bañarse de madrugada. Las tres se fueron con ellos y desaparecieron en la boca del río.

A una niña le pasó en la orilla. Se estaba bañando sobre una balsa hecha de dos troncos cuando la balsa se le fue sin más al río. No volvió hasta el día de hoy, y todos dicen que se la robó el Yacuruna.

Hubo también un hombre que no creía en el Viernes Santo. Dijo que no tenía qué comer y salió con otros a anzuelear en la cocha. Sacaron la quijada de un caballo, sacaron un hueso, y ni un pez. Él insistía en que no hay Dios. Entonces, por el gramalotal, vino el Yacuruna espumeando hacia la canoa. El hombre le dio un picazo en la corona, y a flote salió un hombre pelando la muela. Ahí dijo que todo había sido malo, y se convenció de que hay un Dios.

Por eso, para que la gente del agua no se acerque, se lleva ajo en el bolsillo, se frotan los remos con ají o con ajo y se carga una cruz en el pecho. Cuando el peligro de ser robado está cerca, se reza. Como son demonios, huyen.

Yacuruna: lo que quedó del relato

La enseñanza

“El que llega con la cara de alguien conocido puede no ser quien parece.”

Territorio

Amazonas · Mixto

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Mixto
Referencia
-1.2° · -71.8°

Ficha del relato

Contexto histórico

Es un relato peruano de la Amazonía, de Loreto. La fuente principal es Hacia la tierra sin mal. La religión del pueblo en la Amazonía, del jesuita Jaime Regan, publicado en Iquitos en 1983 y reeditado, corregido y aumentado, por el CAAAP y el CETA en Lima en 2011. Regan hizo el trabajo de campo entre 1977 y 1979 entre los mestizos de la región y entre pueblos indígenas con dos o tres siglos de cristianismo, entre ellos los cocamas. En el capítulo «Los espíritus del agua y del monte», el apartado «Los Yacurunas (Gente del Agua)» (pp. 146-148 de la tercera edición) describe las ciudades del fondo del río y transcribe los testimonios numerados R 163 a R 170, cada uno con el nombre, la edad y el pueblo de quien lo dio. De ahí salen los pies con cuatro dedos hacia el talón, que cuenta Rosa Silvano Tamani, de Nauta, cocama; la niña de la balsa, de María Ramírez Tananta, de Santa Rita de Castilla; los ajos, el ají y la cruz, de César Ferreyra Tovar, de Francisco de Orellana; y los bufeos que bailan en Iquitos y se llevan a tres muchachas, de María Melena Pérez, de Orellana. El pescador que desafía el Viernes Santo está en otro capítulo, en la página 68, sin nombre de narrador. El hombre de la playa de Cotoyaen viene de un registro más antiguo: una composición escolar de Requena, fechada el 9 de noviembre de 1947, que los alumnos del Colegio Nacional Padre Agustín López enviaron a la Sección de Folklore del Ministerio de Educación del Perú, la misma campaña de la que salió la antología de José María Arguedas y Francisco Izquierdo Ríos de ese año. Regan explica la mezcla: el pueblo se hizo cristiano sin olvidar a los espíritus del agua, que quedaron al margen del culto y conviven con el rezo y la cruz.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más cercano está río abajo, en Leticia. En 1975 el Instituto Caro y Cuervo publicó relatos de hablantes de castellano amazónico sobre el bufeo o boto que roba gente, se aparece en forma del enamorado y se lleva a la persona al agua; María Cachique de Vega lo cuenta casi con las mismas palabras que los testimonios de Loreto, aunque sin llamarlo yacuruna. En Pará, Brasil, Paulo Maués Corrêa recuerda que el Boto aparece vestido de blanco y baila toda la noche con las muchachas en las fiestas de la ribera, la misma escena de las casas de baile de Iquitos, y que la tradición paraense lo hace padre de la Cobra Norato. En los mismos registros de Regan, los yacurunas manejan la Supay-Lancha, el barco iluminado que sale del agua y se hunde, y Rivas Ruiz anota, siguiendo a Jean-Pierre Chaumeil, que los yagua también hablan de ciudades sumergidas con un panteón acuático parecido al kukama.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Los testimonios que reúne Regan no coinciden en qué es el Yacuruna. Para unos es un nombre genérico que abarca a los bufeos, las sirenas y la Madre del Agua, que se transforman unos en otros; para otros son seres distintos. Pedro Guerra Gonzales, de Tamshiyacu, dice que es el bufeo colorado vuelto persona, con la raya por sombrero y un hueco en la cabeza para respirar, y María Melena Pérez precisa que no es cualquier bufeo sino el colorado. La composición de Requena de 1947 también los llama bufeos colorados, pero añade que se les encuentra sobre todo en las playas, que allí descansan sobre unos palos que llaman bancos y que dejan birotes para hacer daño. En otra composición del mismo lote, «El Viajero y la Sirena», firmada por César A. Díaz Nunez, el ajuar del fondo del río es de las sirenas y no de los yacurunas: la boa por hamaca, la charapa por almohada, las carachamas por zapatos, la raya por plato y los delfines por sirvientes. Sobre el origen hay otra explicación. Rosa Albina Lomas, de Contamana, cuenta en Regan (R 140, p. 134) que cuando Diosito sopló su bendición los hombres cayeron al agua y se volvieron bufeos, boas y el yacuruna. Entre los kukama-kukamiria del bajo Huallaga, Roxani Rivas Ruiz recogió en 2004 de Roberto Tapayuri Canaquiri que en las ciudades de yacurunas viven los que se quedaron dentro del agua; ella lo explica por el gran diluvio, cuando la tierra se volteó, y anota que allá un año de aquí dura como un día. Bithian Mota da Cruz y Maria do Socorro Simões, que trabajaron en Iquitos, lo definen además como protector de los animales acuáticos, un rasgo que no aparece en los testimonios de Regan.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mixto · Amazonas
Referencias
8
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Hacia la tierra sin mal. La religión del pueblo en la Amazonía (3.ª ed. corregida y aumentada)

    web.archive.org

    El apartado «Los Yacurunas (Gente del Agua)», pp. 146-148, describe las ciudades del fondo del río (hamaca de boa, banco de charapa, gorra de raya, zapatos de carachama) y transcribe los testimonios R 163-R 170, con nombre, edad y pueblo de cada informante de Loreto: los pies con los dedos hacia el talón, el parecido con amigos y parientes, la niña de la balsa, las defensas con ajo, ají y cruz, y los bufeos colorados que bailan en Iquitos y se llevan a tres muchachas. En la p. 68 está el pescador que desafía el Viernes Santo.

  2. Trabajos folklóricos de Requena (Loreto): «La cocha de “Santa Tereza”» (transcripción)

    letras.ufmg.br

    En las pp. 49-50 de la transcripción, la composición fechada en Requena el 9-11-1947 define a los yacurunas como hombres del agua o bufeos colorados que aparecen en las playas con la cara del tío, el hermano o el padre, y cuenta el caso del hombre que buscaba taricayas en la playa Cotoyaen, fue llevado bajo el agua hasta Iquitos, vio allí ciudades bonitas y fue devuelto al tercer día.

  3. Reconociendo al río: gran serpiente acuática como ser vivo en la cosmología animista kukama-kukamiria de la Amazonía peruana

    amazoniaperuana.caaap.org.pe

    Recoge el relato de Roberto Tapayuri Canaquiri (bajo Huallaga, CN Tamarate, 2004) sobre las ciudades de yacurunas donde se quedaron los que estaban en tierra y desde donde roban a jóvenes. Lo sitúa en la cosmología kukama: el mundo de abajo nació del gran diluvio y allá el tiempo corre distinto. Anota, con Chaumeil, que los yagua también hablan de ciudades sumergidas.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. Mitos y leyendas de la Amazonía brasileña y peruana, dos países con raíces en la literatura indígena

    dialnet.unirioja.es

    Compara la narrativa oral de Abaetetuba (Pará) y la de Iquitos, y en el glosario de préstamos quechuas define Yacuruna como «demonio del agua», un hombre que vive en los ríos y protege a los animales acuáticos (p. 106).

  2. Mitos e lendas da Amazônia brasileira e peruana: estratégias de ensino de língua espanhola

    ufac.br

    Retoma la definición de Cruz y Simões, sitúa al yacuruna entre los seres de la Amazonía peruana junto al chullachaqui, el tunche y la yacumama, y propone «El Yacuruna» como lectura de clase, remitiendo a Mitos, leyendas y cuentos peruanos de Arguedas e Izquierdo Ríos.

  3. Mitos, leyendas y cuentos peruanos (fragmento de muestra de la edición de Siruela)

    siruela.com

    El índice de la sección Selva registra «El Yacuruna (Loreto)» en la p. 134, y la introducción explica cómo se reunieron los relatos: un cuestionario enviado a las escuelas del Perú, respondido por maestros y alumnos con cita de sus fuentes.

  4. Folclor: versiones de algunas leyendas (Noticias Culturales n.º 179, pp. 6-9)

    bibliotecadigital.caroycuervo.gov.co

    Transcribe en castellano amazónico los relatos de Leticia sobre el bufeo o boto que roba gente y se aparece en forma del enamorado (María Cachique de Vega) o se lleva a la persona al agua (Pedro Roque). Es el paralelo colombiano más cercano al Yacuruna de Loreto.

  5. Anotações sobre a lenda da Cobra Norato

    periodicos.uepa.br

    Recuerda, con Câmara Cascudo, que el Boto aparece vestido de blanco y baila toda la noche con las muchachas en las fiestas de la ribera, y que la tradición paraense lo hace padre de Norato: el mismo motivo de los bufeos que bailan en Iquitos.

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«Yacuruna» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Yacuruna» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Yacuruna» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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