
Caribe · Mestizo
Veinte para el bollo
La versión heredada hace circular veinte centavos entre una necesidad inmediata y una decisión ingeniosa, hasta que el pequeño monto organiza el remate.
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El relato
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Tenía reloj y no tenía con qué. Ni cinco centavos en el bolsillo, pero el reloj ahí, puntual, dándole la hora a un hombre que no tenía nada que hacer con ella.
Salió para el mercado y en el camino se encontró veinte centavos. Se quedó parado, pensando el gasto con la seriedad que merece un capital único. Si compro queso, se gasta. Si compro el bollo, se gasta. Los dos caminos llevaban al mismo sitio, así que escogió cualquiera de los dos: compró el queso y se fue por la calle comiéndoselo, sin pan y sin prisa.
Al rato se le acercó otro hombre y le preguntó qué hora tenía.
El del queso lo miró, midió lo que le faltaba para que aquello fuera una comida completa y le contestó lo único que le venía a la cabeza:
Faltan veinte para el bollo.

La enseñanza
“Quien mide el tiempo con lo que le falta no da nunca la hora que le piden.”
Territorio
Caribe · Mestizo
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Caribe
- Comunidad
- Mestizo
- Referencia
- 9.3° · -75.9°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Mestizo · Córdoba · Caribe
- Referencias
- 9
- Última revisión
- 21 de septiembre de 2026
Base documental · 3 referencias
- Tradición oral y conducta en Córdoba
zapataolivella.univalle.edu.co
Es el único registro y cabe en cinco frases de la página 257. De aquí sale todo lo que la ficha puede decir: el hombre que tiene reloj y no tiene ni cinco centavos, los veinte que se encuentra camino del mercado, el razonamiento que el libro transcribe en estilo directo y con su simetría intacta —«Si compro queso, se gasta. Si compro el bollo, se gasta»—, la compra del queso y el remate, «Faltan veinte para el bollo», dicho a quien le pregunta la hora. La plana que lo contiene es la más apretada del bloque: el volumen imprime ahí, una tras otra, ésta, el caimán que se mete al agua para no mojarse, el diablo que quiere hacer palomitas y le salen murciélagos, y «La receta».
- Prólogo y epílogo a Tradición oral y conducta en Córdoba (3.ª ed.)
drive.google.com
Explica por qué una pieza de cinco frases entró en un libro de trescientas páginas y en qué sección. El prólogo enumera los géneros que la recolección levantó —refrán, expresión, copla y décima, adivinanza, cuento y leyenda, fórmula, apodo, toponimia, regionalismo— y recuerda que el archivo reunido pasaba del millar de piezas, de las que el volumen publica una selección. «Faltan veinte para el bollo» vive en la frontera de dos de esos casilleros: tiene la mínima trama que exige el cuento —encontrar, deliberar, comprar, responder— y a la vez es una frase que puede repetirse sola, como las que el libro recoge entre las expresiones y las fórmulas.
- Algunos comentarios socioeconómicos sobre los habitantes de los humedales de los ríos San Jorge y Sinú
publicaciones.banrepcultural.org
Da la escala de dinero en la que este chiste se entiende. El artículo describe la economía de los habitantes de las ciénagas y humedales del San Jorge y el Sinú, con su mezcla de pesca, agricultura estacional y jornal según suba o baje el agua, y una circulación monetaria menuda y estacional en la que el mercado del pueblo es el único sitio donde el efectivo cambia de manos. Veinte centavos encontrados en el camino son, en esa economía, un capital único que merece deliberarse, y por eso el cuento dedica dos de sus cinco frases a pensar el gasto.
Contraste y contexto · 6 referencias
- La economía del departamento de Córdoba: ganadería y minería como sectores clave (Documentos de Trabajo sobre Economía Regional, n.º 51)
banrep.gov.co
Documenta que la pobreza de este personaje es la regla y no la excepción en el departamento donde se le oyó. El trabajo se pregunta qué ha obstaculizado el desenvolvimiento económico de Córdoba y responde con la calidad desigual de los suelos, un régimen de lluvias que produce sequías e inundaciones, una productividad agrícola inferior a la media nacional, deficiencias educativas y un manejo defectuoso de las finanzas públicas territoriales. Un hombre con reloj y sin cinco centavos —es decir, con un resto de estatus y sin ingreso— es el retrato en miniatura de esa economía.
- Lorica, una colonia árabe a orillas del río Sinú (Cuadernos de Historia Económica y Empresarial, n.º 10)
banrep.gov.co
Reconstruye el mercado al que va el protagonista y lo que quedaba de él en los años de la grabadora. El trabajo muestra a Lorica como la población más próspera de la subregión del Sinú durante el siglo XIX y las primeras décadas del XX, puerta de entrada del río y escala obligada de las embarcaciones, con un comercio minorista levantado en buena parte por los inmigrantes sirios, libaneses y palestinos; y documenta después su decadencia, cuando la sedimentación del río y las carreteras troncales vaciaron el puerto y empujaron a los comerciantes hacia Montería, Barranquilla y Cartagena. El hombre que sale al mercado con veinte centavos camina hacia una plaza que ya había conocido tiempos mejores.
- Conjurar el olvido: campesinos y política en las llanuras del Caribe colombiano en los años 70
redalyc.org
Pone cara a la clase de hombre que en este cuento no tiene ni nombre ni cinco centavos. El ensayo reconstruye, desde el archivo de la Fundación del Sinú en Montería, la organización campesina de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos en las llanuras del Caribe durante los años setenta, con sus fotografías de asambleas, marchas y tomas de tierra. Ese es el reverso político del chiste: en la misma comarca y casi al mismo tiempo, la falta de veinte centavos dejaba de ser un remate gracioso y se organizaba.
- Tierra, conflicto y violencia en la reforma agraria: la zona bananera del Magdalena, Colombia (1961-1977) (Historia Agraria, n.º 92)
historiaagraria.com
Describe la institución que encargó y pagó el libro donde cinco frases sobre un hombre sin dinero quedaron impresas. El artículo reconstruye cómo operó el Incora en el Caribe colombiano entre 1961 y 1977 —compras de tierra, adjudicación por familias, empresas comunitarias fracasadas, endeudamiento, movilización de la ANUC y el giro de la redistribución a la modernización agrícola hacia mediados de los setenta—. Que un instituto de reforma agraria considerara conocimiento útil recoger el chiste de un hombre que no puede comprar el bollo y el queso a la vez dice qué se entendía entonces por conocer al campesinado.
- Manuel Zapata Olivella (Enciclopedia)
enciclopedia.banrepcultural.org
Ayuda a entender por qué un texto de cinco frases sobrevivió a la criba. El perfil describe a un médico y antropólogo nacido en Lorica que hizo de la tradición oral popular el centro de su trabajo y que fundó Letras Nacionales para publicar lo que las revistas literarias no publicaban. Un recopilador con ese criterio no mide las piezas por su extensión: recoge una frase de mercado porque circulaba, y la imprime junto a un relato de ocho páginas sin jerarquizarlas.
- Manuel Zapata Olivella Collections — tema «cuentos», Jean and Alexander Heard Library
mzo.library.vanderbilt.edu
Muestra lo poco que queda de una pieza que dura menos de un minuto dicha en voz alta. El archivo publica las grabaciones de cuentos de Zapata Olivella con número de registro, fecha, lugar e interlocutor nombrado —Bayron Antonio Zapata y Marco Aurelio Correa en Santa Fe de Antioquia el 7 de septiembre de 1974, Jacinto Mena Robledo en Quibdó el 1 de diciembre de 1974, una serie en Barrancas, La Guajira, el 16 de octubre de 1985—. De este chiste no hay cinta, no hay narrador y no hay pueblo: cinco frases impresas es literalmente todo lo que sobrevive.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«Veinte para el bollo» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «Veinte para el bollo» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «Veinte para el bollo» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








